{"id":944,"date":"2020-12-11T18:37:46","date_gmt":"2020-12-11T17:37:46","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/elalmirez\/?p=944"},"modified":"2020-12-11T18:37:46","modified_gmt":"2020-12-11T17:37:46","slug":"latinoamerica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/elalmirez\/2020\/12\/11\/latinoamerica\/","title":{"rendered":"Latinoam\u00e9rica"},"content":{"rendered":"<p><strong>Cuando hace m\u00e1s de 500 a\u00f1os dos mundos desconocidos entre s\u00ed se encontraron cambi\u00f3 para siempre la manera de alimentarnos.<\/strong><\/p>\n<div id=\"attachment_945\" style=\"width: 1210px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/38\/2020\/12\/WhatsApp-Image-2020-11-25-at-18.55.27.jpeg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-945\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-945\" src=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/38\/2020\/12\/WhatsApp-Image-2020-11-25-at-18.55.27.jpeg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"824\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/38\/2020\/12\/WhatsApp-Image-2020-11-25-at-18.55.27.jpeg 1200w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/38\/2020\/12\/WhatsApp-Image-2020-11-25-at-18.55.27-300x206.jpeg 300w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/38\/2020\/12\/WhatsApp-Image-2020-11-25-at-18.55.27-768x527.jpeg 768w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/38\/2020\/12\/WhatsApp-Image-2020-11-25-at-18.55.27-1024x703.jpeg 1024w\" sizes=\"(max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-945\" class=\"wp-caption-text\">Primera jornada de &#8216;Futuro en Espa\u00f1ol&#8217; sobre los intercambios culturales entre Espa\u00f1a y Latinoam\u00e9rica a trav\u00e9s de la gastronom\u00eda<\/p><\/div>\n<p>\u00abEl hombre es lo que come\u00bb. Esta conocida aseveraci\u00f3n de Ludwig Feuerbach, fil\u00f3sofo y antrop\u00f3logo alem\u00e1n del siglo XIX contenida en su escrito \u2018Ense\u00f1anza de la alimentaci\u00f3n\u2019, remite a la idea de que aquello que alimenta al ser humano no es solo simple materia, un conjunto de elementos qu\u00edmicos dotados de propiedades nutricionales; sino un compendio de valores y s\u00edmbolos enraizados en su pasado, en su historia. Es decir: son cultura, y por lo tanto, configuradores de la identidad de los pueblos. En Espa\u00f1a comemos patatas y no boniatos por razones culturales e hist\u00f3ricas, por la misma raz\u00f3n que consumimos trigo y no ma\u00edz. Para los mexicanos al ma\u00edz era algo mucho m\u00e1s importante que elemento b\u00e1sico de su alimentaci\u00f3n, era un objeto de veneraci\u00f3n, la clave de b\u00f3veda de sus creencias y de sus pr\u00e1cticas religiosas. Ese mismo producto, tra\u00eddo de Am\u00e9rica a Espa\u00f1a, se destin\u00f3 simplemente a la alimentaci\u00f3n del ganado. De hecho una de las grandes aportaciones alimentarias de Latinoam\u00e9rica fue considerado en Europa y Espa\u00f1a \u00abm\u00e1s apropiado para el cerdo que para el hombre\u00bb.<\/p>\n<p>Hace m\u00e1s de 500 a\u00f1os, dos mundos hasta entonces desconocidos entre s\u00ed se encontraron. Am\u00e9rica y Espa\u00f1a. Del choque entre estas dos placas tect\u00f3nicas surgi\u00f3 una revoluci\u00f3n culinaria que cambi\u00f3 para siempre los h\u00e1bitos alimentarios de ambas orillas del Atl\u00e1ntico y produjo una fusi\u00f3n de culturas gastron\u00f3micas que gener\u00f3 una dieta nueva, mucho m\u00e1s rica y variada que las anteriores, en un fascinante intercambio de productos, t\u00e9cnicas y formas de vida. Somos lo que comemos, y lo que comemos hoy est\u00e1 directamente vinculado a aquel acontecimiento hist\u00f3rico. De todo esto se habl\u00f3 la pasada semana en el encuentro Futuro en Espa\u00f1ol, evento organizado por este peri\u00f3dico en el que participaron cocineros e historiadores espa\u00f1oles y latinoamericanos.<\/p>\n<p>En la Regi\u00f3n han existido dos aportaciones clave con un peso muy significativo en lo que hoy comemos los murcianos: las cocinas \u00e1rabes (no en vano habitaron una gran parte de la\u00a0 Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica durante 700 a\u00f1os), y el encuentro con Am\u00e9rica. El viaje de Crist\u00f3bal Col\u00f3n permiti\u00f3 la llegada a la pen\u00ednsula y a la Regi\u00f3n de nuevas variedades de productos hasta entonces desconocidos que cambiaron para siempre las cocinas espa\u00f1olas (ma\u00edz, tomate, patatas, cacao\u2026) y que influyeron\u00a0 enormemente en las producciones y consumos de la Regi\u00f3n de Murcia. Nos referimos espec\u00edficamente al cultivo del pimiento y el tomate (dos iconos de nuestra despensa) y a una industria derivada de tanta importancia hist\u00f3rica y econ\u00f3mica como la del piment\u00f3n. Muy curioso es el caso de la \u00d1ora, o pimiento de bola, uno de los productos con los que m\u00e1s se identifica la actual gastronom\u00eda murciana y\u00a0 elemento clave de uno de sus platos emblem\u00e1ticos: el arroz caldero. Algunas de las semillas que trajo Col\u00f3n del Nuevo Mundo fueron a parar al Monasterio de la \u00d1ora, en Murcia, de donde se extendieron a todo el Levante. Se trata del Monasterio de los Jer\u00f3nimos, hoy sede de la UCAM. En realidad su nombre es Monasterio de los Jer\u00f3nimos de San Pedro de la \u00d1ora, nombre que tom\u00f3 de la localidad donde inicialmente fue construido en 1574-1578, si bien despu\u00e9s se traslad\u00f3 a\u00a0 la jurisdicci\u00f3n de Guadalupe. Pero atenci\u00f3n: el nombre de la pedan\u00eda proviene del murciano medieval \u2018a\u00f1ora\u2019, de origen \u00e1rabe, que denominaba a una rueda hidr\u00e1ulica, que por asociaci\u00f3n con la forma redonda del producto, dio nombre a la pedan\u00eda (que antes de los \u00e1rabes se llamaba Tomillojo) , y a su vez, la pedan\u00eda, a nuestro simp\u00e1tico pimiento.<\/p>\n<p>La carne de pavo, que prendi\u00f3 singularmente en la Regi\u00f3n, con recetas tan identitarias\u00a0 como el guiso de pava con pelotas; el ma\u00edz, las patatas, que se convirtieron en un alimento b\u00e1sico en la Regi\u00f3n; el cacao, el higo chumbo, o palera, como se denomina en Murcia, que lleg\u00f3 aqu\u00ed desde M\u00e9xico y se adapt\u00f3 perfectamente son aportaciones a nuestra gastronom\u00eda actual venidas de la otra orilla del Atl\u00e1ntico. En direcci\u00f3n contraria, desde la Regi\u00f3n llegaron a Am\u00e9rica los c\u00edtricos, como la lima agria murciana. All\u00ed se cultiv\u00f3 de otra manera y de ah\u00ed nacieron todas las limas que hoy se comercializan; la cidra que es una variedad que es el origen de todos los limones del mundo; as\u00ed como una gran cantidad de verduras que ya se cultivaban en la huerta que nos dejaron los \u00e1rabes.<\/p>\n<p>De \u00absomos lo que comemos\u00bb a \u00abdime lo que comes y te dir\u00e9 quien eres\u00bb. La m\u00e1xima que hace siglo y medio acu\u00f1\u00f3 Anthelme Brillat-Savarin en su conocido tratado \u2018Fisiolog\u00eda del gusto\u2019 complementa la m\u00e1xima de Feuerbach. Hoy, multitud de platos y productos en los que los murcianos nos reconocemos como comunidad\u00a0 tienen su origen en aquel encuentro ocurrido hace m\u00e1s de cinco siglos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando hace m\u00e1s de 500 a\u00f1os dos mundos desconocidos entre s\u00ed se encontraron cambi\u00f3 para siempre la manera de alimentarnos. \u00abEl hombre es lo que come\u00bb. 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