{"id":27,"date":"2010-10-01T19:18:00","date_gmt":"2010-10-01T19:18:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/javierballesta\/?p=27"},"modified":"2010-10-01T19:18:00","modified_gmt":"2010-10-01T19:18:00","slug":"mas-respeto-favor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/javierballesta\/2010\/10\/01\/mas-respeto-favor\/","title":{"rendered":"M\u00e1s respeto, por favor"},"content":{"rendered":"<p><IMG id=img_0 class=imgdcha src=\"\/javierballesta\/wp-content\/uploads\/sites\/14\"><STRONG><BIG><STRONG>En <BIG><\/BIG><\/STRONG><\/BIG>los \u00faltimos tiempos <\/STRONG>observamos c\u00f3mo, en algunos escenarios de la vida, anda el personal algo inquieto, nervioso, al acecho y sin contemplaci\u00f3n, tirando fuerte a dar. En muchas situaciones parece que se impone un estilo, un modo de hacer y de llevar los asuntos terrenales con fuerza, esgrimiendo razones que suenan m\u00e1s a tener cierto poder\u00edo investido, como si se tratara de querer ser a\u00fan m\u00e1s y no bajar la guardia. Algo as\u00ed lo vengo observando en profesionales de diferente oficio y beneficio, no s\u00f3lo en la clase pol\u00edtica, tambi\u00e9n se da en ambientes diversos como por ejemplo, en las reuniones de trabajo, de vecinos, ante las colas de cualquier entidad bancaria, del supermercado y en muchas otras escenas en las que nos hemos visto implicados.<br \/>\nY es que el respeto hacia los dem\u00e1s no est\u00e1 de moda, tampoco se favorece en nuestra sociedad, donde reina la tendencia de que hay seguir defendiendo el territorio y la parcela propia, caiga quien caiga, a toda costa, porque al parecer es la \u00fanica que a algunos le sirve para distinguirse del resto. Esta inercia que se vislumbra en los episodios cotidianos que aguantamos en la calle se est\u00e1 estandarizando de tal manera que en muchos momentos vemos siempre m\u00e1s de lo mismo y donde nos cuesta ver que es importante saber estar, escuchar, valorar lo que dice el otro y buscar esa objetividad ante cualquier tema.<br \/>\nEl otro d\u00eda, sin ir m\u00e1s lejos, escuchaba c\u00f3mo un susodicho comentaba aquello de \u201ces que no nos aguantamos\u201d, se refer\u00eda a la bulla que se propagaba en una tertulia ma\u00f1anera de la tele, donde todos hablaban a una, nadie escuchaba, cada uno dec\u00eda su opini\u00f3n que era su verdad y donde se gritaba sin parar, mientras el presentador silenciaba y permit\u00eda el esc\u00e1ndalo. Ese mismo d\u00eda pude tambi\u00e9n comprobar c\u00f3mo se colaba m\u00e1s de lo mismo en otro canal, tambi\u00e9n ante un tema, una tertulia donde partidarios de uno y de otro provocaban el rifirrafe, como si tal cosa, en medio de ese bufoneo constante que buscaba el aplauso del p\u00fablico del plat\u00f3 que marcaba el term\u00f3metro de las intervenciones.<br \/>\nEste modo de llevar estos menesteres nos influye, de forma negativa, ante la manera de encajar lo que se dice y se sabe sobre lo defendido. El derecho a dar la opini\u00f3n, de argumentar y de exponer tiene que estar unido a saber respetar otras opiniones, valorar lo ajeno y no atacar antes de conocer lo que se dice. Al mismo tiempo necesitamos reconocer al que opina, qui\u00e9n habla, qui\u00e9n dice, qu\u00e9 sabe\u2026<br \/>\nEste descubrimiento nos llevar\u00eda a pensar m\u00e1s en el poder y querer cambiar actitudes hacia los dem\u00e1s que dar\u00eda lugar a un mayor entendimiento, comprensi\u00f3n, respeto y reconocimiento de la autoridad como valor, no como imposici\u00f3n. Sin duda, mucho tienen que hacer las escuelas, pero a\u00fan m\u00e1s las familias, los medios de comunicaci\u00f3n y los que no predican con el ejemplo. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En los \u00faltimos tiempos observamos c\u00f3mo, en algunos escenarios de la vida, anda el personal algo inquieto, nervioso, al acecho y sin contemplaci\u00f3n, tirando fuerte a dar. 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