{"id":190,"date":"2020-06-17T21:36:59","date_gmt":"2020-06-17T19:36:59","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/circuitoenserie\/?p=190"},"modified":"2020-06-18T11:21:49","modified_gmt":"2020-06-18T09:21:49","slug":"un-punado-de-alegrias-y-otro-par-de-decepciones-en-las-series-de-lo-que-va-de-2020","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/circuitoenserie\/2020\/06\/17\/un-punado-de-alegrias-y-otro-par-de-decepciones-en-las-series-de-lo-que-va-de-2020\/","title":{"rendered":"Un pu\u00f1ado de alegr\u00edas (y otro par de decepciones) en las series de lo que va de 2020"},"content":{"rendered":"<p>Insiste Elizabeth Duval en que toda la literatura es producci\u00f3n discursiva del yo. Algo parecido ocurre con este tipo de art\u00edculos: listas que se empecinan en dar cuenta de determinadas quimeras de la industria cultural y presentarlas como puntales de movimientos tect\u00f3nicos que expliquen el devenir reciente del sector televisivo. Lo que hacen, no obstante, es dibujar el contorno del que escribe, bosquejar una caricatura que se define, de forma casi freudiana, a trav\u00e9s de su relaci\u00f3n con los objetos que le rodean. He aqu\u00ed mi caricatura, enraizada en las luces y sombras de mi medio a\u00f1o seri\u00e9filo. Empecemos por la umbra:<\/p>\n<p><strong>\u2018Freud\u2019 y su tempo insoportable<\/strong><\/p>\n<p>Menuda sorpresa la de \u2018Freud\u2019: una producci\u00f3n de ORF, la cadena p\u00fablica austriaca, y un par de estudios privados, rebosante de estilo, indigesta, brutal, moderna. La premisa \u2013un joven Sigmund Freud investigando unos truculentos asesinatos en la Viena del XIX\u2013 no promet\u00eda demasiado, pero el pulso violento de Marvin Kren (<em>4 Blocks<\/em>) convirti\u00f3 lo que en otra vida habr\u00eda sido un argumento trivial, souveniresco, envuelto para llevar, en una experiencia de visionado tortuosa y expiatoria. Con el apoyo de unos int\u00e9rpretes correctos y un par de estrellas iluminadas (como la Ella Rumpf que algunos recordar\u00e1n de \u2018Crudo\u2019), \u2018Freud\u2019 metaboliza de forma inesperada las evocaciones e im\u00e1genes del glosario te\u00f3rico del padre del psicoan\u00e1lisis. Aunque s\u00ed despert\u00f3 mucho inter\u00e9s entre el p\u00fablico, si acaso \u00fanicamente como objeto de consumo masivo, no pareci\u00f3 azuzar a los cr\u00edticos, que la han dejado hundirse en el inagotable torrente de producci\u00f3n serial de las plataformas. Merecer\u00e1 la pena regresar en el futuro para revisar sus virtudes.<\/p>\n<p><strong>La ceguera del <em>remake <\/em>de \u2018Snowpiercer\u2019<\/strong><\/p>\n<p>Es innegable que rellenar los zapatos de la obra que se adapta es algo, en general, poco agradecido (y virtualmente inalcanzable). Los creadores originales y vicarios a menudo salen tarifando, la cr\u00edtica suele aproximarse al suced\u00e1neo desde el escepticismo y, lo m\u00e1s importante, la horda fan\u00e1tica es cada vez m\u00e1s injustamente poderosa. Dicho lo anterior, pocas veces una adaptaci\u00f3n rompi\u00f3 desde una posici\u00f3n tan flagrantemente posmoderna como la reciente \u2018Snowpiercer\u2019, traducci\u00f3n a la televisi\u00f3n de manos de TNT (y exhibida en Netflix Espa\u00f1a) de la herrumbrosa pel\u00edcula de Bong Joon-ho, el director de \u2018Par\u00e1sitos\u2019, entonces reci\u00e9n aterrizado en Hollywood. Su abstracci\u00f3n espacial, ofensiva latente por la cual el recorrido obviamente lineal del tren en el que se ambientan ambas historias se convierte en un lugar indefinido, un territorio falsamente neutro que desv\u00eda la atenci\u00f3n de la matizada exploraci\u00f3n del proceso revolucionario que abordaba el surcoreano para convertirla en una met\u00e1fora simplona. Frente a una referencia f\u00edlmica de coordenadas romas (detr\u00e1s-delante en \u2018Snowpiercer\u2019, arriba-abajo en \u2018Par\u00e1sitos\u2019), la adaptaci\u00f3n de TNT distorsiona con inquina la br\u00fajula narrativa, que aqu\u00ed es tambi\u00e9n pol\u00edtica, hasta desactivar cualquier tentativa de posicionamiento ideol\u00f3gico.<\/p>\n<p><strong>\u2018La l\u00ednea invisible\u2019 hizo lo que no puede hacerse<\/strong><\/p>\n<p>No se me ocurre nada m\u00e1s dif\u00edcil que traducir al audiovisual la historia de ETA. Entre la detestada equidistancia y la militancia abstrusa habitan los mil y un monstruos que guardan las puertas del castillo dorado de este asunto: construir el relato de una de las grandes heridas de la historia nacional. Trat\u00e1ndolo como lo que es, una herida, consigue Mariano Barroso (presidente de la Academia de Cine y firmante de otra serie armada en torno al momentum tardofranquista, &#8216;El d\u00eda de ma\u00f1ana&#8217;, tambi\u00e9n para Movistar+) que el espinoso tema tome la forma de una serie inc\u00f3moda, &#8216;La l\u00ednea invisible&#8217;, que hace las preguntas pertinentes y ofrece, tambi\u00e9n pertinentemente, muy pocas de las tan ansiadas respuestas. Lustrosas y fugaces haza\u00f1as de planificaci\u00f3n robustecen el hormig\u00f3n de una serie de vocaci\u00f3n pasiva pero arrojada, capaz de apuntar con desverg\u00fcenza las numerosas corrientes que confluyeron en el complej\u00edsimo ponto encabritado que supuso el grupo terrorista para la \u00faltima remesa de prole del entonces apolillado dictador, mientras adopta, no con menos osad\u00eda, un pacifismo nada mojigato, ba\u00f1ado en melancol\u00eda y vac\u00edo de toda complacencia con la ignominia de Franco.<\/p>\n<p><strong>El fr\u00edvolo DIY que dio lugar a \u2018V\u00e1lidas\u2019<\/strong><\/p>\n<p>Las <em>influencers<\/em> Percebesygrelos y Living Postureo (para sus familias, Carolina Iglesias y Victoria Mart\u00edn) lanzaron este a\u00f1o \u2018V\u00e1lidas\u2019, una serie autopar\u00f3dica que relata las sequ\u00edas creativas y promocionales que, seg\u00fan parece, atormentan de vez en cuando a estos mediadores de los circuitos de opini\u00f3n. La pareja, unida a Nacho P. Pardo, que arrima el hombro en los contenidos del canal de Mart\u00edn, factur\u00f3 una ficci\u00f3n ir\u00f3nica pero insulsa, y la promocion\u00f3 como una proeza autoproducida (o DIY, en ingl\u00e9s <em>do it yourself<\/em>). Pensar en \u2018V\u00e1lidas\u2019, un producto de muy baja calidad, complaciente y sin chispa ni gracia, como un esfuerzo que requiere o merece cierto paternalismo cr\u00edtico se me antoja frustrante y limitado, m\u00e1xime cuando la financiaci\u00f3n de la serie ha corrido, en parte, por cuenta de marcas interesadas en vincularse al proyecto, cuyos trabajadores no han cobrado, por cierto. Las creadoras se han comprometido, de manera informal y a posteriori, a remunerar el trabajo de los t\u00e9cnicos si la serie da beneficios. Algo cercano a una fr\u00edvola limosna, partiendo de que la presencia medi\u00e1tica tanto de Iglesias como de Mart\u00edn habr\u00eda permitido sin duda ajustar el proyecto a los recursos disponibles, y no recurrir al trabajo gratuito de profesionales en primer lugar. \u2018Vincent Finch: Diario de un ego\u2019, la serie con la que se dio a conocer un David Su\u00e1rez a\u00fan en segundo a\u00f1o de carrera, involucr\u00f3 \u00fanicamente a un pu\u00f1ado de amigos interesados en participar en la empresa, y no cont\u00f3 con m\u00e1s presupuesto que el que se fue en invitar a comer a las estrellas que, fascinadas ante las brillantes ideas del gallego, aceptaban hacer cameos.<\/p>\n<p><strong>La muy variada discusi\u00f3n que ha suscitado \u2018The Midnight Gospel\u2019<\/strong><\/p>\n<p>Algunas de las voces cr\u00edticas m\u00e1s relevantes han repudiado \u2018The Midnight Gospel\u2019, la obra animada con la que Pendleton Ward, art\u00edfice de la siempre perturbadora \u2018Hora de aventuras\u2019, pone en im\u00e1genes el contenido de un podcast de entrevistas sobre filosof\u00eda, meditaci\u00f3n y religi\u00f3n. El material sonoro, publicado hace a\u00f1os como parte del programa radiof\u00f3nico \u2018Duncan Trussell Family Hour\u2019, da pie a desvar\u00edos de toda laya en el apartado gr\u00e1fico, en el que resuena la algarab\u00eda habitual de Ward, llena de seres alucinados, movimientos imposibles, colores abigarrados y dise\u00f1os desbordantes. Las virtudes de la serie son muchas, pero la mayor\u00eda cotizan extramuros de la propia pr\u00e1ctica televisiva. La liquidez de su formato, su aberrante estructura narrativa y el cuestionamiento inequ\u00edvoco de la cr\u00edtica generalizada al doblaje como castraci\u00f3n de la obra original al que invita no equilibran, a ojos de algunas plumas cr\u00edticas, una balanza lastrada por la completa omisi\u00f3n de los condicionantes de clase o la memez magufa y <em>new age<\/em>. Que la serie sea capaz de encender debates cr\u00edticos complejos, autoconscientes y edificantes desde \u00e1ngulos tan diferentes es seguramente lo mejor que le ha pasado a la seriefilia en lo que va de 2020.<\/p>\n<script type=\"text\/javascript\">\n\nvar addthis_config = {\"data_track_clickback\":false,\"data_track_addressbar\":false,\"data_track_textcopy\":false,\"ui_atversion\":\"300\"};\nvar addthis_product = 'wpp-3.1';\n<\/script><script type=\"text\/javascript\" src=\"\/\/s7.addthis.com\/js\/300\/addthis_widget.js#pubid=a321acb07f40401c9cfad9efe2fd3c2b\"><\/script>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Insiste Elizabeth Duval en que toda la literatura es producci\u00f3n discursiva del yo. Algo parecido ocurre con este tipo de art\u00edculos: listas que se empecinan en dar cuenta de determinadas quimeras de la industria cultural y presentarlas como puntales de movimientos tect\u00f3nicos que expliquen el devenir reciente del sector televisivo. 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