{"id":85,"date":"2011-12-27T20:27:31","date_gmt":"2011-12-27T19:27:31","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/la-esquina-doblada\/?p=85"},"modified":"2011-12-27T20:27:31","modified_gmt":"2011-12-27T19:27:31","slug":"senales-para-detectar-un-fin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/la-esquina-doblada\/2011\/12\/27\/senales-para-detectar-un-fin\/","title":{"rendered":"Se\u00f1ales para detectar un fin de a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"\/la-esquina-doblada\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2011\/12\/P1000592.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-86 aligncenter\" title=\"senales\" src=\"\/la-esquina-doblada\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2011\/12\/P1000592.jpg\" alt=\"Se\u00f1ales\" width=\"600\" height=\"450\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2011\/12\/P1000592.jpg 600w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2011\/12\/P1000592-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Los a\u00f1os se acaban, pero no es algo a lo que uno se acostumbre. Por mucho que se repita la sensaci\u00f3n y las advertencias lleguen a tiempo, al final siempre te encuentran los fuegos artificiales mirando hacia otro lado. Y se te queda el cuerpo raro, como si salieras de una pel\u00edcula\u00a0que termina a mitad del argumento; como si el \u00e1rbitro pitase el final en el treinta y cuatro.<\/p>\n<p>Nos guste o no, los a\u00f1os \u2014los buenos y los malos\u2014\u00a0se terminan siempre por sorpresa. Tanto es as\u00ed que parece que llenemos las ciudades de luces y guirnaldas como se\u00f1al de alerta para que a nadie le den las campanadas un susto de muerte.<\/p>\n<p>As\u00ed ponemos m\u00fasica en las calles, engalanamos escaparates, enviamos correos y m\u00e1s correos (&#8220;Feliz Navidad y pr\u00f3spero A\u00f1o Nuevo&#8221;, rezan, como diciendo realmente: &#8220;Ah\u00ed viene otra vez&#8221;), y cruzamos\u00a0felicitaciones en v\u00eddeo, y llamadas, tarjetas y mensajes en cadena. Algunos dejaron de hacer gracia\u00a0en 2006.\u00a0No importa. En realidad solo estamos intentando avisarnos los unos a los otros. El a\u00f1o se acaba \u2014nos estamos diciendo\u2014, termina de hacer lo que estuvieras haciendo.<\/p>\n<p>Por eso se suceden los adornos, y hay anuncios de regalos, y gorros rojos coronados con pompones blancos, especiales conmemorativos, recopilatorios, los m\u00e1s guapos de 2011, los m\u00e1s ricos, los m\u00e1s r\u00e1pidos, las frases, el top ten, los tres accesorios que no debiste dejar de comprar a tu coche. As\u00ed somos.<\/p>\n<p>Pero si no fuera por esto, por los villancicos y las vallas publicitarias, por los polvorones y las cenas de navidad, m\u00e1s de uno se encontrar\u00eda celebrando el a\u00f1o nuevo con el cuerpo en enero y la cabeza en noviembre en una postura ciertamente inc\u00f3moda.<\/p>\n<p>Puede parecer falta de originalidad, sin embargo, este ritual de avisos luminosos y ac\u00fasticos es un excelente m\u00e9todo para evitar que los a\u00f1os pasen r\u00e1pidos y sigilosos por nuestro lado.<\/p>\n<p>Empiezas a recibir indirectas en noviembre. Un d\u00eda est\u00e1s con tu oto\u00f1al estado de \u00e1nimo viendo la televisi\u00f3n y te sorprendes contando el cuarto anuncio de perfumes en una misma pausa. Lo dejas pasar. Te convences de que es casualidad y el mundo sigue a los suyo, cuesta abajo hacia el fin de a\u00f1o.<\/p>\n<p>Y entonces llega ese momento en el que no puedes negarlo. Est\u00e1s en mitad de una avenida llena de luces y huele a casta\u00f1as, hay un hombre con barba postiza y los escaparates relumbran. Alguien se acerca y te pregunta: \u201c\u00bfY t\u00fa, qu\u00e9 haces esta Nochevieja?\u201d.<\/p>\n<p>Y ya.<\/p>\n<p>Bienvenido a otro a\u00f1o menos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los a\u00f1os se acaban, pero no es algo a lo que uno se acostumbre. Por mucho que se repita la sensaci\u00f3n y las advertencias lleguen a tiempo, al final siempre te encuentran los fuegos artificiales mirando hacia otro lado. 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