{"id":81,"date":"2015-06-14T19:22:25","date_gmt":"2015-06-14T17:22:25","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/martinez-abarca\/?p=81"},"modified":"2015-06-14T19:22:25","modified_gmt":"2015-06-14T17:22:25","slug":"vivir-con-esperanza-cansa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/martinez-abarca\/2015\/06\/14\/vivir-con-esperanza-cansa\/","title":{"rendered":"Vivir con esperanza cansa"},"content":{"rendered":"<p>     Lo m\u00e1s insoportable en una vida no es no tener esperanza de nada, con ser esto abrumador, sino tener esperanza de algo sabiendo que nunca llegar\u00e1. Hay quien se pasa la vida esperando la imposible llamada de un amor ido (alguien que ya tendr\u00eda dificultades para representarse nuestra cara), o incluso la llamada de un recordado amigo difunto. Yo mismo, por si s\u00ed o por si no, guardo los n\u00fameros grabados de mis difuntos, para reconocerlos si telefonean de madrugada\u2026<\/p>\n<p>     La religi\u00f3n cat\u00f3lica, que perdona todo lo terrible que se comete en el mundo, incluso si eres El Padrino y ordenaste asesinar a tu hermano, tuerce un poco el gesto ante la madre los pecados metaf\u00edsicos: la desesperaci\u00f3n. Esta es una cosa impresionante. Si uno se declara absolutamente desesperado niega la posibilidad de esperanza, niega a Dios. Se absuelve sin muchos problemas al que tira la bomba at\u00f3mica sobre una gran ciudad o al que mete al crematorio a millones de jud\u00edos para que acaben todos en un cenicero, como bromea chistoso ese concejal madrile\u00f1o de la multimarca Podemos. Escandaliza m\u00e1s al confesor que declares la desesperaci\u00f3n cruda, como el que vive el invierno continuado del coraz\u00f3n con la calefacci\u00f3n cortada. Se supone que vivir esperanzado conforta. Normalmente es as\u00ed, pero puede ser tambi\u00e9n lo m\u00e1s agotador. Cuando nuestra esperanza la sospechamos, en el fondo, infundada y nos empe\u00f1amos en aguardarla para no afrontar la verdad. \u00bfLa verdad? Usted no est\u00e1 preparado para saber la verdad.<\/p>\n<p>     La mente humana, por instinto de supervivencia, segrega sustancias qu\u00edmicas muy concretas que provocan en la mente esperanzas irreales y que se represente todo mejor de lo que es. Digamos que la mayor\u00eda de la gente vive \u201cdopada\u201c. Hay infortunados que no segregan estas sustancias, y se enfrentan a la realidad a pelo. No tener esperanza de nada es un estado de desesperaci\u00f3n casi absoluto, cierto. Pero el estado de desesperaci\u00f3n totalmente absoluto es alentar una esperanza\u2026 intuyendo que nunca se cumplir\u00e1.<\/p>\n<p>     Hay una novelita autobiogr\u00e1fica de Gonz\u00e1lez-Ruano, olvidada hoy, \u201cNi C\u00e9sar ni nada\u201d. En ella, el autor recibe una inoportuna llamada telef\u00f3nica en la alta noche en su casa de Madrid. Son unos amigos de su \u00e9poca feliz en la Costa Azul, que le anuncian que quieren ir a visitarlo a los dos o tres d\u00edas y charlar de los buenos tiempos. Al principio se siente inc\u00f3modo al tener que encontrarse con gente del pasado y zambullirse en la nostalgia. Luego, recreando aquella \u00e9poca perdida, desea volver a verlos. Le han creado una ilusi\u00f3n. Pero los viejos amigos de los d\u00edas felices no se presentan a su cita, ni vuelven a telefonear. Y no llegan ni al d\u00eda siguiente de la cita, ni al siguiente, ni nunca. Y ya el autor debe vivir el resto de su vida (por entonces era el a\u00f1o de 1951) pregunt\u00e1ndose qu\u00e9 habr\u00eda pasado para esa ausencia sin explicaciones, con la torturante esperanza ilusa de recibir un d\u00eda una llamada&#8230;<\/p>\n<p>Una llamada que a fecha de 1965, muerte del autor, naturalmente no se hab\u00eda producido. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo m\u00e1s insoportable en una vida no es no tener esperanza de nada, con ser esto abrumador, sino tener esperanza de algo sabiendo que nunca llegar\u00e1. 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