{"id":555,"date":"2020-02-28T11:29:39","date_gmt":"2020-02-28T10:29:39","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/lamurciaquenovemos\/?p=555"},"modified":"2020-02-28T11:30:25","modified_gmt":"2020-02-28T10:30:25","slug":"historias-de-epidemias-la-perra-tula-tiene-bula","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/lamurciaquenovemos\/2020\/02\/28\/historias-de-epidemias-la-perra-tula-tiene-bula\/","title":{"rendered":"Historias de epidemias: La perra Tula tiene bula"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2020\/02\/1510847053_379791_1510847191_noticia_normal.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright wp-image-556 size-full\" src=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2020\/02\/1510847053_379791_1510847191_noticia_normal.jpg\" alt=\"\" width=\"770\" height=\"533\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2020\/02\/1510847053_379791_1510847191_noticia_normal.jpg 770w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2020\/02\/1510847053_379791_1510847191_noticia_normal-300x208.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2020\/02\/1510847053_379791_1510847191_noticia_normal-768x532.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 770px) 100vw, 770px\" \/><\/a>Fue el A\u00f1o del hambre, no del hambre hip\u00f3crita que hoy provoca la tontuna de las dietas, sino del hambre exagerada, a lo basto, con may\u00fasculas; la desesperaci\u00f3n que da el abrir la despensa polvorienta, mirar a las ratas y ellas, fam\u00e9licas, mirarte a ti. Cuando se cumplen casi doscientos a\u00f1os de aquella fecha, pocos murcianos recuerdan que hubo un tiempo en que Murcia se despobl\u00f3 hasta el extremo de que la maleza cubr\u00eda las calles. Y la culpa fue de la peste amarilla.<!--more--><\/p>\n<p>Los primeros indicios de que una epidemia rondaba la ciudad se conocieron en el oto\u00f1o de 1811, cuando muchos murcianos cayeron enfermos sin causa aparente. Pronto se descubri\u00f3 que la terrible peste rondaba Murcia. Y sus efectos fueron catastr\u00f3ficos en barrios enteros, como San Pedro o Santa Catalina.<\/p>\n<p>En aquella \u00e9poca, sin demasiados conocimientos m\u00e9dicos para afrontar la amenaza, las autoridades ordenaron apostar guardias en las entradas de la ciudad, mientras lamentaban que las espl\u00e9ndidas murallas se hubieran derribado, lo que complicada el control de las idas y venidas de los ciudadanos.<\/p>\n<p>Cualquier viajero sospechoso de estar enfermo ten\u00eda el paso prohibido y, si insist\u00eda en entrar, se le obligaba a observar cuarentena a las afueras de la urbe. Mientras, decenas de murcianos pudientes abandonaban sus hogares para refugiarse en los campos. Pobres y ricos, temerosos del contagio, pusieron en pr\u00e1ctica la c\u00e9lebre m\u00e1xima que se populariz\u00f3 durante las epidemias de peste de la Edad Media: \u00abHuir r\u00e1pido, irse lejos y volver tarde\u00bb. Y tantos fueron los que salieron a escape que no quedaron hombres cabales para gobernar instituciones como el Ayuntamiento de Murcia. Frutos Baeza recordar\u00e1 despu\u00e9s que, al concluir la epidemia, \u00abhab\u00eda crecido la hierba en muchas calles\u00bb.<\/p>\n<p><strong>&#8216;Espant\u00e1&#8217; municipal<\/strong><\/p>\n<p>Esta l\u00f3gica espant\u00e1 oblig\u00f3 a organizar el Consistorio, cuyos cargos fueron ocupados por hombres que, aunque valientes y generosos, calibraron mal el riesgo: pronto morir\u00edan. Primero el alcalde, de apellido Vey\u00e1n, y los regidores Gil de Pareja y L\u00f3pez Mesas. La peste tambi\u00e9n se cobr\u00f3 la vida del de\u00e1n de la Catedral y de una lista interminable de pr\u00f3ceres.<\/p>\n<p>Murcia agonizaba. Familias completas fallec\u00edan, dejando calles enteras vac\u00edas e infectadas, como sucedi\u00f3 con Madre de Dios y Bodegones. Esta \u00faltima, como se hab\u00eda hecho antes con la calle del Contraste, fue tapiada en cuanto falleci\u00f3 la \u00faltima vecina, una joven mujer que, aunque nadie lo supo entonces, ten\u00eda un beb\u00e9 de apenas unas semanas.<\/p>\n<p>Los obreros que levantaron dos paredes a cada extremo de la calle no escucharon el llanto de la peque\u00f1a, cuya muerte parec\u00eda tan segura como la de su madre. Sin embargo, una perrita que andaba por el barrio se acerc\u00f3 hasta la cuna y, con m\u00e1s conocimiento que muchas personas, comprendi\u00f3 que deb\u00eda amamantar a la ni\u00f1a. As\u00ed lo hizo hasta que pas\u00f3 la cuarentena y Murcia entera conoci\u00f3 la fant\u00e1stica historia del beb\u00e9 y la perrita, a la que llamaron Tula.<\/p>\n<p>A Tula le toc\u00f3 la loter\u00eda. Porque no hab\u00eda hogar murciano que no la recibiera como si el animal hubiera salvado de la peste a toda la ciudad. Unos huesos aqu\u00ed, unas caricias all\u00e1, las sobras del guisado acull\u00e1&#8230; Tan popular se hizo este animal que qued\u00f3 para la posteridad la m\u00e1xima: \u00abLa perra Tula tiene bula\u00bb.<\/p>\n<p>Poco tiempo despu\u00e9s de esta epidemia proliferar\u00edan en los diarios locales los primer anuncios publicitarios donde, curiosamente, ya aparec\u00edan testimonios de supuestos enfermos que hallaban mejor\u00eda tomando tan extra\u00f1os productos.<\/p>\n<p>Es el caso de las curas vegetales del abate Hamon -s\u00f3lo le faltaba llamarse Jam\u00f3n-. Uno de los testimonios que leyeron los murcianos de la \u00e9poca corresponde a un individuo de Gerona que asegura conocer \u00aba un hombre de un pueblecito cercano que ha tomado 4 cajas del Abate Hamon n\u00famero 3\u00bb y ha sanado. Eso s\u00ed, a\u00f1ade que \u00abha comprado 4 cajas, no por encontrarse enfermo otra vez, sino por miedo a sufrir\u00bb de nuevo la enfermedad. Y as\u00ed todo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fue el A\u00f1o del hambre, no del hambre hip\u00f3crita que hoy provoca la tontuna de las dietas, sino del hambre exagerada, a lo basto, con may\u00fasculas; la desesperaci\u00f3n que da el abrir la despensa polvorienta, mirar a las ratas y ellas, fam\u00e9licas, mirarte a ti. 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