{"id":26,"date":"2015-10-24T11:02:54","date_gmt":"2015-10-24T10:02:54","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/lamurciaquenovemos\/?p=26"},"modified":"2015-10-24T11:02:54","modified_gmt":"2015-10-24T10:02:54","slug":"el-desdichado-peregilero-veronicas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/lamurciaquenovemos\/2015\/10\/24\/el-desdichado-peregilero-veronicas\/","title":{"rendered":"El desdichado peregilero de Ver\u00f3nicas"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img id=\"img_0\" class=\"imgdcha\" src=\"\/lamurciaquenovemos\/files\/veronicasescala.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>Fue mucho tiempo despu\u00e9s cuando la madre tornera se convenci\u00f3, ya en su lecho de muerte, de que los brebajes de pasiflora, las p\u00f3cimas de valeriana y las tisanas de borrachero, que\u00a0le enviaron desde el Nuevo Mundo como el remedio definitivo, ni lograron devolverle el sue\u00f1o ni tampoco aquietarle el pulso. Pero hasta aquel preciso instante, siempre tuvo presente la terrible visi\u00f3n de los ojos del peregilero apag\u00e1ndose dentro del cubo.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>El lugar que hoy ocupa la plaza de abastos de Ver\u00f3nicas fue desde antiguo una zona muy concurrida, junto a la remota puerta de la Aduana, donde se fiscalizaba la entrada de productos a la ciudad. El antiguo mercado era una algarab\u00eda de comerciantes, a menudo dedicados a un solo producto. All\u00ed se establec\u00edan los cebolleros y espinaqueros, los caracoleros, ajeros y calabaceros, y hasta algunos eran conocidos como los colifloreros.<br \/>\nDe entre ellos, las m\u00e1s bullangueras eran las peregileras, que Mart\u00ednez Tornel describ\u00eda como mujeres de \u00abpiernas robustas y moradas\u00bb a las que se pod\u00eda cantar aquella coplilla que dec\u00eda: \u00abTengo la salsa compuesta, y me falta el perejil, d\u00e1melo peregilera, que te lo vengo a pedir\u00bb. Tambi\u00e9n hab\u00eda peregileros que, seg\u00fan los cronistas de la \u00e9poca, alternaban los chatos de vino de la posada bautizada como del Padre Eterno con el agua que les ofrec\u00edan las monjas Ver\u00f3nicas.<\/p>\n<p>El ritual ante la puerta del monasterio, edificado en 1566 y del que hoy se conserva s\u00f3lo la iglesia, era invariable; unos golpes al port\u00f3n, la voz de la madre tornera pronunciando un \u00ab\u00bfDeo gratias!\u00bb, y la respuesta del sediento: \u00abA Dios sean das, \u00bfagua!\u00bb. Sin embargo, en la ma\u00f1ana del 27 de diciembre de 1875, sucedi\u00f3 una tragedia que conmocion\u00f3 a la sociedad.<\/p>\n<p><strong class=\"strong\">\u00abMov\u00eda los ojos\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Aquel d\u00eda, la madre tornera, al ser avisada por uno de los peregileros, introdujo la jarra de agua fresca en el torno y le dio la vuelta. Desde dentro sinti\u00f3 el chapoteo propio del agua en la boca del sujeto y, acto seguido, un golpe seco, el mismo que produce la propia jarra al ser devuelta al cubilete. Sin embargo, cuando la religiosa volvi\u00f3 a accionar el torno, en su interior descubri\u00f3 la cabeza degollada del peregilero, \u00abmoviendo todav\u00eda los ojos\u00bb. El alarido de la monja atraves\u00f3 los recios muros de la clausura, traspas\u00f3 el mercado antiguo y hasta alert\u00f3 a los moradores del convento franciscano del Malec\u00f3n, el mismo que fue establecido en el a\u00f1o 1280 por Alfonso X y arrasado en 1931, junto a la m\u00e1s bella Pur\u00edsima de Salzillo.<\/p>\n<p>En la plaza, seg\u00fan relatar\u00e1 un diario de la \u00e9poca, circularon versiones para todos los gustos acerca del triste suceso. La m\u00e1s aceptada, quiz\u00e1 por ser la m\u00e1s rom\u00e1ntica, fue que el peregilero andaba enamorado de una religiosa del convento y decidi\u00f3 cortarse el cuello, \u00abcon su navaja calabacera\u00bb, antes de ofender a Dios raptando a la novicia. Otros aseguraban que la causa fue una multa impuesta por el alcalde, o que el sujeto \u00abhab\u00eda perdido el juicio\u00bb. Como fuere, nunca m\u00e1s, que se recuerde, volvi\u00f3 la madre tornera a serlo y aquella callejuela mantiene hasta hoy cierto halo de misterio.<\/p>\n<p>Las primeras noticias impresas sobre esta plaza se remontan al Correo Literario de Murcia, el 23 de febrero de 1792. Entonces, el mercado ocupaba el desaparecido p\u00f3rtico de columnas del Almud\u00ed.<\/p>\n<p>El redactor, con cierta iron\u00eda, informaba de la celebraci\u00f3n del mercado, de seis de la ma\u00f1ana a cuatro de la tarde, para \u00abaquellas personas que quieran surtir sus casas de cosas comestibles, o no comestibles, donde las hallar\u00e1n a precios moderados, o no moderados\u00bb. M\u00e1s tarde, los propios comerciantes insertar\u00e1n sus anuncios en la prensa, costumbre hoy desaparecida y que certifica la importancia que la plaza ten\u00eda entonces en la ciudad.<\/p>\n<p>El actual edificio fue construido a comienzos del siglo pasado. En en 1915, el Ayuntamiento aprueba la construcci\u00f3n del mercado que sustitu\u00eda, seg\u00fan El Liberal, \u00abal antiguo y ruinoso\u00bb. Y apenas pasar\u00edan otros quince a\u00f1os hasta que El Liberal anunciara, el 10 de octubre de 1930, el plazo dado a los comerciantes para abandonar la plaza, que deb\u00eda ser clausurada y rehabilitada \u00aben evitaci\u00f3n de su inminente ruina\u00bb. Habr\u00eda que esperar hasta 1975 para contemplar la segunda planta del edificio, que hoy atesora los puestos de frutas y hortalizas frescas, cuyo s\u00f3lo aroma ya deber\u00eda cobrarse por el placer que asalta al visitante.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Fue mucho tiempo despu\u00e9s cuando la madre tornera se convenci\u00f3, ya en su lecho de muerte, de que los brebajes de pasiflora, las p\u00f3cimas de valeriana y las tisanas de borrachero, que\u00a0le enviaron desde el Nuevo Mundo como el remedio definitivo, ni lograron devolverle el sue\u00f1o ni tampoco aquietarle el pulso. 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