{"id":82,"date":"2016-02-10T10:51:28","date_gmt":"2016-02-10T09:51:28","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/entierradenadie\/?p=82"},"modified":"2016-02-10T10:51:28","modified_gmt":"2016-02-10T09:51:28","slug":"titiriteros-y-oportunidades-perdidas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/entierradenadie\/2016\/02\/10\/titiriteros-y-oportunidades-perdidas\/","title":{"rendered":"Titiriteros y oportunidades perdidas"},"content":{"rendered":"<p>Espa\u00f1a nunca decepciona en su tendencia a lo peor: la posibilidad de entender un error como posibilidad de debate y oportunidad de reflexi\u00f3n se resuelve con otro dislate mayor. Y, en el ya celeb\u00e9rrimo y vociferado caso de los titiriteros y su funci\u00f3n carnavalesca, el fallo de programaci\u00f3n ha sido superado por la histeria at\u00e1vica de nuestra sociedad y la detenci\u00f3n de aqu\u00e9llos por apolog\u00eda del terrerosismo. Sintom\u00e1tico de un pa\u00eds enfermo de ideolog\u00eda, maniqueo a m\u00e1s no poder y en un proceso de inexorable deriva.<\/p>\n<p>El problema es que todas las partes han puesto lo peor de s\u00ed mismas para coadyuvar a conseguir el esperpento perfecto. Entre las decenas de gilipolleces que se han escrito a favor y en contra de unos y otros, hay un aspecto que \u00a0resulta necesario rescatar y poner en valor: la obra representada es una s\u00e1tira. La cuesti\u00f3n, empero, es que el g\u00e9nero sat\u00edrico, al igual que cualquier otro cosido con el hilo de la finura cr\u00edtica, requiere de una hermen\u00e9utica matizada y de un p\u00fablico competente para ello. Desde el momento en que esta obra se lanza a un p\u00fablico infantil, la reacci\u00f3n de los presentes responde en t\u00e9rminos gruesos a su inadecuaci\u00f3n, de manera que cualquier otro factor queda desestimado de cuajo. Cualquier persona m\u00ednimamente le\u00edda sabe que todo discurso es alterado por el contexto en el que se enuncia, y que una misma imagen o frase obtendr\u00e1 una diferente lectura en situaciones dispares. Desde el momento en que la representaci\u00f3n de la s\u00e1tira se halla descontextualizada, su efecto se diluye en el torbellino del esc\u00e1ndalo. Y no olvidemos que el esc\u00e1ndalo siempre es grueso y dispara con escopeta de caza mayor -las ingenier\u00edas intelectuales no las contempla. La culpa, por tanto, no es de quien ejecut\u00f3 tal espect\u00e1culo, sino de quien lo program\u00f3. \u00a0 Porque dej\u00f3 a los titiriteros sin el amparo de un contexto competencial en el que su s\u00e1tira fuese entendida como tal.<\/p>\n<p>Con todo ello, lo que entristece y enrabieta es la constataci\u00f3n de una nueva oportunidad perdida. Bastante conservadora resulta de por s\u00ed la estructura educativa espa\u00f1ola como para que, adem\u00e1s, se le otorguen argumentos para enrocarse en sus trincheras de m\u00e9todos polvorientos. Los ni\u00f1os necesitan mucho m\u00e1s que asistir a representaciones de cuentos protagonizados por princesas desvalidas y pr\u00edncipes machotes y valientes. La educaci\u00f3n, desde muy tempranas edades, en cuestiones como la violencia de g\u00e9nero, la diversidad de modelos de familia, la reivindicaci\u00f3n de los derechos de la mujer y la normalizaci\u00f3n de las distintas opciones sexuales, es un asunto urgente que no admite m\u00e1s dilaciones y brindis al sol. Torpezas como \u00e9stas solo conducen a que los recalcitrantes se convenzan m\u00e1s todav\u00eda de que, fuera de los cuentos de hadas machistas tradicionales, no existen alternativas de ocio para los ni\u00f1os. Y eso es algo que, desgraciadamente, y por un simple proceso de reacci\u00f3n, se va a comprobar de inmediato. La precauci\u00f3n y la inteligencia son los primeros niveles de cualquier revoluci\u00f3n. Una l\u00e1stima.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Espa\u00f1a nunca decepciona en su tendencia a lo peor: la posibilidad de entender un error como posibilidad de debate y oportunidad de reflexi\u00f3n se resuelve con otro dislate mayor. 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