{"id":14,"date":"2015-06-05T10:35:29","date_gmt":"2015-06-05T08:35:29","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/entierradenadie\/?p=14"},"modified":"2015-06-05T10:35:29","modified_gmt":"2015-06-05T08:35:29","slug":"una-pelicula-no-tan-sucia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/entierradenadie\/2015\/06\/05\/una-pelicula-no-tan-sucia\/","title":{"rendered":"Una pel\u00edcula no tan sucia"},"content":{"rendered":"<p>Los primeros veinte m\u00ednutos de <em>El duque de Borgo\u00f1a<\/em>, de Peter Strickland, te dejan exhausto: la suciedad y la perversi\u00f3n mostrada por las dos amantes lesbianas protagonistas es algo que, desde el Bu\u00f1uel m\u00e1s enfermizo y fetichista, desde el Genet m\u00e1s refinadamente cruel de <em>Le Balcon<\/em>, no se ve\u00eda en el cine. Hay tantas capas, tantos hilos sueltos en este tramo inicial que resulta imposible reducir el an\u00e1lisis a una sola idea o matriz. La est\u00e9tica de la crueldad se mezcla con la ingenuidad retro, la racionalidad entom\u00f3loga con la pasi\u00f3n carnal, el c\u00e1lculo de lo ritual con el &#8220;descuido&#8221; m\u00e1s veros\u00edmil del mejor cine franc\u00e9s. A decir verdad, te sientes desconcertado, euf\u00f3rico, indignado ante una puesta en situaci\u00f3n frente a la que no sabes si reaccionar con desprecio o con j\u00fabilo.<\/p>\n<p>Pero evidentemente ninguna obra f\u00edlmica se puede mantener en ese tenor durante mucho tiempo: el espectador morir\u00eda por hipertrofia. Nadie puede consumir im\u00e1genes de tanta envergadura e insolencia de manera prolongada. Y, en un punto de inflexi\u00f3n tan inesperado como decepcionante, la pel\u00edcula se humaniza y pierde la suciedad de lo corporal. Todo lo que hab\u00edamos presenciado hasta ese momento se convierte en un meterrelato, en una toma de conciencia. Strickland se desenvuelve infinitamente mejor en lo descriptivo que en lo reflexivo. Parece que hubiera tenido miedo de dejarse arrastrar hasta el infierno de la perversi\u00f3n sin remordimientos, y propone preguntas, y perfiles psicol\u00f3gicos dolientes, y&#8230;amor. Lo que se concibe como una trampa para el espectador, como un giro narrativo conducente a desarbolarlo, termina por ser la falla en la que el filme se hunde y muere antes de tiempo por el tedio de un pelicul\u00f3n de sobremesa. El valiente Strickland se revela finalmente como un cobarde. La suciedad no puede ser una pose. Ni tampoco algo que se pretenda comprender. Los excesos del cuerpo son algo que la mente no puede ni debe razonar.<\/p>\n<p><a href=\"\/entierradenadie\/wp-content\/uploads\/sites\/35\/2015\/06\/the_duke_of_burgundy1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-medium wp-image-17\" title=\"the_duke_of_burgundy\" src=\"\/entierradenadie\/wp-content\/uploads\/sites\/35\/2015\/06\/the_duke_of_burgundy1.jpg\" alt=\"\" width=\"202\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/35\/2015\/06\/the_duke_of_burgundy1.jpg 620w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/35\/2015\/06\/the_duke_of_burgundy1-202x300.jpg 202w\" sizes=\"(max-width: 202px) 100vw, 202px\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los primeros veinte m\u00ednutos de El duque de Borgo\u00f1a, de Peter Strickland, te dejan exhausto: la suciedad y la perversi\u00f3n mostrada por las dos amantes lesbianas protagonistas es algo que, desde el Bu\u00f1uel m\u00e1s enfermizo y fetichista, desde el Genet m\u00e1s refinadamente cruel de Le Balcon, no se ve\u00eda en el cine. Hay tantas capas, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":36,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[4],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/entierradenadie\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/entierradenadie\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/entierradenadie\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/entierradenadie\/wp-json\/wp\/v2\/users\/36"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/entierradenadie\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/entierradenadie\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/entierradenadie\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/entierradenadie\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/entierradenadie\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}