{"id":297,"date":"2017-01-23T19:28:18","date_gmt":"2017-01-23T18:28:18","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/elalmirez\/?p=297"},"modified":"2017-01-23T19:28:18","modified_gmt":"2017-01-23T18:28:18","slug":"a-dios-rogando","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/elalmirez\/2017\/01\/23\/a-dios-rogando\/","title":{"rendered":"A Dios rogando&#8230;"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/elalmirez\/wp-content\/uploads\/sites\/38\/2017\/01\/IMG_4011.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-298\" title=\"IMG_4011\" src=\"\/elalmirez\/wp-content\/uploads\/sites\/38\/2017\/01\/IMG_4011.jpg\" alt=\"\" width=\"1417\" height=\"887\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/38\/2017\/01\/IMG_4011.jpg 1417w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/38\/2017\/01\/IMG_4011-300x188.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/38\/2017\/01\/IMG_4011-768x481.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/38\/2017\/01\/IMG_4011-1024x641.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 1417px) 100vw, 1417px\" \/><\/a>Y con el mazo dando. O m\u00e1s propiamente en este caso, con la mano del almirez. Los recetarios monacales han sido siempre reservorio de una cocina tradicional, sencilla, pegada al terreno, con productos cultivados en el entorno de los muros de monasterios y abad\u00edas. Cocina de temporada, sin alharacas, equilibrada y ligera, destinada a\u00a0 alimentar m\u00e1s que a proporcionar placer, aunque con matices. Al igual que en los monasterios medievales se\u00a0 preservaron la lengua culta y los conocimientos de la \u00e9poca con su paciente labor de trasladarlos a la lengua escrita,\u00a0 monjas\u00a0 \u2013muy volcadas hacia la reposter\u00eda \u2013  y monjes fueron poniendo por escrito y conservando miles de recetas, algunas de las cuales han dando car\u00e1cter al propio convento o a la localidad donde \u00e9ste se ubica. Intramuros siempre se busc\u00f3 una econom\u00eda de autoabastecimiento, y tiempo \u2013\u2018ora et labora\u2019\u2013 es lo que sobraba. As\u00ed, la cocina monacal se basaba en la propia provisi\u00f3n y elaboraci\u00f3n de los productos que acaban en la olla. Horticultura, vitivinicultura, herborister\u00eda, apicultura, pasteler\u00eda, queser\u00eda, conserva molienda y panader\u00eda\u2026\u00a0 pr\u00e1cticamente todas las labores propias de la transformaci\u00f3n alimentaria se han realizado, a peque\u00f1a escala en los recintos conventuales. El tan \u2018moderno\u2019 y ahora reivindicado \u2018kil\u00f3metro cero\u2019, en realidad tiene miles de a\u00f1os de historia. Judiones del convento,\u00a0 potaje de cuaresma, huevos de clausura, tetillas de monja\u2026 recetas que remiten al divino oficio de la cocina. Este a\u00f1o, en el que Caravaca de la Cruz celebra su jubileo, es una buena portunidad para acercarse a estos divinos recetarios. Y, de paso, conocer la sustanciosa gastronom\u00eda tradicionala de Caravaca y de la comarca del Noroeste. Las <strong><a>migas<\/a><\/strong>, la tartera caravaque\u00f1a de cordero, el cabrito en salsa, los gu\u00edscanos, potajes, pur\u00e9 de monte, caracoles, los andrajos y el ajoharina. Y para los m\u00e1s golosos,\u00a0 el alfajor y la yema de Caravaca. Y si optamos por la sana costumbre tan espa\u00f1ola del tapeo, busquemos la pimpirrana, los &#8216;ca\u00edllos&#8217;, los &#8216;tigres&#8217;, las &#8216;alpargatas&#8217; de sobrasada, la torta de boquerones, la oreja, las patatas con ajo y los michirones, entre otras muchas posibilidades. Pero los tiempos adelantan que es una barbaridad, que dec\u00eda el otro. Y la cocina conventual ha saltado los gruesos muros medievales y ha llegado al mundo virtual. El primer \u2018torno online\u2019 de Espa\u00f1a: www.declausura.com pone el cielo a golpe de clic. Una p\u00e1gina web que ya est\u00e1 saturada de pedidos de mantecados, turrones o mazapanes hechos con manos divinas.<br \/>\n\u00a1Si sor Citr\u00f6en levantara la cabeza&#8230;!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Y con el mazo dando. O m\u00e1s propiamente en este caso, con la mano del almirez. Los recetarios monacales han sido siempre reservorio de una cocina tradicional, sencilla, pegada al terreno, con productos cultivados en el entorno de los muros de monasterios y abad\u00edas. 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