{"id":1137,"date":"2021-11-28T18:49:09","date_gmt":"2021-11-28T17:49:09","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/elalmirez\/?p=1137"},"modified":"2021-11-28T18:49:09","modified_gmt":"2021-11-28T17:49:09","slug":"sesgos-cognitivos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/elalmirez\/2021\/11\/28\/sesgos-cognitivos\/","title":{"rendered":"Sesgos cognitivos"},"content":{"rendered":"<p><strong>Somos presa f\u00e1cil de las maniobras del marketing alimentario, que se aprovecha del funcionamiento de nuestro cerebro para sus objetivos<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/38\/2021\/11\/GF0AS0B1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\" wp-image-1138\" src=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/38\/2021\/11\/GF0AS0B1.jpg\" alt=\"\" width=\"832\" height=\"549\" \/><\/a><\/p>\n<p>En psicolog\u00eda se denomina \u2018sesgo cognitivo\u2019 a una distorsi\u00f3n de nuestra percepci\u00f3n de la realidad, una interpretaci\u00f3n err\u00f3nea de la informaci\u00f3n que recibimos que nos lleva a tomar decisiones alejadas de la racionalidad. Ese sesgo puede ser innato o inducido y es una de las \u2018brechas\u2019 entre las que se introduce el marketing para vender. Un ejemplo: el llamado sesgo de observaci\u00f3n selectiva se produce cuando nuestra atenci\u00f3n se enfoca exclusivamente en funci\u00f3n de nuestras expectativas previas, obviando el resto de la informaci\u00f3n. Existen muchas clases de sesgos y todos ayudan a\u00a0 modular y modificar nuestra percepci\u00f3n, por ejemplo, frente a la comida. \u00bfC\u00f3mo es posible que mucha gente est\u00e9 dispuesta a pagar por productos alimentarios que, seg\u00fan la informaci\u00f3n objetiva, son perjudiciales para nuestra salud?: creando unas expectativas previas al acto de compra sobre la base de emociones, no de razones: el dise\u00f1o, el envase, la publicidad, el precio, la informaci\u00f3n pseudcient\u00edfica sobre el producto\u2026 de mil maneras. Y funcionan. Y nos olvidamos de los datos nutricionales de la etiqueta y de lo que sabemos sobre grasas o az\u00facares<\/p>\n<p>Una de las grandes tendencias en alimentaci\u00f3n -tanto en el \u00e1mbito del gran consumo como en el de la restauraci\u00f3n- es el de buscar una comida m\u00e1s saludable, y un estilo acorde con ello, el llamado \u2018healthy life style\u2019. Paralelamente, la pandemia ha provocado una regresi\u00f3n hacia lo esencial, lo local, lo m\u00e1s cercano, hacia la simplicidad del plato, alejado de artificios volviendo la mirada a las bases tradicionales de las cocinas. Hace m\u00e1s de 40 a\u00f1os naci\u00f3 en Italia el movimiento \u2018Slow food\u2019, que buscaba la defensa de las tradiciones regionales, la buena alimentaci\u00f3n, el placer gastron\u00f3mico, una cocina directa, cercana al producto y sin atajos, as\u00ed como un ritmo de vida lento. De su \u2018paternidad\u2019 surgieron conceptos como \u2018kil\u00f3metro cero\u2019 en Espa\u00f1a, o\u00a0 el sello \u2018Fait maison\u2019 -hecho en casa- en Francia. Pues bien, una de las v\u00edas m\u00e1s efectivas de aprovechar ese sesgo de observaci\u00f3n selectiva es etiquetar algo, asociarlo a una palabra o dos que contengan un mensaje simple, aunque remita a un campo sem\u00e1ntico complejo. \u2018Light\u2019 \u2013\u2018ligero\u2019- denota algo con poco peso, pero connota mucho m\u00e1s. Nuestro cerebro asocia a todo producto que lleve esa impronta a algo beneficioso, que no engorda. Y no se plantea nada m\u00e1s. Lo mismo ocurre con todas esas marcas \u2013\u2018eco\u2019, \u2018sin\u2019, \u2018casero\u2019, \u2018bio\u2019\u2026 y \u2018slow\u2019, es decir \u2018lento\u2019, que en realidad connota \u2018despacio\u2019, \u2018tradicional\u2019, \u2018local\u2019. Pues bien, para aventurar por d\u00f3nde van las tendencias de consumo de alimentos, las mejores pistas nos las da la observaci\u00f3n de\u00a0 los derroteros de la industria. Una de las \u00faltimas innovaciones por parte de la industria alimentaria es un aut\u00e9ntico oximor\u00f3n, un verdadero dislate ling\u00fc\u00edstico: el \u2018express slow food\u2019, que en una traducci\u00f3n literal ser\u00eda \u2018comida r\u00e1pida lenta\u2019. Los t\u00e9cnicos del mercado lo denominan \u2018un nuevo concepto de alimentaci\u00f3n\u2019 y consiste en una l\u00ednea de productos vegetales \u201cpreparados de manera lenta y tradicional\u201d, elaborados para ser consumidos de manera inmediata, sin necesidad de ser cocinados, calentados ni ali\u00f1ados de manera alguna, consumibles en cualquier lugar -en la mesa de trabajo, en el banco de un parque\u2026- y, por tanto, adaptados al trepidante ritmo de la vida moderna. Genial. Desde luego, aqu\u00ed no sabemos d\u00f3nde est\u00e1 el \u2018slow\u2019, idea que remite a una elaboraci\u00f3n casera, a peque\u00f1a escala, consumida en compa\u00f1\u00eda, en las ant\u00edpodas de una producci\u00f3n industrial, y desde luego casa mal con su declarado dise\u00f1o para un r\u00e1pido consumo, en solitario, de cualquier manera y en cualquier lugar.<\/p>\n<p>Hay que recordar aqu\u00ed que el movimiento \u2018Slow food\u2019 naci\u00f3 como reacci\u00f3n a la extensi\u00f3n por todo el planeta de la \u2018fast food\u2019 -comida r\u00e1pida- surgida en estados Unidos y, por tanto, como una barrera al avance de la \u2018macdonalizaci\u00f3n\u2019 de la sociedad y la homogeneizaci\u00f3n del gusto, defendiendo los aromas y sabores -y por tanto los productos- que identifican a cada territorio. Es verdad que, pese a la pandemia de hamburgueser\u00edas pretendidamente gourmets, se ha acabado asociando la \u2018comida r\u00e1pida\u2019 con la \u2018comida basura\u2019. Es cierto tambi\u00e9n que estos nuevos productos est\u00e1n entre los m\u00e1s saludables de los producidos por la industria alimentaria -ninguna objeci\u00f3n al respecto- , pero el genio al que se le ocurri\u00f3 la etiqueta demostr\u00f3 muy poco respeto por un movimiento nacido hace d\u00e9cadas y hacia el que ahora todos los grandes chefs vuelven, de una u otra forma, la vista. Todo sea por aprovechar los sesgos cognitivos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Somos presa f\u00e1cil de las maniobras del marketing alimentario, que se aprovecha del funcionamiento de nuestro cerebro para sus objetivos En psicolog\u00eda se denomina \u2018sesgo cognitivo\u2019 a una distorsi\u00f3n de nuestra percepci\u00f3n de la realidad, una interpretaci\u00f3n err\u00f3nea de la informaci\u00f3n que recibimos que nos lleva a tomar decisiones alejadas de la racionalidad. 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