{"id":13,"date":"2008-07-04T19:43:52","date_gmt":"2008-07-04T19:43:52","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/lamurciaquenovemos\/?p=13"},"modified":"2008-07-04T19:43:52","modified_gmt":"2008-07-04T19:43:52","slug":"cuando-murcia-gano-su-septima-corona","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/lamurciaquenovemos\/2008\/07\/04\/cuando-murcia-gano-su-septima-corona\/","title":{"rendered":"Cuando Murcia gan\u00f3 su s\u00e9ptima corona"},"content":{"rendered":"\n<div id=\"imCel0_01\">\n<div id=\"imCel0_01_Cont\">\n<div id=\"imObj0_01\">\n<p class=\"imAlign_justify\"><span class=\"ff2 fc0 fs10\">Ocurri\u00f3 el cuatro de septiembre de 1706. En aquella \u00e9poca a\u00fan segu\u00eda en pie el  palacete del primer Marqu\u00e9s de Torre Pacheco, en la carretera de Espinardo, un  tanto alejado entonces del lugar donde comenzaba la ciudad. La batalla librada a  sus puertas provoc\u00f3 que el edificio se conociera desde entonces como Huerto de  las Bombas.<\/span><\/p>\n<p class=\"imAlign_justify\"><span class=\"ff2 fc0 fs10\"><\/span><IMG src=\"\/lamurciaquenovemos\/wp-content\/uploads\/sites\/5\" id=\"img_0\" class=\"imgizqda\" width=\"294\" height=\"185\"><span class=\"ff2 fc0 fs10\">Cuando en 1700 mue<\/span><span class=\"ff2 fc0 fs10\">re el rey Carlos II el Hechizado, con  quien concluye el gobierno de la Casa de Austria <\/span><span class=\"ff2 fc0 fs10\">en Espa\u00f1a, comienza una feroz  guerra por el trono. Si bien Carlos II no deja here<\/span><span class=\"ff2 fc0 fs10\">dero, otorga por testamento  la Corona a un nieto del Rey franc\u00e9s Luis XIV, Felipe de Anjou, futuro Felipe V,  quien debe conquistar la corona por las armas contra<\/span><span class=\"ff2 fc0 fs10\"> <\/span><span class=\"ff2 fc0 fs10\">el archiduque de Austria.  En Murcia sonaron tambores de guerra en el a\u00f1o de <\/span><span class=\"ff2 fc0 fs10\">gracia de 1706. A\u00f1o que no  tuvo, sin embargo, gracia alguna para los pobladores de esta Re<\/span><span class=\"ff2 fc0 fs10\">gi\u00f3n. Siete  regimientos de infanter\u00eda y cinco de caballer\u00eda fueron enviados a la ciu<\/span><span class=\"ff2 fc0 fs10\">dad de  Murcia para apuntalar el \u00e1nimo, ya un tanto quebrado, de las milicias  voluntarias que la defend\u00edan. Pero la soldadesca, en lugar de entregarse a las  musas como aquellos soldados rom\u00e1nticos, se entretuvo en arramblar con cuanto  crec\u00eda en los bancales, segar los trigales para convertirlos en forraje y  desperdiciar la poca comida que obten\u00edan de buen grado o por la fuerza. Hasta  soltaban a las bestias, acaso por el parentesco que les un\u00eda, para que sus  caballos ocuparan los establos. Un poema. <\/p>\n<p>Los murcianos, con el apoyo  del Ayuntamiento, para dar cuenta del destrozo causado por los regimientos,  enviaron a la Corte a uno de sus regidores, el mismo que regres\u00f3 para informar  de que en Madrid s\u00f3lo interesaba ganar la guerra. Con todo y con eso, como dicen  en la huerta, la ciudad se mantuvo fiel, m\u00e1s que por devoci\u00f3n mon\u00e1rquica por la  catequesis sutil y contin\u00faa, al final encendida, que imparti\u00f3 el obispo-guerrero  cardenal Belluga, a quien no le tembl\u00f3 el pulso para apoyar el auto de prisi\u00f3n  contra unos frailes capuchinos.<br \/>\n<\/span><\/p>\n<p class=\"imAlign_justify\"><span class=\"ff2 fc0 fs10\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p class=\"imAlign_justify\"><strong>Los frailes, a la c\u00e1rcel <\/strong><\/p>\n<p class=\"imAlign_left\"><span class=\"ff2 fc0 fs10\">A estos frailes,  reclu\u00eddos en su propio convento bajo siete llaves y algunos hijosdalgos como  guardianes, les acus\u00f3 el inquisidor de \u00abreos de alta traici\u00f3n\u00bb. Y se qued\u00f3 tan  fresco. Entretanto, cuando el marqu\u00e9s de Rafal hizo p\u00fablico en Orihuela su apoyo  al archiduque de Austria, la ciudad prepar\u00f3 sus defensas para una batalla  inminente. <\/p>\n<p>En la plaza de Santa Catalina se distribuy\u00f3 el principal  cuerpo de guarda, junto a la ya destartalada iglesia sobre la que parec\u00eda  recostarse un minarete musulm\u00e1n que hoy es historia. Desde all\u00ed pod\u00eda divisarse  toda la vega. Hab\u00eda m\u00e1s tropas en la casa y torre del Mercado, luego solar de  los condes de Almod\u00f3var, y en la Puerta de Castilla y el puente junto a la  tambi\u00e9n desaparecida Torre de Caramajul. En la amanecida del 4 de septiembre  alcanzaron las puertas de la ciudad un regimiento brit\u00e1nico acompa\u00f1ado de  efectivos holandeses, quienes no lograron hacerse con la plaza.<\/span><span class=\"ff1 fc0 fs10\"><br \/>\n<\/span><span class=\"ff2 fc0 fs10\"><\/span><\/p>\n<p class=\"imAlign_left\"><span class=\"ff2 fc0 fs10\">La batalla del Huerto de las Bombas, como destacan algunos  historiadores avisados, no fue tan decisiva para la victoria en Murcia como la  genial idea que el cardenal tuvo de levantar los tablachos de las dos acequias  mayores de Murcia, lo que provoc\u00f3 la inundaci\u00f3n de gran parte de la huerta e  impidi\u00f3 que los enemigos del primer Borb\u00f3n tomaran la ciudad. La dinast\u00eda  agradecer\u00eda m\u00e1s tarde el valor de los murcianos con prebendas e inversiones  hasta concederle al escudo del Concejo la s\u00e9ptima corona. La carretera fue  renombrada, en la parte que abraza a la ciudad, como avenida Miguel de Cervantes  en la d\u00e9cada de los sesenta, \u00e9poca en la que tambi\u00e9n se derrib\u00f3 la mansi\u00f3n del  marqu\u00e9s.<br \/>\n<\/span><span class=\"ff2 fc0 fs10\"><\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"imCel0_03\">\n<div id=\"imCel0_03_Cont\">\n<div id=\"imObj0_03\">\n<p class=\"imAlign_left\"><span class=\"ff2 fc0 fs10\">La portada de aquel Huerto de las Bombas se conserva en el  jard\u00edn del Malec\u00f3n, al otro extremo de la ciudad, donde permanecen impasibles,  casi algo divertidos, dos tenantes, o salvajes seg\u00fan el decir popular. Y en su  mirada de piedra parecen adivinarse las instant\u00e1neas de aquella batalla,  legendaria m\u00e1s por los historiadores que por su utilidad b\u00e9lica, y el paso de un  cardenal-guerrero de los de espada en ristre, teolog\u00eda antigua, roc\u00edn lozano y  galgo cristiano y corredor.<\/span><span class=\"ff1 fc0 fs10\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ocurri\u00f3 el cuatro de septiembre de 1706. En aquella \u00e9poca a\u00fan segu\u00eda en pie el palacete del primer Marqu\u00e9s de Torre Pacheco, en la carretera de Espinardo, un tanto alejado entonces del lugar donde comenzaba la ciudad. 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