{"id":97,"date":"2019-08-19T23:31:22","date_gmt":"2019-08-19T21:31:22","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/circuitoenserie\/?p=97"},"modified":"2019-08-19T23:32:11","modified_gmt":"2019-08-19T21:32:11","slug":"recomendaciones-viejunas-los-goonies","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/circuitoenserie\/2019\/08\/19\/recomendaciones-viejunas-los-goonies\/","title":{"rendered":"Recomendaciones viejunas: &#8216;Los Goonies&#8217;"},"content":{"rendered":"<p>\u00bfC\u00f3mo no amar los ochenta? Los de Espa\u00f1a, s\u00ed, con su movida madrile\u00f1a y su Almod\u00f3var; pero tambi\u00e9n los estadounidenses, en los que <strong>toda la pasi\u00f3n ib\u00e9rica y la sangre torera se cambian por pl\u00e1stico, pop y producci\u00f3n en cadena<\/strong>. Y qu\u00e9 maravilla.<\/p>\n<p>&#8216;Los Goonies&#8217; es fruto de esa d\u00e9cada, una \u00e9poca titubeante en cuanto al lugar hacia el que proyectarse. La m\u00fasica, por ejemplo, fue campo de pruebas para imaginar un futuro sublimado en bater\u00edas electr\u00f3nicas y ubicuos sintetizadores. Por el contrario, <strong>el cine pop (\u00fanico term\u00f3metro sociocultural v\u00e1lido, en realidad) pareci\u00f3 volver la mirada atr\u00e1s<\/strong>. No necesariamente al pasado, pero s\u00ed a la infancia. A tiempos conocidos, inocentes y seguros.<\/p>\n<p>Esos tres adjetivos delinean el campo de acci\u00f3n de &#8216;Los Goonies&#8217;, pel\u00edcula familiar por excelencia, blanca y azucarada por los cuatro costados, que encierra para mi sorpresa una dimensi\u00f3n ulterior. En un nuevo visionado (gracias a la remasterizaci\u00f3n en 4K que est\u00e1 distribuyendo Neocine), las capas superficiales de aventura infantil deudoras del modelo &#8216;Los cinco&#8217; (que resuena de forma insoportable en las im\u00e1genes de nuestra &#8216;Verano azul&#8217;) se echan a un lado para dejar ver un sustrato pol\u00edtico que refrenda\u00a0por en\u00e9sima vez <strong>el car\u00e1cter problem\u00e1tico de una cultura de masas que algunos creen mansa y suministrada en jeringuillas.<\/strong><\/p>\n<div id=\"attachment_98\" style=\"width: 836px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-98\" loading=\"lazy\" class=\"size-large wp-image-98\" src=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/141\/2019\/08\/35075508386_c12916786b_b-826x1024.jpg\" alt=\"(Fuente: Flickr)\" width=\"826\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/141\/2019\/08\/35075508386_c12916786b_b.jpg 826w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/141\/2019\/08\/35075508386_c12916786b_b-242x300.jpg 242w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/141\/2019\/08\/35075508386_c12916786b_b-768x952.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 826px) 100vw, 826px\" \/><p id=\"caption-attachment-98\" class=\"wp-caption-text\">(Fuente: Flickr)<\/p><\/div>\n<p>Si afinamos el ojo, la pel\u00edcula comienza a supurar peque\u00f1as se\u00f1ales de un discurso que trasciende\u00a0su igualmente elogiable talento industrial y presta atenci\u00f3n a otros lugares. Esos lugares son sociales y econ\u00f3micos, oasis de <strong>una pr\u00e1ctica poco (o, al menos, no tan) extendida en la cultura estadounidense como es la cr\u00edtica de la propia estructura nacional<\/strong>. No son pocos los textos culturales yanquis que abordan la pobreza patol\u00f3gica del pa\u00eds como una cuesti\u00f3n de emprendedor-o-perdedor.\u00a0&#8216;Los Goonies&#8217;, por su parte, demuestra una fina mala baba que la desmarca de esa CT (ver Guillem Mart\u00ednez) a la americana.<\/p>\n<p>La trama es bien conocida, as\u00ed que centr\u00e9monos en los puntos clave: los chavales de la pandilla protagonista est\u00e1n a punto de mudarse a Detroit (que se subraya como capital del crimen en USA). La causa <strong>no es un desahucio, algo que ser\u00eda mucho m\u00e1s expl\u00edcito de lo que el inconsciente ultraliberal americano es capaz de soportar<\/strong>, sino la venta\u00a0de las casas a un agente inmobiliario que quiere construir un campo de golf en el terreno. La entrega de los hogares, aunque igualmente fat\u00eddica, se hace\u00a0<em>motu propio<\/em>\u00a0y a cambio de dinero porque la situaci\u00f3n econ\u00f3mica de las familias obliga a ello.<\/p>\n<p>El tesoro que encuentran (el libreto es herencia de Enid Blyton, CLARO que ten\u00eda que haber un tesoro) en realidad no es ninguna antigualla isabelina, sino la <strong>capacidad econ\u00f3mica de hacer frente al capital y conservar el que se muestra como \u00fanico y m\u00e1s valioso patrimonio<\/strong> de los protagonistas: su amistad, vinculada a sus hogares. Todo esto est\u00e1 en la pel\u00edcula: el peri\u00f3dico en el que los personajes se\u00f1alan que los falsificadores hermanos Fratelli se han fugado de prisi\u00f3n muestra un titular justo antes de ese, que reza \u00abSube el desempleo\u00bb. La amenaza de la pobreza no se cierne solo sobre el plantel protagonista; se convierte en algo universal.<\/p>\n<p>Este problema de partida habita en un contexto muy concreto: la odisea de un pu\u00f1ado de hijos de empleados p\u00fablicos y un inmigrante. El funcionario mencionado, en concreto, es el padre de Mikey y Bran, se encarga de la conservaci\u00f3n de unos objetos hist\u00f3ricos que guarda en su desv\u00e1n y est\u00e1 a punto de ser despedido. Este personaje\u00a0es, en s\u00ed mismo, una met\u00e1fora de la situaci\u00f3n de una clase social desplazada y olvidada a la vez. Aqu\u00ed echa ra\u00edces tambi\u00e9n la psicolog\u00eda del chaval principal (interpretado por Sean Astin; la de la incubaci\u00f3n de estrellas de Hollywood es tambi\u00e9n otra cuesti\u00f3n relevante en la pel\u00edcula). Mikey, obsesionado con encontrar a Willy el tuerto y su tesoro a cualquier coste (motivaci\u00f3n que, apenas pasadas unas horas, ya arde como el fuego), se convierte en <strong>la expresi\u00f3n de la fantas\u00eda demente de una clase baja hostigada por los poderosos que se empe\u00f1a en demostrar que su existencia a\u00fan tiene sentido<\/strong>. \u00bfNo es acaso la\u00a0caza de fantasmas del pasado de Mikey equivalente al trabajo de conservaci\u00f3n de su padre, que da sus \u00faltimos estertores antes de ser despedido?<\/p>\n<p>La lucha, claro est\u00e1, necesita un enemigo. Y la pel\u00edcula tambi\u00e9n se ensa\u00f1a con esos villanos, que visten jers\u00e9is y conducen GT. La humillaci\u00f3n f\u00edsica de los ricachones en la escena del club de campo deja claro que esos pijos que leen la &#8216;Guns &amp; Ammo&#8217; sentados en el retrete son los verdaderos indeseables a batir. <strong>En un ejercicio machista\u00a0y\u00a0muy revelador, la pel\u00edcula incluso eleva al personaje femenino de Andy al estatus de trofeo de reparaci\u00f3n<\/strong> <strong>de la afrenta de clase<\/strong>; de manera que esta deja al que parece su inter\u00e9s rom\u00e1ntico al principio de la pel\u00edcula, el hijo del promotor inmobiliario (textualmente, \u00abel m\u00e1s rico de la ciudad\u00bb), para enrollarse con hasta dos miembros del frente pobre hacia el final de la trama.<\/p>\n<p>Por estos desplantes, &#8216;Los Goonies&#8217; es una de las grandes obras del entretenimiento familiar. Frente a su m\u00e1s inquietante y <em>thrilleresca<\/em>\u00a0reencarnaci\u00f3n &#8216;Stranger Things&#8217;, la pel\u00edcula de Richard Donner (relevante sobre todo por la primera &#8216;Superman&#8217;) supone una verdadera oda a la ni\u00f1ez, donde <strong>las aventuras siempre acaban bien, los malos llevan pistola pero no saben disparar y las mazmorras mort\u00edferas incluyen toboganes de agua<\/strong>. Aun as\u00ed, la presencia de la figura de Sloth y otros elementos que no consigo aislar la mantienen en ese limbo en el que viven las pel\u00edculas para ni\u00f1os que asustan a los ni\u00f1os (en los cines de 2019 sigue ocurriendo, doy fe). Su final feliz salido de la nada, adem\u00e1s de reafirmar el papel de Amblin y Steven Spielberg como deidad absoluta del cine pop (a veces incluso m\u00e1s produciendo que realizando), pone el punto final a una negaci\u00f3n frontal de la tragedia\u00a0que no necesariamente implica la\u00a0anestesia. &#8216;Los Goonies&#8217; es, en realidad, el delirio de un ni\u00f1o que no pod\u00eda pagar su casa. Menudos fueron los ochenta.<\/p>\n<script type=\"text\/javascript\">\n\nvar addthis_config = {\"data_track_clickback\":false,\"data_track_addressbar\":false,\"data_track_textcopy\":false,\"ui_atversion\":\"300\"};\nvar addthis_product = 'wpp-3.1';\n<\/script><script type=\"text\/javascript\" src=\"\/\/s7.addthis.com\/js\/300\/addthis_widget.js#pubid=a321acb07f40401c9cfad9efe2fd3c2b\"><\/script>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfC\u00f3mo no amar los ochenta? 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