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	<title>La esquina dobladaSummertime blues &#8211; La esquina doblada</title>
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		<title>Entusiasmo final</title>
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		<pubDate>Sun, 01 Sep 2019 14:16:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rubén García Bastida</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Summertime blues]]></category>

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		<description><![CDATA[No hay principio que no llegue tras la conclusión de algo. De ahí que afrontemos los desenlaces con sensaciones encontradas. Lo describió bien Ray Loriga en la novela &#8216;Za Za, emperador de Ibiza&#8217;: «Hay un entusiasmo muy peculiar que solo acompaña al final de todas las cosas, como esos amigos íntimos que solo se abrazan [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>No hay principio que no llegue tras la conclusión de algo. De ahí que afrontemos los desenlaces con sensaciones encontradas. Lo describió bien Ray Loriga en la novela &#8216;Za Za, emperador de Ibiza&#8217;: «Hay un entusiasmo muy peculiar que solo acompaña al final de todas las cosas, como esos amigos íntimos que solo se abrazan en los funerales». Ahora se acaba el verano y nosotros somos esos tipos en mitad de un abrazo de doble naturaleza. Contentos de vernos, pero no aquí.</p>
<p>El final del verano lo anunció esta semana el cielo de la Región con su descortesía habitual: con una gota fría que lo puso todo patas arriba y volvió a convertir las ramblas en ríos y agosto en septiembre. Una tromba que arrastró el polvo y los contenedores y las fotos de tu último viaje. También las ramas, los recuerdos y hasta los adoquines. La lluvia en Murcia hace montañas con todo. A veces estamos tan atentos, tan absortos en la tarea de sortearlas, que ni siquiera nos damos cuenta cuando el verano aprovecha para marcharse por una salida auxiliar. Puedes fiarte menos de él que del invierno y menos de los charlatanes que de la gente callada por pura estadística: los primeros prometen demasiado.</p>
<p>Así que aquí estamos, habiendo secado ya los aparcamientos y los túneles subterráneos; con los obstáculos retirados y los vertidos denunciados, un año más, sin saber si empezamos algo, lo terminamos o solo caminamos en círculos.</p>
<p>Reconozco que, aunque la corriente mayoritaria establece que los años se deben medir y celebrar de enero a enero, nunca he conseguido desligarme de la tradición, asentada desde la escuela, de hacerlo en cursos. Por eso el calor me parece un paréntesis y agosto un periodo de entreguerras.</p>
<p>Ya solo necesitamos creer que el curso que arranca nos servirá para lograr aquello en lo que fracasamos en el anterior y que, como escribió Leopoldo María Panero, «llueve por nosotros y la nieve es nuestra». Si no lo creyéramos, nos detendríamos de inmediato. Si vamos a caminar en círculos, lo haremos lo mejor que sepamos. Con ese peculiar entusiasmo que acompaña al final y al comienzo de las cosas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right;">Twitter: <a href="https://twitter.com/garciabastida?s=17">@garciabastida</a></p>
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		<title>Despedir a los glaciares</title>
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		<pubDate>Sun, 25 Aug 2019 03:00:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rubén García Bastida</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
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		<description><![CDATA[Se llenó el Cine Rex de Murcia, irónicamente, el día en que anunciaron su cierre. Nos encanta ensalzar aquello que hemos perdido. Las fotografías de las colas póstumas son ya historia de la ciudad. La improvisada ceremonia coincidió con otro adiós simbólico a más de 3.000 kilómetros de distancia. Concretamente en Islandia, donde se celebraba [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-248" src="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/12/2019/08/colas-rex.jpg" alt="Cola, el lunes 19 de agosto, para ver la película 'Érase una vez en... Hollywood' en el Rex. :: Javier Carrión/AGM " width="624" height="385" srcset="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/12/2019/08/colas-rex.jpg 624w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/12/2019/08/colas-rex-300x185.jpg 300w" sizes="(max-width: 624px) 100vw, 624px" /></p>
<p>Se llenó el Cine Rex de Murcia, irónicamente, el día en que anunciaron su cierre. Nos encanta ensalzar aquello que hemos perdido. Las fotografías de las colas póstumas son ya historia de la ciudad. La improvisada ceremonia coincidió con otro adiós simbólico a más de 3.000 kilómetros de distancia. Concretamente en Islandia, donde se celebraba el primer funeral por un glaciar. Ahora, lo único que nos queda de &#8216;Ok&#8217; -que así se llamaba- es una placa conmemorativa. Del Cine Rex ya sabemos que al menos conservaremos el edificio. Los dos son vestigios de un abandono coral. No hay que olvidar que detrás de toda desaparición hay una intrincada colección de motivos.<br />
&#8216;Ok&#8217; fue declarado oficialmente muerto en 2014, cuando su masa de hielo dejó de tener movimiento. Siguiendo el mismo baremo podríamos datar la defunción del Rex muchos años antes del apagado definitivo de sus proyectores. A sus salas también les fue abandonando la cinética, y ya decía Dylan que quien no está ocupado naciendo, está ocupado muriendo.<br />
Las desapariciones y la pena que estas nos generan pertenecen a ramas distintas. Las primeras tienen que ser de ciencias y las segundas, de letras. Al menos es lo que se deduce de que podamos contar las ausencias en números enteros, pero solo seamos capaces de cuantificar la tristeza que nos queda con palabras. Esta semana no he dejado de escuchar una canción de Jorge Drexler que las usa con la puntería habitual para pedir un deseo: «Que encontremos la manera de despedir a los glaciares». Con esta banda sonora en la cabeza he seguido el fuego intencionado de Canarias. Con ella también he sabido que el Amazonas acumula ya más de 72.000 incendios en lo que va de año. Seguro que muchos de los brasileños que votaron a Bolsonaro tras escucharle prometer que primaría la economía sobre la protección del medio ambiente también lamentan el humo negro, pero no tanto como para hacer presidente a su rival.<br />
No se trata de si las cosas nos importan, sino de si lo hacen lo suficiente. Lo que no se defiende, se pierde. Y luego solo nos queda el edificio, o una placa, o algo peor.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right;">Twitter: <a href="https://twitter.com/garciabastida?s=17">@garciabastida</a></p>
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		<title>Las líneas de la mano</title>
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		<pubDate>Sun, 18 Aug 2019 04:00:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rubén García Bastida</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Summertime blues]]></category>

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		<description><![CDATA[Él venía acompañado de una chica griega que hablaba inglés como si fuera española, esto es, con todo el vocabulario y la gramática aprendidas, pero con la pronunciación mediterránea, que consiste en decir palabras anglosajonas como si las leyeras en tu idioma. Me resultó curioso porque ambos residen en Inglaterra. Hay raíces que no nos [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Él venía acompañado de una chica griega que hablaba inglés como si fuera española, esto es, con todo el vocabulario y la gramática aprendidas, pero con la pronunciación mediterránea, que consiste en decir palabras anglosajonas como si las leyeras en tu idioma. Me resultó curioso porque ambos residen en Inglaterra. Hay raíces que no nos podemos quitar de encima. Por eso es tan fácil reconocer a un español, un italiano o un griego en cualquier parte del mundo.</p>
<p>Compartimos mesa y cervezas. Habían venido para unos días y estaban recorriendo la Región. Hablamos de lugares, de comidas, de la terrible situación de su país y del sino que persigue a los pueblos del Mediterráneo. Me acordé de algo que leí hace tiempo acerca del destino. Iba sobre una cirugía que se había popularizado en Japón para alterar el recorrido de las líneas de la mano. Al parecer algunos creen que así pueden cambiar su futuro. Pensaba en eso cuando otra ronda me sacó del viaje y me devolvió a la conversación. Entre que ella nos parecía española y que a ella le parecíamos griegos, todo se hacía bastante sencillo. Decía la chica que estaba muy sorprendida de lo similares que somos y de lo familiar que le había resultado todo lo que había visto. Había ido al Mar Menor y recorrido el Campo de Cartagena. Aseguraba que mientras iba en moto mirando los pueblos pasar, no paraba de decir: “Esto es Grecia, esto es Grecia”. Pero esto no era Grecia. Concluimos que esto era solo otra costa más bañada por el Mediterráneo, y que ese era el motivo de su sensación de estar en casa: un mar que ha sido un puente, una masa de agua que nos ha conectado durante siglos como un camino de ida y vuelta. Me he acordado de aquella charla varias veces estos días, viendo al Open Arms aguardar, con una demora cruel e innecesaria, la apertura de un puerto. Sus ocupantes se encontraron un mar distinto. Intentaban, como tantos, hacerle trampas al destino en unas pateras que son lo más parecido que tienen a la cirugía de las líneas de la mano. En ellas llegaron a este Mediterráneo que se parece cada vez más a un acantilado y menos a un puente.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right;">Twitter: <a href="https://twitter.com/garciabastida?s=17">@garciabastida</a></p>
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		<title>Watanabe</title>
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		<pubDate>Sun, 11 Aug 2019 07:30:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rubén García Bastida</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Summertime blues]]></category>

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		<description><![CDATA[En un rincón del Amazonas, en Padre Cocha, existe un lugar rebelde donde un grupo de voluntarios se empeña en salvaguardar las mariposas. Se trata de Pilpintuwasi: el proyecto personal de una austriaca que se enamoró del río y de la vida que crece junto a él y lo dejó todo. Lo visité este verano [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En un rincón del Amazonas, en Padre Cocha, existe un lugar rebelde donde un grupo de voluntarios se empeña en salvaguardar las mariposas. Se trata de Pilpintuwasi: el proyecto personal de una austriaca que se enamoró del río y de la vida que crece junto a él y lo dejó todo. Lo visité este verano cuando buscaba un sitio lo suficientemente alejado de las investiduras fallidas, y puede que aún no haya regresado del todo. Allí, un guía llamado Segundo explicaba cómo cada año reciben a voluntarios de todo el mundo para poner su granito de arena en una labor tan minúscula como delicada. Ver en acción a Segundo hacía que lo entendieras todo. A la mayoría de la gente esas mariposas no le importan lo más mínimo, pero otros pasan meses vigilando sus crisálidas sin esperar nada a cambio. El protagonista de &#8216;Tokio Blues&#8217;, Tōru Watanabe, decía: «A veces me siento como el portero de un museo vacío, desierto, que ya nadie visita. Y yo lo custodio solo para mí». Siempre me pareció una buena definición de aquello que hacemos sin más remedio, haya recompensa o no, lo valore alguien o no. Hace un par de años el actor italiano Giovanni Mongiano se hizo célebre por interpretar una obra en el Teatro del Popolo de Gallarate, al norte de Milán, con los técnicos de luces como único público. Él también cuidaba de algo solo para sí. La taquillera le había avisado antes de empezar de que no habían vendido ni una sola entrada, pero él decidió salir y hacer la función igualmente.</p>
<p>Hay una canción de Oasis escrita por Noel Gallagher que se titula &#8216;The importance of being idle&#8217; (&#8216;La importancia de estar ocioso&#8217;). La letra dice: «Estaré bien, si me das un minuto». El compositor reconocía en las entrevistas de la época que era una oda a su propia pereza y que, para esta, solo existían dos excepciones: componer y escuchar música. Su vicio no se parece tanto a un museo desierto como a un estadio a rebosar. Algunos cuentan con la suerte de conectar su pasión íntima con la de otros muchos. Puede que estas vacaciones sean un buen momento para tomarse ese minuto y dedicarlo a lo que nos mata. Luego no estaría mal insistir en ello el resto del año. Ojalá más gente cuidando de sus museos vacíos. El mundo tendría otra pinta.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right;">Twitter: <a href="https://twitter.com/garciabastida?s=17">@garciabastida</a></p>
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		<title>Te lo estás perdiendo</title>
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		<pubDate>Sat, 03 Aug 2019 10:05:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rubén García Bastida</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
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		<description><![CDATA[Una vez celebramos el cumpleaños de Miguel sin Miguel. Es cierto que no fue elegante por nuestra parte, pero somos unos entusiastas. Lo pasamos tan bien que todavía se lo recordamos. Me ha venido a la memoria al pensar en la cantidad de gente que anda borrándose de sus propias vacaciones, igual que nuestro amigo [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Una vez celebramos el cumpleaños de Miguel sin Miguel. Es cierto que no fue elegante por nuestra parte, pero somos unos entusiastas. Lo pasamos tan bien que todavía se lo recordamos. Me ha venido a la memoria al pensar en la cantidad de gente que anda borrándose de sus propias vacaciones, igual que nuestro amigo &#8216;Mike&#8217; decidió ausentarse entonces de su fiesta de cumpleaños. Me refiero a esas personas que renuncian a vivirlo para poder contarlo, y cuya principal motivación para ir a un lugar parece ser la imagen resultante. Vas a cualquier sitio y ahí los tienes, posando, ensayando la misma foto veinte veces hasta que queda perfecta, saltando eufóricos como si festejaran algo durante los tres segundos escasos que dura el vídeo que subirán de inmediato. Luego, capturado el momento, el silencio: la fiesta de los ausentes, hipnotizados por el fogonazo mientras revisan sus pantallas.</p>
<p>La obsesión por lucir verano causa ceguera. Una mujer perdió la vida esta semana buscando el autobús de la película &#8216;Hacia rutas salvajes&#8217; en un bosque de Alaska. Quería una foto como la del cartel del filme. En 2010 otra murió persiguiendo lo mismo. Es solo un ejemplo. Este verano lo arrancamos con las instantáneas de algunos incautos bañándose en la hermosa disolución de wolframio del lago del Monte Neme, en Galicia, tan turquesa como tóxico. Todo por la imagen.</p>
<p>Toni Morrison narra, en su excelente novela &#8216;Jazz&#8217;, cómo los hombres y mujeres que se trasladaban a Nueva York a principios del siglo XX caían de inmediato presos de una extraña fascinación: la que les provocaba su idea de sí mismos en la gran ciudad. El embrujo llegaba a tal punto que se convertían en otros: ya no amaban a las personas, «sino la forma de ser de las personas en la ciudad». Más tarde, la autopercepción adquiría tanto protagonismo que ni reparaban en los demás. No es tan distinto de lo que vemos hoy en la mayor de las ciudades: internet. A veces asisto a la farsa de un desconocido que finge frente a la cámara de su &#8216;smartphone&#8217;, que abandona a su acompañante para revisar el móvil, o graba su canción preferida mientras se pierde el concierto. Entonces recuerdo esas páginas de &#8216;Jazz&#8217; y me sorprendo deseándole el bien secretamente. Ojalá te quedes sin batería. Y encuentres lo que tienes delante.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right;">Twitter: <a href="https://twitter.com/garciabastida?s=17">@garciabastida</a></p>
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		<title>La Raya Azul</title>
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		<pubDate>Sun, 28 Jul 2019 06:00:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rubén García Bastida</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
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		<description><![CDATA[Nos retábamos para llegar a la Raya Azul. Veraneábamos en Los Urrutias. Algunos de mis amigos iban a La Manga y otros a Águilas o a Mazarrón. Yo, a Los Urrutias; la playa a la que ahora sus vecinos quieren cambiar el nombre por Los Olvidados. Para ser honestos nunca hubo demasiado que hacer allí: [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Nos retábamos para llegar a la Raya Azul. Veraneábamos en Los Urrutias. Algunos de mis amigos iban a La Manga y otros a Águilas o a Mazarrón. Yo, a Los Urrutias; la playa a la que ahora sus vecinos quieren cambiar el nombre por Los Olvidados. Para ser honestos nunca hubo demasiado que hacer allí: jugar a la pelota en la arena, tomar el sol y bañarte hasta que se te arrugaran los dedos. Tampoco pedíamos más. Cada año me montaba en el coche de mis padres rodeado de maletas y plantas con las mismas ganas de volver y ver pasar las tardes frente a lo único que de verdad importa en Los Urrutias: el mar. Esa rareza geográfica que, desde nuestra perspectiva, hacía flotar los edificios de La Manga sobre el horizonte. La otra cosa que nos gustaba mirar era la línea que dibujaba el agua a unos cien metros de la orilla, donde empezaban las algas. La llamábamos la Raya Azul, en parte porque éramos unos zoquetes cromáticos y, en parte, porque nos empeñábamos en ponerle nombre a todo. En realidad era más bien turquesa, o verde. Qué importa. Para los niños era el lugar en el que el fondo se oscurecía y se dejaba de hacer pie. La imaginación se disparaba. Entre los chavales era habitual retarse a ir a la Raya Azul como prueba de valentía. Años más tarde la situación empeoró y a aquella línea la subrayó otra -esta vez, amarilla- formada por las boyas de las redes antimedusas. Nosotros habíamos crecido, pero el peligro también, así que el lugar al que daba miedo llegar seguía siendo el mismo.</p>
<p>El pasado jueves los vecinos de Los Urrutias protestaron por la razón por la que lo hacen todos los años: el estado de la playa. Ese día los servicios municipales limpiaron la arena. Nada que hacer con los lodos en los primeros metros de baño. Entre abril y octubre no los pueden tocar por criterios medioambientales. Entre noviembre y marzo, suponemos que por mala memoria. Y eso se suma a que el agua sigue tratando de recuperarse del peor episodio de su historia, cuando en 2016 el Mar Menor tocó fondo y se convirtió en &#8216;sopa verde&#8217;. Fue el verano en que descubrimos que lo que nos daría miedo ya no sería nunca más la Raya Azul, sino dejar de verla.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right;">Twitter: <a href="https://twitter.com/garciabastida?s=17">@garciabastida</a></p>
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		<title>Reinicio</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Aug 2014 04:48:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rubén García Bastida</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Summertime blues]]></category>

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		<description><![CDATA[Se cierra el plazo de inscripción. Retomas la fila. Rueda el balón en los estadios grandes y la fe sin motivo en los pequeños. Cumplimentas el formulario. Hemos atesorado momentos pasajeros y es probable que seamos capaces de contar algo distinto a la vuelta. Hora de recuperar tu antigua foto de perfil. Nada de sombreros [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Se cierra el plazo de inscripción. Retomas la fila. Rueda el balón en los estadios grandes y la fe sin motivo en los pequeños. Cumplimentas el formulario. Hemos atesorado momentos pasajeros y es probable que seamos capaces de contar algo distinto a la vuelta. Hora de recuperar tu antigua foto de perfil. Nada de sombreros de paja. El verano es una luz que puedes guardar para los días fríos.<br />
<a href="/la-esquina-doblada/wp-content/uploads/sites/12/2014/08/restart.png"><img loading="lazy" class="alignright  wp-image-187" style="margin: 10px;" title="restart" src="/la-esquina-doblada/wp-content/uploads/sites/12/2014/08/restart.png" alt="" width="276" height="276" srcset="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/12/2014/08/restart.png 512w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/12/2014/08/restart-150x150.png 150w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/12/2014/08/restart-300x300.png 300w" sizes="(max-width: 276px) 100vw, 276px" /></a></p>
<p>De nuevo, el tráfico y los semáforos en hora punta, preguntarte cómo se hacía lo que antes hacías sin preguntas. Ahora necesitas calma y releer las <a href="http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/cortazar/instrucciones_para_subir_una_escalera.htm">&#8216;Instrucciones para subir una escalera&#8217;</a> de Julio Cortázar. &#8220;Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie&#8221;, decía. Precisamente en este mes que abandonamos se han cumplido dos centenarios: el del <a href="http://www.laverdad.es/murcia/culturas/libros/201408/26/julio-cortazar-centenario-genio-20140826102341-rc.html">nacimiento del escritor</a> y el de la instalación del <a href="http://www.lanacion.com.ar/1716703-el-semaforo-cumplio-100-anos">primer semáforo moderno</a>. No puede haber dos conmemoraciones más contrapuestas. Lo sé porque he estado frente a la tumba de Cortázar una vez y frente a los semáforos modernos alguna más, y provocan sentimientos antagónicos.</p>
<p>Todo indica que septiembre es un mes más de semáforos que de Cortázar, es decir, más de normas que de excepciones. Pese a todo, uno afronta estos días con incertidumbre.</p>
<p>Ya sé que el final de agosto no cambia el dígito del año, pero algo empieza y algo acaba. No lanzamos confeti; no nos ponemos un traje, ni bailamos en una fiesta derramando bebidas caras; no resuenan los campanarios de todos los pueblos a la vez, ni sientes la necesidad de enviar mensajes en cadena; no nos besan los extraños. No importa. El año comienza ahora. Eso lo saben los vecinos de la localidad granadina de Los Bérchules, que celebran su particular <a href="https://www.youtube.com/watch?v=zeDyr1T-nxg">Nochevieja cada mes de agosto</a>. Algunos de los surcos más profundos surgen mientras estás rodeado de salitre o de maletas o de maletas con salitre. Y no se puede estar empezando siempre, pero nadie puede quitarte ahora la oportunidad de elegir otro pequeño reinicio.</p>
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		<title>Objetos perdidos</title>
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		<pubDate>Thu, 21 Aug 2014 06:54:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rubén García Bastida</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Summertime blues]]></category>

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		<description><![CDATA[Dicen que no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, pero a veces pierdes lo que no sabes y eso no tiene mucho remedio. Tu patrimonio es la colección de pertenencias que arroja la resta entre lo que ganas y lo que malogras. Es importante señalar, llegados a este punto, que no es extraño [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Dicen que no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, pero a veces pierdes lo que no sabes y eso no tiene mucho remedio. Tu patrimonio es la colección de pertenencias que arroja la resta entre lo que ganas y lo que malogras. Es importante señalar, llegados a este punto, que no es extraño vernos extraviar con facilidad lo que tuvimos que obtener esforzadamente.</p>
<div id="attachment_182" style="width: 327px" class="wp-caption alignright"><a href="/la-esquina-doblada/wp-content/uploads/sites/12/2014/08/VF0S5FB1.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-182" loading="lazy" class=" wp-image-182" title="DOCU_VERDAD" src="/la-esquina-doblada/wp-content/uploads/sites/12/2014/08/VF0S5FB1.jpg" alt="" width="317" height="210" srcset="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/12/2014/08/VF0S5FB1.jpg 1350w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/12/2014/08/VF0S5FB1-300x200.jpg 300w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/12/2014/08/VF0S5FB1-768x512.jpg 768w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/12/2014/08/VF0S5FB1-1024x683.jpg 1024w" sizes="(max-width: 317px) 100vw, 317px" /></a><p id="caption-attachment-182" class="wp-caption-text">Oficina de Objetos Perdidos de Murcia. | Alfonso Durán / AGM</p></div>
<p>Se desconoce el motivo, pero nos desgranamos. Vamos dejando un rastro que se alimenta de todo lo que en algún momento nos perteneció, nos atravesó o nos acompañó. Uno da vueltas y va dejando atrás todo tipo de cosas: un recuerdo, un objeto, un pasado, un dolor, un momento.</p>
<p>David Trueba no se cansaba de repetir en las entrevistas de promoción de su película sobre la historia del profesor cartagenero Juan Carrión que «vivir es perder». El Diccionario de la lengua española define perder como «dejar de tener, o no hallar, aquello que se poseía, sea por culpa o descuido del poseedor, sea por contingencia o desgracia». No le faltaba razón a Trueba. Calcula la Policía Local de Murcia que, solo en esta ciudad, unos 2.000 objetos terminan cada año engrosando las estanterías de la Oficina de Objetos Perdidos. Para aligerar la carga, el Ayuntamiento ha anunciado la puesta en marcha de una web donde podrán consultarse las fotos de cada uno de ellos. Como no quiero tener que pasar por la aterradora experiencia de examinar uno tras otro los inverosímiles objetos perdidos de extraños, intento andar más atento estos días. Antes de salir compruebo mis bolsillos, y miro atrás cuando oigo un ruido, y vigilo la silla cuando me levanto, y nunca dejo nada sobre las mesas de las cafeterías. Porque perdemos pequeños objetos, papeles doblados, teléfonos falsos, algunas pulseras, la segunda mitad de las frases a medias y hasta nuestro propio tiempo. A veces, incluso, cosas peores. Y es mejor no tener que enfrentarse luego a la incómoda pregunta de si fue por culpa o descuido, por contingencia o desgracia.</p>
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		<title>La fór­mu­la y la ba­ta­lla</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Aug 2014 05:53:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rubén García Bastida</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Summertime blues]]></category>

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		<description><![CDATA[La felicidad tiene que ser muy blanda para que nadie encuentre por dónde agarrarla. Si preguntas por ahí dónde está, lo más probable es que te respondan señalando con el dedo. Muchos ven en otros el estado de plenitud que aspiran a conseguir. No sé cuánto saben sobre la felicidad, pero sobre los otros no [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_180" style="width: 334px" class="wp-caption alignright"><a href="/la-esquina-doblada/wp-content/uploads/sites/12/2014/08/GF05JSK11.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-180" loading="lazy" class=" wp-image-180" title="GF05JSK1" src="/la-esquina-doblada/wp-content/uploads/sites/12/2014/08/GF05JSK11.jpg" alt="" width="324" height="314" srcset="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/12/2014/08/GF05JSK11.jpg 2500w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/12/2014/08/GF05JSK11-300x292.jpg 300w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/12/2014/08/GF05JSK11-768x747.jpg 768w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/12/2014/08/GF05JSK11-1024x996.jpg 1024w" sizes="(max-width: 324px) 100vw, 324px" /></a><p id="caption-attachment-180" class="wp-caption-text">ImageLibrary</p></div>
<p>La felicidad tiene que ser muy blanda para que nadie encuentre por dónde agarrarla. Si preguntas por ahí dónde está, lo más probable es que te respondan señalando con el dedo.<br />
Muchos ven en otros el estado de plenitud que aspiran a conseguir. No sé cuánto saben sobre la felicidad, pero sobre los otros no deben de saber nada.<br />
Un equipo de investigadores del University College de Londres acaba de publicar <a href="http://www.agenciasinc.es/Noticias/Una-formula-matematica-para-la-felicidad">la fórmula matemática de la felicidad</a>. Aseguran que han logrado predecir con ella la evolución del estado anímico de más de 18.000 personas en todo el mundo. La ecuación tiene en cuenta las expectativas previas, las recompensas obtenidas y los resultados pasados.<a href="/la-esquina-doblada/wp-content/uploads/sites/12/2014/08/formulahappy.jpg"><img loading="lazy" class="alignright size-full wp-image-176" title="formulahappy" src="/la-esquina-doblada/wp-content/uploads/sites/12/2014/08/formulahappy.jpg" alt="" width="671" height="87" srcset="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/12/2014/08/formulahappy.jpg 671w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/12/2014/08/formulahappy-300x39.jpg 300w" sizes="(max-width: 671px) 100vw, 671px" /></a><br />
Para probar el modelo, los investigadores utilizaron una aplicación móvil que propone una serie de juegos y puntúa a los participantes. Lo esperado, al parecer, es el enemigo. Según se desprende del trabajo, obtener resultados mejores de los previstos es una de las formas más eficaces de aumentar la felicidad.<br />
Entonces me acuerdo de Robin Williams, que aseguraba en una antigua entrevista que «la cocaína es la manera que tiene Dios de decirte que estás ganando demasiado dinero». Me pregunto cómo encajarían los investigadores la expresión «ganar demasiado» en ese triángulo de juego entre expectativas, resultados y felicidad.<br />
Desde luego, sabiendo que la ecuación tiene en cuenta también el pasado, el de Williams –Oscar incluido– pudo haber jugado en su contra. No hay carrera más injusta que la que disputas contra la mejor versión de ti mismo. El caso es que cuando llegan noticias así, uno nunca se explica del todo cómo vence la tristeza a algunas figuras envidiables.<br />
No hay que subestimar el papel de la actitud. El viceprimer ministro turco, Bulent Arinç, aconsejaba hace unos días a las mujeres de su país que <a href="http://www.laverdad.es/alicante/sociedad/201407/30/risa-impura-mujeres-20140730010441-v.html">no rieran en público</a> por una cuestión de decencia. El resultado fue un aluvión de fotos en la Red en las que ellas mostraban, felices y desafiantes, su mejor sonrisa. A veces, lo único que importa es la voluntad de dar batalla.</p>
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		<title>Fútbol, primeras impresiones y 100 milisegundos</title>
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		<pubDate>Thu, 07 Aug 2014 07:48:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rubén García Bastida</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Summertime blues]]></category>

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		<description><![CDATA[«Y ahí está Nederland», dijo la periodista brasileña, que debía haber visto muy poco fútbol pese a que se encontraba cubriendo el Mundial, al aparecer en escena un jugador de la selección holandesa. Nederland se llamaba Robben, pero en su camiseta de calentamiento, a la espalda, figuraba el nombre de su país en lugar del [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://www.youtube.com/watch?v=MADcjBycEG8">«Y ahí está Nederland», dijo la periodista brasileña</a>, que debía haber visto muy poco fútbol pese a que se encontraba cubriendo el Mundial, al aparecer en escena un jugador de la selección holandesa. Nederland se llamaba Robben, pero en su camiseta de calentamiento, a la espalda, figuraba el nombre de su país en lugar del suyo. La brasileña -cosas del directo- no se lo pensó. A <a href="/la-esquina-doblada/wp-content/uploads/sites/12/2014/08/rostro.jpg"><img loading="lazy" class="alignright size-full wp-image-173" title="rostro" src="/la-esquina-doblada/wp-content/uploads/sites/12/2014/08/rostro.jpg" alt="" width="293" height="399" srcset="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/12/2014/08/rostro.jpg 293w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/12/2014/08/rostro-220x300.jpg 220w" sizes="(max-width: 293px) 100vw, 293px" /></a>veces empiezas a correr sin haberte asegurado de tener atadas las zapatillas y tropezar es solo cuestión de tiempo. Sabemos que los distintivos, las etiquetas y las primeras impresiones no son de fiar, incluso cuando alguna vez sean ciertos. Como aquel fugitivo taiwanés al que el año pasado <a href="http://www.bangkokpost.com/most-recent/341713/wanted-t-shirt-brings-down-fugitive" target="_blank">detuvieron en un registro policial</a> después de que el mensaje en su camiseta llamara la atención de los agentes. Ponía: ‘Wanted’. Imagino que no sabía mucho inglés. El caso es que salvando excepciones como ésta, no es habitual que lo anunciado y el contenido concuerden demasiado. Cuentan que Al Capone, en sus tarjetas de visita, se presentaba como vendedor de antigüedades.<br />
El engaño es un arte. Algunos tienen un talento especial para desdibujar lo que es y lo que parece. Jenaro García, de Gowex, por ejemplo, nos hizo creer que era una cosa siendo otra bien distinta. Y en la misma categoría de cosas bien distintas se movía al parecer también, como pez en el agua, Jordi Pujol, que muy serio contestaba en las entrevistas que no sabía nada de las acusaciones de corrupción, mientras escondía una fortuna en Andorra. No nombraré ahora todos los casos que me vienen a la mente porque para ello me falta columna o me sobra memoria.</p>
<p>La semana pasada se publicó un estudio de la universidad británica de York que revela que, al mirar el rostro de un desconocido, <a href="http://www.agenciasinc.es/Noticias/La-primera-impresion-sobre-el-atractivo-o-la-honradez-se-forma-en-milisegundos-al-mirarnos-a-la-cara" target="_blank">nos bastan 100 milisegundos para hacernos una primera idea sobre su honradez</a>. Parece claro, dado nuestro historial, que en este punto patinamos con facilidad.</p>
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