{"id":21,"date":"2015-06-09T12:29:28","date_gmt":"2015-06-09T10:29:28","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/entierradenadie\/?p=21"},"modified":"2015-06-09T12:29:28","modified_gmt":"2015-06-09T10:29:28","slug":"la-doble-vida-de-jeff-koons","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/entierradenadie\/2015\/06\/09\/la-doble-vida-de-jeff-koons\/","title":{"rendered":"La doble vida de Jeff Koons"},"content":{"rendered":"<p>Por esas casualidades del destino, durante el pasado oto\u00f1o coincidieron en el Pompidou dos grandes exposiciones: la que acercaba al espectador a la dimensi\u00f3n pict\u00f3rica y m\u00e1s desconocida de Duchamp; y la retrospectiva de Jeff Koons, proveniente del Whitney Museum de Nueva York, y que acaba de aterrizar en el Guggenheim de Bilbao. Lo que la muestra del artista norteamericano demuestra es que hay dos vidas diferentes en su obra: una primera, que abarca desde sus primeras piezas (sus c\u00e9lebres aspiradoras) hasta la celebrada <em>Made in Heaven <\/em>(1989-1990), pasando por series tan magistrales como <em>Equilibrium<\/em>\u00a0o <em>Luxury and Degradation<\/em>; y una segunda, iniciada tras su ruptura con la estrella del porno Cicciolina, en la que su perspicacia y sentido cr\u00edtico se perdieron en favor de pinturas y esculturas de formato gigante, que ca\u00edan de lleno en la banalidad y la estulticia de las que hab\u00eda sido su principal notario.<\/p>\n<p>El gran \u00e9xito de la primera obra de Jeff Koons fue su capacidad para utilizar los recursos de la cultura popular y del <em>kitsch<\/em>, desde la preservaci\u00f3n de una m\u00ednima distancia que garantizaba un margen para el comentario. Koons descubri\u00f3 entonces la p\u00f3cima del \u00e9xito del arte contempor\u00e1neo: utilizar los recursos propios de los medios de masas para expandir un discurso elitista. Y lo hizo sin \u00ednfulas, con los gestos y la apariencia propios de un gamberro, mof\u00e1ndose del rictus de seriedad propio del mundo del arte. Su arte se dirigi\u00f3 a toda aquella clase burguesa que se avergonzaba de su gusto est\u00e9tico horrible, con la intenci\u00f3n de redimirlos. Las demenciales figuras de porcelana que decoraban sus hogares, los programas de televisi\u00f3n detestables que diariamente consum\u00edan, sus vicios m\u00e1s \u00edntimos&#8230; todos ellos fueron celebrados por un artista que transform\u00f3 la propaganda de lo infumable en uno de los an\u00e1lisis m\u00e1s mordaces y geniales sobre la sociedad de consumo.<\/p>\n<p>Pero lo que sucedi\u00f3 despu\u00e9s arruin\u00f3 todo un dispositivo cr\u00edtico impecable, y nos entreg\u00f3 a un autor adocenado, autocomplaciente, integrante de la banalidad m\u00e1s que observador de ella. Precisamente, el gran fallo que presenta una exposici\u00f3n como la que ayer se inaugur\u00f3 en el Guggenheim es que hay un exceso de la \u00faltima obra, y una selecci\u00f3n escasa y precaria de la primera. En esta deriva hacia discursos expositivos planos y escandalosamente ingenuos a la que asistimos en los \u00faltimos a\u00f1os, la actual retrospectiva de Koons es una gran oportunidad perdida para rescatar la cara olvidada del gamberro m\u00e1s encantador y embaucador del arte \u00faltimo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por esas casualidades del destino, durante el pasado oto\u00f1o coincidieron en el Pompidou dos grandes exposiciones: la que acercaba al espectador a la dimensi\u00f3n pict\u00f3rica y m\u00e1s desconocida de Duchamp; y la retrospectiva de Jeff Koons, proveniente del Whitney Museum de Nueva York, y que acaba de aterrizar en el Guggenheim de Bilbao. Lo que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":36,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[4],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/entierradenadie\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/entierradenadie\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/entierradenadie\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/entierradenadie\/wp-json\/wp\/v2\/users\/36"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/entierradenadie\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/entierradenadie\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/entierradenadie\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/entierradenadie\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/entierradenadie\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}