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	<title>Neuromarketing, ecografías emocionales | Comunico, luego existo - Blogs laverdad.es</title>
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	<description>Reflexiones sobre el mundo de la publicidad, el marketing y la comunicación</description>
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		<title>Neuromarketing, ecografías emocionales | Comunico, luego existo - Blogs laverdad.es</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Jun 2016 10:20:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Portavoz</dc:creator>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p><em>Por Fernando Caride.</em></p>
<p>Cuando empezamos en todo esto, poder incidir de manera directa sobre los efectos de la <a href="http://portavoz.net/">comunicación</a> en la mente del consumidor solo se le atribuía a la publicidad subliminal. Sí a eso que no se sabe muy bien qué es, porque pertenece a la <strong>percepción inconsciente</strong> del individuo y que por alguna extraña razón solo se experimentó una vez en aquel cine de Estados Unidos.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p>Cuando empezamos en todo esto, la mente del consumidor se regía por ceros y unos, era la época en que la televisión solo tenía dos canales, la gente iba al cine con regularidad y la publicidad exterior no atentaba contra la belleza de la ciudades, sino todo lo contrario.</p>
<p>Cuando empezamos en todo esto el neuromarketing, claro, no existía. Pero tampoco existían los insights, ni Twitter, ni casi nada de lo que hoy construye la comunicación que, pese a todo, no deja de ser un mensaje que un emisor quiere hacer llegar a un receptor por un canal determinado y mediante un código común.</p>
<div id="attachment_173" style="width: 310px" class="wp-caption alignnone"><a href="/comunicoluegoexisto/wp-content/uploads/sites/31/2016/06/nm1.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-173" class="size-medium wp-image-173" src="/comunicoluegoexisto/wp-content/uploads/sites/31/2016/06/nm1.jpg" alt="Imagen vía Google" width="300" height="240" srcset="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/31/2016/06/nm1.jpg 387w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/31/2016/06/nm1-300x240.jpg 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px"></a><div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p id="caption-attachment-173" class="wp-caption-text">Imagen vía Google</p></div>
<p>Cuando empezamos en todo esto cualquier avance en el mundo del marketing era un avance para la sociedad en general, porque <strong>las marcas son lo que mueve el mundo</strong>, como mínimo, igual que los gobiernos o las religiones.</p>
<p>No os voy a ocultar que a mí, desde mi faceta profesional, me parece que el neuromarketing es “hacer trampa” al ingenio creativo. Es como si a Dalí se le hubiera dado la oportunidad de cotejar el éxito de su obra antes de terminarla, para que pudiera rectificarla y “acertar siempre”. Será porque, sin que me oiga nadie, me sigue gustando tener la nostálgica idea del <strong>creativo</strong> que basa su talento en el saber hacer de su mente, de su equipo, de su experiencia y de la investigación, claro, pero de la que falla más ;-)). También entiendo que a los anunciantes le venga muy bien el hecho de no malgastar sus presupuestos en “experimentos creativos” que como mucho están controlados por investigaciones cualitativas o cuantitativas, pero sin cables de por medio.</p>
<p>Y es que, volviendo a la realidad marketiniana, nuestro trabajo no es como el del mundo del arte a secas, sino que el nuestro es un arte puramente comercial, es la<strong> capacidad de seducir</strong> al servicio de nuestros anunciantes, y el neuromarketing es exactamente eso, la ciencia que pretende comprender y actuar sobre nuestras emociones y motivaciones como consumidores.</p>
<p>¿Preparados para conectar nuestra mente con las marcas?​</p>
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<dt></dt>
<dd>Imagen vía Google</dd>
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</div>
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