{"id":67,"date":"2019-01-22T20:45:30","date_gmt":"2019-01-22T19:45:30","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/circuitoenserie\/?p=67"},"modified":"2019-01-22T20:45:30","modified_gmt":"2019-01-22T19:45:30","slug":"merli-el-fin-de-una-era","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/circuitoenserie\/2019\/01\/22\/merli-el-fin-de-una-era\/","title":{"rendered":"&#8216;Merl\u00ed&#8217;: el fin de una era"},"content":{"rendered":"<p>A principios de a\u00f1o todos hacemos tonter\u00edas, como echarnos a la espalda prop\u00f3sitos que, hasta dentro de otros once meses, no sabremos si hemos cumplido. O esperar con m\u00e1s ganas que ninguna otra una serie que est\u00e1 programada, en teor\u00eda, para llegar a finales de 2019. Menuda forma de amargarse uno el a\u00f1o.<\/p>\n<p><strong>Hablo, est\u00e1 claro, de \u2018Merl\u00ed\u2019<\/strong>. La serie de <strong>TV3<\/strong> cubre los dos a\u00f1os de bachillerato de un grupo de maj\u00edsimos y maj\u00edsimas que reciben a un poco ortodoxo, cargante y profundo sesent\u00f3n como nuevo profesor de filosof\u00eda, el tal Merl\u00ed. Producida por <strong>Veranda TV<\/strong> entre 2015 y 2018, experiment\u00f3 una segunda vida en Netflix; pero ser\u00e1 otra plataforma, Movistar +, la que se d\u00e9 el gustazo de poner su sello a la secuela espiritual o spin-off, <strong>\u2018Merl\u00ed: Sapere Aude\u2019<\/strong>, que llegar\u00e1 este a\u00f1o tambi\u00e9n de la mano del equipo creativo original.<\/p>\n<p>Pero qued\u00e9monos con lo real, con lo que ya est\u00e1 aqu\u00ed. <strong>La serie inicial: tanto rollo para una serie de instituto<\/strong>. Porque de eso va, del instituto y de absolutamente nada m\u00e1s. Y, a partir de ah\u00ed, el guion va tirando; pero menudo guion. H\u00e9ctor Lozano, quien escribe, entiende perfectamente la categor\u00eda casi antropol\u00f3gica del instituto como etapa de cierre y divergencia, como rito de paso en el que la persona que entra no es la persona que sale. Y en la transformaci\u00f3n suele sobrevolar (demasiado) la mirada atenta de los que ya cruzaron esa frontera: los padres.<\/p>\n<p>Y ah\u00ed clava el cuchillo \u2018Merl\u00ed\u2019, en la capacidad o incapacidad (m\u00e1s interesante esta \u00faltima) para <strong>salvar el acantilado generacional<\/strong>, que se va reduciendo hasta ser una insignificante brecha. Entonces, los de un lado de la brecha saltan al otro y miran atr\u00e1s, a lo que eran y ya no son. La producci\u00f3n catalana (creadores catalanes, artistas catalanes, di\u00e1logo en catal\u00e1n, referentes catalanes) articula ese gran tema nuestro, el de la generaci\u00f3n sin relato: la negociaci\u00f3n de la herencia paterna y materna. Si podremos o no llenar los zapatos de nuestros predecesores.<\/p>\n<p><strong>Porque ese es, indudablemente, uno de nuestros grandes temas<\/strong>: por eso todos (no disimul\u00e9is) lloramos con la escena de \u2018Bohemian Rhapsody\u2019 que muestra a un Freddie realizado frente a la figura intr\u00ednsecamente autoritaria y opresora del progenitor. Ese \u2018Good thoughts, good words, good deeds\u2019 con el que devuelve el tiro a su padre con una bola curva: esto soy yo; no soy t\u00fa y, aun as\u00ed, soy a mi manera lo que t\u00fa quer\u00edas que fuese.<\/p>\n<p>No se trata de una percepci\u00f3n radicalmente diferente entre ni\u00f1os y adultos como la de \u2018Derry Girls\u2019, sino de diferentes l\u00edneas de comunicaci\u00f3n que se establecen entre personas y sus reflejos, <strong>bidireccionales y accidentadas<\/strong>. Es interesante (y entra\u00f1able) pensar cada uno de esos binomios por separado: <strong>c\u00f3mo un padre o madre intenta moldear a su hijo seg\u00fan cierto esquema, y como los cr\u00edos se adaptan, se rebelan o pactan un punto intermedio<\/strong>.<\/p>\n<p>En la discusi\u00f3n\/reconciliaci\u00f3n de <strong>Iv\u00e1n<\/strong>, uno de los chiquillos, con su madre, despu\u00e9s de que esta mantuviera relaciones con su compa\u00f1ero de clase Pol Rubio, Eduard Cort\u00e9s (director de esta y otras como \u2018\u00c1ngel o demonio\u2019) plantea un plano que solo muestra el gesto frustrado del joven y deja a la madre fuera de campo. No solo porque la actitud infantiloide y posesiva del chaval le impida ver m\u00e1s all\u00e1 de su ombligo, sino porque todav\u00eda (aunque superada la agorafobia que lo manten\u00eda encerrado en su habitaci\u00f3n) es <strong>incapaz de dejar entrar del todo a su madre en su burbuja<\/strong>. El puente madre-hijo todav\u00eda estaba en construcci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por eso es tan importante que <strong>uno de los puntos \u00e1lgidos del cierre de la trama de Joan y su padre decida re\u00edrse un poco de s\u00ed mismo a pesar de movilizar una emoci\u00f3n tremenda<\/strong>. El chaval, estudiante brillante y buenazo, se acaba volviendo un energ\u00fameno rebelde ante la moral recta y siesa de su padre (seg\u00fan el propio Merl\u00ed, Joan est\u00e1 \u00abuna mica gilipolles\u00bb). Llegado el final de su narrativa, el uno, de vuelta al redil, y el otro, a punto de morir por un c\u00e1ncer, comparten un porro que sella la tregua entre dos perspectivas, dos formas distintas de entender la vida que, sin embargo, son capaces de quererse. La puesta en escena ya va avisando de esto con las apariciones furtivas y fuera de foco de una maqueta de barco como la que Joan destroza al principio de la serie en un intento, m\u00e1s que de herir a su padre, de hacerle ver.<\/p>\n<p>Y la lista sigue:<strong> Gerard madura, Marc se va descubriendo como algo m\u00e1s que un payaso\u2026 <\/strong>Todos los personajes tienen su minuto de gloria; cada vez es m\u00e1s evidente que para Lozano, que los escribe con mimo, todos estos j\u00f3venes son <strong>algo m\u00e1s que pu\u00f1ados de palabras en un guion<\/strong>.<\/p>\n<p>Pero hablemos de \u2018el\u2019 arco: Iv\u00e1n y su tr\u00edo. El que no hablaba con nadie acaba follando (los eufemismos resultan casi hip\u00f3critas entre tanta naturalidad, en una historia tan desinhibida) con dos desconocidas. Esto no es mero morbo. Quiz\u00e1 un poco s\u00ed, pero tambi\u00e9n hay algo detr\u00e1s: recordemos la evoluci\u00f3n de Khaleesi en la primera temporada de \u2018Juego de tronos\u2019. Como ah\u00ed, <strong>el sexo se convierte en articulador del discurso en el \u00faltimo tramo<\/strong>. No es casual que el cachondeo abunde en los episodios finales: en ellos se est\u00e1 consumando el crecimiento de todos los personajes y es, al fin y al cabo, lo que todos los j\u00f3venes de 18 a\u00f1os tienen en la cabeza.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el sexo siempre tiene en la producci\u00f3n <strong>un significado de fondo que activa otros mecanismos<\/strong>, que despierta otros motivos. La serie no escatima en escenas de sexo gay y, sin embargo, <strong>Oliver<\/strong> no protagoniza ninguna de ellas: no porque no sea suficientemente protagonista, sino porque \u00e9l interesa como resorte para otros temas, como la familia, la ausencia o la religi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2018Merl\u00ed\u2019 planta muy buenas semillas para un relato inici\u00e1tico trepidante, y acaba recogiendo <strong>una<\/strong> <strong>obra de vida, que habla de qui\u00e9nes somos y qu\u00e9 queremos de este viaje<\/strong>. Los fil\u00f3sofos que dan nombre a cada episodio no son mera decoraci\u00f3n: las identidades l\u00edquidas posmodernas de Bauman, el hipertrofiado carpe diem de Thoreau\u2026 Todo lo que Lozano (y Cort\u00e9s, que aporta y mucho) construye desde ese primer d\u00eda de curso lleva a un punto concreto, a una culminaci\u00f3n que no hay que buscar en el final de la serie, sino <strong>un poco m\u00e1s atr\u00e1s<\/strong>: cuando Merl\u00ed y Pol, su alumno preferido, escriben sobre el cristal de la clase vac\u00eda su reflexi\u00f3n sobre la relaci\u00f3n amo-esclavo de Hegel. La escena no es solo una muestra de la coordinaci\u00f3n intelectual de estos dos, sino que trata de apelar a capas m\u00e1s profundas: la melod\u00eda de piano que suena sobre la acci\u00f3n, las Variaciones Goldberg de Bach, sirve como contrapunto para el Vuelo del Moscard\u00f3n de Rimsky-Korsakov que aparece en la cabecera de la serie. La de Bach acompa\u00f1a a un montaje r\u00edtmico y medido que nos hace pensar en la otra pieza pero desde un orden, una narrativa cuya estructura por fin ha cristalizado.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de ese peque\u00f1o detalle entendemos que todo esto s\u00ed conduc\u00eda a alguna parte y justificamos de alguna manera la \u00faltima escena, en la que vemos a los personajes con algunos a\u00f1os m\u00e1s en una reuni\u00f3n de antiguos alumnos. En lugar de caer en el \u2018fan service\u2019 (como s\u00ed hace la posterior recopilaci\u00f3n de fotograf\u00edas que cuenta las vidas que despu\u00e9s tendr\u00edan), este se convierte en un momento solemne, reflexivo y de duelo. No solo vemos perillas y embarazos; tambi\u00e9n se nos permite <strong>asistir al fin de una era<\/strong>: vemos, en calidad de intrusos, c\u00f3mo se miran a ellos mismos, a qui\u00e9nes eran unos a\u00f1os atr\u00e1s, a trav\u00e9s del v\u00eddeo que grabaron en su escapada rural. Lo que queda a ambos lados de esa pantalla ya no es ni de lejos lo mismo y, otra vez, el acantilado se convierte en brecha.<\/p>\n<script type=\"text\/javascript\">\n\nvar addthis_config = {\"data_track_clickback\":false,\"data_track_addressbar\":false,\"data_track_textcopy\":false,\"ui_atversion\":\"300\"};\nvar addthis_product = 'wpp-3.1';\n<\/script><script type=\"text\/javascript\" src=\"\/\/s7.addthis.com\/js\/300\/addthis_widget.js#pubid=a321acb07f40401c9cfad9efe2fd3c2b\"><\/script>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A principios de a\u00f1o todos hacemos tonter\u00edas, como echarnos a la espalda prop\u00f3sitos que, hasta dentro de otros once meses, no sabremos si hemos cumplido. O esperar con m\u00e1s ganas que ninguna otra una serie que est\u00e1 programada, en teor\u00eda, para llegar a finales de 2019. Menuda forma de amargarse uno el a\u00f1o. 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