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	<title>Paisajes de la infancia | Microhistoria(s) - Blogs laverdad.es</title>
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	<description>Nuestro patrimonio cultural en pequeñas dosis</description>
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		<title>Paisajes de la infancia | Microhistoria(s) - Blogs laverdad.es</title>
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		<pubDate>Tue, 12 Jan 2016 13:14:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Rubio</dc:creator>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>Todos tenemos un paisaje que nos devuelve a la infancia. El mío, no podía ser de otra forma, está en Mazarrón, y es el Cabezo del Santo. El cerro, que se alza a la salida del pueblo en dirección al Puerto para recordarnos el pasado volcánico de estas tierras preñadas de mineral, fue hace tiempo escenario de divertidos juegos bajo los pinos, excursiones de tardes sin escuela y sabrosas meriendas en días especiales. Cuarenta años después, que se dice pronto, vuelvo a subir por la colina, y me duele contemplar tanta desidia. La suciedad campa a sus anchas porque a algunos usuarios no se les ocurre nada mejor que tirar sus desechos en plena naturaleza, pero también porque el Ayuntamiento no dispone de un servicio para mantener en condiciones este pulmón verde, referente del paisaje urbano. La escalinata de piedra construida con el fin de facilitar el acceso tampoco se ha conservado como debiera. Sobresalen peligrosos hierros y faltan tramos de barandilla. Y la cartelería que informaba de los recursos naturales y la historia que atesora este paraje resultan ilegibles, devorados por el sol y las pintadas. En cuanto a la vegetación, las plagas y la sequía han hecho estragos, y nadie se ha preocupado de sanear el escaso arbolado que sobrevive a duras penas. Para coronar tanta dejadez, el monumento religioso que se alza en lo más alto (erigido con las aportaciones de los vecinos a principios de la década de los años 50) está sucio por los garabatos de pintura y presenta algunos desprendimientos.</p>
<div id="attachment_416" style="width: 178px" class="wp-caption alignright"><a href="/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2016/01/cabezo-22.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-416" class="size-medium wp-image-416" title="cabezo 2" src="/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2016/01/cabezo-22.jpg" alt="" width="168" height="300" srcset="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2016/01/cabezo-22.jpg 1733w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2016/01/cabezo-22-768x1365.jpg 768w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2016/01/cabezo-22-576x1024.jpg 576w" sizes="(max-width: 168px) 100vw, 168px"></a><p id="caption-attachment-416" class="wp-caption-text">Pintadas en el monumento del Sagrado Corazón. / M.R.M.</p></div>
<p>En resumen, un feo panorama al que, por desgracia, nos tienen acostumbrados en este pueblo. Porque solo hay que darse una vuelta para comprobar cómo otros iconos de la localidad siguen a la espera de tiempos mejores: desde el edificio modernista del Casino (convertido en un palomar) a los históricos cotos mineros, abandonados para que ‘cazatesoros’ y chatarreros ilegales hagan su particular negocio. O el castillo de los Vélez, a medio rehabilitar; la torre del Molinete, sin uso; el no-museo de La Cañadica… De pena.</p>
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