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	<title>La Murcia que no vemosCrónicas Murcianas &#8211; La Murcia que no vemos</title>
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	<description>Por Antonio Botías</description>
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		<title>La última pandemia que nos azotó</title>
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		<pubDate>Thu, 23 Apr 2020 15:03:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Botías</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hace tanto tiempo que apenas queda nadie vivo para evocarlo. Pero sucedió. Y marcó para siempre, como ocurrirá cuando pase el coronavirus, a toda una generación de murcianos. La funesta epidemia de gripe de 1918 fue la última que azotó Murcia y sembró en las calles un trágico retablo de estampas apocalípticas. «La fin del [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace tanto tiempo que apenas queda nadie vivo para evocarlo. Pero sucedió. Y marcó para siempre, como ocurrirá cuando pase el coronavirus, a toda una generación de murcianos. La funesta epidemia de gripe de 1918 fue la última que azotó Murcia y sembró en las calles un trágico retablo de estampas apocalípticas. «La fin del mundo», que el apocalipsis siempre fue en estas tierras femenino. Alarmas aparte y salvando las distancias científicas y sanitarias, mucho de cuanto vivieron nuestros abuelos, se está reproduciendo estos días. O es muy probable, por desgracia, que suceda en los próximos.<br />
El panorama en 1918 era estremecedor. Los muertos se amontonaban en los hospitales, más de un político salió a escape, los contagiados se contaban por miles y la rutina cotidiana quedó paralizada. Ni siquiera se permitía a los deudos acudir a los cementerios.<a href="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2020/04/01-pandemia-gripe-espanola-1918_6a309814_1280x964.jpg"><img loading="lazy" class="wp-image-596 alignright" src="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2020/04/01-pandemia-gripe-espanola-1918_6a309814_1280x964-300x226.jpg" alt="" width="458" height="345" srcset="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2020/04/01-pandemia-gripe-espanola-1918_6a309814_1280x964-300x226.jpg 300w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2020/04/01-pandemia-gripe-espanola-1918_6a309814_1280x964-768x578.jpg 768w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2020/04/01-pandemia-gripe-espanola-1918_6a309814_1280x964-1024x771.jpg 1024w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2020/04/01-pandemia-gripe-espanola-1918_6a309814_1280x964.jpg 1280w" sizes="(max-width: 458px) 100vw, 458px" /></a></p>
<p>Esta gran epidemia, que fue provocada por los cerdos, causó la muerte de entre 40 y 50 millones de personas en todo el mundo. En apenas seis meses, a pesar de que los viajes sólo se realizaban por mar, el virus se extendió por el planeta. La llamaron erróneamente la gripe española porque la enfermedad se detectó por primera vez en Kansas el 11 de marzo de aquel año. La verdad es otra.</p>
<p>Como apunta el investigador José Miguel Prefasi, la prensa española era la única que publicaba la cuestión, inmerso el mundo en la primera Guerra Mundial. Así que, como en Cuba, los diarios americanos torcieron a su antojo la realidad. Cuando no llenaron barcos de infectados para diezmar a sus enemigos.</p>
<p><strong>«La enfermedad reinante»</strong></p>
<p>La epidemia adquirió en Murcia tintes dramáticos a partir del mes de septiembre. El comienzo de las infecciones se situó entre los días 4 y 5 de octubre, aunque ya el mes anterior se habían producido muchas defunciones, adquiriendo proporciones cada vez más alarmantes para culminar el día 19 de octubre.</p>
<p>El día 4, el alcalde de Murcia remitió una circular a los médicos de la Beneficencia municipal para ordenarles que informaran de los convalecientes «por la enfermedad reinante» y de cualquier alteración que observaran, «para que pueda garantizarse la sanidad pública». No imaginaba qué iba a suceder en las próximas jornadas.<a href="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2020/04/antoniobotias.es_.jpg"><img loading="lazy" class=" wp-image-593 alignright" src="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2020/04/antoniobotias.es_-300x114.jpg" alt="" width="421" height="160" srcset="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2020/04/antoniobotias.es_-300x114.jpg 300w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2020/04/antoniobotias.es_-768x291.jpg 768w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2020/04/antoniobotias.es_-1024x388.jpg 1024w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2020/04/antoniobotias.es_.jpg 1195w" sizes="(max-width: 421px) 100vw, 421px" /></a></p>
<p>Según datos de la Dirección General del Instituto Geográfico y Estadístico en la provincia de Murcia, fallecieron durante el mes de octubre 3.018 personas a causa de la gripe. Apenas nacieron 1.300 personas. La epidemia extendió el pánico entre el vecindario ante el elevado número de muertes que se producían. En Blanca, por ejemplo, fallecían hasta tres personas al día aquejadas por la enfermedad, como lo prueba una noticia publicada en el diario ‘El Tiempo’.</p>
<p>En Alhama murieron, entre el 1 y el 14 de octubre, 88 enfermos, mientras el corresponsal advertirá amargamente de que «el miedo ha infundido tales recelos a las gentes de este pueblo, que donde hay un enfermo, ni aun la familia acude en su ayuda, siendo muchos los casos en que por estar el matrimonio y los hijos en cama al mismo tiempo, ha tenido que perecer o empeorar alguno de ellos por salvar a los demás». De otro pueblo escribirán que «no hay familia donde no haya un muerto».</p>
<p><strong>Rogativas imprudentes</strong></p>
<p>El gobernador civil ordena entonces a todos los ayuntamientos que prepararan lugares aislados para los enfermos contagiosos y en Cartagena se prohíben las novilladas y la visita a los cementerios. Los teatros permanecen cerrados y se suspenden los juicios con jurado. Entretanto, crece el número de anuncios en la prensa sobre productos para combatir la epidemia. Y también la cantidad de esquelas que, en alguna ocasión, cubrirían por completo las portadas de los periódicos.</p>
<p>El presidente de la Comisión de Beneficiencia y Sanidad elevará al Ayuntamiento de Murcia una moción en la que establece las precauciones básicas para afrontar la epidemia. Entre ellas, recomienda lavarse las manos a menudo, proveer de escupideras a los enfermos, sumergir sus ropas en ácido fénico o zotal antes de sacarlas de la alcoba, lavar las paredes con cal y quemar azufre. Entretanto, las autoridades luchan contra el sacrificio ilegal de cerdos y los médicos no dan abasto: recetan, en pocos días, hasta 8.000 recetas.<a href="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2020/04/foto6.jpg"><img loading="lazy" class="size-medium wp-image-594 alignleft" src="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2020/04/foto6-300x223.jpg" alt="" width="300" height="223" srcset="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2020/04/foto6-300x223.jpg 300w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2020/04/foto6.jpg 744w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p>En el parte médico del 20 de octubre la cifra de muertos en la capital ronda los sesenta. La precaución de suspender actos públicos no afectaría a la Iglesia. Eran otros tiempos. Ese mismo día se iniciaron rogativas en la Catedral de Murcia, a las cuatro y media de la tarde, con la exposición de la Patrona, la Virgen de la Fuensanta y de «Su Divina Majestad, Estación, Santo Rosario, Novena de los Santos, con la oración protempore pestilentia, Bendición y Reserva del Santísimo Sacramento. No pocos de aquellos fieles engrosarían las listas de fallecidos en los siguientes días.</p>
<p><strong>Desidia en las pedanías</strong><br />
Según los informes diarios de Sanidad, la gripe azotó con especial virulencia a la huerta de Murcia, seguida de la capital y de las pedanías del campo. Alguna de las inspecciones que se realizaron entonces demostraron que la higiene pública brillaba por su ausencia. En Aljucer, por ejemplo, el cementerio estaba dentro del pueblo y ya no quedaba sitio para enterrar a nadie. Son lugares donde la prensa dirá que «su bandera es la desidia».</p>
<p>En otros, aunque la situación es dramática, suceden hechos que rozan la ironía. Es lo que sucedió en Churra cuando los inspectores observaron que el colchón donde había fallecido una mujer y su hija era cargado en un carro que también se empleaba para transportar patatas. Cuando le preguntaron al carretero a dónde llevaba el colchón, respondió de inmediato: «A casa de mi suegra». Lo que evidencia que, pese a la desventura, en esta tierra nunca se perdía el buen sentido el humor.</p>
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		<title>El barbero que trajo a La Peligros</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Sep 2019 11:11:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Botías</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Crónicas Murcianas]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<div class="p">
<p>Murcia le debe uno de sus símbolos más populares, la Virgen de los Peligros, con sus siglos de historia, arte y devoción, a la generosidad de un simple barbero. Para colmo, ni siquiera vivía en la ciudad. Esta es la historia del bueno de Alonso Sánchez, quien cierta noche soñó que la Virgen deseaba ser venerada en Murcia. Y, cuatro siglos más tarde, parece que no parecía ir muy desencaminada.</p>
<p>En 1372, la Orden Benedictina fundó el monasterio de Nuestra Señora de Sopetrán en Guadalajara. La fama de milagrosa que adquirió la talla atrajo a los peregrinos, entre ellos a Alonso Sánchez. Alonso, murciano de nacimiento, había hecho fortuna en Madrid. Un tiempo después, unos labradores del barbero hallaron una talla enterrada, que Alonso identificó como la Virgen de Sopetrán. Y le dio culto en su casa. Pero cierta noche, soñó que la Virgen quería ser trasladada a Murcia. En julio de 1636 quedó a cargo de las monjas Verónicas, donde profesaba una prima del barbero.</p>
<p>Los milagros comenzaron a sucederse: curaciones de la peste, pechos que volvían a manar leche, paralíticos que caminaban&#8230; nacía una leyenda. Coincidió en el tiempo la construcción de un puente de madera que unía la ciudad con el Partido de San Benito. Debido a la popularidad de la imagen, se decidió colocar allí un lienzo de la talla. Y era tan frágil aquel puente -antecesor del actual Puente Viejo- que los murcianos se encomendaban a la imagen representada si tenían que atravesarlo en tiempo de avenidas.</p>
<p>El protocolo que se observaba cuando las aguas empezaban a crecer resulta sorprendente. Los Cabildos de la Catedral y del Municipio, junto a un gran concurso de gentes, se reunían en el Puente Viejo. Allí se tomaba la corona del Niño de Los Peligros y, por tres veces, se introducía en las aguas turbulentas mientras se invocaba a la Santísima Trinidad. Aunque de esta noticia apenas queda constancia, si existen testimonios de la época que la recuerdan.</p>
<p><strong>Origen del nombre</strong></p>
<p>De aquí arranca el nombre de Virgen de los Peligros para la que fuera de Sopetrán. Más tarde, se decidió colocar una talla junto al nuevo puente de piedra. Fue entronizada el 15 de septiembre de 1744, dieciocho años antes de que concluyera la construcción. El templete que resguardaba a la imagen -del que se dijo que fue decorado por Francisco Salzillo- fue sustituido por el actual, donde se grabó la frase Salus in periculis (Salvación en los peligros).</p>
<p>En el siglo XVIII, Antonio Rebollo y su esposa, Teresa Carat, encargaron una imagen, réplica de la Virgen de Sopetrán. Teresa se convirtió en la primera camarera de la imagen. Arrancaba así una larga tradición que, hasta la actualidad, mantiene este cargo dentro de la misma familia. Soledad Rebollo Carat, María Guirao Rebollo, Peligros Pérez Guirao y Peligros Hernández Pérez fueron las camareras que sucedieron a Teresa.</p>
<p>A finales del siglo pasado se abordó la reconstrucción del edificio que atesora la hornacina, aunque la imagen permaneció un tiempo sin ser expuesta. El alcalde de Murcia, Miguel Ángel Cámara, terció con tino y éxito para recuperar la talla. Hace apenas unos meses, cuando la Patrona de Murcia regresaba por septiembre, Peligros Hernández vio cumplido un sueño antiguo. La antigua campana de Los Peligros, fundida en 1684, volvía a sonar sobre el Puente Viejo. Gracias al programa Murcia que se fue, la pieza continúa presidiendo la célebre hornacina de la que el pueblo conoce como «la Virgen de los Peligros, la que está encima del puente», o como La Peligros, igual que a la patrona se la llama con cariño La Fuensantica.</p>
<p>No era la primera vez que se abordaba una restauración. Y en muchos casos, a través de la historia, las críticas obligaban a los poderes públicos a adecentar la hornacina. Por ejemplo, en 1888, cuando el estado de la hornacina levantó protestas en los diarios.</p>
<p>Las jaculatorias de los murcianos al cruzar el puente no fueron las únicas que acrecentaron la fama de milagrosa de la Virgen de los Peligros de Sopetrán. Otros también se encomendaban a ella en los más curiosos trances. Así, cierta mañana se recibió en casa de la camarera a una niña que preguntaba por ella. Llevaba el encargo de su madre, acompañado por una limosna, de que la luz de la hornacina no se apagara, ni de noche ni de día, durante un mes.</p>
<p>De aquella pequeña, si es que acaso no era un ángel, nunca más se supo pero lo cierto es que cierta mujer ejerció la prostitución, para dar de comer a sus hijos, durante los treinta días siguientes. Y el rostro de la Virgen, débilmente iluminado por la candela, le sirvió de consuelo y protección en la oscuridad. Tampoco era extraño contemplar a devotos cruzando por promesa el Puente Viejo de rodillas, con velas en las manos. Y, aún hoy, nunca falta un ramo de flores al pie de la imagen, acaso como agradecimiento por algún favor concedido.</p>
<p>Artistas y políticos, intelectuales y turistas han rendido homenaje a Los Peligros. Incluso la reina Isabel II, devota confesa de la imagen, le regaló unos espectaculares pendientes que todavía conserva la camarera.</p>
<p>El tercer domingo de septiembre se celebra en el convento de Verónicas la festividad de la Virgen de Sopetrán. La talla original, la espléndida imagen milagrosa que el barbero Alonso enviara a Murcia, aún es venerada allí por las hermanas. Y hay quien asegura que, aunque más discreta, continúa haciendo milagros.</p>
</div>
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		<title>¿Es normal que Roma nombre obispos murcianos para la Región?</title>
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		<pubDate>Wed, 20 Feb 2019 16:07:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Botías</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Para encontrar un obispo de Cartagena que, además, sea murciano de cuna, Lorca Planes aparte, hay que ahondar, ya no en la noche de los tiempos, sino en la mismísima creación del mundo. Porque es la segunda vez en la historia que un sacerdote nacido en estas tierras accede a tan alto privilegio. Al menos, [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_527" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><a href="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2019/02/javier-azagra.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-527" loading="lazy" class="wp-image-527 size-medium" src="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2019/02/javier-azagra-300x186.jpg" alt="Javier Azagra" width="300" height="186" srcset="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2019/02/javier-azagra-300x186.jpg 300w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2019/02/javier-azagra.jpg 622w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-527" class="wp-caption-text">Javier Azagra</p></div>
<p>Para encontrar un obispo de Cartagena que, además, sea murciano de cuna, Lorca Planes aparte, hay que ahondar, ya no en la noche de los tiempos, sino en la mismísima creación del mundo. Porque es la segunda vez en la historia que un sacerdote nacido en estas tierras accede a tan alto privilegio. Al menos, desde la restauración del Cabildo emprendida por Pedro Gallego en el siglo XIII y, poco después, con el traslado de la sede a Murcia no se había producido un caso igual.<br />
Así las cosas, el nombramiento del ceheginero Sebastián Chico como obispo auxiliar de la Diócesis es una novedad, aunque no será el primer prelado auxiliar de la historia en estas tierras. De hecho, sin ir más lejos, el 17 de julio de 1970 fue nombrado eso mismo el recordado Javier Azagra, quien no se convertiría en titular hasta septiembre de 1978.</p>
<p><strong>Aunque murcianos pocos</strong><br />
Las razones de esta ausencia de murcianos en el Obispado son simples. De entrada, no está prohibido el nombramiento de prelados foráneos, como lo prueba la noticia de hoy. Sin embargo, lo que diferencia a la Iglesia Católica de otras confesiones cristianas es, precisamente, la universalidad con que los obispos desarrollan su pastoral. Roma considera que ese intercambio de prelados entre regiones enriquece y mejora el gobierno de los fieles.</p>
<p>En los últimos dos siglos, por otra parte, las nombramientos de obispos nacidos en Murcia para gobernar otras diócesis han sido tan escasos que incluso provocaron auténticas polémicas en alguna ocasión. Eso sucedió en 1989, cuando la Hoja del Lunes, haciéndose eco de un gran número de sacerdotes diocesanos, resumió en un titular la situación: «Cuarenta años sin un obispo murciano».</p>
<p>A lo largo del siglo XIX y durante la primera mitad del pasado, accedieron al privilegio dos bullenses, un cartagenero, dos murcianos y un ciezano. Así, Antonio García y Alfonso Ródenas, ambos naturales de Bullas, rigieron las Diócesis de Tuy y Valladolid y Almería, respectivamente, durante la década de los años 20 y 30 del siglo pasado. Francisco Cavero, nacido en Murcia, fue nombrado obispo de Coria en 1944, en cuya Catedral murió mientras celebraba la procesión de las palmas.</p>
<div id="attachment_526" style="width: 129px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2019/02/Frutos-Valiente.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-526" loading="lazy" class="wp-image-526 size-medium" src="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2019/02/Frutos-Valiente-119x300.jpg" alt="Frutos Valiente" width="119" height="300" /></a><p id="caption-attachment-526" class="wp-caption-text">Frutos Valiente</p></div>
<p>También era de Murcia Francisco Frutos Valiente, del barrio de Santa Eulalia, obispo de Jaca y de Salamanca en 1920 y 1925. El cartagenero Carmelo Ballester fue ascendido a la prelatura de León en 1939, de donde pasaría a Vitoria en 1943 y a Santiago de Compostela en 1948. Por último, el ciezano Jesús Mérida fue nombrado Obispo de Astorga en 1943.</p>
<p>Los últimos murcianos elevados a la dignidad de obispos aún viven. Uno de ellos, Francisco Gil Hellín, es arzobispo de Burgos. Otro, Jesús Juárez, del Alto de Bolivia. El tercero es José Manuel Lorca Planes, huertano de Espinardo. Y no será el último. Aunque eso decían hace ahora diez años justos fuentes vaticanas, que señalaban al próximo como «un buen teólogo, fiel al Magisterio de la iglesia y con ideas claras sobre las cuestiones familiares». Una década les ha llevado nombrarlo. La principal incógnita para muchos, y el entretenimiento para otros, es ahora saber qué relación tendrá el nuevo obispo con la ciudad que da nombre a la Sede.</p>
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		<title>Un San Roque con perro y sin Ángel</title>
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		<pubDate>Tue, 05 Jun 2018 17:10:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Botías</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El perro de San Roque de El Palmar no tiene rabo. Ni el San Roque Ángel. Por eso, no salían de su asombro. Y, en realidad, era para no hacerlo. Porque muchos de ellos, feligreses de toda la vida de la pedanía murciana de El Palmar, estaban presentes cuando se produjo el robo del Ángel que, [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2018/06/Palmar-1.jpg"><img loading="lazy" class="size-medium wp-image-489 alignright" src="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2018/06/Palmar-1-225x300.jpg" alt="palmar-1" width="225" height="300" srcset="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2018/06/Palmar-1-225x300.jpg 225w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2018/06/Palmar-1-768x1024.jpg 768w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2018/06/Palmar-1.jpg 1512w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a>El perro de San Roque de El Palmar no tiene rabo. Ni el San Roque Ángel. Por eso, no salían de su asombro. Y, en realidad, era para no hacerlo. Porque muchos de ellos, feligreses de toda la vida de la pedanía murciana de El Palmar, estaban presentes cuando se produjo el robo del Ángel que, desde el siglo XVIII, acompaña la talla de San Roque, atribuida por algunos a Laborda o por otros a algún autor anónimo. Sucedió durante el funeral de un conocido vecino. La iglesia, que no es pequeña, estaba a rebosar de fieles. En ese instante alguien acercó una silla a la hornacina del santo, quien es también copatrón de la Purísima, en cuyo templo se venera. Y, sin que nadie se diera cuenta, arrancó el Ángel y se lo llevó. &#8220;Apenas acabó la misa nos dimos cuenta de lo sucedido.E incluso creímos ver a una mujer, delincuente habitual&#8221;, explicaba ayer una de las parroquianas. Pero se equivocaba. La mujer a la que hacía referencia, según constató más tarde la Policía Nacional, estaba en ese momento&#8230; entre rejas. Encarcelada. No pudo ser. A estas horas sigue la investigación para determinar dónde está la preciada talla y quién la robó. La principal preocupación reside en lograr hallarla pronto y en buen estado, pues su venta será muy complicada por la repercusión que ha tenido en todos los medios la noticia.<a href="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2018/06/Palmar-II.jpg"><img loading="lazy" class="size-medium wp-image-488 alignleft" src="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2018/06/Palmar-II-225x300.jpg" alt="palmar-ii" width="225" height="300" srcset="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2018/06/Palmar-II-225x300.jpg 225w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2018/06/Palmar-II-768x1024.jpg 768w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2018/06/Palmar-II.jpg 1512w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a></p>
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		<title>Santa Teresa, patrona (también) de Murcia</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Feb 2018 19:43:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Botías</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Crónicas Murcianas]]></category>
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		<description><![CDATA[Cualquier santo, a estas alturas de la historia, se atreve a disputarle el puesto a la Patrona de Murcia, la Virgen de la Fuensanta. Entre otras cosas, porque la Morenica ya logró arrebatarle, a fuerza de rogativas exitosas en busca de lluvias, el cargo histórico que tuviera la Arrixaca. Pero eso no significa que la [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;"><a href="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2018/02/Santa-Catalina.jpg"><img loading="lazy" class="size-medium wp-image-463 alignright" src="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2018/02/Santa-Catalina-300x204.jpg" alt="santa-catalina" width="300" height="204" srcset="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2018/02/Santa-Catalina-300x204.jpg 300w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2018/02/Santa-Catalina-768x522.jpg 768w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2018/02/Santa-Catalina.jpg 960w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>Cualquier santo, a estas alturas de la historia, se atreve a disputarle el puesto a la Patrona de Murcia, la Virgen de la Fuensanta. Entre otras cosas, porque la Morenica ya logró arrebatarle, a fuerza de rogativas exitosas en busca de lluvias, el cargo histórico que tuviera la Arrixaca. Pero eso no significa que la ciudad solo tenga entre sus devociones marianas una sola. Ni tampoco entre sus patrones. Sin ahondar mucho en los legajos, San Patricio comparte esa dignidad con la Fuensantica. Y, aunque ya nadie se acuerde, los mismos derechos concejiles disfruta Santa Teresa.<span id="more-462"></span></p>
<p>Todo surgió por el empeño de Felipe IV, quien ordenó en 1627 a sus ciudades que adoptaran a la religiosa, recién convertida en santa, como Patrona. Así se lo comunicó el Rey por carta al Concejo de Murcia, cuyos miembros se reunieron, como era costumbre, en la plaza de Santa Catalina, espacio público que también acogía audiencias y otros actos desde antiguo.</p>
<p style="text-align: left;">El 13 de julio de 1501, los Reyes Católicos ya habían autorizado desde Granada al Concejo la compra de unas casas en esta plaza con el objeto de ampliarla. Y como no había dinero en las arcas municipales, porque pocas veces suele haberlo, para pagar la expropiación y las obras crearon un impuesto sobre la venta de pescado y carne. Pero volvamos a 1927.</p>
<p style="text-align: left;"><a href="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2018/02/VF0HDY12.jpg"><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-468 alignright" src="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2018/02/VF0HDY12-193x300.jpg" alt="Fuensanta" width="193" height="300" srcset="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2018/02/VF0HDY12-193x300.jpg 193w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2018/02/VF0HDY12-768x1196.jpg 768w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2018/02/VF0HDY12-658x1024.jpg 658w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2018/02/VF0HDY12.jpg 1446w" sizes="(max-width: 193px) 100vw, 193px" /></a></p>
<p>¿Era la primera vez que la santa recibía esa dignidad? Ni la última. La religiosa ha sido nombrada Patrona de España en tres ocasiones. La primera fue en 1617, cuando todavía era beata, lo que poco le importó a Felipe III, quien ni siquiera esperó a que el Papa Gregorio XV elevara a la religiosa carmelitana a los altares el 12 de marzo de 1622. Cinco años después, Felipe IV insistió en el nombramiento. El Papa Urbano VIII, mediante un breve, anunciaría que, &#8220;de aquí en adelante, para siempre jamás&#8221; todos &#8220;tengan y reputen la dicha Santa Teresa por Patrona&#8221;. Aunque, eso sí, &#8220;sin perjuicio o innovación alguna del Patronato de Santiago Apóstol en todos los reinos de España&#8221;. Por última vez, las Cortes de Cádiz ratificaron el nombramiento en 1812. Curiosamente, los liberales apoyaron a la santa, frente a los conservadores, que apostaban por el apóstol.</p>
<p>La ocasión que aquí nos interesa es la segunda, en 1627. Tras la declaración del Papa, el Rey envió una carta a Murcia donde informaba al Concejo del breve apostólico y pedía que la religiosa fuera nombrada Patrona de la Ciudad. Además, recomendaba que Murcia, en las &#8220;necesidades&#8221; que tuviere, invocara su intercesión, y que el día de su festividad se organizara una &#8220;procesión solemne que vaya al monasterio de frailes carmelitas descalzos si lo hubiese en esta ciudad&#8221;, al de sus religiosas o a &#8220;la iglesia que pareciere más a propósito&#8221;.</p>
<div id="attachment_465" style="width: 216px" class="wp-caption alignright"><a href="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2018/02/acta-santa-teresa-2.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-465" loading="lazy" class="size-medium wp-image-465" src="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2018/02/acta-santa-teresa-2-206x300.jpg" alt="Acta del nombramiento de la Santa." width="206" height="300" srcset="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2018/02/acta-santa-teresa-2-206x300.jpg 206w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2018/02/acta-santa-teresa-2-768x1118.jpg 768w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2018/02/acta-santa-teresa-2-704x1024.jpg 704w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/5/2018/02/acta-santa-teresa-2.jpg 1015w" sizes="(max-width: 206px) 100vw, 206px" /></a><p id="caption-attachment-465" class="wp-caption-text">Acta del nombramiento de la Santa.</p></div>
<p><strong>Una fiesta y procesión</strong><br />
Leída la Orden Real, según consta en las actas capitulares de aquel día, aprobaron el nombramiento de Santa Teresa como Patrona &#8220;con el acatamiento y reverencia debidos&#8221;. Para evitar cualquier interpretación posterior sobre el acuerdo y las sabrosas polémicas en las que se enzarzan los historiadores, el acta refleja textualmente la elección como &#8220;Patrona a la Bienaventurada madre Santa Teresa de Jesús, suplicando con humildad a la bienaventurada se digne ser tal Patrona y vecina como tal de esta ciudad y de su Reino&#8221;. Igual que Murcia, medio centenar de ciudades acataron la voluntad del Rey.</p>
<p>El Concejo también acordó que &#8220;la fiesta y procesión solemne que su Majestad manda hacer se haga martes doce días de este presente mes&#8221;, esto es, el martes día 12 de octubre de 1627, &#8220;último de su octava&#8221;. Al desfile se convocaba a la ciudad y las autoridades, así como a &#8220;su bandera&#8221;, a la que debían acompañar los &#8220;pendones que tienen obligación&#8221; de hacerlo.<br />
Otra de las disposiciones establecía que el desfile debía dirigirse &#8220;al convento de Nuestra Señora del Carmen Extramuros&#8221;, por no haber en la ciudad un monasterio de descalzos y &#8220;de los siete conventos de religiosas ninguno es de carmelitas&#8221;.</p>
<p><strong>Impulso a la festividad</strong></p>
<p>Con la historia en la mano, es cierto que en 1615 se establecieron en Murcia las Agustinas, quienes adoptaron las normas teresianas y sus constituciones. Aunque será en marzo de 1751 cuando se establece en la ciudad una comunidad de monjas carmelitas descalzas, pronto conocidas como las Teresas. Es el monasterio de la Encarnación. En 1964 se trasladaron a Algezares, pero esa es otra historia.</p>
<p>El Concejo murciano, en la cuestión que nos ocupa, también encargó en 1627 la organización del desfile a los regidores Ginés Jofré de Loaysa y Salvador Navarro, junto al jurado Pedro de Yepes. Por otro lado, se encargaba al &#8220;padre prior&#8221; del Carmen que predicara en esa festividad y se invitaba al resto de monasterios locales a sumarse a la misma.</p>
<p>¿Se celebró aquella procesión? Sin duda. De hecho, basta seguir la rebusca en las propias actas para encontrarse una anotación, apenas unas páginas después del acuerdo y que así reza: &#8220;Martes doce de octubre no hubo ayuntamiento porque la ciudad fue en procesión&#8221; al convento del Carmen y &#8220;asistió a la misa y sermón por el Patronazgo de la Bienaventurada Santa Teresa de Jesús&#8221;.</p>
<p>De esta forma, la religiosa se convirtió en Patrona, aunque nunca los vecinos del común, que son al final quienes ponen y quitan santos de los altares, le dispensó demasiado fervor. Al menos, en lo tocante a los festejos. De hecho, también resulta un tanto desconocido que otro patrón de la ciudad es San Patricio. Se acordó en la sesión del Concejo celebrada el 1 de abril de 1452. Fue nombrado tras la batalla de Los Alporchones donde se enfrentaron, en las cercanías de Lorca, las tropas castellanas dirigidas por Alonso Fajardo el Bravo contra las del reino nazarí de Granada. Por aquellos años ya se veneraba a la Fuensanta, aunque tuvo que esperar hasta 1731, cuando fue proclamada &#8220;Patrona Principal de la Ciudad de Murcia&#8221;. Entonces casi nadie recordaba que Santa Teresa ya lo era.</p>
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