{"id":491,"date":"2018-06-21T16:47:25","date_gmt":"2018-06-21T15:47:25","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/lamurciaquenovemos\/?p=491"},"modified":"2018-06-21T19:02:46","modified_gmt":"2018-06-21T18:02:46","slug":"un-murciano-en-mauthausen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/lamurciaquenovemos\/2018\/06\/21\/un-murciano-en-mauthausen\/","title":{"rendered":"Un murciano en Mauthausen"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\"><a href=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/06\/VF15SLQ1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-492 alignright\" src=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/06\/VF15SLQ1-300x225.jpg\" alt=\"Mathausen\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/06\/VF15SLQ1-300x225.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/06\/VF15SLQ1-768x576.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/06\/VF15SLQ1.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>El horror en el campo de exterminio de Mauthausen ol\u00eda a carne asada. Siempre. En las interminables jornadas de trabajos forzados y golpizas. En las peligrosas madrugadas de insomnio, hambre y chinches. Quiz\u00e1 sea este el m\u00e1s terrible recuerdo que a\u00fan atesora en su mente, mientras termina de apagarse a sus 99 a\u00f1os, uno de los \u00faltimos espa\u00f1oles con vida que padeci\u00f3 los horrores del campo de exterminio. Es murciano, de la capital. Se llama Francisco Gri\u00e9guez Pina y vive en Gardanne, una localidad de la Provenza francesa, a un paso de la buc\u00f3lica Costa Azul.<\/p>\n<p>Francisco, al que llaman Paco, anda estos d\u00edas hospitalizado. Ayer contaba Juana, su mujer, que \u00abestamos ya demasiado viejos. \u00c9l ni siquiera puede hablar\u00bb. Es una pena. Aunque su impactante testimonio permanece vivo a trav\u00e9s de la entrevista que concedi\u00f3 hace un par de a\u00f1os al periodista Antonio Hern\u00e1ndez, autor de la obra &#8216;Los \u00faltimos espa\u00f1oles de Mauthausen&#8217;.<\/p>\n<p>Contaba Gri\u00e9guez que no hab\u00eda olvidado, setenta a\u00f1os despu\u00e9s de su liberaci\u00f3n, c\u00f3mo se pronunciaba en alem\u00e1n su n\u00famero de recluso. Era el 4.058. \u00abEn recordarlo me iba la vida\u00bb. Si le preguntaban y se equivocaba, le esperaba la muerte. Aunque ya andaba muerto de hambre, de fr\u00edo y de miedo. En la tapia del campo \u00abse le\u00eda: &#8216;Tu entras por la puerta y saldr\u00e1s por la chimenea&#8217;\u00bb. No extra\u00f1a que a\u00fan le cueste conciliar el sue\u00f1o. \u00abMe da m\u00e1s miedo ahora que cuando estuve all\u00ed\u00bb. Pero, \u00bfc\u00f3mo acab\u00f3 este murciano en el epicentro del exterminio nazi?<\/p>\n<p>Francisco naci\u00f3 en 1918. Tras alistarse para defender la Rep\u00fablica, huy\u00f3 a Francia y form\u00f3 parte de la 27\u00aa Compa\u00f1\u00eda de Trabajadores Espa\u00f1oles. Levantaba fortificaciones en la L\u00ednea Maginot cuando fue apresado e interrogado por la Gestapo. Le preguntaron d\u00f3nde demonios estaba Murcia. Cuando Francisco se lo explic\u00f3, sell\u00f3 su suerte. Los espa\u00f1oles se enviaban a Mauthausen.<\/p>\n<p>\u00abNos metieron en un vag\u00f3n de mercanc\u00edas y viajamos tres d\u00edas\u00bb, revueltos en sus excrementos. Al llegar, los sacaron \u00abcomo sacos de patatas\u00bb. Entonces contemplaron por vez primera los trajes de rayas. \u00ab\u00bfEsto qu\u00e9 es?\u00bb, asegura Francisco que exclamaron. Desnudos y pelados al cero recibieron su uniforme y el n\u00famero de identificaci\u00f3n. \u00abVe\u00edamos c\u00f3mo mataban all\u00ed mismo a los presos. Cuando ven\u00edan jud\u00edos, dos horas despu\u00e9s no quedaba uno. A ellos no los guardaban\u00bb.<\/p>\n<div id=\"attachment_493\" style=\"width: 240px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/06\/VF15SHO1.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-493\" loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-493\" src=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/06\/VF15SHO1-230x300.jpg\" alt=\"I2E by colour-science.com TFGP.\" width=\"230\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/06\/VF15SHO1-230x300.jpg 230w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2018\/06\/VF15SHO1.jpg 377w\" sizes=\"(max-width: 230px) 100vw, 230px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-493\" class=\"wp-caption-text\">Francisco Gri\u00e9guez.<\/p><\/div>\n<p>Al olor a carne quemada se sumaba el sufrimiento de un dieta de caf\u00e9 por la ma\u00f1ana, una sopa aguada a mediod\u00eda \u00aby un trozo de pan por las noches. Un trozo&#8230; para veinte\u00bb. Ponerse enfermo, que era lo m\u00e1s normal del mundo, o de lo poco que quedaba de \u00e9l, le costar\u00eda a muchos la vida.<\/p>\n<p>A otros, de entre los 9.000 espa\u00f1oles en campos de concentraci\u00f3n, los mataron hasta por capricho. Eso hac\u00eda el infame capit\u00e1n Bachmayer, n\u00famero dos en Mauthausen y cuyo rostro a\u00fan recuerda Gri\u00e9guez: \u00abLa sangre se me cuajaba al verlo. El hombre era m\u00e1s malo que la peste\u00bb.<\/p>\n<p>La vigilancia en el campo correspond\u00eda en gran medida a los &#8216;kapos&#8217;, presos que colaboraban con los nazis en tareas administrativas de poca monta. Era frecuente que entraran de madrugada a los barracones para intimidar a los presos, a quienes golpeaban sin piedad. Ellos, junto a los chinches, hac\u00edan complicado conciliar el sue\u00f1o. Francisco atesora una copia de aquella conocida fotograf\u00eda donde se observan cientos de presos desnudos en el patio. \u00abFue cuando lo desinfectaron\u00bb. Junio de 1941. All\u00ed estuvo todo d\u00eda pegado a uno de los muros.<\/p>\n<p>El murciano sobrevivi\u00f3 por su astucia. \u00abSolo pensaba en comer y en trabajar, en que no me vieran\u00bb. En no llamar la atenci\u00f3n de sus verdugos. Por eso procuraba ocupar los puestos intermedios en las columnas que se formaban para ir y venir de trabajar. \u00abSiempre enmedio, con mucha vista. Hu\u00eda de la orilla, de delante y de detr\u00e1s\u00bb. En esas posiciones era normal recibir, cuando menos, algunos culatazos. \u00abSi se met\u00edan contigo, no te escapabas\u00bb.<\/p>\n<p>A las precauciones que adopt\u00f3 se sum\u00f3 un golpe de suerte cuando qued\u00f3 bajo las \u00f3rdenes de un &#8216;kapo&#8217; llamado C\u00e9sar, de origen valenciano. La cuadrilla se dedic\u00f3 a construir una carretera en la localidad de V\u00f6cklabruck. A partir de entonces pudo dormir pues nadie lo molestaba. Y no solo eso. Recuerda Francisco que, \u00aba veces, hab\u00eda que pelar patatas. Te daban una gamela m\u00e1s. Una gamela m\u00e1s era mucho\u00bb. Una gamela era el recipiente donde los SS les echaban la sopa. Luego llegaron los americanos y lo salvaron.<\/p>\n<p>Francisco solicit\u00f3 volver a la Espa\u00f1a de Franco, pero su madre le escribi\u00f3 advirti\u00e9ndole de que si volv\u00eda \u00abtendr\u00e1s que dormir con tu padre, pues tus hermanas ya se han hecho grandes\u00bb. \u00c9l entendi\u00f3 el aviso. Su padre estaba muerto desde que era un ni\u00f1o. \u00abMe iban a matar\u00bb. Por eso se qued\u00f3 en Francia, donde estos d\u00edas se debate entre la vida y la muerte. Para la ciudad que lo vio nacer sigue siendo un insignificante n\u00famero m\u00e1s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El horror en el campo de exterminio de Mauthausen ol\u00eda a carne asada. Siempre. En las interminables jornadas de trabajos forzados y golpizas. En las peligrosas madrugadas de insomnio, hambre y chinches. 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