{"id":86,"date":"2015-11-11T10:23:13","date_gmt":"2015-11-11T09:23:13","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/lamurciaquenovemos\/?p=86"},"modified":"2015-11-11T10:23:13","modified_gmt":"2015-11-11T09:23:13","slug":"una-santa-teresa-olvidada-en-murcia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/lamurciaquenovemos\/2015\/11\/11\/una-santa-teresa-olvidada-en-murcia\/","title":{"rendered":"Una Santa Teresa (olvidada) en Murcia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\" align=\"justify\">(Hoy se cumplen 300 a\u00f1os justos del fallecimiento de esta m\u00edstica)<\/p>\n<p align=\"justify\">A\u00fan queda por esclarecer por los doctores la aportaci\u00f3n que a la m\u00edstica espa\u00f1ola hizo una murciana, acaso no tan an\u00f3nima entre los expertos en la materia, pero desconocida por muchos. Pero su vida y obra la convierten en una de las pocas religiosas que, por dedicarse a su aut\u00e9ntica vocaci\u00f3n, exigi\u00f3 al Papa que la dispensara de gobernar un convento: el de las Agustinas Descalzas de Murcia.<a href=\"\/lamurciaquenovemos\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/11\/FOTO2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-87\" title=\"FOTO2\" src=\"\/lamurciaquenovemos\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/11\/FOTO2.jpg\" alt=\"\" width=\"419\" height=\"586\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/11\/FOTO2.jpg 599w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/11\/FOTO2-215x300.jpg 215w\" sizes=\"(max-width: 419px) 100vw, 419px\" \/><\/a><\/p>\n<p align=\"justify\">Juana de Tom\u00e1s-Montijo y Herrera naci\u00f3 en Murcia el 17 de febrero de 1672, hija de un matrimonio que regres\u00f3 de las Indias. Desde muy ni\u00f1a mostraba cierta atracci\u00f3n por los asuntos religiosos, hasta el extremo de recriminar a su madre porque, cierto d\u00eda, le hab\u00eda negado la limosna a un pobre a pesar de las muchas riquezas que hab\u00eda cosechado la familia en Am\u00e9rica. Pronto la peque\u00f1a destac\u00f3 en el estudio del lat\u00edn y en el conocimiento del catecismo, lo que permiti\u00f3 que recibiera la comuni\u00f3n a los nueve a\u00f1os, fecha temprana para la \u00e9poca.<!--more--><\/p>\n<p align=\"justify\">Juana enferm\u00f3 al poco tiempo. Y tanta era su gravedad que incluso recibi\u00f3 la unci\u00f3n de enfermos, temerosa la familia de que muriera. Todav\u00eda convaleciente y con apenas once a\u00f1os de edad, un joven intent\u00f3 cortejarla, lo que provoc\u00f3 en ella cierta relajaci\u00f3n en las costumbres piadosas que observaba. Pero, seg\u00fan confes\u00f3 m\u00e1s tarde, en la v\u00edspera del d\u00eda de la Encarnaci\u00f3n, escuch\u00f3 la voz de Cristo que la animaba a seguirlo. Y, al instante, pidi\u00f3 el ingreso en el convento del Corpus Christi que las Agustinas manten\u00edan en la ciudad.<\/p>\n<p align=\"justify\">A pesar de las reticencias de la madre, quien se hab\u00eda casado en segundas nupcias y exigi\u00f3 que varios sacerdotes cuestionaran tan temprana vocaci\u00f3n, Juana se convirti\u00f3 en agustina descalza en 1688. Durante un tiempo, por su car\u00e1cter detallista comenz\u00f3 a destacar en el convento como hermana ropera y sus votos se resintieron. Hasta que un d\u00eda, ante la imagen de Nuestro Padre Jes\u00fas Nazareno, actual titular de la cofrad\u00eda de los Salzillos, sinti\u00f3 su vocaci\u00f3n redoblada.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Firmada con su sangre<\/strong><br \/>\nDurante varios a\u00f1os consagr\u00f3 su vida a la penitencia, sufriendo incontables dolencias que ocultaba a las hermanas, a pesar de que, en diversas ocasiones, le impusieron de nuevo la extremaunci\u00f3n porque tem\u00edan por su vida. La religiosa sufri\u00f3 el silencio de Dios, como tantos ascetas, durante mucho tiempo. Est\u00e1 documentado que cuando ten\u00eda 26 a\u00f1os, por si fuera poco, padeci\u00f3 un c\u00e1ncer de pecho.<a href=\"\/lamurciaquenovemos\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/11\/agustinas.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-large wp-image-91\" title=\"AGUSTINAS\" src=\"\/lamurciaquenovemos\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/11\/agustinas.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"682\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/11\/agustinas.jpg 2362w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/11\/agustinas-300x200.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/11\/agustinas-768x512.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/11\/agustinas-1024x683.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/p>\n<p align=\"justify\">Al someterse a los cuidados de las monjas descubrieron que su espalda estaba llagada de cardenales, fruto de la penitencia. Otra vez sinti\u00f3 la tentaci\u00f3n de abandonar el convento, impulso que sald\u00f3 con una emotiva carta a la virgen, que firm\u00f3 con su propia sangre. Las descripciones que en obras de la \u00e9poca se conservan sobre las excesivas penitencias de la religiosa son asombrosas.<\/p>\n<p align=\"justify\">Cilios de cuerdas y alfileres, p\u00faas de vidrio, espinos y clavos retorcidos sangraban su cuerpo. A estos terribles instrumentos, que incluso prohibi\u00f3 la propia Iglesia, se sumaban alambres y cruces con pinchos que aplicaba a su pecho, espaldas y muslos, sin mencionar la cera ardiente.<br \/>\nCurada de aquel mal, otros la aquejar\u00edan mientras se dedicaba al carisma de enfermera que le permiti\u00f3 conocer, seg\u00fan diversos testimonios, si las almas de quienes mor\u00edan entraban o no al cielo. Pasado un tiempo y nombrada sacristana, una hermana la sorprendi\u00f3 levitando, lo que provoc\u00f3 que le exigiera a aquella religiosa que jam\u00e1s contara lo que hab\u00eda visto.<\/p>\n<p align=\"justify\"><a href=\"\/lamurciaquenovemos\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/11\/FOTO1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"wp-image-88 alignright\" title=\"FOTO1\" src=\"\/lamurciaquenovemos\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/11\/FOTO1.jpg\" alt=\"\" width=\"356\" height=\"524\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/11\/FOTO1.jpg 909w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/11\/FOTO1-204x300.jpg 204w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/11\/FOTO1-768x1130.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/11\/FOTO1-696x1024.jpg 696w\" sizes=\"(max-width: 356px) 100vw, 356px\" \/><\/a><\/p>\n<p align=\"justify\">M\u00e1s tarde, como tornera, cundi\u00f3 la fama de que sab\u00eda aconsejar con destreza a cuantos se acercaban. As\u00ed que a nadie extra\u00f1\u00f3 que la nombraran priora en 1711, cuando contaba 39 a\u00f1os. Y se hizo por imposici\u00f3n del c\u00e9lebre cardenal Belluga, quien la oblig\u00f3 a aceptar el cargo a pesar de que ella se consideraba indigna. De nada sirvieron sus excusas para eludir aquella tarea que dec\u00eda sobrepasarla. Pero sor Juana no se arredr\u00f3. Hasta que logr\u00f3 que Roma, por encima del omnipotente monse\u00f1or, la dispensara de asumir la responsabilidad.\u00a0Durante su oficio de tornera, seg\u00fan las cr\u00f3nicas, fue visitada por Cristo en forma de mendigo y de ni\u00f1o, correspondiendo ella con la tradicional limosna que siempre se multiplicaba, en aquellos y otros casos, a pesar de los escasos recursos.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Escribir como penitencia<\/strong><br \/>\nSus \u00faltimos cuatro a\u00f1os de vida se dedic\u00f3 a ejercer el puesto de maestra de novicias mientras su confesor, el jesuita Luis Ignacio Zeballos, le impuso de penitencia escribir sus experiencias. No adivinaba el sacerdote ?o caso s\u00ed? que legar\u00eda para la posteridad una espl\u00e9ndida obra m\u00edstica, incluso superior a otros autores m\u00e1s reconocidos por la historia. Entretanto, cuando se edific\u00f3 el actual convento de las Agustinas, la venerable hermana denunci\u00f3 ante el obispo, Jos\u00e9 Tom\u00e1s de Montes, la suntuosidad del edificio que se constru\u00eda. No le hicieron caso.<\/p>\n<p align=\"justify\">Concluida su obra, una nueva enfermedad la atenaz\u00f3. Creyeron las hermanas que, despu\u00e9s de tantas dolencias, era una prueba m\u00e1s a su esp\u00edritu. Pero ella reclam\u00f3 la presencia del confesor pues intu\u00eda la cercan\u00eda de la muerte. Hasta el obispo, Francisco de Angulo, acudi\u00f3 a visitarla y, no sin sorpresa, la monja, tras revelarle que se mor\u00eda, le advirti\u00f3 que a \u00e9l tampoco le quedaban muchos d\u00edas en esta tierra. As\u00ed fue.<\/p>\n<p align=\"justify\">En sus \u00faltimos a\u00f1os redujo su alimentaci\u00f3n a una peque\u00f1a raci\u00f3n diaria que condimentaba con hierbas amargas y ceniza, cuando no com\u00eda c\u00e1scaras y hasta el pienso de las gallinas, para mayor suplicio. Como otra forma de penitencia pasaba horas en oraci\u00f3n sin espantar siquiera a las moscas y mosquitos que le entraban en la boca.<br \/>\nSu combate con el demonio tam bi\u00e9n fue legendario. Algunas veces, cuando se dispon\u00eda a confesar, la lengua se le hinchaba impidi\u00e9ndole pronunciar palabra. O cuando comenzaba a escribir se llenaba su celda de enjambres de murci\u00e9lagos y abejas. Sin embargo, a igual ritmo cre\u00edan los prodigios: las mariposas de aceite a su cargo ard\u00edan por d\u00edas sin que las cebara, continuaban las levitaciones y las curaciones de otras hermanas a las que cuidaba.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Bibliograf\u00eda desconocida<a href=\"\/lamurciaquenovemos\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/11\/Acta-de-profesi\u00f3n.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-89\" title=\"Acta-de-profesi\u00f3n\" src=\"\/lamurciaquenovemos\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/11\/Acta-de-profesi\u00f3n.jpg\" alt=\"\" width=\"689\" height=\"332\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/11\/Acta-de-profesi\u00f3n.jpg 984w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/11\/Acta-de-profesi\u00f3n-300x145.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2015\/11\/Acta-de-profesi\u00f3n-768x370.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 689px) 100vw, 689px\" \/><\/a><\/strong><br \/>\nSor Juana muri\u00f3 a los 43 a\u00f1os de edad el 11 de noviembre de 1715. Ya entonces la consideraban la Santa Teresa de Murcia. Su confesor orden\u00f3 y public\u00f3 los escritos de la religiosa, convirti\u00e9ndola en la m\u00e1s destacada autora de las Agustinas y en cuya producci\u00f3n destacan tres obras: ?Pasi\u00f3n de Cristo? (Madrid, 1720); ?Dispertador del alma religiosa? (Madrid, 1723) y ?Vida y virtudes, favores del cielo, prodigios y maravillas? (Madrid, 1726). Diversas ediciones y trabajos sobre su vida y obra componen una bibliograf\u00eda tan desconocida como su propia vida. Quiz\u00e1 los murcianos, aunque de forma postrera, le brindaron el anonimato que siempre anhel\u00f3.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Hoy se cumplen 300 a\u00f1os justos del fallecimiento de esta m\u00edstica) A\u00fan queda por esclarecer por los doctores la aportaci\u00f3n que a la m\u00edstica espa\u00f1ola hizo una murciana, acaso no tan an\u00f3nima entre los expertos en la materia, pero desconocida por muchos. 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