{"id":112,"date":"2015-08-03T19:46:37","date_gmt":"2015-08-03T17:46:37","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/martinez-abarca\/?p=112"},"modified":"2015-08-03T19:46:37","modified_gmt":"2015-08-03T17:46:37","slug":"la-isla-de-la-decepcion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/martinez-abarca\/2015\/08\/03\/la-isla-de-la-decepcion\/","title":{"rendered":"La Isla de la Decepci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>C\u00f3mo no respetar un libro de viajes contempor\u00e1neo (&#8220;Atlas de islas remotas&#8221;, Judith Schalansky, ed. Nordica) cuyo pr\u00f3logo la sensible autora cierra con esta frase: &#8220;una vez que resulta posible viajar alrededor de todo el globo terr\u00e1queo, s\u00f3lo nos queda un reto: permanecer en casa y descubrirlo [el globo terr\u00e1queo] desde all\u00ed&#8221;. El subt\u00edtulo es a\u00fan m\u00e1s desafiante: &#8220;cincuenta islas en las que nunca estuve y a las que nunca ir\u00e9&#8221;. Es decir, a lo Emilio Salgari, que describ\u00eda tan bien los Mares del Sur porque no hab\u00eda estado nunca: los ve\u00eda desde su habitaci\u00f3n en Tur\u00edn como el cantaor Chano Lobato dec\u00eda que ve\u00eda C\u00e1diz desde un balc\u00f3n de la provincia de Murcia. Los \u00fanicos viajes son los interiores. Uno de esos cincuenta lugares en ninguna parte es la que se llam\u00f3 &#8220;Isla de la Decepci\u00f3n&#8221;, a casi cuatro mil kil\u00f3metros al oeste de Hawaii. La descubri\u00f3 el portugu\u00e9s Magallanes, adelantado del Rey de Espa\u00f1a, durante su periplo c\u00f3smico. El relato de la Schalansky, que saca todo de diversos autores excepto su gran estilo, contiene una metaf\u00edsica tan gloriosa como estremecedora: <\/p>\n<p>&#8220;Cuando el 28 de noviembre de 1520 por fin lograron alcanzar el oc\u00e9ano y tomaron rumbo noroeste, el capit\u00e1n general Fernando de Magallanes anunci\u00f3 que necesitar\u00edan al menos un mes m\u00e1s para alcanzar las Islas de las Especias, pero ya nadie crey\u00f3 sus palabras. Durante largas semanas no hab\u00edan avistado ni un solo trozo de tierra, el oc\u00e9ano estaba perpetuamente en calma y por ello lo llamaron Pac\u00edfico. Era como si se hubieran abierto las puertas del Cielo y navegaran directamente hacia la eternidad. Poco tiempo despu\u00e9s, la br\u00fajula dejar\u00eda de tener fuerzas para apuntar al norte y no habr\u00eda suficiente comida para toda la tripulaci\u00f3n: las galletas no eran m\u00e1s que migas, cubiertas de cagadas de rat\u00f3n y de gusanos, y el agua potable era un caldo putrefacto y amarillento. Para no morir de hambre se alimentaron de serr\u00edn y del cuero con que se envuelve los m\u00e1stiles para protegerlos de las heladas. Ten\u00edan que mojar los pedazos de cuero, duros como una piedra, durante cuatro o cinco d\u00edas en el mar para lograr ablandarlo, luego lo asaban en carb\u00f3n y se lo tragaban a la fuerza. Cuando descubrieron que hab\u00eda ratas a bordo, comenz\u00f3 la cacer\u00eda. Por un ejemplar fam\u00e9lico se lleg\u00f3 a pagar medio dobl\u00f3n de oro; uno de los marineros se encontraba tan desesperado que engull\u00f3 una rata cruda, entera, y otros dos se enzarzaron en tal pelea por otro ejemplar que uno de ellos acab\u00f3 matando al otro a hachazos. Seg\u00fan la ley, el homicida deb\u00eda ser descuartizado, pero nadie ten\u00eda fuerzas para cumplir la sentencia, por lo que lo estrangularon y lo arrojaron por la borda. Cada vez que mor\u00eda un marinero, Magallanes se apresuraba a envolver el cad\u00e1ver con una lona y lanzarlo al mar, antes de que sus hombres cometieran canibalismo. En efecto, los supervivientes miraban a los cad\u00e1veres frescos con tanta avidez que hasta les sangraban las enc\u00edas. Cuando por fin, cincuenta d\u00edas despu\u00e9s, avistaron tierra, no encontraron ning\u00fan lugar para fondear el ancla y los marineros que llegaron a la isla en botes no encontraron nada para calmar su hambre ni su sed; por eso la llamaron Isla de la Decepci\u00f3n y continuaron su viaje. El escribano del barco, Antonio Pigafetta, anot\u00f3: &#8220;estoy convencido de que nadie osar\u00e1 emprender de nuevo un viaje tan desesperado como este&#8221;.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 duda cabe que Magallanes era un facha.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>C\u00f3mo no respetar un libro de viajes contempor\u00e1neo (&#8220;Atlas de islas remotas&#8221;, Judith Schalansky, ed. Nordica) cuyo pr\u00f3logo la sensible autora cierra con esta frase: &#8220;una vez que resulta posible viajar alrededor de todo el globo terr\u00e1queo, s\u00f3lo nos queda un reto: permanecer en casa y descubrirlo [el globo terr\u00e1queo] desde all\u00ed&#8221;. 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