{"id":176,"date":"2016-04-07T12:41:57","date_gmt":"2016-04-07T10:41:57","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/martinez-abarca\/?p=176"},"modified":"2016-04-07T12:41:57","modified_gmt":"2016-04-07T10:41:57","slug":"felices-contra-optimistas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/martinez-abarca\/2016\/04\/07\/felices-contra-optimistas\/","title":{"rendered":"Felices contra optimistas"},"content":{"rendered":"<p>Las \u00fanicas personas felices en la cultura occidental son los que tienen fe en la existencia de otra vida mejor. Desde que se declar\u00f3 la muerte de Dios, no se ha inventado en el Occidente materialista un sustitutivo para aquella felicidad que daba la fe. Nada que haya funcionado para rellenar el hueco que caus\u00f3 en tanta gente la descreencia. No ha funcionado el buen rollo de la sociedad de consumo. El optimismo no ha hecho a la gente feliz; m\u00e1s bien al contrario. Hay un catecismo de frases de autoayuda decoradas con florecillas para que la gente las interiorice, bajo la vigilancia de la polic\u00eda del optimismo. Una pobre gente que ya no cree en nada serio est\u00e1 obligada a repetir pensamientos para beb\u00e9s, con bonito fondo de atardeceres y m\u00fasica ambiental de \u201cmant\u00e9ngase a la espera\u201d. <\/p>\n<p>Hay una enorme represi\u00f3n ambiental hacia los que no quieren parecer felices. La polic\u00eda del optimismo, que cuenta con una inmensa red de informantes, resulta extremadamente efectiva. Yo he perdido amistades por tener, en \u201cwhattsap\u201d, un fondo negro en lugar de mi foto ense\u00f1ando dientes. Se considera que tengo una arrolladora antipat\u00eda y se me trata como una enfermedad contagiosa.<\/p>\n<p>La felicidad aut\u00e9ntica no es lo que dice el optimismo, \u201clos ratos felices\u201d. La felicidad no exist\u00eda a ratos. Era algo interior, y permanente. Era la esperanza que se esperaba para despu\u00e9s de la desaparici\u00f3n terrenal. La gente era feliz porque cre\u00eda que se dirig\u00eda a ese estadio de felicidad a pesar de su abrumadora fatalidad terrenal.  Se dirig\u00eda a la contemplaci\u00f3n de la Divina Faz. <\/p>\n<p>Sin embargo, desde hace un par de siglos, se ha tratado de sustituir la felicidad que proporcionaba llegar a Dios por la fe en la mejora de la sociedad. La satisfacci\u00f3n espiritual que se supone deb\u00eda de proporcionar, por ejemplo, que hubiese cada vez mayor n\u00famero de insectos catalogados por los entom\u00f3logos. No ha existido siglo que hiciera m\u00e1s por la infelicidad de la gente como el XIX, un siglo que presum\u00eda de haberlo librado de la superstici\u00f3n. En realidad, libr\u00f3 a la gente de encontrar un sentido a su vida. Hubo serios intentos, que llegan hasta hoy, de crear varias religiones materialistas para consuelo de gentes sencillas. Comunismo, consumismo, el optimismo del que se mofaba Voltaire\u2026<\/p>\n<p>El optimismo est\u00e1 promocionado actualmente por poderes p\u00fablicos y privados para evitar que el hombre repare en su terror\u00edfica insignificancia y no consuma. El hombre, desafiante frente al Universo en aquel siglo en que cada descubrimiento era un clavo en el ata\u00fad de Dios, en realidad est\u00e1 acojonado desde entonces por su ausencia. Hoy rellena esa falta con mensajes de \u201ccoaching\u201d motivacional y pulgares hacia arriba en Facebook.<\/p>\n<p>Todo eso se desmoronar\u00e1 porque se sustenta en la nada. Tal vez la fe en la salvaci\u00f3n eterna nunca vuelva a ser lo que fue. Pero caer\u00e1 la secta destructiva del optimismo cuando la gente, incluso la m\u00e1s primaria, caiga en la cuenta de lo que dec\u00eda Churchill: \u201cno se puede enga\u00f1ar a todos, todo el tiempo\u201d. Entonces los pesimistas, como los moralistas franceses del siglo XVIII -aquellos hombres metidos en torreones que llevaban en los bolsillos del abrigo mensajes de un Dios silencioso escritos en papelitos, como quien lleva el \u201cticket\u201d del chino veinticuatro horas-, volver\u00e1n a se\u00f1alar el camino.<\/p>\n<p>La gente ser\u00e1 m\u00e1s feliz en el pesimismo, porque se sentir\u00e1 m\u00e1s verdadera.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las \u00fanicas personas felices en la cultura occidental son los que tienen fe en la existencia de otra vida mejor. Desde que se declar\u00f3 la muerte de Dios, no se ha inventado en el Occidente materialista un sustitutivo para aquella felicidad que daba la fe. 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