{"id":19,"date":"2008-09-21T10:54:30","date_gmt":"2008-09-21T10:54:30","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/lamurciaquenovemos\/?p=19"},"modified":"2008-09-21T10:54:30","modified_gmt":"2008-09-21T10:54:30","slug":"la-obra-cumbre-salzillo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/lamurciaquenovemos\/2008\/09\/21\/la-obra-cumbre-salzillo\/","title":{"rendered":"\u00bfLa obra cumbre de Salzillo?"},"content":{"rendered":"<p><IMG src=\"\/lamurciaquenovemos\/files\/inmaescala.jpg\" id=\"img_0\" class=\"imgcen\"><\/p>\n<p>Cuentan que la noche se encendi\u00f3 en l\u00e1grimas de fuego que iluminaron, como un llanto estrepitoso de astillas celestiales, la ciudad entera. El horizonte velado de la amanecida huertana se rasg\u00f3 en mil pedazos. Entre las llamas, aunque apenas durara un instante, sus ojos compasivos parecieron cuajarse de sollozos. Los querubines que la rodeaban, como si imploraran clemencia, abrazaban sus divinos pies, aunque la algarab\u00eda de gritos y maldiciones imped\u00eda escuchar sus voces diminutas y cristalinas. S\u00f3lo el drag\u00f3n que uno de ellos her\u00eda, henchido de gozo, esboz\u00f3 una mueca de victoria antes de convertirse en cenizas. Fue entonces cuando Murcia perdi\u00f3 su m\u00e1s preciado tesoro.<\/p>\n<p>Sucedi\u00f3 en 1931. El mi\u00e9rcoles 13 de mayo. El plano de san Francisco, donde brotan cada amanecida los aromas de la huerta que se condensan en Ver\u00f3nicas, a\u00fan manten\u00eda la congregaci\u00f3n que honraba al santo. Junto a sus muros, la desaparecida iglesia de la Pur\u00edsima custodiaba una talla de esta advocaci\u00f3n, obra de Francisco Salzillo. Era la Pur\u00edsima Concepci\u00f3n. Muchos autores han mantenido que era la obra cumbre de Salzillo. Sin embargo, no existen demasiadas im\u00e1genes para sustentar esta afirmaci\u00f3n. Ahora, el sorprendente hallazgo de un primer plano de la talla abre de nuevo el debate.<\/p>\n<p> <strong class=\"strong\">Seis meses de b\u00fasqueda<\/p>\n<p> <\/strong>El programa municipal Murcia que se fue, dedicado a la recuperaci\u00f3n del patrimonio hist\u00f3rico murciano perdido a trav\u00e9s de los a\u00f1os, ha logrado rescatar del olvido dos fotograf\u00edas in\u00e9ditas hasta la fecha. Se han datado apenas dos a\u00f1os antes del incendio. En una de ellas se observa la talla completa de la Pur\u00edsima, que est\u00e1 sin su caracter\u00edstica corona, en el altar donde recib\u00eda culto.<\/p>\n<p>El camar\u00edn de la Pur\u00edsima, decorado por Pablo Sistori, atesoraba aquella talla que el escultor Benlliure sentenci\u00f3 como \u00abla obra cumbre de Salzillo\u00bb. No fue el \u00fanico. Jos\u00e9 Tormo, en su Gu\u00eda de Levante, al describir la pieza animaba a los viajeros con un exclamaci\u00f3n: \u00ab\u00bfS\u00fabanse al camar\u00edn!. Otros se atrevieron a m\u00e1s. <\/p>\n<p>El doctor Est\u00e9naga advirti\u00f3 de que su factura era \u00abm\u00e1s perfecta que la del \u00c1ngel y la Dolorosa\u00bb que a\u00fan atesora la Cofrad\u00eda de Nuestro Padre Jes\u00fas Nazareno. El inolvidable Fuentes y Ponte, erudito y apasionado conservador de nuestra Murcia, rubric\u00f3 semejantes halagos en su obra Murcia Mariana. Hubo quien lo acus\u00f3 de padecer miop\u00eda; pero lo cierto es que \u00e9l si subi\u00f3 al camer\u00edn para tomarle medidas a la talla. Tampoco le faltaron c\u00e1nticos y oraciones que extendieron el fervor y la fama de su belleza por la ciudad.<\/p>\n<p>El descubrimiento de esta antigua fotograf\u00eda, que hoy permite a miles de murcianos conocer la talla, supone un hallazgo de gran inter\u00e9s. Sobre todo, porque la instant\u00e1nea permite apreciar detalles imposibles de percibir en el resto de fotograf\u00edas existentes -acaso una o dos- porque casi todas fueron tomadas a distancia.<\/p>\n<p>Las obras en la que fue iglesia g\u00f3tica de la Pur\u00edsima comenzaron en el siglo XV, bajo la protecci\u00f3n de los Caballeros Concepcionistas. El templo, utilizado por los padres franciscanos que habitaban el convento contiguo, dio nombre a un hospital para sacerdotes que, en el a\u00f1o 1701, se levant\u00f3 junto a la iglesia. Extinguida la orden de caballer\u00eda, la Familia Fontes se encarg\u00f3 de perpetuar los cultos, no si antes establecer alg\u00fan litigio con los franciscanos por la propiedad del inmueble.<\/p>\n<p> <strong class=\"strong\">Primer renacimiento<\/p>\n<p> <\/strong>La iglesia de la Pur\u00edsima ten\u00eda una sencilla portada de sillares de piedra, con una sola puerta, sobre la que se abr\u00eda una hornacina, que custodiaba la talla de la Virgen en un retablo del primer renacimiento. M\u00e1s arriba, hab\u00eda un hueco donde se volteaba la \u00fanica campana del santuario. En el interior, compuesto por una nave, hab\u00eda ocho capillas. La primera de ellas, seg\u00fan se entraba a la izquierda, estaba dedicada a San Mart\u00edn. En su interior se conservaron durante muchos a\u00f1os dos balas de ca\u00f1\u00f3n que fueron disparadas en 1706 por las tropas del archiduque contra la ciudad, que defend\u00eda el cardenal Belluga.<\/p>\n<p>Tan bella era la imagen de la Pur\u00edsima que ni Salzillo ni la familia Fontes se atrev\u00edan a ponerle precio. De hecho, pasaron algunos meses antes de que el escultor reconociera que la talla era un regalo. Entonces, los Fontes enviaron 12.000 reales en una caja de cart\u00f3n, que tambi\u00e9n conten\u00eda varios obsequios, uno por cada miembro de aquella casa. Ahora, ochenta a\u00f1os despu\u00e9s de que se fotografiara un primer plano de su rostro, los murcianos pueden valorar si realmente es la talla m\u00e1s soberbia de Salzillo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuentan que la noche se encendi\u00f3 en l\u00e1grimas de fuego que iluminaron, como un llanto estrepitoso de astillas celestiales, la ciudad entera. 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