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	<title>¿Nos hacemos los suecos? | La i de innovación - Blogs laverdad.es</title>
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		<title>¿Nos hacemos los suecos? | La i de innovación - Blogs laverdad.es</title>
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		<pubDate>Thu, 07 May 2015 16:48:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan José Ríos</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Innovación y pública, ¿es posible?]]></category>
		<category><![CDATA[Innovar para vivir mejor]]></category>
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		<description><![CDATA[¿O hacemos como los suecos en Suecia? Es bien sabido que ningún entorno es menos proclive a la innovación que las Administraciones Públicas, en las que se producen cambios y mejoras adaptativas paulatinas, es cierto, pero que siguen teniendo pendiente la gran asignatura de convertirse en organizaciones centradas en los ciudadanos, es decir que, en [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD HTML 4.0 Transitional//EN" "http://www.w3.org/TR/REC-html40/loose.dtd">
<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p align="center"><strong><em>¿O hacemos como los suecos en Suecia?</em></strong></p>
<p align="center">Es bien sabido que ningún entorno es menos proclive a la innovación que las Administraciones Públicas, en las que se producen cambios y mejoras adaptativas paulatinas, es cierto, pero que siguen teniendo pendiente la gran asignatura de convertirse en organizaciones <strong>centradas en los ciudadanos</strong>, es decir que, en todo momento, sus actuaciones estén guiadas por la búsqueda de <strong>lo más conveniente para la sociedad civil</strong>, por encima de cualquier otro interés.</p>
<p><a href="(http://pip.blog.euskadi.net/un-cambio-en-lo-publico-a-dos-velocidades/)"><img loading="lazy" class="alignleft  wp-image-209" title="Plan de Innovación Pública de Euskadi" src="/faro/wp-content/uploads/sites/25/2015/05/innovaci%C3%B3n-p%C3%BAblica-pip-euskadi.jpg" alt="" width="199" height="124"></a></p>
<p>Las empresas, al estar sometidas a las exigencias de los mercados,  viven en un estado de <strong>tensión</strong> y revisión continua que las obliga a cambiar con rapidez,  en aras de su propia competitividad.</p>
<p>Sin embargo, la <strong>ausencia de presión</strong> característica del sector público, la falta de competencia típica de los monopolios, las servidumbres de la burocracia,   <a href="http://www.libremercado.com/2015-04-25/insostenible-hay-mas-espanoles-con-nominas-publicas-que-privadas-1276546407/">el tamaño</a>, el coste, la garantía vitalicia de los puestos de trabajo, las rigideces de la función pública, la opacidad … son factores que generan ineficiencias endémicas que son muy difíciles de erradicar.</p>
<p style="text-align: center;">  <em>   <strong>El futuro de las Administraciones Públicas</strong></em></p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p> En un interesante artículo de Cantalapiedra y Herce, titulado <strong><em><a href="http://elpais.com/diario/2011/06/01/opinion/1306879214_850215.html">“Las Administraciones Públicas que vienen”</a></em></strong>, publicado en 2011, en plena crisis económica, y antes de que se extendiera el todavía incipiente paradigma de Gobierno Abierto,  los autores se planteaban cómo se iba a conciliar la provisión de servicios públicos con la <strong>sostenibilidad financiera</strong> de los mismos.</p>
<p><a href="/faro/wp-content/uploads/sites/25/2015/05/austeridad.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-210" title="austeridad" src="/faro/wp-content/uploads/sites/25/2015/05/austeridad.jpg" alt="" width="850" height="400" srcset="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/25/2015/05/austeridad.jpg 850w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/25/2015/05/austeridad-300x141.jpg 300w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/25/2015/05/austeridad-768x361.jpg 768w" sizes="(max-width: 850px) 100vw, 850px"></a></p>
<p>Los momentos de crisis suelen propiciar e imponer la toma de decisiones drásticas, impopulares siempre,  que las instituciones públicas se ven obligadas a adoptar, recibiendo críticas, de forma simultánea y contradictoria, por incumplir los objetivos del déficit y por aplicar recortes con esa finalidad.</p>
<p>Así ha ocurrido en nuestro país. Se ha abordado lo urgente, pero se ha postergado lo importante. En general, no se han aplicado reformas estructurales, que,  sin temor a desafiar la arcaica <strong><a href="http://www.sintetia.com/cuestionar-el-pasado-para-transformar-el-futuro/">lógica dominante</a></strong>, el statu quo, aborden la raíz de los  problemas, y que eviten, que poco a poco, éstos o similares se vuelvan a reproducir, una vez superada del todo la crisis actual.</p>
<p align="center"><strong><em>La “madre” de todas las innovaciones públicas</em></strong></p>
<p style="text-align: left;" align="center"><a href="/faro/wp-content/uploads/sites/25/2015/05/Suecia.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-211" title="Suecia" src="/faro/wp-content/uploads/sites/25/2015/05/Suecia.jpg" alt="" width="189" height="266"></a>Como decía en el <strong><a href="https://blogs.laverdad.es/faro/2015/04/30/tiempos-modernos-gobiernos-abiertos/">post anterior</a></strong>, la mayor transformación del sector público, la “madre” de todas las innovaciones públicas conocidas, es la llevada a cabo en <strong>Suecia,</strong> donde, con motivo de la crisis de los 90, abordaron lo urgente e importante a la vez, generando el actual <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Estado_de_Bienestar_Sueco">modelo sueco del Estado del Bienestar</a>, </strong>por medio<strong> </strong>del cual Suecia pasó de ser considerada el paradigma del<strong> </strong>viejo concepto de <em>Estado benefactor a </em>serlo del moderno <em>Estado posibilitador.</em></p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p> Este es un blog de innovación, no de opinión política, pero no puedo dejar de destacar, y aplaudir,  que la altura de miras y el <strong>consenso</strong> alcanzado por Gobierno, oposición y  sindicatos suecos, ha sido pieza fundamental en la puesta en marcha de este ambicioso y valiente proyecto de innovación organizacional a gran escala,  y en su perfeccionamiento posterior, como recogió, hace 10 años ya, el Nobel <strong><a href="http://elpais.com/diario/2005/08/07/opinion/1123365607_850215.html">Vargas Llosa</a></strong> en su artículo <em>“Hacerse el sueco”,</em> que ha inspirado el título de este post.</p>
<p>Tal y como se hizo en Suecia, y teniendo en cuenta nuestras características diferenciales, deberíamos ser capaces aquí también de abrir un debate sobre la <strong>transformación de las Administraciones Públicas en Administraciones Abiertas</strong>.</p>
<p>Un debate sereno, a la luz del nuevo paradigma de Gobierno Abierto, sin dogmatismos ni maniqueísmos,  con mente abierta y mirada larga, con la libertad, la sostenibilidad y el empoderamiento ciudadano como banderas, sin vencedores ni vencidos, entendiendo que vamos todos en el mismo barco.</p>
<p>No podemos seguir haciéndonos los suecos por lo que se refiere a la sostenibilidad del estado del Bienestar. Si pensamos que somos ricos, y para siempre, si seguimos endeudándonos, siendo cigarras en vez de hormigas, estaremos socavando las bases mismas de nuestro bienestar e hipotecando recursos de las siguientes generaciones.</p>
<p>Y las altas cargas impositivas típicas del Estado benefactor, no son, con toda seguridad, deseadas por la mayoría de los ciudadanos. A este respecto viene a cuento la frase de Churchill, que comparto plenamente: <em>“Una nación que intente prosperar a base de impuestos es como un hombre con los pies en un cubo tratando de levantarse tirando del asa “</em></p>
<p> </p>
<p align="center"><strong><em><a href="/faro/wp-content/uploads/sites/25/2015/05/Reinvemtar-el-estado-del-bienestar.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-212" title="Reinvemtar el estado del bienestar" src="/faro/wp-content/uploads/sites/25/2015/05/Reinvemtar-el-estado-del-bienestar.jpg" alt="" width="199" height="253"></a>Gobernar significa llevar el timón, no necesariamente remar</em></strong></p>
<p><em> </em>Lo curioso del caso es que todo comenzó por un cheque para el <em>callista </em>en un municipio cercano a Estocolmo, como describe, en uno de sus libros,  <a href="https://www.aceprensa.com/articles/reinventar-el-estado-del-bienestar-la-experiencia-de-suecia/">“<em>Reinventar el Estado del bienestar – La experiencia de Suecia”,</em></a><em> </em><strong><a href="https://bibliotecademauriciorojas.wordpress.com/">Mauricio Rojas</a>,</strong><strong> </strong>  profesor chileno-sueco de Historia Económica en la Universidad de Lund, un autor de referencia en esta materia.</p>
<p><strong><a href="https://www.youtube.com/watch?v=M4YNURLJM_U">En este vídeo</a></strong>, que no deja indiferente a nadie, Mauricio, desliza las ideas fuerza del “capitalismo del bienestar”, o sea, Estado y mercado colaborando, que es la base del éxito del modelo sueco.<br>
<iframe loading="lazy" src="https://www.youtube.com/embed/M4YNURLJM_U" frameborder="0" width="560" height="315"></iframe></p>
<p>Para ser justos, algún atisbo de este capitalismo del bienestar ya se da, desde hace muchos años, en nuestro país, donde funcionarios del Estado y de Educación de las Comunidades Autónomas podemos elegir entre la sanidad pública y la sanidad privada. Dejo aquí un dato objetivo, sin entrar a valorarlo: apenas el 20% de los funcionarios que tienen esta posibilidad eligen la sanidad pública.</p>
<p style="text-align: center;">   <strong><em>ANEXO</em></strong></p>
<p> Entresaco a continuación, en palabras de Mauricio Rojas y de otros economistas, de forma resumida,  los aspectos que considero más relevantes del modelo sueco:</p>
<ol start="1">
<li> <em>En Suecia se creó un  <strong>nuevo consenso político en torno a un modelo de bienestar </strong>donde se compatibiliza una fuerte responsabilidad pública con la libertad de elección y de empresa<strong>. </strong>Se trata del<strong> Estado posibilitador, </strong>donde la responsabilidad pública es un instrumento para ayudar al individuo a realizar su voluntad y no para imponerle decisiones colectivas<strong>, </strong>como era el caso<strong> del Estado benefactor del pasado.</strong></em></li>
<li><em>En la pragmática y realista Suecia nunca se ha visto una <strong>huelga</strong> contra la apertura del sector público a la iniciativa privada o la privatización de importantes entes y funciones antes estatales. En otras latitudes cuesta más desembarazarse de los dogmatismos ideológicos o de los sueños altisonantes y a veces las crisis conducen incluso a una mayor tozudez en vez de abrir las mentes.</em><em></em></li>
<li><em>La velocidad del cambio y el consenso de base que lo ha hecho posible se explican en gran medida por la gravedad abismal de la crisis que Suecia vivió a comienzos de los 90. Fue una especie de <strong>«experiencia próxima a la muerte» que abrió los caminos de una reforma que de otra manera hubiese sido impensable. </strong>Se hizo apremiante el control de costes y someter a los servicios públicos a cierto nivel de competencia interna o externa que generase una <strong>presión</strong> positiva sobre los mismos</em><strong>.</strong></li>
<li><em>El eje fundamental de las reformas emprendidas en lo que respecta a los servicios del bienestar de responsabilidad pública ha consistido en la <strong>ruptura de los monopolios estatales </strong>sobre la provisión de los mismos</em></li>
<li><em>Todo el proceso de reforma tuvo una <strong>premisa crucial</strong>: la inexistencia de una amplia capa de empleados públicos con privilegios especiales, en particular la inamovilidad en sus cargos<strong>.</strong> En Suecia, los empleados públicos se rigen por la misma legislación laboral que resto de trabajadores. Sólo los jueces y los oficiales de las fuerzas armadas tienen estatus de funcionario vitalicio. </em><em></em></li>
<li><em>El dinero sigue a la elección del ciudadano, que tiene el poder de decidir la aplicación de sus innovadores <strong>“vales del bienestar”</strong> con entera libertad en colegios u hospitales de su preferencia, sean públicos o privados. En Suecia, estas reticencias sobre lo público y lo privado son irrelevantes, ya que no se incrementa el coste para el erario público y se asume que el lucro privado se produce por la eficiencia en la gestión.</em><em></em></li>
<li><em>Contradiciendo una creencia muy generalizada, un mercado libre es mucho más regulado —por normas de derecho privado y público— que un sistema de planificación y monopolio estatal que, por naturaleza, <strong>detesta los controles</strong> y <strong>aborrece </strong>la<strong> transparencia</strong> de sus actividades.</em><em></em></li>
<li><em>La reforma de la <strong>educación</strong> es el <strong>cambio más radical</strong> y de mayores consecuencias en la transformación del viejo Estado benefactor, estableciendo la libertad tanto de elegir como de crear escuelas (básicas y secundarias) no públicas financiadas por un vale de educación.</em><em></em></li>
<li><em>Toda la ganancia viene de la capacidad de producir servicios más atractivos a costes inferiores que los producidos por el sector público que es el que, a través de sus costes, determina la cuantía de los vales y, en general, de los pagos por servicios del bienestar</em><strong>.</strong><em></em></li>
<li><em>Los ciudadanos tienen la libertad de inscribirse en el centro de <strong>salud </strong>de su  preferencia y a los empresarios de la salud la de crear centros médicos de todo tipo sin más restricción que cumplir los requisitos de autorización establecido.  El pago se establece por  <strong>«capitación»,</strong> es decir, cada centro médico recibe un vale de salud de la persona que lo elije cuyo monto es fijo y equivale al costo promedio en salud primaria de los habitantes de la provincia respectiva. Los productores de salud no pueden seleccionar a quienes busquen sus servicios, lo que es una medida necesaria para <strong>evitar todo tipo de selección que discrimine a los pacientes de más alto riesgo.  </strong></em><em></em></li>
<li><em>El centro médico, a su vez, debe cubrir los gastos efectivos de la atención de sus pacientes, lo que genera fuertes incentivos para los proveedores de servicios de salud de invertir en medidas<strong> de tipo preventivo. </strong>Los ciudadanos pueden<strong> cambiar de centro de salud un mínimo de 4 veces al año. </strong>Esta es <strong>la mejor protección contra un servicio de mala calidad o que no satisfaga al usuario directo.</strong> El Estado elabora  <strong>«guías de salud»</strong> transparentes que dan a los pacientes amplia información sobre los rendimientos y características de los centros de salud entre los que pueden optar. Así, la <strong>libertad de elección puede ejercerse de manera informada</strong>.</em><em></em></li>
<li><em>Los sistemas de <strong>pensione</strong>s se basan  en la <strong>relación entre población activa y pasiva </strong>y es<strong> </strong>el gran quebradero de cabeza de los países desarrollados: la <strong>insostenibilidad del viejo </strong>sistema ante el gran aumento previsible del número de personas jubiladas, así como la prolongación de las expectativas de vida de la población. Entre las grandes ventajas del modelo sueco, que es público-privado, está el <strong>fuerte incentivo</strong> que genera para <strong>postergar la fecha efectiva de retiro.</strong></em><em></em></li>
<li><em>Suecia nos muestra una <strong>metodología</strong> a seguir: no se trata de elaborar grandes planes, típicos del gran estado benefactor, diseñados desde arriba, sino, por el contrario, de diseñar un cambio impulsado desde abajo, desde los ciudadanos, simplemente de introducir mecanismos de libre competencia en la prestación de servicios públicos y de dar <strong>libertad de elección informada</strong> a los ciudadanos. Como en cualquier situación de mercados abiertos y competitivos, la demanda efectiva de los ciudadanos es la que marca el ritmo y la orientación de los cambios. </em></li>
<li><em>En suma, la experiencia de Suecia nos indica que el Estado del bienestar del futuro deberá ser, sobre todo, un <strong>Estado posibilitador</strong> de la iniciativa ciudadana y no su sustituto, poniéndose al servicio de la sociedad y no a la inversa, rompiendo las inercias organizativas de la sociedad industrial, una sociedad que ya ni existe, ni se la espera más.</em></li>
</ol>
<p><em> </em></p>
<p><em> </em></p>
<p> </p>
</body></html>
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