{"id":53,"date":"2018-12-02T20:49:17","date_gmt":"2018-12-02T19:49:17","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/circuitoenserie\/?p=53"},"modified":"2018-12-02T20:49:17","modified_gmt":"2018-12-02T19:49:17","slug":"arde-madrid-y-una-espana-mas-negra-que-blanca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/circuitoenserie\/2018\/12\/02\/arde-madrid-y-una-espana-mas-negra-que-blanca\/","title":{"rendered":"\u2018Arde Madrid\u2019 y una Espa\u00f1a m\u00e1s negra que blanca"},"content":{"rendered":"<p><strong>Vaya que si \u2018Arde Madrid\u2019. Arde pero bien.<\/strong> En la serie de Paco Le\u00f3n y Anna R. Costa para Movistar+ estallan en llamas las fajas, las rojigualdas con aguilucho y el puritanismo. Siempre a trav\u00e9s del punto de vista de los criados, \u2018Arde Madrid\u2019 monta \u2013en blanco y negro, aviso a navegantes\u2013 la historia de la actriz estadounidense Ava Gardner en su piso de la capital espa\u00f1ola en los a\u00f1os 60; una historia a la que se le escurre el subtexto por los costados entre <strong>tramas de picaresca, fiestas desmadradas y personalidades ilustres del chafardeo nacional.<\/strong><\/p>\n<p>Si algo puede reconoc\u00e9rsele a la serie de Le\u00f3n y Costa es su valent\u00eda. Es cierto que la representaci\u00f3n del colectivo gitano no es acertada (lo de Miren Ibarguren haciendo de matriarca no se lo cree nadie, y eso es un problema grave) y que el guion descarrila y troca la s\u00e1tira \u00e1cida por la comedia m\u00e1s superficial de cuando en cuando; pero <strong>cada vez que Carmen Machi, disfrazada de capitoste de la Secci\u00f3n Femenina, suelta un espasm\u00f3dico \u2018\u00a1Viva Espa\u00f1a!\u2019 sale el sol<\/strong>. Y tanto de lo mismo cada vez que alguno de los personajes se entrega al deseo libre y desacomplejado bajo la mirada ruborizada de un retrato del Caudillo.<\/p>\n<p><strong>Parece que el margen para el descaro que permite la tele de pago ha desatado a los creadores de una serie que mete el dedo en todos los ojos posibles<\/strong>. La personalidad que derrocha la ficci\u00f3n (desde los cr\u00e9ditos iniciales, con cuasier\u00f3ticos \u2018boomerangs\u2019 de Instagram) la hace, adem\u00e1s de descacharrante, autoconsciente e ir\u00f3nica. Pero ir\u00f3nica nivel Carmen Machi diciendo \u00abVoy a serle franca\u00bb. De hecho, la primera frase de la serie es pr\u00e1cticamente ese anuncio repugnante de co\u00f1ac Soberano que tanto ha circulado por la red. Est\u00e1 claro desde el inicio que el respaldo de la cadena de pago establece una zona segura bastante amplia. Resulta complicado imaginar a los responsables de la serie pidiendo perd\u00f3n, como \u2018OT\u2019 s\u00ed hizo, por cagarse en la Falange.<\/p>\n<p>Pero no todo es farra y cachondeo (con todas sus acepciones) en \u2018Arde Madrid\u2019. La puesta en escena, que apoya un discurso que reclama libertad y conciencia hist\u00f3rica a voz en grito, <strong>convierte la serie en un producto mucho m\u00e1s prism\u00e1tico y rico.<\/strong> En el primer episodio vemos la habitaci\u00f3n que comparten Ana Mari (Inma Cuesta) y Manolo (Paco Le\u00f3n) en casa de Gardner, partida en dos mundos opuestos por una cortina en el centro del cuadro. En el lado de Le\u00f3n est\u00e1 la ventana, que es la salida al mundo libre y libertino, la apertura al albedr\u00edo y la luz; en el de Cuesta, un crucifijo cuelga de la pared. Algunos minutos despu\u00e9s, varias cajas apiladas llenas de whisky de contrabando cubren hasta las cejas un retrato del dictador.<\/p>\n<p>Como <strong>\u2018Paquita Salas\u2019 <\/strong>hizo con la frivolidad kitsch de la far\u00e1ndula espa\u00f1ola, \u2018Arde Madrid\u2019 mete en los cuerpos de sus personajes su aportaci\u00f3n al relato hist\u00f3rico espa\u00f1ol. La incontenible Ava Gardner es el contorno seductor por el que la Espa\u00f1a franquista empieza a cambiar disimuladamente las enaguas por el bikini, y a babear por el capitalismo que llegaba de sus de repente admirados Estados Unidos. <strong>Pero la importante aqu\u00ed es Ana Mari, que llegado el tramo final resuelve: \u00abNo quiero que un hombre me diga \u2018esto s\u00ed y esto no\u2019; \u2018aqu\u00ed s\u00ed y aqu\u00ed no\u2019<\/strong>. Y estar agradecida porque no me pega\u00bb. Desgarrando con furia esa cortina de g\u00e9nero del primer episodio, aqu\u00ed Ana Mari, Inma Cuesta y Le\u00f3n y Costa hacen lo que Ver\u00f3nica Echegui en \u2018Paquita Salas\u2019: cagarse un poquito en Espa\u00f1a, en una Espa\u00f1a. Y con raz\u00f3n.<\/p>\n<script type=\"text\/javascript\">\n\nvar addthis_config = {\"data_track_clickback\":false,\"data_track_addressbar\":false,\"data_track_textcopy\":false,\"ui_atversion\":\"300\"};\nvar addthis_product = 'wpp-3.1';\n<\/script><script type=\"text\/javascript\" src=\"\/\/s7.addthis.com\/js\/300\/addthis_widget.js#pubid=a321acb07f40401c9cfad9efe2fd3c2b\"><\/script>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vaya que si \u2018Arde Madrid\u2019. Arde pero bien. En la serie de Paco Le\u00f3n y Anna R. Costa para Movistar+ estallan en llamas las fajas, las rojigualdas con aguilucho y el puritanismo. 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