{"id":65,"date":"2015-11-03T11:43:39","date_gmt":"2015-11-03T10:43:39","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/entierradenadie\/?p=65"},"modified":"2015-11-03T11:43:39","modified_gmt":"2015-11-03T10:43:39","slug":"terror-contra-conservadurismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/entierradenadie\/2015\/11\/03\/terror-contra-conservadurismo\/","title":{"rendered":"Terror contra conservadurismo"},"content":{"rendered":"<p>El pasado domingo particip\u00e9 en la primera edici\u00f3n de <em>La noche de los cuentos de \u00e1nimas<\/em>, celebrada en la Filmoteca Regional. Junto a m\u00ed, en la mesa camilla en la que cada autor le\u00eda su relato corto, se hallaba el artista Paco Rabad\u00e1n. Antes de comenzar la lectura de su breve historia, Rabad\u00e1n realiz\u00f3 una aclaraci\u00f3n: &#8220;a mis 44 a\u00f1os, el terror no me lo produce el m\u00e1s all\u00e1, sino el m\u00e1s ac\u00e1&#8221;. Confes\u00f3 a rengl\u00f3n seguido que, como padre de un ni\u00f1o de 5 a\u00f1os, una de las pr\u00e1cticas que m\u00e1s le horrorizaban era el tr\u00e1fico de \u00f3rganos de menores. Y, reconocido esto, inici\u00f3 la lectura de su texto que, como acababa de avisar, se limitaba a describir la monstruosidad de una escena que, con total seguridad, estaba ocurriendo, en ese mismo instante, en alg\u00fan lugar del mundo. Coincidiendo con el punto y final de su relato, una voz se alz\u00f3 desde el p\u00fablico reproch\u00e1ndole, con malos modos, que eso no era terror sino delincuencia y que no hab\u00eda acudido a aquel acto para escuchar tales cosas. Rabad\u00e1n se sinti\u00f3 perturbado y pidi\u00f3 disculpas por si hab\u00eda podido herir la sensibilidad de alguien.<\/p>\n<p>A nadie se le escapa el conservadurismo de una regi\u00f3n como Murcia. Y, sinceramente, a estas alturas solo puedo pensar que tal cerraz\u00f3n mental ha adquirido la forma de una fatalidad hist\u00f3rica de la que no se puede escapar. Sorprende, adem\u00e1s, que un relato de terror como el de Rabad\u00e1n se considere como &#8220;no oportuno&#8221; para una velada de cuentos de terror. La mayor parte del imaginario de horror posmoderno est\u00e1 cimentado sobre diferentes modelos de psicopatolog\u00edas que tornan el terror en algo muy f\u00edsico y humano. Ah\u00ed est\u00e1n los ejemplos del Jason de <em>Viernes 13<\/em>, el Leatherface de <em>La matanza de Texas <\/em>o el film seminal de John Carpenter <em>La noche de Halloween<\/em>. Llama la atenci\u00f3n no menos que, diariamente, cualquier individuo devore muchos minutos de violencia televisiva y <em>realitys <\/em>de una obscenidad bochornosa y que, sin embargo, se sienta herido y enga\u00f1ado por un relato que se escribe y se declama desde un compromiso \u00e9tico: la protecci\u00f3n de los menores y el miedo a que lo m\u00e1s sagrado que hay en la vida -un hijo- pueda ser v\u00edctima de semejante brutalidad. Pero, con todo ello, lo que m\u00e1s me enerva es la falta de educaci\u00f3n y la intolerancia de cualquier persona que no est\u00e1 dispuesta a que sus patrones est\u00e9ticos sean desbordados un solo cent\u00edmetro y que, en lugar de esperar al final de la intervenci\u00f3n para comentarle directamente al autor cualquier discrepancia, monta un <em>show <\/em>de lo m\u00e1s zafio. Paco Rabad\u00e1n, dentro de la dureza del asunto tratado, redact\u00f3 una historia de una pulcritud encomiable. Pero, ya se sabe, finalmente siempre es la libertad de expresi\u00f3n la que tiene que amoldarse a la cerraz\u00f3n mental del inmovilismo, y, como sucedi\u00f3 en este caso, disculparse por su ambici\u00f3n. As\u00ed nos va.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pasado domingo particip\u00e9 en la primera edici\u00f3n de La noche de los cuentos de \u00e1nimas, celebrada en la Filmoteca Regional. Junto a m\u00ed, en la mesa camilla en la que cada autor le\u00eda su relato corto, se hallaba el artista Paco Rabad\u00e1n. 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