{"id":656,"date":"2017-08-28T11:51:41","date_gmt":"2017-08-28T11:51:41","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/menudapolitica\/?p=656"},"modified":"2017-08-28T11:53:00","modified_gmt":"2017-08-28T11:53:00","slug":"turismo-de-sangria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/menudapolitica\/2017\/08\/28\/turismo-de-sangria\/","title":{"rendered":"Turismo de sangr\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>Aquel taxista de Madrid, su mujer, la suegra y una ni\u00f1a con flotador entraron a la macrodiscoteca de moda sin m\u00e1s ropaje que ba\u00f1ador y toalla, saludaron por su nombre al musculoso portero y se zambulleron antes que nadie en la fiesta de la espuma -que una noche m\u00e1s estaba a punto de llenarles de felicidad- en el mismo barre\u00f1o donde una chica de Albacete hab\u00eda ganado en la v\u00edspera el concurso de \u2018miss camiseta mojada\u2019. Ni un cubata se tom\u00f3 la familia, pese a que ten\u00eda barra libre del due\u00f1o a cambio de que se resignara a dormir de d\u00eda durante toda la quincena, ya que por la noche su apartamento no dejaba de temblar, por las reverberaciones de la m\u00fasica, y una vez comprobado que de nada hab\u00edan servido las numerosas denuncias del verano anterior. La discoteca -almenas postizas, dos pistas, jaulas para los m\u00e1s bailongos, piscina, gog\u00f3s, palmeras y garraf\u00f3n-, se situaba a las afueras del pueblo, pegada a un invernadero. Pero no ten\u00eda p\u00e9rdida. Un ca\u00f1\u00f3n de rayos l\u00e1ser que iluminaban las tomateras circundantes te guiaba hasta el establecimiento, y all\u00ed aparcabas sobre un terrapl\u00e9n, si -como sol\u00eda suceder-ya estaba imposible la explanada que se ofrec\u00eda de aparcamiento y en la que sexo y droga corr\u00edan por dentro y por fuera de los coches sin respeto alguno a lagartijas y mosquitos, confundidos en su h\u00e1bitat por aquella marabunta ocasional. Estaba garantizado que los viernes y los s\u00e1bados har\u00edas el camino en caravana, y que a la vuelta, ya al alba, te esperar\u00eda un control de alcoholemia.<\/p>\n<p>Tampoco de d\u00eda te aburr\u00edas. Ojeabas medio peri\u00f3dico en la cola de los churros, buscabas el pan, echabas un pesta\u00f1eo por el s\u00faper y, cuando te dabas cuenta, ya estabas sudando. A la playa. Segunda l\u00ednea, no est\u00e1 mal, qu\u00e9 raro, ser\u00e1 porque se ha nublado. Un vertido de aguas fecales obligaba a cerrarla hasta la tarde o incluso hasta la ma\u00f1ana siguiente, alguna vez en julio y -seguro- otras tres o cuatro en agosto, cuando la poblaci\u00f3n se multiplicaba y las tuber\u00edas reventaban. El Ayuntamiento te cobraba los recibos de todo el a\u00f1o, pero, bien, bien, lo que se dice bien, la red de agua potable solo funcionaba en temporada baja. Demasiada gente para este pueblo. Era la \u00fanica e inadmisible explicaci\u00f3n municipal. <\/p>\n<p>La siesta se ve\u00eda interrumpida a las cinco de la tarde, como si el descanso entendiera de horas, por la flauta del afilador, el derrape de alg\u00fan ni\u00f1ato con la moto trucada o el descapotable con se\u00f1orita en lo alto que recorr\u00eda las urbanizaciones forrado de altavoces que anunciaban la fiesta de la espuma en la macrodiscoteca de moda. Tampoco ayudaba a completar un feliz veraneo que pidieras en la terraza del paseo mar\u00edtimo un calamar a la plancha y te sirvieran anillas de calamar descongeladas, o que comerte una pizza con ensalada te costara dos horas y m\u00e1s dinero de la cuenta.<\/p>\n<p>Todo esto suced\u00eda invariablemente (\u00bfsucede a\u00fan?) en cualesquiera de los pueblos de nuestra Costa C\u00e1lida, la misma que regala, para quien sepa gozarlas, algunas de las mejores playas de Espa\u00f1a -s\u00ed, de las mejores de Espa\u00f1a-, gracias a su arena dorada y sus aguas limpias, en las que puede uno ba\u00f1arse sin necesidad de escarpines, unas playas que ya quisieran para s\u00ed Andaluc\u00eda y Catalu\u00f1a (las dos autonom\u00edas que m\u00e1s turistas reciben); el mismo litoral tambi\u00e9n en el que una puesta de sol -imbatible la del Mar Menor- parece sacada de una paleta de colores y con la que tampoco alcanzan a rivalizar los crep\u00fasculos a menudo desabridos de la cornisa cant\u00e1brica y de la orilla oce\u00e1nica.<\/p>\n<p>Cuando vi a la familia de Madrid lanzarse de cabeza a la fiesta de la espuma en aquella discoteca de las afueras, me dije, hace ya de esto veinte a\u00f1os, que el turismo iba mal encaminado. A\u00fan no hab\u00edan salido de la caverna los \u2018kaleborrokas\u2019 que este verano pintarrajean los autobuses de los \u2018guiris\u2019 y pinchan las bicicletas municipales de alquiler, pero yo empec\u00e9 a tener claro entonces que nuestro tradicional modelo de turismo se agotaba, y hoy estoy convencido de que si por estos pagos no se ha llegado a los extremos del \u2018balconing\u2019 y de las borracheras colectivas de Magaluf ha sido por la falta de hoteles para alojar a tantos borregos juntos. Solo por eso. El cariz que nuestras playas empezaban a tomar en los noventa, y el fe\u00edsmo rampante, parec\u00edan abocarnos a convertirnos tambi\u00e9n en un destino barato. Nos empe\u00f1amos en contar cu\u00e1ntos visitantes m\u00e1s recibimos cada verano, a la caza de medallas estad\u00edsticas, sin avistar el riesgo de que el sector languidezca, no porque se masifique (una eventualidad a\u00fan lejana), sino porque se empobrezca. Nuestros hoteles son los m\u00e1s baratos, pero tambi\u00e9n los menos rentables. Mal negocio. Los visitantes extranjeros vienen en su gran mayor\u00eda empaquetados por un operador, pero no llegan individualmente atra\u00eddos por unos encantos que apenas conocen debido a una promoci\u00f3n errante y desacertada. Es el momento de apuntarse al gran debate nacional que Gobierno, autonom\u00edas y empresarios acaban de abrir, empujados por los brotes de \u2018turismofobia\u2019, y definir un modelo definitivo para la Regi\u00f3n en el que, si bien cabe toda la riqueza tur\u00edstica disponible (la cultural, la gastron\u00f3mica, la natural y la religiosa), habr\u00e1 que apostar por valores seguros e identificar sin ambages ni complejos nuestras fortalezas, que son -admit\u00e1moslo ya de entrada- el sol y la playa. Pero de poco servir\u00e1n tales atributos si no se revisten -de verdad, no de boquilla- con el marchamo de la calidad y el criterio inapelable de la sostenibilidad. De no hacerlo as\u00ed, nos enfrentaremos al riesgo de seguir engrosando la estad\u00edstica con los turistas \u2018low cost\u2019, con los que suben al avi\u00f3n ya ebrios, con los que ahora la l\u00edan parda en Magaluf, y con todos aquellos a quienes Catalu\u00f1a y Baleares no dejar\u00e1n entrar porque se han dado cuenta, a tiempo, de que la masificaci\u00f3n pone en peligro su gallina de los huevos de oro. Nos quedaremos con las migajas, con las sobras de los otros, con quienes no se toman ni una cerveza porque la llevan comprada del chino, y con quienes disfrutan m\u00e1s en una fiesta de la espuma (\u00a1Dios m\u00edo!) que amartel\u00e1ndose de atardecida con la brisa que acaricia a un buen chiringuito.  <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aquel taxista de Madrid, su mujer, la suegra y una ni\u00f1a con flotador entraron a la macrodiscoteca de moda sin m\u00e1s ropaje que ba\u00f1ador y toalla, saludaron por su nombre al musculoso portero y se zambulleron antes que nadie en la fiesta de la espuma -que una noche m\u00e1s estaba a punto de llenarles de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":21,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/menudapolitica\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/656"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/menudapolitica\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/menudapolitica\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/menudapolitica\/wp-json\/wp\/v2\/users\/21"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/menudapolitica\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=656"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/menudapolitica\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/656\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":657,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/menudapolitica\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/656\/revisions\/657"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/menudapolitica\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=656"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/menudapolitica\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=656"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/menudapolitica\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=656"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}