{"id":726,"date":"2018-03-04T09:56:51","date_gmt":"2018-03-04T09:56:51","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/menudapolitica\/?p=726"},"modified":"2018-03-04T09:56:51","modified_gmt":"2018-03-04T09:56:51","slug":"politicos-y-politicas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/menudapolitica\/2018\/03\/04\/politicos-y-politicas\/","title":{"rendered":"Pol\u00edticos y pol\u00edticas"},"content":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de siete d\u00edas de paro en la construcci\u00f3n, los ladrillos volaban por la Gran V\u00eda de Murcia y las \u2018lecheras\u2019 de la Polic\u00eda Nacional ululaban por las calles adyacentes a la caza de huelguistas y manifestantes, en aquel marzo convulso de 1977. Los derechos de huelga y asociaci\u00f3n sindical a\u00fan no estaban reconocidos en Espa\u00f1a, de modo que hubo despidos, arrestos y alg\u00fan herido. Por incre\u00edble que hoy parezca, los miles de obreros que exig\u00edan mejores condiciones laborales y desafiaban en la calle al orden establecido ten\u00edan delante a una lideresa: la ugetista Mari Carmen Lorente. Su figura nunca fue reconocida suficientemente en el sindicalismo ni en el PSOE, partido al que se afili\u00f3 tambi\u00e9n y del que fue concejal en Murcia durante la primera corporaci\u00f3n democr\u00e1tica (elecciones de 1979), con Jos\u00e9 Mar\u00eda Aroca de alcalde. Mari Carmen Lorente llev\u00f3 lejos su lucha personal por la igualdad en los a\u00f1os ochenta, al punto de acabar con la sacrosanta tradici\u00f3n de que las mujeres no pudieran tripular carrozas en el Entierro de la Sardina. Ella lo hizo. Se plant\u00f3 en la cabeza del desfile y exigi\u00f3 subirse a la carroza que cada a\u00f1o sacaban los concejales. Recuerdo vivamente, porque yo estaba all\u00ed, las palabras con que ret\u00f3 a los directivos de la Agrupaci\u00f3n Sardinera: \u00abNo me dej\u00e1is porque soy mujer. \u00a1Pues tambi\u00e9n soy concejal, pijo, y esta es la carroza de los concejales!\u00bb. El Entierro sali\u00f3 tarde, pero sali\u00f3, y con una mujer por primera vez en lo alto de la carriola repartiendo juguetes a manos llenas: la \u00fanica mujer protagonista en un festejo reservado hist\u00f3ricamente a los hombres. Mari Carmen Lorente no fue la \u00fanica que desbroz\u00f3 caminos en la pol\u00edtica regional. La doctora y tambi\u00e9n concejal de Murcia Elvira Ramos abander\u00f3 en 1976 el Movimiento Democr\u00e1tico de Mujeres desde su puesto en el Comit\u00e9 Central del PCE, cuando de sexismo no se hablaba en las tribunas ni en los bares pero algunas ya militaban en el feminismo. Marxista hasta el tu\u00e9tano, Elvira Ramos culpaba de la marginaci\u00f3n femenina a \u00ablos intereses del capital\u00bb, y no tanto a la resistencia de una sociedad masculinizante que, ya en 1982, se permiti\u00f3 frivolizar con el atractivo f\u00edsico de la diputada socialista por Murcia Carmela Garc\u00eda Moreno llam\u00e1ndola \u2018Miss Congreso\u2019 en las revistas del coraz\u00f3n y en los corrillos de las instituciones, algo afortunadamente impensable hoy. A su manera, la derecha tambi\u00e9n alumbr\u00f3 pioneras en la vida p\u00fablica regional, como Josefina Alcayna, delegada de Educaci\u00f3n con UCD en la Espa\u00f1a todav\u00eda rancia de 1980, y a quien toc\u00f3 presidir, rodeada siempre de hombres, la mesa de contrataci\u00f3n que adjudic\u00f3 la construcci\u00f3n de numerosos colegios p\u00fablicos. O Lourdes N\u00fa\u00f1ez Salinas, concejal en Murcia con Alianza Popular (AP), situada por Juan Ram\u00f3n Calero en la secretar\u00eda general, esto es, como n\u00famero dos de una formaci\u00f3n inequ\u00edvocamente conservadora. Calero, por cierto, fue quien meti\u00f3 literalmente en la pol\u00edtica a Luisa Fernanda Rudi, despu\u00e9s alcaldesa de Zaragoza, presidenta de Arag\u00f3n y presidenta del Congreso.<\/p>\n<p>Queda mucho por recorrer para alcanzar la equiparaci\u00f3n de la mujer en el pin\u00e1culo de las instituciones, pero en Murcia se abri\u00f3 un buen tramo del camino con la elecci\u00f3n de la primera presidenta auton\u00f3mica de Espa\u00f1a, la socialista Mar\u00eda Antonia Mart\u00ednez, quien durante su breve mandato en el palacio de San Esteban (1993-95) coincidi\u00f3 con otra mujer en la Delegaci\u00f3n del Gobierno, Concepci\u00f3n S\u00e1enz. Ninguna otra regi\u00f3n estuvo dirigida entonces por dos mujeres a la vez. Son buenas credenciales para una comunidad peque\u00f1a de la que sali\u00f3 la primera mujer en la historia de la Real Academia Espa\u00f1ola (Carmen Conde, 1979) y que mucho antes, durante la Segunda Rep\u00fablica, hab\u00eda dejado tambi\u00e9n en manos de mujeres alcald\u00edas importantes como la de Beniel (Carmen Segura Chaserot, 1933).<\/p>\n<p>\u00bfY actualmente? Rosa Pe\u00f1alver preside la Asamblea Regional, lo que la convierte en la segunda autoridad de la plaza. Ella, sin embargo, es la excepci\u00f3n, como lament\u00f3 el mi\u00e9rcoles durante su emotiva intervenci\u00f3n en el congreso MU y MU. Hay otras mujeres en los organigramas de la vida p\u00fablica, quiz\u00e1 m\u00e1s que nunca, pero no re\u00fanen m\u00e1s poder porque no ejercen desde la cima, si bien las quince alcaldesas que hoy se asoman a las p\u00e1ginas de \u2018La Verdad\u2019 constituyen otros tantos islotes, respetad\u00edsimos y meritorios, en el archipi\u00e9lago de la pol\u00edtica murciana. Ser\u00e1n diecis\u00e9is pronto, cuando Diego Conesa ceda la vara de mando de Alhama a su concejal de Educaci\u00f3n, Mariola Guevara, para dedicarse por completo a la secretar\u00eda general del PSOE. Diecis\u00e9is de cuarenta y cinco es una proporci\u00f3n esperanzadora, aunque lejos a\u00fan del horizonte deseable. Pedro Antonio S\u00e1nchez (PAS) apunt\u00f3 m\u00e1s alto que nadie en la batalla por dar visibilidad a las f\u00e9minas, y lo hizo desde un partido, el PP, que no cree en las listas cremallera (chico-chica-chico-chica) ni se impone la paridad en sus candidaturas y \u00f3rganos directivos. PAS form\u00f3 en julio de 2015 el Ejecutivo aut\u00f3nomo con m\u00e1s mujeres de Espa\u00f1a: seis de nueve consejer\u00edas fueron para ellas. Tres a\u00f1os despu\u00e9s, en Murcia gobierna el presidente auton\u00f3mico m\u00e1s joven del pa\u00eds, Fernando L\u00f3pez Miras, pero lo hace con la mitad de mujeres -solo tres- de las que se sentaban en el gabinete de su antecesor.<\/p>\n<p>En cuanto a la estructura de los partidos, la derecha no termina de asumir para sus cargos representativos la paridad de g\u00e9nero, que para la izquierda constituye, sin embargo, un imperativo categ\u00f3rico. Al Comit\u00e9 Ejecutivo Regional del PP pertenecen 16 mujeres y 36 hombres, en tanto que el Comit\u00e9 Auton\u00f3mico de Ciudadanos incluye a 5 mujeres y 13 hombres. Al otro lado de la raya, el PSOE est\u00e1 dirigido desde su Comisi\u00f3n Ejecutiva Regional por 17 mujeres y 18 hombres, y Podemos se gobierna con un Consejo Ciudadano Aut\u00f3nomico de 20 mujeres y 19 hombres.<\/p>\n<p>Es de suponer que este relato meramente num\u00e9rico quedar\u00e1 obsoleto pasado un tiempo, cuando ya no resulte necesario reivindicar (porque sea una realidad) la equiparaci\u00f3n de hombres y mujeres en la pol\u00edtica. Entonces se ver\u00e1 que la igualdad se habr\u00e1 conseguido no porque digamos \u2018miembros y miembras\u2019 y \u2018portavoces y portavozas\u2019, y tampoco por una buena colecci\u00f3n de esl\u00f3ganes, sino por el coraje personal y el empuje colectivo de quienes, como Mari Carmen Lorente y tantas otras luchadoras, abrieron caminos que parec\u00edan inextricables en aquella Murcia pacata de la transici\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de siete d\u00edas de paro en la construcci\u00f3n, los ladrillos volaban por la Gran V\u00eda de Murcia y las \u2018lecheras\u2019 de la Polic\u00eda Nacional ululaban por las calles adyacentes a la caza de huelguistas y manifestantes, en aquel marzo convulso de 1977. 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