{"id":145,"date":"2015-10-22T10:49:22","date_gmt":"2015-10-22T08:49:22","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/martinez-abarca\/?p=145"},"modified":"2015-10-22T10:49:22","modified_gmt":"2015-10-22T08:49:22","slug":"sobre-presencias-nocturnas-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/martinez-abarca\/2015\/10\/22\/sobre-presencias-nocturnas-i\/","title":{"rendered":"Sobre presencias nocturnas (I)"},"content":{"rendered":"<p>Los jugadores de rugby son, como resulta previsible, hombres poco impresionables. Si son casi indiferentes al dolor de sus huesos rotos, en los que no creen, mucho menos reparar\u00e1n en visiones sobrenaturales y presencias inexplicables. Para ellos la realidad es s\u00f3lo aquello que puede ser apartado de un empuj\u00f3n. <\/p>\n<p>Sin embargo, la selecci\u00f3n galesa de Rugby se ha hospedado durante el Mundial de naciones en una casa de campo cerca de Londres, considerada encantada desde tiempos de la Reforma y usada como residencia de lujo desde el siglo XIX. Seg\u00fan cuentan las noticias deportivas de The Irish Times, aquellos muchachos, ejemplos exuberantes de materialidad f\u00edsica, vieron de madrugada que suspendidas en el aire hab\u00eda figuras imposibles de placar ni derribar. Empezaron a preguntarse cosas extra\u00f1as a un jugador de rugby, cosas que no tienen cabida en el gimnasio ni en en la cervecer\u00eda. No llegaron muy lejos en el torneo.<\/p>\n<p>Algunas presencias fueron vistas concretamente en la habitaci\u00f3n 1313, centro de las energ\u00edas de la casa. Antes este tipo de estancias con vida propia se cerraban para siempre, dejando que se corrompiese dentro la respiraci\u00f3n de otro siglo, como un pulm\u00f3n que hubiese quedado en suspenso. Gentes m\u00e1s prudentes, aquellas de anta\u00f1o, giraban por \u00faltima vez la llave de esos cuartos y la dejaban caer en el hueco de un \u00e1rbol. Cuando mostraban las hileras de habitaciones a los hu\u00e9spedes, pasaban de largo la puerta cegada, saltaban de casilla como en el juego de la oca. \u201cNo tenemos noticia de que aqu\u00ed haya sucedido nunca nada extra\u00f1o, se\u00f1or. Aqu\u00ed somos gente de bien. Tal vez en el pueblo de al lado\u2026\u201d, era el tipo de respuesta a los curiosos. Hasta que perseguir espectros se puso de moda. El turismo de avistamiento de fantasmas, tan pujante como el que recorre el planeta contemplando p\u00e1jaros, ha reabierto al p\u00fablico los lugares sobre los que antes se guardaba silencio. Como el cuarto 1313 de la residencia de Oatland Park.<\/p>\n<p>Warburton, el capit\u00e1n de la selecci\u00f3n galesa de Rugby, se empez\u00f3 a plantear cosas impropias de un deportista de \u00e9lite cuando escuch\u00f3 el relato de lo que hab\u00eda visto Lydiate, su compa\u00f1ero de cuarto. No peg\u00f3 ojo en varias noches, y no entren\u00f3 bien. El resto del grupo reaccion\u00f3 con flema: \u201calgunos muchachos gastan bromas escondi\u00e9ndose en los armarios\u201d. La Uni\u00f3n galesa de rugby, no muy convencida sobre la explicaci\u00f3n de los armarios, decidi\u00f3 tomar cartas en el asunto: no es nada conveniente para un deporte basado en la geometr\u00eda de los espacios que los jugadores sospechen que hay m\u00e1s dimensiones de las tres com\u00fanmente asumidas. Otras dimensiones espaciales desde donde algo o alguien los mira. Desalojaron y cerraron de inmediato la habitaci\u00f3n 1313. La selecci\u00f3n galesa de rugby, la \u201cXV del drag\u00f3n\u201d, no volver\u00e1 a ning\u00fan hotel que haya sido residencia hechizada.<\/p>\n<p>Al menos si al d\u00eda siguiente aspira a ganar alg\u00fan partido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los jugadores de rugby son, como resulta previsible, hombres poco impresionables. Si son casi indiferentes al dolor de sus huesos rotos, en los que no creen, mucho menos reparar\u00e1n en visiones sobrenaturales y presencias inexplicables. Para ellos la realidad es s\u00f3lo aquello que puede ser apartado de un empuj\u00f3n. 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