{"id":45,"date":"2009-02-19T01:30:30","date_gmt":"2009-02-19T01:30:30","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/la-esquina-doblada\/?p=45"},"modified":"2009-02-19T01:30:30","modified_gmt":"2009-02-19T01:30:30","slug":"tokio-nos-quiso-nunca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/la-esquina-doblada\/2009\/02\/19\/tokio-nos-quiso-nunca\/","title":{"rendered":"Tokio no nos quiso nunca"},"content":{"rendered":"<blockquote><p><em>Mensaje urgente de la compa\u00f1\u00eda. Al parecer mi hermana se ha suicidado con una escopeta de caza. Lo raro es que no recuerdo tener ninguna hermana. En casa se <\/em><em>preguntan si asistir\u00e9 al entierro. Yo me pregunto lo mismo<\/em>.<\/p>\n<p>Tokio ya no nos quiere<em> <\/em><small><strong><br \/>\nRay Loriga<\/strong><\/small><\/p><\/blockquote>\n<p>No lo recuerdas, pero Tokio no nos quiso nunca; la memoria es un plato que se sirve poco; los recuerdos son a veces un trofeo, la mayor\u00eda del tiempo un compa\u00f1ero de viaje con afici\u00f3n por las zancadillas.<\/p>\n<p><A href=\"http:\/\/www.telam.com.ar\/vernota.php?tipo=N&#038;idPub=135142&#038;id=276613&#038;dis=1&#038;sec=1\" title=\"http:\/\/www.telam.com.ar\/vernota.php?tipo=N&#038;idPub=135142&#038;id=276613&#038;dis=1&#038;sec=1\" id=\"link_0\">Hay un f\u00e1rmaco que borra los malos recuerdos<\/a>. La noticia me hiela los huesos. <\/p>\n<p>Deduzco que si hemos llegado <IMG style=\"width: 235px; height: 322px;\" src=\"\/la-esquina-doblada\/files\/tokio-ya-no-nos-quiere.JPG\" id=\"img_0\" class=\"imgdcha\">a tener una sustancia para solucionar casi cualquier cosa es, probablemente, porque casi cualquier cosa es susceptible de convertirse en un mal recuerdo.<\/p>\n<p>He pensado en un libro que le\u00ed hace tiempo. <\/p>\n<p>Yo acud\u00eda a la Biblioteca Regional y le\u00eda a Ray Loriga. Mis compa\u00f1eros de universidad le\u00edan a Nietzsche o no le\u00edan a nadie. La media, por tanto, daba un resultado aceptable. En una de \u00e9sas encontr\u00e9 una edici\u00f3n de &#8216;Tokio ya no nos quiere&#8217; perdida en una de las baldas de la secci\u00f3n de &#8216;novela&#8217;. Cuando abr\u00ed el libro estaba repleto de anotaciones a mano y l\u00edneas subrayadas con fosforito. Pens\u00e9 que cualquier novela capaz de provocar un subrayado merec\u00eda toda la atenci\u00f3n y me la llev\u00e9.<\/p>\n<p>&#8216;Tokio ya no nos quiere&#8217; es una novela en primera persona que cuenta las vivencias de un vendedor de olvido. <\/p>\n<p>En un ambiente futurista en el que las drogas se han sofisticado y especializado, el protagonista comercia con erosivos de la memoria. Se pasea por medio planeta con un malet\u00edn repleto de sustancias capaces de hacer olvidar a un hijo muerto o a un amor demasiado doloroso.<\/p>\n<p>El protagonista, por supuesto, cae en la tentaci\u00f3n en repetidas ocasiones y consume parte de su propia mercanc\u00eda.<\/p>\n<p>Es probablemente mi libro favorito. Y no hablo s\u00f3lo de la novela, sino tambi\u00e9n del soporte f\u00edsico. El &#8216;Tokio ya no nos quiere&#8217; de la Regional es mucho mejor que cualquier otro.<\/p>\n<p>Lo que me gusta de ese ejemplar en concreto es la guerra que parece librarse entre su contenido y su continente; el choque entre la memoria de sus p\u00e1ginas, marcadas en su viaje de mano en mano, y el olvido de sus palabras.<\/p>\n<p>Ahora una p\u00edldora promete borrar los malos recuerdos. <\/p>\n<p>Es de esperar que veamos un adelgazamiento considerable en las autobiograf\u00edas de aqu\u00ed en adelante.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mensaje urgente de la compa\u00f1\u00eda. Al parecer mi hermana se ha suicidado con una escopeta de caza. Lo raro es que no recuerdo tener ninguna hermana. En casa se preguntan si asistir\u00e9 al entierro. Yo me pregunto lo mismo. 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