{"id":90,"date":"2015-06-24T14:27:49","date_gmt":"2015-06-24T12:27:49","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/martinez-abarca\/?p=90"},"modified":"2015-06-24T14:27:49","modified_gmt":"2015-06-24T12:27:49","slug":"lo-poco-que-queda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/martinez-abarca\/2015\/06\/24\/lo-poco-que-queda\/","title":{"rendered":"Lo poco que queda"},"content":{"rendered":"<p>     De la vida de cualquiera queda, despu\u00e9s de morir, siempre asombrosamente poco, como si s\u00f3lo hubiese vivido durante cinco minutos. Al principio, no parece que quede tan poco. Notamos una sensaci\u00f3n intensa del aire que ha respirado. Los sitios donde sol\u00eda permanecer huelen casi asfixiantemente al que ya no est\u00e1. Cierta vez le\u00ed que el hijo de un genio del deporte brit\u00e1nico que muri\u00f3 a los veintipocos a\u00f1os hizo, varios decenios despu\u00e9s, una biograf\u00eda de su padre, del que apenas ten\u00eda recuerdo. Tras entrevistar a mucha gente y buscar por todos lados algo que le devolviera en parte a la persona, lo \u00fanico que logr\u00f3 atrapar el bi\u00f3grafo, seg\u00fan confes\u00f3, fue el olor al masaje para despu\u00e9s del afeitado &#8220;Old spice&#8221; que utilizaba su padre. Todo un libro para encontrar, apenas, un antiguo aroma metido en la memoria de ni\u00f1o&#8230; <\/p>\n<p>     Al principio no hay una ausencia del difunto. La ausencia de alguien es eso que se nota mucho m\u00e1s tarde que su desaparici\u00f3n, como si la ausencia viniese en otro tren desde una ciudad m\u00e1s lejana. Porque en los primeros meses todo est\u00e1 impregnado del resplandor del que se ha ido. Eso desaparece pronto. Luego apenas nos quedan unos objetos que les pertenecieron. Cosas escasas. Es sorprendente lo poco que queda de alguien una vez regalada la ropa buena a los parientes y tirado lo considerado inservible. Creemos que esos objetos siempre tendr\u00e1n la huella de los que fueron sus due\u00f1os. Que servir\u00e1n de recordatorio eterno, incluso en generaciones venideras que no los habr\u00e1n conocido. No es as\u00ed.<\/p>\n<p>      Lo sorprendente de la existencia material es que ni siquiera los objetos recordar\u00e1n siempre a quien los ten\u00eda en tanta estima. Que eso se disipar\u00e1 tambi\u00e9n, hasta volver a ser cosas an\u00f3nimas que no quieren decirnos nada de aquella persona. Los propios objetos inertes no son en realidad inertes, se transforman. Llegan a parecer una mala copia de lo que fueron, como una corteza cada vez m\u00e1s reseca y transl\u00facida.<\/p>\n<p>      Pasado m\u00e1s tiempo a\u00fan, ni siquiera eso. Yo me ech\u00e9 una vez una siesta en un sof\u00e1 donde el presidente norteamericano John F. Kennedy hab\u00eda cerrado un decisivo acuerdo en 1963, a\u00f1o de su magnicidio. Nada recordaba ninguna grandeza. No era m\u00e1s que un saco de muelles chirriantes. O esas casas de personas ilustres donde la pol\u00edtica tur\u00edstica ha querido mantener intacta, por mitoman\u00eda, la habitaci\u00f3n en que esos ilustres pasaban casi todo su tiempo trabajando. La voluntad de preservarlo todo es enternecedora: encontramos pelotas de papel por el suelo, las \u00faltimas que no lograron ser encestadas en la papelera; hasta la ro\u00f1a est\u00e1 en la exacta posici\u00f3n en que qued\u00f3 en vida del personaje. Alguien limpia esa estancia cuidados\u00edsimamente con un plumero de marab\u00fa, para no alterar nada. Pero no hay nada que hacer.<\/p>\n<p>     Porque esa habitaci\u00f3n no recuerda a la que era con la persona que la vivi\u00f3. Comparamos esa estancia en im\u00e1genes antiguas y advertimos que el tiempo, por alguna extra\u00f1a raz\u00f3n, ha cambiado toda la apariencia, siendo en teor\u00eda exactamente el mismo lugar. Pasados suficientes a\u00f1os, lo conservado exactamente igual ya no se parece en absoluto.    <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De la vida de cualquiera queda, despu\u00e9s de morir, siempre asombrosamente poco, como si s\u00f3lo hubiese vivido durante cinco minutos. Al principio, no parece que quede tan poco. Notamos una sensaci\u00f3n intensa del aire que ha respirado. Los sitios donde sol\u00eda permanecer huelen casi asfixiantemente al que ya no est\u00e1. Cierta vez le\u00ed que el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":35,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/martinez-abarca\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/martinez-abarca\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/martinez-abarca\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/martinez-abarca\/wp-json\/wp\/v2\/users\/35"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/martinez-abarca\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/martinez-abarca\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/martinez-abarca\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/martinez-abarca\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/martinez-abarca\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}