{"id":430,"date":"2018-01-21T20:31:52","date_gmt":"2018-01-21T19:31:52","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/lamurciaquenovemos\/?p=430"},"modified":"2018-01-21T20:31:52","modified_gmt":"2018-01-21T19:31:52","slug":"murcia-tiene-dos-premios-nobel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/lamurciaquenovemos\/2018\/01\/21\/murcia-tiene-dos-premios-nobel\/","title":{"rendered":"Murcia tiene dos premios Nobel"},"content":{"rendered":"<div class=\"p\">\n<div id=\"attachment_432\" style=\"width: 730px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/01\/48345903.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-432\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-432 size-full\" src=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/01\/48345903.jpg\" alt=\"Antonio Bot\u00edas\" width=\"720\" height=\"424\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/01\/48345903.jpg 720w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/01\/48345903-300x177.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-432\" class=\"wp-caption-text\">Jos\u00e9 Echegaray.<\/p><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"p\">Si existe una ciudad en el planeta donde un escritor puede alcanzar el Premio Nobel de Literatura, ese lugar es Murcia. Y no es una exageraci\u00f3n. Con sus escritos en una mano (y en la otra las estad\u00edsticas) es f\u00e1cil comprobar que dos murcianos lograron tan excelso galard\u00f3n literario. Uno fue Jacinto Benavente, nieto de un conserje murciano. El otro fue Jos\u00e9 Echegaray, quien adem\u00e1s fue el primer espa\u00f1ol distinguido por la Academia sueca. As\u00ed las cosas, de los once premios Nobel de Literatura concedidos al castellano en toda su Historia, dos reconoc\u00edan a la legua qu\u00e9 era un paparajote, llamaban obispo al morc\u00f3n y respiraban a Murcia como la respirar\u00eda Jorge Guill\u00e9n.<\/div>\n<p><!--more--><\/p>\n<div class=\"p\"><\/div>\n<div class=\"p\">Los antecedentes murcianos de Jacinto Benavente son claros. Su padre, Mariano Benavente, naci\u00f3 en Murcia en 1818 y era hijo del conserje de la Sociedad Econ\u00f3mica de Amigos del Pa\u00eds. El portero, acaso inspirado por el ambiente intelectual al que cada d\u00eda aportaba sus humildes cerrojos, envi\u00f3 al joven a estudiar Medicina a Madrid. All\u00ed se convertir\u00eda en el creador de la especializaci\u00f3n pedi\u00e1trica en Espa\u00f1a. El menor de sus tres hijos (Avelino, Mariano y Jacinto) lograr\u00eda el Nobel de Literatura en 1922, \u00abpor haber continuado dignamente las tradiciones del teatro espa\u00f1ol\u00bb.<\/div>\n<div class=\"p\"><\/div>\n<div class=\"p\">En la casa de los Benavente no era extra\u00f1o encontrar a alg\u00fan murciano. Las visitas eran tan frecuentes que el dramaturgo relatar\u00eda en sus memorias c\u00f3mo \u00abno faltaban nunca los productos industriales como los naturales de Murcia: naranjas, limas, granadas, higos chumbos y d\u00e1tiles\u00bb. Adem\u00e1s, Benavente recordaba las empanadas de ternera con longaniza, pi\u00f1ones y canela (quiz\u00e1 en alusi\u00f3n al pastel de carne), los dulces en alm\u00edbar rellenos de melaz\u00f3n, cabellos de \u00e1ngel y bergamota; de embutidos, el blanco y el obispo, que era el est\u00f3mago del cerdo relleno de embutido, sin olvidar \u00ablos panes de higo y la hueva de m\u00fajol\u00bb. Incluso \u00abfiguras de barro, de tipos huertanos\u00bb.<\/p>\n<div id=\"attachment_431\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/01\/6593403.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-431\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-431\" src=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/01\/6593403.jpg\" alt=\"Jacinto Benavente.\" width=\"300\" height=\"396\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/01\/6593403.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/01\/6593403-227x300.jpg 227w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-431\" class=\"wp-caption-text\">Jacinto Benavente.<\/p><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"p\"><\/div>\n<div class=\"p\"><strong class=\"strong\">Unas pocas notas de dulzura<\/strong><\/div>\n<div class=\"p\">Esta intensa relaci\u00f3n con la patria de su padre provocar\u00eda en el premio Nobel un conocimiento profundo de Murcia, de la que destacar\u00eda al genial Francisco Salzillo, a quien comparaba con el mism\u00edsimo Rafael. De la Semana Santa dejar\u00eda escrito el autor que \u00absolo las procesiones de Sevilla han conseguido lo que ahora se dice reputaci\u00f3n mundial. Sin rebajar nada de su bien ganado renombre, hay muchas otras que merecen ser conocidas. Las de Murcia, con sus im\u00e1genes de Salzillo, el Murillo de la escultura espa\u00f1ola, y con \u00e9l una de las pocas notas de dulzura en el Arte espa\u00f1ol\u00bb. Ah\u00ed queda eso.<\/div>\n<div class=\"p\"><\/div>\n<div class=\"p\">Benavente, convertido desde finales del siglo XIX en l\u00edder indiscutible de la escena espa\u00f1ola, presenci\u00f3 el estreno de varias de sus obras en el Teatro Romea. La noticia de la concesi\u00f3n del Premio Nobel lleg\u00f3 a la redacci\u00f3n del diario &#8216;Tiempo&#8217; el 10 de noviembre de 1922.<\/div>\n<div class=\"p\"><\/div>\n<div class=\"p\">Apenas hubo tiempo para incluir un breve, datado en Estocolmo, que noticiaba el galard\u00f3n y su dotaci\u00f3n econ\u00f3mica: \u00abMedio mill\u00f3n de francos\u00bb. Ni una l\u00ednea que recordara su genealog\u00eda murciana engros\u00f3 cr\u00f3nica alguna durante los meses siguientes. El autor de &#8216;La malquerida&#8217; y &#8216;Los intereses creados&#8217;, el que renovar\u00eda la comedia espa\u00f1ola, muri\u00f3 en 1954, con 88 a\u00f1os.<\/div>\n<div class=\"p\"><\/div>\n<div class=\"p\">El otro murciano en alcanzar el Nobel fue Jos\u00e9 Echegaray, ingeniero, economista, matem\u00e1tico, diputado, senador, ministro y miembro de tres Academias. Aunque naci\u00f3 en Madrid en 1832, Echegaray se traslad\u00f3 en 1835 a Murcia, donde su padre obtuvo la C\u00e1tedra de Agricultura del Instituto Alfonso X el Sabio. La familia se estableci\u00f3 en la calle Puxmarina, cerca del futuro Teatro Romea. El ni\u00f1o pronto demostr\u00f3 unas dotes sobresalientes para el aprendizaje. Durante su formaci\u00f3n destac\u00f3 en el conocimiento de las matem\u00e1ticas, hasta el extremo de utilizar trozos de yeso para tapizar con complejas f\u00f3rmulas las puertas de las habitaciones de su hogar. El futuro Nobel permaneci\u00f3 en la ciudad hasta los 14 a\u00f1os.<\/div>\n<div class=\"p\"><\/div>\n<div class=\"p\"><strong class=\"strong\">\u00abFui ni\u00f1o en Murcia\u00bb<\/strong><\/div>\n<div class=\"p\" style=\"text-align: left;\">Muchos a\u00f1os m\u00e1s tarde, ya superadas las puertas de la gloria literaria, Echegaray recordar\u00eda que \u00abyo fui ni\u00f1o en Murcia y no lo he vuelto a ser en ninguna parte\u00bb. No era un cumplido. En 1905, cuando ya hab\u00eda logrado el Nobel, el autor escribir\u00eda: \u00ab\u00a1Cu\u00e1ntas cometas, estrellas y barriletes he remontado yo en Murcia cuando chico, desde la alegre azotea o desde la hermosa huerta pr\u00f3xima al Malec\u00f3n, o desde la f\u00e1brica de Salitre! Yo remontaba cometas por jugar, porque me regocijaba ver sobre el hermoso azul del cielo murciano unos cuantos pliegos de papel con armaz\u00f3n de ca\u00f1as (&#8230;), flotando en los aires y sujetos a mi voluntad por un hilo. En la vida, muchas cosas est\u00e1n sujetas por un hilo a la voluntad; pero el hilo casi siempre se rompe, o la traidora cuchilla de la cola de otra cometa viene a cortarlo\u00bb.<\/div>\n<div class=\"p\">\n<div id=\"attachment_438\" style=\"width: 179px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/01\/IMG-222.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-438\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-438 size-medium\" src=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/01\/IMG-222-169x300.jpg\" alt=\"Busto de Echegaray.\" width=\"169\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/01\/IMG-222-169x300.jpg 169w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/01\/IMG-222-576x1024.jpg 576w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/01\/IMG-222.jpg 747w\" sizes=\"(max-width: 169px) 100vw, 169px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-438\" class=\"wp-caption-text\">Busto de Echegaray.<\/p><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"p\">Echegaray, sin lugar a dudas, era murciano. Y muy pocos en su \u00e9poca lo dudaron. Sobre todo, porque el autor insist\u00eda en recordarlo a cada escrito. As\u00ed, en otra de sus aportaciones literarias insist\u00eda en que \u00abpuedo llamarme murciano, con gran derecho, si es que nuestra tierra es la tierra en donde desarrollamos nuestro cuerpo y formamos nuestro esp\u00edritu. No he nacido en Murcia, pero en ella me he criado, y los primeros recuerdos que tengo de mi ni\u00f1ez los tengo de Murcia (&#8230;). Aqu\u00ed, para mis adentros, \u00a1me siento murciano! \u00a1Muy murciano!\u00bb.<\/div>\n<div class=\"p\"><\/div>\n<div class=\"p\">Su visita a Murcia para la reapertura del Romea, en 1901, est\u00e1 precedida de un fervor popular enaltecido por la prensa, cuyos redactores describir\u00e1n al autor como \u00abel gran, el \u00fanico, el inmortal&amp;hellip\u00bb. El 17 de noviembre de 1904, la Academia Sueca le concede el Nobel, seg\u00fan el acta, \u00aben consideraci\u00f3n a su obra extensa y genial, que ha reavivado de una manera intensa y original las grandes tradiciones del teatro espa\u00f1ol\u00bb. Falleci\u00f3 el 14 de septiembre de 1916, acaso recordando aquella Murcia de su infancia.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si existe una ciudad en el planeta donde un escritor puede alcanzar el Premio Nobel de Literatura, ese lugar es Murcia. Y no es una exageraci\u00f3n. Con sus escritos en una mano (y en la otra las estad\u00edsticas) es f\u00e1cil comprobar que dos murcianos lograron tan excelso galard\u00f3n literario. 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