{"id":63,"date":"2019-01-09T22:38:48","date_gmt":"2019-01-09T21:38:48","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/circuitoenserie\/?p=63"},"modified":"2019-01-10T00:48:01","modified_gmt":"2019-01-09T23:48:01","slug":"derry-girls-eres-demasiado-mayor-para-esto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/circuitoenserie\/2019\/01\/09\/derry-girls-eres-demasiado-mayor-para-esto\/","title":{"rendered":"&#8216;Derry Girls&#8217;: eres demasiado mayor para esto"},"content":{"rendered":"<p><b>El conflicto generacional articula montones de narraciones<\/b><span style=\"font-weight: 400;\">. No solo en t\u00e9rminos de negociaci\u00f3n de la herencia identitaria paterna o materna; sino tambi\u00e9n en esa brecha cognitiva que se abre entre ni\u00f1os y adultos. \u2018T\u00fa no entiendes esto porque a\u00fan eres un cr\u00edo\u2019, \u2018t\u00fa no eres capaz de ver esto otro porque te has vuelto un viejo\u2019. Bajo esa premisa se construye \u2018Derry Girls\u2019, la serie de Lisa McGee que ha sido <\/span><b>una de las grandes sorpresas de las navidades en Netflix<\/b><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A pesar de haberse quedado fuera de muchas listas de lo mejor del a\u00f1o, la producci\u00f3n brit\u00e1nica es todo un fen\u00f3meno. Aterriz\u00f3 en la plataforma como <\/span><b>la serie m\u00e1s vista en Irlanda del Norte desde que comenzaron los registros modernos en 2002<\/b><span style=\"font-weight: 400;\">. Habiendo cosechado una media del 64.2% de cuota de pantalla, \u2018Derry Girls\u2019 confirm\u00f3 una segunda temporada tras emitir solo el primer episodio en Channel 4 (cadena que nos ha regalado otras obras singulares como \u2018Black Mirror\u2019 o \u2018The End of the F***ing World\u2019).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2018Derry Girls\u2019 presenta la Irlanda del Norte de los 90 de cuatro escolares irlandesas y el primo ingl\u00e9s de una de ellas. Y digo \u2018de\u2019 porque es, espec\u00edficamente, <\/span><b>su Irlanda del Norte<\/b><span style=\"font-weight: 400;\">. Sin miedo a parecer infantiloide, la serie de McGee enfoca la tierra de los Troubles (conflictos entre irlandeses unionistas y republicanos) en su momento m\u00e1s candente desde la lente de unas chiquillas que tienen muchas otras preocupaciones mayores, como escaquearse de un examen de matem\u00e1ticas o liderar el peri\u00f3dico de su colegio cat\u00f3lico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La configuraci\u00f3n del relato est\u00e1 determinada, con intrepidez y consecuencia, por el prisma de <\/span><b>unas p\u00faberes naturales, desinhibidas y rid\u00edculas; y el mundo que se muestra no es otro que el que ellas perciben<\/b><span style=\"font-weight: 400;\">. Esto resulta evidente al ver que los adultos no son menos pat\u00e9ticos e inmaduros que ellas, tanto los familiares como los extra\u00f1os. Es revelador que, sobre todo hacia la segunda mitad de la serie \u2013compuesta por seis episodios de unos 20 minutos\u2013, el conflicto soberanista est\u00e1 presente pero siempre de forma tangencial. Aparecen militares, manifestantes y disturbios que interfieren en rutinas del plantel protagonista, pero son solo decorados fugaces o estorbos que se salvan deprisa. M\u00e1s que como inconsciencia o falta de compromiso, conviene entender esto como <\/span><b>una llamada de atenci\u00f3n \u2013desde la comedia \u00e1cida y dura\u2013 sobre las vidas de las personas de a pie<\/b><span style=\"font-weight: 400;\">, sepultadas por la omnipresencia de la confrontaci\u00f3n en su entorno.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Huyendo de la autocomplacencia, McGee no renuncia a componer una serie, por encima de todo, divertida. Y, sin embargo, <\/span><b>esos mismos prejuicios infantiles que dan pie a la comedia nos hablan, una vez m\u00e1s, de la vida de las protagonistas<\/b><span style=\"font-weight: 400;\">. En el cuarto episodio, una joven ucraniana llega al pueblo y una de las protagonistas est\u00e1 segura de que los de su pa\u00eds brillan en la oscuridad desde lo de Chern\u00f3bil. Frente a esto, las ni\u00f1as son a la vez capaces de ver las grietas en su propio conflicto: son tambi\u00e9n ellas las que se cuestionan la verdadera utilidad de las barreras.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La serie ata su cuento a una realidad hist\u00f3rica ineludible (sobre todo a trav\u00e9s de la m\u00fasica, que los nost\u00e1lgicos disfrutar\u00e1n), pero <\/span><b>se niega a perder de vista a su sujeto de estudio: las ni\u00f1as<\/b><span style=\"font-weight: 400;\">. El grupo protagonista rara vez aparece separado, y a pesar de que el personaje de Erin lleva gran parte del peso del relato sobre sus hombros, parece muy atrevido intentar se\u00f1alar una protagonista entre ellas. La c\u00e1mara no muestra preferencia por el punto de vista de ninguna de las chicas, lo que convierte la historia de McGee en ni m\u00e1s ni menos que la condensaci\u00f3n de las miradas despreocupadas de cinco adolescentes (inspiradas en la propia infancia de la creadora), y con ellas todas las dem\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La secuencia final comprime esta idea y la subvierte con un remate desesperanzador: tenemos a las j\u00f3venes bailando de manera rid\u00edcula en el concurso de talentos del colegio cat\u00f3lico. Junta a ellas, el ingl\u00e9s; y entre el grupo, una que aboga por el di\u00e1logo como \u00fanica v\u00eda plausible para un conflicto que encuentra sin sentido. En la banda de sonido aparece la canci\u00f3n \u2018Dreams\u2019, de The Cranberries, mientras el montaje nos transporta al sal\u00f3n de la casa de dos de las chicas. All\u00ed, los adultos se enteran por la televisi\u00f3n de un nuevo atentado que ha causado una docena de muertos. En ese momento, el baile de las chavalas entra en una c\u00e1mara lenta, con la que la imagen se desfasa, el tiempo se estira y el mundo grotesco de ah\u00ed fuera se congela. McGee decide cerrar la temporada con esta nota ominosa, mostrando a los adultos ajenos a esa burbuja. Unos adultos que son ya\u00a0<\/span><b>demasiado mayores para eso<\/b><span style=\"font-weight: 400;\">; que son incapaces de hacer o\u00eddos sordos al terror.<\/span><\/p>\n<script type=\"text\/javascript\">\n\nvar addthis_config = {\"data_track_clickback\":false,\"data_track_addressbar\":false,\"data_track_textcopy\":false,\"ui_atversion\":\"300\"};\nvar addthis_product = 'wpp-3.1';\n<\/script><script type=\"text\/javascript\" src=\"\/\/s7.addthis.com\/js\/300\/addthis_widget.js#pubid=a321acb07f40401c9cfad9efe2fd3c2b\"><\/script>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El conflicto generacional articula montones de narraciones. 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