{"id":604,"date":"2020-04-30T09:59:16","date_gmt":"2020-04-30T08:59:16","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/lamurciaquenovemos\/?p=604"},"modified":"2020-04-30T10:03:38","modified_gmt":"2020-04-30T09:03:38","slug":"cual-es-el-origen-real-del-canto-de-los-mayos-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/lamurciaquenovemos\/2020\/04\/30\/cual-es-el-origen-real-del-canto-de-los-mayos-2\/","title":{"rendered":"\u00bfCu\u00e1l es el origen real del canto de los Mayos?"},"content":{"rendered":"<p>Murcia, sin lugar a duda alguna, existi\u00f3 mucho antes de que el escultor Antonio Garrig\u00f3s la recuperara, por fortuna, en 1957. Prueba de ello son las referencias en la prensa de diferentes \u00e9pocas y su publicaci\u00f3n, con el nombre de \u201cLos Mayos\u201d, en alguna recopilaci\u00f3n publicada a comienzos del siglo XX. Otra cosa es determinar si los cantos actuales, los que se entonan el 30 de abril, corresponden con aquellos que cantaban los abuelos de nuestros abuelos. Vaya por delante que no lo son. Ni su poes\u00eda, ni su ritmo, ni el canto. Pero esto tampoco es nada nuevo.<\/p>\n<div id=\"attachment_606\" style=\"width: 601px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2020\/04\/1241165137058.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-606\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-606\" src=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2020\/04\/1241165137058.jpg\" alt=\"\" width=\"591\" height=\"394\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2020\/04\/1241165137058.jpg 591w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2020\/04\/1241165137058-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 591px) 100vw, 591px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-606\" class=\"wp-caption-text\">Cruz de Mayo en la plaza de San Pedro.<\/p><\/div>\n<p>La aparici\u00f3n en 1921 del \u201cCancionero Popular Murciano\u201d, de Alberto Sevilla, quien no incluy\u00f3 los Mayos, destap\u00f3 la caja de los truenos. Y lo hizo el poeta y periodista Pedro Jara Carrillo en el diario que dirig\u00eda, \u201cEl Liberal\u201d. En su portada y bajo el seud\u00f3nimo de Pl\u00e1cido Roger de Larra, ensalz\u00f3 el libro de Sevilla, aunque le reproch\u00f3 que no hubiera incluido \u201cese canto tan intensamente melanc\u00f3lico\u201d: \u201cesa canci\u00f3n de \u201cLos Mayos\u201d\u201d.<\/p>\n<p>El peri\u00f3dico inici\u00f3 una investigaci\u00f3n \u201chasta conseguir que la canci\u00f3n de \u201cLos Mayos\u201d se restituya\u201d. As\u00ed, encarg\u00f3 al m\u00fasico Emilio Ram\u00edrez, quien por cierto puso m\u00fasica al Himno de Murcia, que arrojara luz sobre la cuesti\u00f3n. D\u00edas m\u00e1s tarde, en plena portada, \u201cEl Liberal\u201d sorprend\u00eda a sus lectores publicando la partitura de \u201cLa Canci\u00f3n de los Mayos\u201d. Junto a ella, Ram\u00edrez aport\u00f3 informaci\u00f3n sobre el car\u00e1cter de los antiguos Mayos murcianos que, en su opini\u00f3n, fueron \u201cm\u00e1s solemnes\u201d que en otros lugares de Espa\u00f1a. El 30 de abril, a las doce de la noche, \u201creun\u00edanse en la puerta de la Catedral los encargados de cantar los Mayos sin otro preciso aviso que el f\u00e9rreo mandato de la tradici\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>A\u00fan no extinguido el eco de la \u00faltima campanada, las voces se elevaban: \u201cEstamos a treinta, del Abril florido, alegrarse damas, que Mayo ha venido\u201d. \u201cHa venido Mayo, bien venido sea, para las hermosas, y para las feas\u2026\u201d, recordaba Ram\u00edrez.<br \/>\nEl m\u00fasico advert\u00eda de que la tradici\u00f3n se hab\u00eda perdido \u201chace muchos a\u00f1os\u201d. As\u00ed que \u201cno extra\u00f1e, pues, al amigo Sevilla, no haberla podido o\u00edr\u201d. Sobre la melod\u00eda, Ram\u00edrez la imbricaba en la m\u00e1s pura tradici\u00f3n \u00e1rabe. \u201cY eso es la canci\u00f3n de \u201cLos Mayos\u201d: l\u00ednea mel\u00f3dica que sin perder su sentimentalidad oriental surge serena, risue\u00f1a, optimista\u201d. Ram\u00edrez tom\u00f3 como base, aparte de la tradici\u00f3n que existiera en Beniaj\u00e1n, la obra \u201cColecci\u00f3n de C\u00e1nticos Populares de Murcia\u201d, publicada por Jos\u00e9 Verd\u00fa en 1906. En ella se consideraban los Mayos un canto de labor \u201cmuy popular en toda la huerta\u201d.<\/p>\n<p>Pero la transcripci\u00f3n de Verd\u00fa y la que aportara Ram\u00edrez, como \u00e9ste \u00faltimo reconoci\u00f3 m\u00e1s tarde, difer\u00edan \u201cen el tono, en el comp\u00e1s, en el ritmo, en los valores y en el matiz\u201d. El historiador y miembro de la Real Academia de la Historia Antonio Puig Campillo terci\u00f3 en la cuesti\u00f3n aportando incluso las estrofas que compon\u00edan los mayos.<br \/>\nAl d\u00eda siguiente, Alberto Sevilla replicaba en el diario para insistir en sus dudas sobre el canto y apuntaba un argumento: \u201cNi D\u00edaz Cassou, ni Mart\u00ednez Tornel ni P\u00edo Tejera, que tan alto pusieron su nombre en nuestra Regi\u00f3n\u201d hicieron nunca referencia a los Mayos.<\/p>\n<p>Otros s\u00ed lo hicieron. Muchos a\u00f1os antes, el 13 de agosto de 1880, \u201cEl Diario de Murcia\u201d publicaba la carta de un lector donde explicaba que en el Cabezo Gordo, en Torre Pacheco, exist\u00eda una cruz que los labradores adornaban cada 3 de mayo y \u201csuben alegremente de estos alrededores, vestidos con las m\u00e1s ricas galas, y en esta meseta se cantan y bailan los Mayos\u201d. En 1888, el diario \u201cEl Globo\u201d public\u00f3 otro art\u00edculo, replicado en Murcia por la revista \u201cLa Enciclopedia\u201d, donde se recordaba a \u201caquel pueblo murciano, que cantaba, no ha mucho, ante la cruz de Mayo, para que los malos esp\u00edritus respetaran las cosechas\u201d.<\/p>\n<p><strong>Un artista comprometido<\/strong><br \/>\nTal como hoy los conocemos, los Mayos fueron recuperados por el escultor Antonio Garrig\u00f3s, defensor a ultranza de las costumbres murcianas y, de forma muy especial, de los auroros. Y no hace falta elucubrar c\u00f3mo lo hizo porque \u00e9l mismo lo escribi\u00f3 para el diario \u201cLa Verdad\u201d el 6 de abril de 1958 en una aportaci\u00f3n hasta ahora in\u00e9dita.<br \/>\nRelataba el escultor que conoci\u00f3 los Mayos \u201cporque una mujer, madre de un gran amigo m\u00edo, Agust\u00edn Robles, nos contaba los tiempos de su mocedad y dec\u00eda que su primer marido, Agust\u00edn Robles, se los iba a cantar durante su noviazgo, en la \u00faltima noche de abril\u201d.<\/p>\n<p>Intrigados los j\u00f3venes por el relato de aquella mujer, le pidieron que los cantara. La canci\u00f3n que Garrig\u00f3s escuch\u00f3 era \u201cdulce y agradable\u201d. Tiempo despu\u00e9s, el escultor, estando en Albacete, escuch\u00f3 a \u201cuna muchacha un d\u00eda en mi estudio\u201d y al o\u00edrle \u201c\u201dEstamos a 30 del abril cumplido\u201d\u201d, me vinieron a la memoria los Mayos de la t\u00eda Juana de Espinardo. Y le pregunt\u00e9 d\u00f3nde hab\u00eda o\u00eddo aquella canci\u00f3n, y me dijo que su padre era el que organizaba los mayos en Valdeganga (Albacete). [\u2026] Not\u00e9 que ambas ten\u00edan parentesco en la melod\u00eda y en la letra, aunque variaban mucho los giros y los matices\u201d.<\/p>\n<p>Similar versi\u00f3n recogi\u00f3 en su d\u00eda, entre otros, el music\u00f3logo Norberto L\u00f3pez en el art\u00edculo de la revista \u201cMurgetana\u201d \u201cAntonio Garrig\u00f3s y los Auroros murcianos: un recorrido hist\u00f3rico a trav\u00e9s de la prensa local entre 1932 y 1988\u201d. \u00bfY cu\u00e1ndo se estrenaron en Murcia aquellos Mayos \u201crenovados\u201d? En la conmemoraci\u00f3n del cincuentenario de otra iniciativa del artista: la despierta en honor al poeta Ricardo Gil.<\/p>\n<p>Garrig\u00f3s, quien ya entonces velaba por propagar el conocimiento de los auroros, organiz\u00f3 en 1907 una despierta en su memoria y en la que participaron \u201cla campana de La Arboleja y Albatal\u00eda\u201d. Esta despierta se sigui\u00f3 celebrando el primer domingo de marzo, \u201chasta el a\u00f1o pasado, que se cumplieron los cincuenta a\u00f1os de ella y se celebr\u00f3 el primer domingo de mayo, porque quise que reaparecieran \u201clos Mayos\u201d, que ya estaban postergados durante 70 u 80 a\u00f1os\u201d.<\/p>\n<p>Luego podemos concluir que fue el 1 de mayo de 1957 cuando volvieron a entonar el tradicional canto. \u00bfQui\u00e9nes? La campana de Auroros de Rinc\u00f3n de Seca. \u201cL\u00ednea\u201d public\u00f3 ese a\u00f1o la visita a Murcia del catedr\u00e1tico del Conservatorio de Madrid Manuel Garc\u00eda Matos, quien lleg\u00f3 acompa\u00f1ado \u201cdel t\u00e9cnico en grabaciones de Radio Nacional, don Victoriano Su\u00e1rez\u201d. Ambos recorrieron \u201clos poblados de la huerta donde se cantan las canciones de \u201clos Mayos\u201d y otras a cargo de las \u201ccampanas\u201d de \u201cauroros\u201d\u201d. La \u00fanica campana que cita el texto es la del Rinc\u00f3n.<\/p>\n<p>La popularidad de los Mayos fue casi inmediata. En 1959 se anuncia en \u201cLa Hoja del Lunes\u201d que los auroros del Rinc\u00f3n cantar\u00edan los Mayos junto a la Cruz al pie de la torre de la Catedral. \u201cUna simp\u00e1tica audici\u00f3n, tan arraigada en el costumbrismo del terru\u00f1o en otras \u00e9pocas\u201d, los describieron. A comienzos de 1961 ya se incluyeron en un gran festival que acogi\u00f3 el Teatro Romea y en el que, como anunci\u00f3 \u201cL\u00ednea\u201d, volvieron a escucharse \u201clos \u201cMayos\u201d del Rinc\u00f3n de Seca\u201d. As\u00ed comenz\u00f3 una nueva tradici\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Murcia, sin lugar a duda alguna, existi\u00f3 mucho antes de que el escultor Antonio Garrig\u00f3s la recuperara, por fortuna, en 1957. Prueba de ello son las referencias en la prensa de diferentes \u00e9pocas y su publicaci\u00f3n, con el nombre de \u201cLos Mayos\u201d, en alguna recopilaci\u00f3n publicada a comienzos del siglo XX. 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