{"id":129,"date":"2015-09-18T13:48:20","date_gmt":"2015-09-18T11:48:20","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/martinez-abarca\/?p=129"},"modified":"2015-09-18T13:48:20","modified_gmt":"2015-09-18T11:48:20","slug":"un-sonido-inexplicable","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/martinez-abarca\/2015\/09\/18\/un-sonido-inexplicable\/","title":{"rendered":"Aquel inquietante sonido"},"content":{"rendered":"<p>En una ocasi\u00f3n, la madre de un amigo de la infancia, que en el pasado fue monja, cont\u00f3 en mi presencia algo extra\u00f1o a lo que, asegur\u00f3, hab\u00eda asistido en su convento, situado en alg\u00fan lugar de Navarra. Ella hab\u00eda guardado silencio durante treinta a\u00f1os sobre lo que crey\u00f3 escuchar y ver. Era uno de esos d\u00edas de mayo del sur, con sol glorioso, y me encontraba junto a algunos alegres camaradas de la juventud. Durante el rato en que habl\u00f3 aquella mujer en\u00e9rgica, la alegr\u00eda desapareci\u00f3. Cre\u00edmos haber cambiado de estaci\u00f3n, y hasta de latitud.<\/p>\n<p>Ocurri\u00f3 que la celda donde oraba y descansaba una hermana muy bien considerada por las superioras comenz\u00f3 a emitir suaves c\u00e1nticos, siempre en unas noches concretas dentro de la semana. Otras veces, las melod\u00edas de incierto origen eran sustituidas por una especie de gorgoteo sin cuerdas vocales. <\/p>\n<p>Lleg\u00f3 a o\u00eddos del confesor quien, con rostro ca\u00eddo, pregunt\u00f3 a la madre de mi amigo, como lo hizo con otras monjas, si hab\u00eda notado algo fuera de lo com\u00fan. La mujer cont\u00f3 entonces lo que sab\u00eda. Llamaron suavemente a la hermana que habitaba aquella celda que parec\u00eda tener cierta vida propia. Una religiosa admirable caracterizada por una fe p\u00e9trea y seca en Dios, carente de debilidades. \u201c\u00bfEst\u00e1s siendo tentada?\u201d, dijo el confesor. Neg\u00f3, sorprendida, que hubiese nada digno de menci\u00f3n. Siguiendo la sabia inacci\u00f3n a la que se debe la Iglesia, que ha permitido su supervivencia milenaria, se dio por bueno, de forma interina, el car\u00e1cter inexplicable de los sucesos. La noche entre aquella hilera de estancias mon\u00e1sticas sigui\u00f3 siendo alterada, a veces, por suaves c\u00e1nticos y sonidos sin alma. La madre de mi amigo crey\u00f3 ver en una ocasi\u00f3n tres peque\u00f1as figuras casi antropom\u00f3rficas. \u201cNo las vi andar y desaparecieron antes del final del pasillo\u201d. <\/p>\n<p>Ella abandon\u00f3 pronto el convento y su condici\u00f3n religiosa, tal vez por una afortunadamente pasajera crisis de fe. A\u00f1os m\u00e1s tarde, ya casada, tuvo el privilegio, durante un viaje a Navarra, de mantener una entrevista con la superiora de su antiguo convento. Se atrevi\u00f3 a preguntar qu\u00e9 hab\u00eda sido de la monja que hab\u00eda motivado aquella gran alteraci\u00f3n de la rutina. \u201cUn d\u00eda encontramos su celda vac\u00eda y nadie ha vuelto a saber de ella\u201d. Que hubiese huido sin llamar la atenci\u00f3n de nadie era una explicaci\u00f3n dudosa, pero no imposible. Aquella religiosa ejemplar carec\u00eda de familia cercana que la esperase fuera. No ten\u00eda nada. Nada salvo lo que parec\u00eda una p\u00e9trea y seca fe en Dios, carente de debilidades. <\/p>\n<p>No puedo certificar si la historia es verdadera. S\u00ed puedo asegurar personalmente la autenticidad de su ep\u00edlogo, mucho tiempo m\u00e1s tarde. Con la p\u00e9rdida de la juventud, los amigos, como suele suceder, dejamos de tratarnos. Una lejana tarde encontr\u00e9 a la madre ex monja de aquel camarada de la infancia, ya anciana, en la secci\u00f3n de licores de un hipermercado. La mujer, que hab\u00eda tenido tanta energ\u00eda, sufr\u00eda de alg\u00fan mal y emit\u00eda un especie de sonido horrendo, que ni antes ni despu\u00e9s he vuelto a escuchar. No pude evitar pensar que el relato de lo vivido en el convento, hac\u00eda tanto, hab\u00eda regresado al final de sus d\u00edas de espeluznante forma y en carne propia, dando la raz\u00f3n a lo que cantaba el Tr\u00edo Calaveras de M\u00e9xico: &#8220;Yo no temo a la muerte\/ m\u00e1s le temo a la vida&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En una ocasi\u00f3n, la madre de un amigo de la infancia, que en el pasado fue monja, cont\u00f3 en mi presencia algo extra\u00f1o a lo que, asegur\u00f3, hab\u00eda asistido en su convento, situado en alg\u00fan lugar de Navarra. 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