{"id":191,"date":"2016-06-30T16:35:10","date_gmt":"2016-06-30T15:35:10","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/lamurciaquenovemos\/?p=191"},"modified":"2016-06-30T16:35:10","modified_gmt":"2016-06-30T15:35:10","slug":"vuelven-los-toldos-a-traperia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/lamurciaquenovemos\/2016\/06\/30\/vuelven-los-toldos-a-traperia\/","title":{"rendered":"Vuelven los toldos a Traper\u00eda"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_192\" style=\"width: 1546px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"\/lamurciaquenovemos\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/06\/IMG_1620.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-192\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-192\" title=\"Toldos Traper\u00eda\" src=\"\/lamurciaquenovemos\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/06\/IMG_1620.jpg\" alt=\"Fotograf\u00eda de Carmen Celdr\u00e1n\" width=\"1536\" height=\"2048\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/06\/IMG_1620.jpg 1536w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/06\/IMG_1620-225x300.jpg 225w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2016\/06\/IMG_1620-768x1024.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1536px) 100vw, 1536px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-192\" class=\"wp-caption-text\">Fotograf\u00eda de Carmen Celdr\u00e1n<\/p><\/div>\n<p>Ahora, porque as\u00ed somos en estas latitudes, muchos har\u00e1n cola para colocarse la medalla que otorga el t\u00edtulo de Recuperador Oficial de los Toldos de Traper\u00eda. Con un t\u00edtulo de estos, de los que se reparten ciento cincuenta mil cada a\u00f1o en Murcia, conozco a m\u00e1s de uno que vivir\u00eda del cuento toda su vida. Ah\u00ed est\u00e1, por ejemplo, alg\u00fan que otro concejal que tambi\u00e9n lo propuso hace un tiempo y acab\u00f3 de diputado regional. Pero como el tema de los toldos lo tengo tan pedido y escrito tantas veces, que cada palo aguante su vela (vela, de toldo) y a correr. Y s\u00ed, yo ven\u00eda pidi\u00e9ndolo, \u00bfpasa algo? Desde mucho antes que algunas imaginaran siquiera que llegar\u00edan a concejales.<!--nextpage-->Muchos lo dijimos, pero lo ha hecho el alcalde Ballesta, a trav\u00e9s de su &#8220;Mano del Rey&#8221;, Pepe Guill\u00e9n, a cada cual lo suyo, cada cosa tiene su tiempo y los nabos en Adviento. Esto de los toldos me recuerda que hace apenas tres d\u00e9cadas, a media ma\u00f1ana y tal d\u00eda como hoy, cualquiera pod\u00eda caminar por el centro de la Gran V\u00eda sin m\u00e1s peligro que padecer una insolaci\u00f3n. Aquella Murcia desierta y de vacaciones era noticia, precisamente, por la escasa cantidad de hechos noticiosos que suced\u00edan. Y en aquella ocasi\u00f3n, incluso el suministro de agua se interrumpi\u00f3, provocando que \u00abnos encontremos secos, am\u00e9n de fastidiados\u00bb, como anunciaba &#8216;La Verdad&#8217;.<\/p>\n<div>Pese a todo, el \u00e9xodo masivo de murcianos a las playas, que estos d\u00edas no logra vaciar la ciudad, no puede considerarse una novedad ni causa de la crisis econ\u00f3mica. O, cuando menos, no es el primer verano en que las calles de Murcia bullen. &#8216;La Verdad&#8217; ya publicaba en 1975 que, \u00absalvo los domingos y fiestas de guardar, queda un contingente notable de ciudadanos y ciudadanas que llenan comedores, cafeter\u00edas, grandes almacenes y peque\u00f1as tiendas, cines y terrazas\u00bb.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Durante aquel verano, \u00abpese al constante ir y venir de los maridos\u00bb, incluso fue dif\u00edcil \u00abllegar a tiempo a una mesa\u00bb a la hora del almuerzo. As\u00ed las cosas, el redactor conclu\u00eda que \u00abaquello de la &#8216;Murcia desierta&#8217; ya no es una frase v\u00e1lida\u00bb. Pero lo fue durante siglos. Sin ahondar demasiado en la Historia, desde aquellos remotos huertanos que se trasladaban al Mar Menor en sus carretas para disfrutar del novenario de ba\u00f1os hasta las incontables ofertas que hoy empapelan los escaparates de las agencias de viajes, Murcia siempre se convirti\u00f3 en un erial llegado agosto.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El primer domingo del mes tambi\u00e9n fue costumbre elegir otro destino, en esta ocasi\u00f3n la ciudad portuaria, hasta donde se trasladaban los murcianos para ver los toros. El viaje de ida y vuelta costaba tres pesetas. Otros trenes part\u00edan hacia Alicante y Torrevieja, ciudad que en verano era invadida por familias murcianas. En ella se encontraba un popular \u00abacomodador de casas\u00bb, apodado &#8216;El Curica&#8217;, que las proporcionaba desde una a quince pesetas por d\u00eda.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>A la emigraci\u00f3n veraniega se sumaba la necesidad de protegerse de la calorina, sin m\u00e1s aire acondicionado que el del abanico y, hasta bien entrado el progreso, sin m\u00e1s nevera que aquellas remotas fresqueras. Durante las horas de m\u00e1s calor, la ciudad se transformaba en una urbe silenciosa. \u00abDe vez en cuando se ve\u00eda alguna criada llevando una bandeja de hielo\u00bb, escribir\u00e1 un redactor del diario &#8216;La Paz&#8217; en 1900. El mismo diario se\u00f1alaba que las casas de ba\u00f1os \u00abhan sido las m\u00e1s visitadas\u00bb, para aclarar a rengl\u00f3n seguido que \u00abnos referimos a las que tienen pozo artesiano, pues por las acequias discurre muy poca agua\u00bb. Escaso consuelo para el huertano.<\/div>\n<div><strong>Un t\u00e9rmino popular<\/strong><\/div>\n<div>Calles solitarias y un calor sofocante que en Murcia, por ser tan habitual, desarroll\u00f3 incluso t\u00e9rminos propios. Es el caso del sabroso vocablo fosca. El peri\u00f3dico &#8216;Las Provincias&#8217;, en 1887, la defin\u00eda como \u00abuna inmensa gasa de niebla blanquecina, que los campesinos llaman fosca y que son los vapores de este inmenso pozo de calcinaci\u00f3n\u00bb. Aquel verano el calor debi\u00f3 de ser insufrible. El diario refiere que \u00abel aire caliente aflig\u00eda; los p\u00e1jaros estaban escondidos y los \u00e1rboles doblaban tristes sus ramas caldeadas, como sucede con la le\u00f1a verde cuando la meten en un horno\u00bb.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00bfY qu\u00e9 hacer en semejante infierno? Los comerciantes m\u00e1s avispados ten\u00edan la respuesta: Agua de Colonia. As\u00ed lo anunciaba el c\u00e9lebre Bazar Murciano en el diario &#8216;El Liberal&#8217;, en 1924, advirtiendo de que \u00aben estos d\u00edas de fosca, de dolores de cabeza, de mareos&#8230;, no hay otro consuelo m\u00e1s eficaz que el Agua de Colonia\u00bb. En la tienda la despachaban en \u00abun bid\u00f3n precioso, de dos litros, a seis pesetas\u00bb. Y conclu\u00eda el anuncio para evitar tumultos a la puerta del local: \u00abHay para ba\u00f1arse\u00bb.<\/div>\n<div>Si rastreamos al azar los peri\u00f3dicos que se editaban en Murcia durante alguna de las crisis econ\u00f3micas que han azotado el pa\u00eds, es posible encontrar algunas perlas de una actualidad inquietante. En 1890, &#8216;El Diario de Murcia&#8217; publicaba una peque\u00f1a composici\u00f3n po\u00e9tica en pleno mes de agosto.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En ella enumera los lugares elegidos por los parroquianos para su descanso, entre los que incluye La Fuensanta, y concluye: \u00ab\u00a1Y a\u00fan dicen que no hay dinero, que el mundo va a desquiciarse, que no hay humor para nada y que la miseria es grande! Todo eso ser\u00e1 verdad, m\u00e1s no lo veo \u00a1qu\u00e9 diantre!\u00bb.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ahora, porque as\u00ed somos en estas latitudes, muchos har\u00e1n cola para colocarse la medalla que otorga el t\u00edtulo de Recuperador Oficial de los Toldos de Traper\u00eda. Con un t\u00edtulo de estos, de los que se reparten ciento cincuenta mil cada a\u00f1o en Murcia, conozco a m\u00e1s de uno que vivir\u00eda del cuento toda su vida. 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