<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>El Misterioso convento de los Templarios | La Murcia que no vemos - Blogs laverdad.es</title>
	<atom:link href="https://blogs.laverdad.es/lamurciaquenovemos/2008/07/08/el-misterioso-convento-los-templarios/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://blogs.laverdad.es/lamurciaquenovemos</link>
	<description>Por Antonio Botías</description>
	<lastBuildDate>Mon, 29 Jun 2020 08:00:45 +0000</lastBuildDate>
	<language></language>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.10</generator>
		<item>
		<title>El Misterioso convento de los Templarios | La Murcia que no vemos - Blogs laverdad.es</title>
		<link>https://blogs.laverdad.es/lamurciaquenovemos/2008/07/08/el-misterioso-convento-los-templarios/</link>
		<comments>https://blogs.laverdad.es/lamurciaquenovemos/2008/07/08/el-misterioso-convento-los-templarios/#respond</comments>
		<pubDate>Tue, 08 Jul 2008 22:49:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Botías</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Artículos en La Verdad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.laverdad.es/lamurciaquenovemos/?p=15</guid>
		<description><![CDATA[Cuando en la terraza almenada de la iglesia de Santa Catalina se tocaba la queda, mientras el antiguo reloj acariciaba las diez en punto de la noche, nadie en su sano juicio, ni en invierno ni en verano, se atrevía a salir a las calles a menos que corriera desesperado en busca de un médico, [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD HTML 4.0 Transitional//EN" "http://www.w3.org/TR/REC-html40/loose.dtd">
<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8">
</head><body><div id="imCel0_01">
<div id="imCel0_01_Cont">
<div id="imObj0_01">
<p class="imAlign_left"><img src="/lamurciaquenovemos/files/santacatalina.jpg" id="img_1" class="imgizqda" width="303" height="212"><span class="ff2 fc0 fs10">Cuando en la terraza almenada de la iglesia de Santa Catalina se tocaba la queda, mientras el antiguo reloj  acariciaba las diez en punto de la noche, nadie en su sano juicio, ni en  invierno ni en verano, se atrevía a salir a las calles a menos que corriera  desesperado en busca de un médico, una comadrona o un cura. Imposición del  Concejo que desbarató un terremoto en 1829, fecha en que se suprimió el cuerpo  de la torre y el reloj fue trasladado a San Antolín. La improbable programación  de la plaza de Santa Catalina, varios siglos antes de que existiera el  televisor, no tenía nada que enviar a las actuales plataformas digitales. Al  menos, en su función de entretener al pueblo para evitar desórdenes. Porque  el Concejo designó el entorno para conmemorar los grandes acontecimientos que  marcaban el pulso de la rutina cotidiana.Así, en la plaza se celebraban los  juicios de aguas, los jurados distribuían los puestos públicos y se pregonaban a  las cuatro esquinas, entre una algarabía de malas lenguas y burlas, las multas  para aquellos parroquianos que no cumplían las ordenanzas. </span></p>
<p>Como si el  eco de aquellas fiestas permaneciera bajo el reciente empedrado de la plaza, es  Santa Catalina un enclave irremplazable, los domingos desde bien temprano, para  cientos de murcianos que almuerzan despreocupados en la terraza del bar Fénix,  entre improvisadas tertulias que se mezclan con el tintineo de la fuente de la  cercana plaza de Las Flores. Tiene este bar Fénix, la buena costumbre de bordar  las marineras y los matrimonios, regados con cervezas heladas. El dueño, Juan  Navarro, presume con razón de que «millones de personas han pasado por este bar  desde que lo inauguramos». Y demuestra su dedicación, precisión y cariño por el  oficio cuando, de improviso, añade: «Hace 22 años y cinco meses que llevamos  abiertos» El sol avanza entonces sobre el monumento a la Purísima, inaugurado en  1954, y acaricia la fachada del Museo Ramón Gaya, el pintor de trazos frescos e  independientes, sin escuela, vitales, cuya obra custodia con pasión y cátedra su  director Manuel Fernández-Delgado.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p>Al costado izquierdo del museo se abre  la calle de la Marquesa, así llamada desde hace doscientos años en honor de doña  Francisca Saurín, marquesa de Espinardo. En Santa Catalina, la primera plaza  Mayor de la ciudad, en el lugar donde ahora acuden los vecinos a degustar las  últimas comidillas y chismes de la semana, se alzaba un escenario de maderas  torneadas y oscuras, utilizado para proclamar a los nuevos reyes, a la sombra  del pendón real concedido por Alfonso X. La última fiesta de la coronación se  celebró cuando Felipe II subió al trono. Después, la plaza perdió protagonismo  en favor de Santo Domingo. </p>
<p>El origen de la parroquia que da nombre a la  plaza es tan misterioso como la ocupación de los mendigos que a las puertas del  templo almuerzan, sentados en el portal, entre misa y limosna. Algunos autores  defienden que la iglesia, hoy adosada a un edificio que la supera en altura,  perteneció a los caballeros del Temple antes de constituirse en parroquia. Junto  a ella, la controvertida orden mantuvo un convento, del que no se conserva ni  una piedra. Sobre el papel, en cambio, la primera partida de bautismo que  atesoran sus archivos eclesiásticos data del 6 de septiembre de 1520.?En la pila  bautismal, ubicada en la capilla de los Vinadeles, cristianizaron a Julián  Romea. </p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p><strong>El Contraste de la Seda </strong><span class="ff2 fc0 fs10"></span></p>
<p>La plaza albergaba en una de sus  fachadas el antiguo Contraste, construido entre 1604 y 1610. Este edificio, en  un principio trazado como Sala de Armas, se transformó en Contraste de la Seda y  del Peso Público, más tarde en Mercado del Pimiento, luego en Museo provincial,  después en Archivo de los Protocolos Nacionales y, al final, en un montón de  escombros, de donde se recuperó la portada y sus escudos redondos, de corona de  laurel tallada en piedra, que ahora se exhiben en la fachada del Museo de Bellas  Artes. </p>
<p>A Santa Catalina no se le conoce más nombre en la historia que el  actual, salvo los años en que fue renombrada como Monassot –por el alcalde José  Monassot– después de la epidemia de cólera de 1854.<span class="ff1 fc0 fs10"><br>
</span></p>
</div>
</div>
</div>
<div id="imCel0_02">
<div id="imCel0_02_Cont">
<div id="imObj0_02"> </div>
</div>
</div>
<div id="imCel1_01">
<div id="imCel1_01_Cont">
<div id="imObj1_01"><img title="" alt="" src="images/p028_1_01.jpg">  </div>
</div>
</div>
<div id="imCel0_04">
<div id="imCel0_04_Cont">
<div id="imObj0_04">
<p class="imAlign_left"><span class="ff1 fc0 fs10"><br>
</span><span class="ff2 fc0 fs10">El primer edil, junto al marqués de Camachos, destacaron  en sus gestiones para frenar el desastre y la ciudad se lo agradeció poniéndole  sus nombres a dos plazas. Monassot, en cuanto fue nombrado alcalde, lo primero  que hizo fue defender la propiedad municipal del eremitorio de la Fuensanta y  las tierras que lo rodeaban, después de que Hacienda advirtiera, porque en esto  los tiempos no cambian, de que sacaría la finca a subasta pública. De igual  forma, este ilustre murciano consiguió recuperar para la corporación los  conventos de Verónicas, San Agustín y la Purísima. </span></p>
<p>Para pasear por Santa  Catalina hay que dejarse antes la envidia en la Gran Vía o, de lo contrario,  padecer al contemplar los edificios de miradores acristalados y grandes  ventanales, siempre a la sombra, que invitan a subir y sentarse en un sillón  para ver pasar la vida desde lo alto</p>
</div>
</div>
</div>
</body></html>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.laverdad.es/lamurciaquenovemos/2008/07/08/el-misterioso-convento-los-templarios/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>15</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
	</channel>
</rss>
