{"id":20,"date":"2008-09-21T10:55:33","date_gmt":"2008-09-21T10:55:33","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/lamurciaquenovemos\/?p=20"},"modified":"2008-09-21T10:55:33","modified_gmt":"2008-09-21T10:55:33","slug":"muera-yanqui-marrano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/lamurciaquenovemos\/2008\/09\/21\/muera-yanqui-marrano\/","title":{"rendered":"Muera el yanqui marrano"},"content":{"rendered":"<p>A comienzos del siglo XX, en esta Murcia de azahares ya invisibles habitaban unas 25.000 almas, mal contadas. Pese a ello, se consideraba la sexta ciudad de Espa\u00f1a, porque en el c\u00f3mputo se atend\u00eda tambi\u00e9n a los murcianos de pedan\u00edas. Apenas hac\u00eda cuarenta a\u00f1os que el ferrocarril hab\u00eda atronado por vez primera la estaci\u00f3n de El Carmen, lo que acercar\u00eda la prensa madrile\u00f1a. <\/p>\n<p>En la ciudad proliferan las tertulias, y algunas adquieren gran fama. Es el caso de las ubicadas en El Arenal, junto al actual Ayuntamiento de Murcia. Entre ellas, La Puerta del Sol. Los peri\u00f3dicos La Paz y el Diario de Murcia se repart\u00edan los escasos lectores, aunque muy influyentes, de la sociedad. Junto a ellos, El Semanario Murciano y Heraldo de Murcia, diarios adscritos a diferentes partidos pol\u00edticos. Por \u00faltimo, Las Provincias de Levante.<\/p>\n<p>Si antes del inicio de la Guerra los diarios, por regla general, se hac\u00edan eco de las corruptelas de la Restauraci\u00f3n, junto al caciquismo imperante y la miseria que atenazaba a tantos espa\u00f1oles, el hundimiento del acorazado Maine, en febrero de 1898, provocar\u00eda un giro patri\u00f3tico sin precedentes. A partir de la fecha, los redactores cargar\u00edan las tintas contra Estados Unidos y los gritos de \u00ab\u00bfViva Espa\u00f1a!\u00bb y \u00ab\u00bfPatria!\u00bb ocupar\u00edan decenas de titulares. <\/p>\n<p>Fue entonces cuando, de forma peyorativa, se denominar\u00eda a los americanos yankees, a quienes se acusar\u00eda de mentir al culpar a Espa\u00f1a de la voladura del Maine, uno de los detonadores de la contienda. \u00ab\u00bfGuerra, guerra, guerra!\u00bb clamar\u00edan los diarios murcianos como si, en lugar de a miles de kil\u00f3metros, Cuba estuviera poco m\u00e1s all\u00e1 de Sangonera.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n la retrat\u00f3 de forma magistral el Diario de Murcia en la cr\u00f3nica de una manifestaci\u00f3n. \u00abBastaba ver la ense\u00f1a gloriosa, roja y amarilla, a cuya sombra han muerto heroicamente tantos soldados, y bastaba o\u00edr esa Marcha de C\u00e1diz, consagrada ya popularmente como Himno del Honor Nacional, para que los corazones latieran y se sublevaran en el alma de los sentimientos guerreros contra ese pueblo norteamericano, que nos ultraja y provoca\u00bb.<\/p>\n<p> <strong class=\"strong\">Con bandas de m\u00fasica<\/p>\n<p> <\/strong>Murcia se vuelca con la guerra. En plazas y calles se organizan manifestaciones, con bandas de m\u00fasica incluidas, que confluyen ante el Consistorio; se suceden veladas patri\u00f3ticas y suscripciones para recaudar fondos, que se envian a los soldados espa\u00f1oles. <\/p>\n<p>El due\u00f1o y director de El Diario, Mart\u00ednez Tornel, encabezar\u00eda campa\u00f1as similares; pero no olvidar\u00e1 denunciar que los aut\u00e9nticos perdedores de la contienda ya eran las familias murcianas que enviaban a sus hijos al lejano frente. Y no todos ten\u00edan la obligaci\u00f3n de hacerlo. Seg\u00fan la Ley, cualquier mozo pod\u00eda librarse del reclutamiento si pagaba 1.500 pesetas, el presupuesto de muchos hogares humildes, juntos, en toda una vida. <\/p>\n<p>\u00abDe esas casas humildes, como las de La Alberca, salen las compa\u00f1\u00edas que forman los batallones de nuestros bravos soldados\u00bb, escribe Mart\u00ednez Tornel. \u00abLos pueblos, cuanto m\u00e1s pobres son, m\u00e1s contribuyen con el tributo de la sangre, dando a sus hijos al Ej\u00e9rcito\u00bb, a\u00f1ade disgustado.<\/p>\n<p>El convencimiento, tan pueril como catastr\u00f3fico, de que la Guerra estaba ganada llen\u00f3 los diarios de frases pomposas, de las que luego se arrepentir\u00edan. Por ejemplo, frente a la derrota en Cavite, cuando El Diario advirti\u00f3 de que Espa\u00f1a se hab\u00eda enzarzado en una batalla sangrienta, \u00absin medir las fuerzas del enemigo, sin tomar ninguna precauci\u00f3n de prudencia\u00bb. <\/p>\n<p>Poco a poco, la sociedad espa\u00f1ola entender\u00e1 la magnitud del desastre y su consecuencia: la p\u00e9rdida de las colonias. Los diarios publicar\u00e1n las lista de fallecidos y heridos, estos \u00faltimos aquejados de graves enfermedades tropicales de por vida. <\/p>\n<p>Las familias se dirigir\u00edan a Mart\u00ednez Tornel para que se interesara por sus hijos. El periodista enviaba los n<IMG src=\"\/lamurciaquenovemos\/files\/yanquiescala.jpg\" id=\"img_0\" class=\"imgizqda\">ombres a Madrid, desde donde daban cuenta, a veces despu\u00e9s de meses, del paradero del desaparecido. Incluso en marzo de 1898, seg\u00fan cuenta El Diario, lleg\u00f3 a Murcia un soldado cuyos padres lo ten\u00edan por muerto desde hac\u00eda muchos meses. <\/p>\n<p>Las mismas p\u00e1ginas que anta\u00f1o animar\u00e1n a los murcianos a defender la patria, aparecer\u00e1n repletas de suscripciones para los afectados, para quienes se piden ayudas estatales o empleo. De nuevo, las cr\u00edticas a los pol\u00edticos y su falta de previsi\u00f3n sazonaron cr\u00f3nicas y art\u00edculos. Y la rutina en esta ciudad de provincias, que bull\u00eda entre aguardiente en los caf\u00e9s tertulia, regres\u00f3 pronto, acaso demasiado, incluso antes que los cad\u00e1veres de muchos de sus hijos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A comienzos del siglo XX, en esta Murcia de azahares ya invisibles habitaban unas 25.000 almas, mal contadas. 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