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	<title>Microhistoria(s)Arquitectura popular &#8211; Microhistoria(s)</title>
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	<description>Nuestro patrimonio cultural en pequeñas dosis</description>
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		<title>La piedra seca, una oportunidad perdida</title>
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		<pubDate>Fri, 07 Dec 2018 13:31:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Rubio</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_799" style="width: 293px" class="wp-caption alignright"><a href="https://blogs.laverdad.es/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2018/12/11-Escarabaja.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-799" class="size-full wp-image-799" src="https://blogs.laverdad.es/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2018/12/11-Escarabaja.jpg" alt="Construcciones en piedra seca conocidas como cucos en Jumilla. C. Herrero" width="283" height="257" /></a><p id="caption-attachment-799" class="wp-caption-text">Construcciones en piedra seca conocidas como cucos en Jumilla. C. Herrero</p></div>
<p><a href="https://blogs.laverdad.es/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2018/12/14-Zacarias-3.jpg"><img decoding="async" class="alignright size-medium wp-image-800" src="https://blogs.laverdad.es/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2018/12/14-Zacarias-3.jpg" alt="14-zacarias-3" width="283" height="252" /></a>La Región regresó de la última reunión de la Unesco, celebrada en Port Louis (isla Mauricio), con el reconocimiento de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad para sus tamboradas de Mula y Moratalla. Sin embargo, el premio podía haber sido doble. Porque en la misma asamblea, el arte de la piedra seca (una candidatura presentada por España y otros siete países) también se alzó con el mismo distintivo. Ocho comunidades autónomas (Andalucía, Aragón, Asturias, Islas Baleares, Cataluña, Extremadura, Galicia y Valencia) se sumaron a la iniciativa y, por tanto, ahora pueden presumir de contar con ese distintivo internacional para un tipo de arquitectura rural que también está muy presente en la geografía regional. De hecho, Murcia se mostró interesada en entrar en esa candidatura y realizó algunas gestiones. Incluso el Ministerio de Cultura llegó a constatar que la Región contaba con elementos suficientes para optar al reconocimiento conjunto. Sin embargo, al final, no se hicieron los deberes, sin que se conozca una explicación oficial de ese paso atrás.</p>
<p>Esta oportunidad perdida ha causado indignación entre expertos y asociaciones dedicadas a la difusión del patrimonio. Y parece que en el seno de la Dirección General de Bienes Culturales, que dirige Juan Antonio Lorca, también existe malestar. Algunas voces ya están planteando que la Consejería de Cultura debe retomar los trámites a fin de conseguir la adhesión a la candidatura, aunque sea a toro pasado, si bien no hay certeza de que esto sea posible.</p>
<p>El arte de la piedra seca hace referencia a una serie de estructuras levantadas en zonas rurales a partir de una selección de piedras que se colocan unas sobre otras hasta formar la construcción deseada sin utilizar otro material para su unión. La comarca del Altiplano conserva los elementos más singulares en este tipo de arquitectura: los conocidos como cucos, unos refugios que funcionan como pequeños albergues en mitad del campo para uso de los agricultores, aunque otros se emplean como pajares y gallineros. Según un estudio realizado por Cayetano Herrero, director del Museo Etnográfico de Jumilla, en el término municipal jumillano se mantienen en pie veinte de estas construcciones, de los siglos XVIII y XIX,  pero también existen otros ejemplos similares en Yecla y Abanilla. Este mismo arte constructivo también se puede admirar en una presas contra las escorrentías en El Carche (Jumilla) y en terrazas para cultivos de secano en Sierra Espuña, que además sirven de freno a la erosión.</p>
<p>El desaguisado en esta candidatura frustrada seguro que tiene algún responsable. Pero quizás no sea ahora el momento de buscar culpables, sino de remar todos juntos por si el entuerto aún tiene solución, a fin de que la Región puede sumar un nuevo atractivo a su lista de Patrimonio de la Humanidad.</p>
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		<title>Retrato de la ruina</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Nov 2015 16:47:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Rubio</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>¿Puede atesorar algún destello de belleza el patrimonio condenado irremediablemente a la desaparición? Es la pregunta a la que el fotógrafo Juan Antonio Cerón ha intentado dar respuesta en su primera incursión artística. Y el resultado se puede ver, hasta el próximo domingo, en la sala los Postigos de Molina de Segura, a través de una selección de instantáneas de edificios que destilan cierto poder de atracción en mitad de la decrepitud y la ruina que los corroen. A este proyecto estético, Cerón ha dedicado dos años de trabajo; cientos de kilómetros recorridos por toda la Región en busca de localizaciones, 5.000 disparos con sus cámaras para, al final, quedarse con catorce fotografías. En &#8216;Donde habita el olvido&#8217;, que así se titula la exposición, el autor trata de mostrar &#8220;el último latido de belleza&#8221; de unos espacios deshabitados que se resisten a morir. Un homenaje a un patrimonio humilde de la arquitectura tradicional formado por escuelas vacías, cortijos abandonados, molinos parados para siempre, ventas en ruinas, viviendas olvidadas por su dueños. Una llamada de atención &#8220;al valor de las cosas cotidianas, tan cercanas que por lo general no vemos&#8221;, advierte el fotógrafo. &#8220;Cuando solo observamos la belleza en aquello que nos deslumbra, en la perfección, en lo ostentoso, ignoramos la bondad y la serenidad de las pequeñas cosas&#8221;, reflexiona Cerón. Las catorce imágenes de la exposición destacan por una apariencia plástica, como si fuera una pintura, que puede llegar a confundir al ojo del espectador, llevándole a pensar que el desconchón o la grieta de esa fachada se puede tocar con las manos. Para este trabajo, el artista se ha valido de lentes focales fijas, con valores de apertura muy bajos para retener la mayor cantidad de luz sin necesidad de trípode. Y, por supuesto, de mucha paciencia. Porque Cerón ha tenido que regresar en más de una ocasión hasta alguno de los escenarios escogidos con el fin de disponer de la luz necesaria para el enfoque perfecto.<br />
&#8216;Donde habita el olvido&#8217; recorre desde Gañuelas (Mazarrón) hasta Raspay (Yecla), desde Fortuna a La Paca (Lorca), mostrando una arquitectura sin vida que emite un último pálpito antes de esfumarse. Un trabajo que aúna el aspecto histórico y documental del objeto fotografiado con un discurso estético basado en la fuerza de esas construcciones. &#8220;Viendo esos edificios abandonados he sentido ganas de llorar&#8221;, admite el fotógrafo. La muestra llegará a principios de año a Espacio Pático (calle San Lorenzo) de Murcia.</p>
<div id="attachment_379" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2015/11/Los-Postigos-2.jpg"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-379" class="size-medium wp-image-379" title="Los Postigos 2" src="/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2015/11/Los-Postigos-2.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://blogs.laverdad.es/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2015/11/Los-Postigos-2.jpg 1600w, https://blogs.laverdad.es/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2015/11/Los-Postigos-2-300x225.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2015/11/Los-Postigos-2-768x576.jpg 768w, https://blogs.laverdad.es/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2015/11/Los-Postigos-2-1024x768.jpg 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-379" class="wp-caption-text">Juan Cerón, junto a la fotografía que abre su muestra.</p></div>
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		<title>&#039;Okupas&#039; en Torre Falcón</title>
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		<pubDate>Mon, 31 Aug 2015 12:31:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Rubio</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arquitectura popular]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Quienes casi a diario paseamos por el carril de Torre Falcón, desde la Senda de Granada a la urbanización Joven Futura, en Murcia, asistimos con una mezcla de pesar y asombro a la degradación que va consumiendo la casa torre que da nombre a este camino. A los hundimientos en parte de la techumbre se unen ahora las pintadas (ahí dejo una foto) aparecidas en la fachada trasera de esta construcción típica de la huerta. Por si fueran pocos males, varios tramos de la valla que protege el inmueble están caídos y  los huecos han dejado el paso libre a unos nuevos inquilinos. Por unas de las ventanas del primer piso asoma un viejo sofá (acompaño imagen), por lo que los &#8216;okupas&#8217; han decidido ponerse cómodos en una propiedad que es municipal, aunque da la impresión de que al Ayuntamiento, con su alcalde José Ballesta a la cabeza, le trae sin cuidado lo que ocurra en este rincón alejado de La Glorieta y del bullicio de la Gran Vía.<a href="/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2015/08/torre-2.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-365" title="torre 2" src="/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2015/08/torre-2.jpg" alt="" width="300" height="168" srcset="https://blogs.laverdad.es/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2015/08/torre-2.jpg 640w, https://blogs.laverdad.es/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2015/08/torre-2-300x169.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p><a href="/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2015/08/torre-1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-364" title="torre 1" src="/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2015/08/torre-1.jpg" alt="" width="300" height="168" srcset="https://blogs.laverdad.es/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2015/08/torre-1.jpg 640w, https://blogs.laverdad.es/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2015/08/torre-1-300x169.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<div>
<div>La casa de Torre Falcón es uno de los edificios que aparecen en la lista roja del patrimonio arquitectònico de la huerta por su peligro de desaparición, al lado de otros elementos etnográficos de relevancia como los molinos del Batán (Zarandona), Alfatego (Espinardo) y del Amor (La Albatalía). El colectivo Murcia huerta viva, surgido de una escisión en el seno de Huermur, se ha presentado públicamente haciendo una llamada de atención para impedir que el abandono termine por arruinar estas edificaciones tradicionales. Y ha hecho llegar a los cinco grupos políticos del Consistorio una iniciativa para la puesta en marcha de una escuela taller que se encargue de la recuperación de esta página de la historia de Murcia. La propuesta, que probablemente se debata en el próximo Pleno, sugiere que la escuela taller debería estar formada por &#8220;un equipo multidisciplinar&#8221;, en colaboración con universidades y colectivos vinculados a la conservación del patrimonio cultural y natural. En este taller de empleo se prepararía a parados que quieran formarse en la utilización de materiales tradicionales y antiguos oficios. La idea tiene buena pinta. A ver en qué queda cuando desembarque en el Salón de Plenos.</div>
</div>
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		<title>Calle Mayor</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Jan 2015 18:31:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Rubio</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arquitectura popular]]></category>
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		<description><![CDATA[El comentario de un lector me lleva a La Ñora. Una información publicada en &#8216;La Verdad&#8216; denunciaba cómo el deterioro y el abandono avanzaban sobre una casa solariega, en la calle Mayor de dicha pedanía murciana, pese a estar protegida por su interés arquitectónico, y el internauta animaba a recorrer unos metros más de esa [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El comentario de un lector me lleva a La Ñora. <a href="http://www.laverdad.es/murcia/ciudad-murcia/201501/19/otro-roto-arquitectura-protegida-20150119003918-v.html">Una información publicada en &#8216;La Verdad</a>&#8216; denunciaba cómo el deterioro y el abandono avanzaban sobre una casa solariega, en la calle Mayor de dicha pedanía murciana, pese a estar protegida por su interés arquitectónico, y el internauta animaba a recorrer unos metros más de esa arteria principal para comprobar los desperfectos en otra vivienda singular: la antigua casa del médico. Tengo que darle la razón (y también las gracias por la invitación). De la decrepitud del inmueble dejan constancia  los andamios en su puerta principal, tratando de evitar que posibles desprendimientos pongan en peligro a los transeúntes. Aparece como un edificio sencillo, de dos alturas, sin decoraciones, salvo en sus ventanas y balcones, pero con una equilibrada fachada gracias a los huecos que se abren en ella, tres en cada nivel que se van haciendo más pequeños conforme se asciende, consiguiendo de esta forma alargar su perfil.</p>
<p>Pero de esta visita fugaz me sorprende que la calle Mayor de La Ñora cuenta con otros encantos, si se sabe mirar. Estamos ante una línea recta que une dos puntos singulares:  la ermita de Nuestra Señora de los Dolores del Paso (siglo XVII) y la noria de origen árabe que da nombre a la pedanía. A izquierda y derecha de la vía (no tan ancha como cabría esperar por su nombre) se suceden ejemplos de arquitectura popular (casas de planta baja y líneas rectas, de coloridas fachadas) y edificios de mayor porte y presencia, como la citada casa del médico, el centro instructivo ñorense o casino, la iglesia de Nuestra Señora del Socorro (XVIII) y, ya en el cruce con La Carrera, la casa solariega de estilo ecléctico (principios del siglo XX) que abría este &#8216;post&#8217;.</p>
<div id="attachment_300" style="width: 235px" class="wp-caption alignleft"><a href="/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2015/01/image001.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-300" class="size-medium wp-image-300" title="image001" src="/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2015/01/image001.jpg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2015/01/image001.jpg 945w, https://blogs.laverdad.es/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2015/01/image001-225x300.jpg 225w, https://blogs.laverdad.es/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2015/01/image001-768x1024.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a><p id="caption-attachment-300" class="wp-caption-text">Fachada de la antigua casa del médico de La Ñora.</p></div>
<p>Pese a que la mañana amanece fresca, la vida se asoma a la calle Mayor sin atisbo de pereza. Los vecinos se saludan por sus nombres al cruzarse de camino al médico o a la compra, y varias mujeres barren briosas las puertas de sus hogares. Da gusto pasear por esta arteria y echo de menos más información sobre su historia. La calle Mayor de La Ñora conserva todavía la esencia de esas arterias principales que han tenido todos los pueblos y que, por desgracia, van desapareciendo conforme crecen las urbanizaciones del extrarradio y mueren los cascos antiguos.</p>
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		<title>Patrimonio al borde del camino</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Dec 2014 19:19:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Rubio</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arquitectura popular]]></category>
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		<description><![CDATA[Otra página del patrimonio industrial de la Región que se borra. La Consejería de Economía y Hacienda acaba de hacer pública la subasta de sus casas de peones camineros. En total, veintidós fincas y edificios, algunos con más de un siglo de historia, que fueron testigos del despegue de las comunicaciones terrestres y de su [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Otra página del patrimonio industrial de la Región que se borra. La Consejería de Economía y Hacienda acaba de hacer pública la subasta de sus casas de peones camineros. En total, veintidós fincas y edificios, algunos con más de un siglo de historia, que fueron testigos del despegue de las comunicaciones terrestres y de su importancia para el desarrollo de una comunidad, enclavada en un cruce de caminos, que ha confiado a las exportaciones (mineral, seda, frutas y verduras) y al turismo su sustento económico. Algunas de estas vías aprovecharon trazados que ya eran transitados en la antigüedad.</p>
<p>El informe técnico (realizado el pasado verano) que acompaña a esta operación de venta resulta demoledor. Da cuenta del penoso estado de conservación de estas viviendas y almacenes. En algunos casos no queda nada más que los cimientos. Las casas de peones camineros acogían a los trabajadores (y a sus familias) encargados de la construcción y conservación de las carreteras. Según señala el investigador Domingo Cuéllar Villar en su trabajo &#8216;La Región de Murcia, en clave de camino&#8217;, había una cada 10 o 15 kilómetros. Y como solían ubicarse en lugares aislados, estas propiedades contaban con pozos y hornos, entre otros equipamientos, para atender las necesidades básicas de sus inquilinos. La descripción que aparece en el expediente para la subasta señala que en muchas de estas fincas (la mayoría en la comarca del Noroeste) todavía quedan corrales, cuadras, aljbes y despensas. La suma que espera embolsarse la Comunidad por la venta de ese patrimonio no llega a 300.000 euros.</p>
<div id="attachment_281" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><a href="/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2014/12/arreglame-esta-foto-para-el-blog-porfi.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-281" class="size-medium wp-image-281" title="arreglame esta foto para el blog porfi" src="/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2014/12/arreglame-esta-foto-para-el-blog-porfi.jpg" alt="" width="300" height="200" srcset="https://blogs.laverdad.es/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2014/12/arreglame-esta-foto-para-el-blog-porfi.jpg 1063w, https://blogs.laverdad.es/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2014/12/arreglame-esta-foto-para-el-blog-porfi-300x200.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2014/12/arreglame-esta-foto-para-el-blog-porfi-768x512.jpg 768w, https://blogs.laverdad.es/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2014/12/arreglame-esta-foto-para-el-blog-porfi-1024x683.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-281" class="wp-caption-text">Fachada del antiguo parador de turismo de Puerto Lumbreras.</p></div>
<p>Las casas de los peones camineros no son el único recuerdo de esta página de la historia industrial que arrancó a finales del siglo XIX, También se conservan viaductos y, por supuesto, un alojamiento con solera, aunque ya fuera de servicio: el parador de turismo de Puerto Lumbreras. El albergue, como se le denominó al principio, data de la década de los años treinta y responde a un diseño dentro de la corriente del racionalismo de postguerra. El plan nacional de modernización de las carreteras obligó a plantearse también la necesidad de poner en marcha una red de alojamientos que funcionaran para dar servicio a los viajeros, cuando los desplazamientos eran eternos y había que hacer noche a mitad de camino. El Patronato Nacional de Turismo convocó un concurso público para su construcción, y en el jurado estaban arquitectos de prestigio como Zuazo, Moguruza y García Mercadal. Ganó el prototipo presentado por Arniches y Domínguez, un edificio sencillo de planta baja y ocho habitaciones. Posteriormente, el establecimiento de Puerto Lumbreras  sufrió reformas y ampliaciones, para adaptarse a las nuevas comodidades, por lo que el inmueble se desvirtuó. La estancia más noble es la que corresponde al bar, con una chimenea encastrada en la pared. Cuando cerró al público, a principios del año pasado, se dijo que reabriría como escuela de hostelería. Pero la promesa se la llevó el viento, como ahora las casas de los peones camineros.</p>
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		<title>Arquitectura de un pueblo</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Oct 2014 15:14:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Rubio</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arquitectura]]></category>
		<category><![CDATA[Arquitectura popular]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>¿Qué valor tiene la arquitectura popular? ¿Se ha velado por la identidad de nuestros pueblos? ¿Viven los cascos urbanos de las poblaciones más pequeñas de la Región una nueva época? Dos noticias publicadas en los últimos días parecen anunciar que las sensibilidades, al menos, parecen estar cambiando. De una parte, la nueva normativa urbanística que quiere sacar adelante, antes de que acabe el año, el Ayuntamiento de Los Alcázares. Según leo en &#8216;La Verdad&#8217;, incide en la conservación de los edificios singulares que todavía quedan en pie en la localidad marmenorense (algunos firmados por los brillantes Pedro Cerdán y Víctor Beltrí), a la vez que se regula la estética arquitectónica en primera línea de playa, descartando, por ejemplo, los colores chillones, las cubiertas metálicas y los baldosines. De otra parte, en Mazarrón, unos doscientos estudiantes de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Cartagena aportarán, en los próximos tres meses, sus ideas para la renovación urbana.  La experiencia arranca con una visita de los alumnos al municipio, para recorrer desde el paisaje minero de los cerros de San Cristóbal y Los Perules a la urbanización &#8216;sesentera&#8217; de Ordenación Bahía y las misteriosas gredas de la playa de Bolnuevo. Como cualquier pueblo, Mazarrón tiene su singularidad, que hunde sus raíces en su pasado minero. De ahí, por ejemplo, que conserve dos iglesias de la misma época (siglo XVI) prácticamente una a lado de la otra, símbolo de los dos marqueses que controlaron el negocio del alumbre. Y pocos monumentos más: el castillo de los Vélez, la casa consistorial del siglo XIX, la iglesia de un antiguo convento franciscano y alguna torre vigía. Pero de la arquitectura popular apenas si queda rastro. Las casas tradicionales (de gruesos muros y techos de láguena) desaparecieron a la par que se agotaba la riqueza en forma de plomo y plata. Y otro tanto ocurrió con la mayoría de edificios con más caché. Porque cuando el negocio minero decayó, todo lo que tenía algo de valor (las colañas de los techos, las rejas de las ventanas, los azulejos decorados) se vendió antes de emprender la &#8216;huida&#8217; hacia un nuevo destino con más futuro. Así que Mazarrón hace tiempo que perdió su personalidad arquitectónica y  ofrece un casco urbano sin identidad ni carácter, deshilachado y desordenado en lo estético.  El Ayuntamiento tiene ahora una oportunidad de oro para aprovechar el torrente de talento y creatividad que esos futuros proyectistas aportarán en los próximos meses. Los resultados se verán después de las vacaciones de Navidad. Será como un gran regalo de reyes. Suerte a todos.</p>
<div id="attachment_253" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><a href="/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2014/10/mazarron-arquitectos.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-253" class="size-full wp-image-253" title="mazarron arquitectos" src="/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2014/10/mazarron-arquitectos.jpg" alt="" width="300" height="200" /></a><p id="caption-attachment-253" class="wp-caption-text">Estudiantes de Arquitectura que realizarán sus proyectos sobre Mazarrón. UPCT</p></div>
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		<title>Un oasis al final del túnel</title>
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		<pubDate>Mon, 26 May 2014 19:50:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Rubio</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arquitectura popular]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>El patrimonio cultural no solo luce en las ciudades. El paisaje rural también tiene sus joyas, que, en bastantes ocasiones, pasan desapercibidas, lo que al final conduce a su destrucción. Carlos Martínez Hernández, embarcado en su tesis doctoral en el departamento de Geografía de la Universidad de Murcia, ha descubierto una de estas perlas. Se trata de una serie de ingenios hidráulicos que han permitido mantener en producción, desde hace más de un siglo, diez hectáreas de huerta en el Mingrano, un campo semiárido a caballo entre Mazarrón, Fuente Álamo y Cartagena. El estudio ha visto la luz en el Congreso Internacional de Molinología celebrado recientemente en Murcia.</p>
<p>Con sus conocimientos como geógrafo y la ayuda de los vecinos, este joven investigador, natural de Las Palas y un enamorado de los paisajes agrícolas abandonados, ha podido rescatar del olvido un conjunto de ingeniería tradicional, que data del siglo XIX, construido para aprovechar las aguas subterráneas que brotan del llamado manantial de Los Charcos (un metro cúbico por hora en época de lluvias; y la mitad en tiempos de sequía como ahora). En su estudio, Carlos Martínez documenta dos balsas, una de ellas con un bastidor para lavar la lana de las ovejas; varios pozos, alguna noria de sangre y, lo más llamativo, una galería subterránea, de 250 metros de longitud y con 14 respiradores o lumbreras, cuya misión es transportar, desde la cabecera de la rambla del Mingrano, el agua que da la vida a ese oasis de frutales y hortalizas.</p>
<div id="attachment_217" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><a href="/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2014/05/paraadmir.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-217" class="size-medium wp-image-217" title="túnel" src="/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2014/05/paraadmir.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://blogs.laverdad.es/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2014/05/paraadmir.jpg 945w, https://blogs.laverdad.es/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2014/05/paraadmir-300x225.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2014/05/paraadmir-768x576.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-217" class="wp-caption-text">Galería subterránea en el Mingrano. / C. M. H.</p></div>
<p>Resulta llamativo encontrar en el mundo académico este tipo de investigaciones, que se fijan en pequeños elementos del patrimonio rural, perdidos en parajes deshabitados, pero que, pese a ello, esconden una gran historia. El trabajo de Martínez Hernández tiene el mérito de que sienta las bases para la puesta en valor de unos ingenios hidráulicos que forman parte de las raíces y de la forma de vida de un pueblo. La clave está en que lo que no se conoce, ni se respeta ni se conserva. De ese desconocimiento, y de sus consecuencias, también sabemos algo por estas tierras regadas por el Segura. En el citado congreso internacional se puso la lupa sobre el deterioro que sufren los molinos de la huerta de Murcia, singulares edificaciones de la arquitectura tradicional pero que para muchos vecinos solo son ruinas<br />
En fin, hay que confiar en que la llamada de atención que formula este joven geógrafo llegue a las administraciones. Carlos Martínez defiende que la recuperación de este patrimonio hidráulico es el complemento perfecto para relanzar el incipiente turismo rural que vive el Mingrano. Una nueva esperanza para un pueblo que se resiste a desaparecer.</p>
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		<title>¿Vuelve la arquitectura tradicional?</title>
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		<pubDate>Mon, 12 May 2014 19:39:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Rubio</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arquitectura popular]]></category>
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		<description><![CDATA[Escuchando a María Pía Timón Tiemblo, experta del Instituto del Patrimonio Cultural de España, en la presentación, en Murcia, del Plan Nacional de Arquitectura Tradicional, daba la impresión de que esas edificaciones vernáculas forman parte del futuro más que del pasado. Porque algunos de los principios que inspiraron a sus anónimos constructores (acordes con la naturaleza [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Escuchando a María Pía Timón Tiemblo, experta del Instituto del Patrimonio Cultural de España, en la presentación, en Murcia, del Plan Nacional de Arquitectura Tradicional, daba la impresión de que esas edificaciones vernáculas forman parte del futuro más que del pasado. Porque algunos de los principios que inspiraron a sus anónimos constructores (acordes con la naturaleza que tenían más a la mano) siguen vigentes para la arquitectura contemporánea, a la que la crisis ha zarandeado hasta desnudarla de fuegos artificiales y dejarla casi en lo básico, alejada de los costosos megaproyectos que hicieron furor no hace tanto tiempo. En la arquitectura tradicional se imponen técnicas y oficios de antes, así como materiales reutilizados. &#8220;Es un ejemplo de sostenibilidad&#8221;, matizó María Pía Timón en su detallada explicación en los Molinos del Río. Sin adornos superfluos, aunque sin renunciar a la originalidad en los detalles, estas construcciones destacan por su utilidad y su adaptación al entorno. Y muchos de estos mismos fundamentos han estado presentes, por ejemplo, en la última edición de los Premios Regionales de Arquitectura, donde han destacado la recuperación y la integración en el paisaje. También el arquitecto japonés Shigeru Ban, Premio Pritzker 2014, tiene aún mucho que decir de los proyectos sencillos y humildes.</p>
<div id="attachment_199" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><a href="/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2014/05/molino-alfatego-22.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-199" class="size-medium wp-image-199" title="OLYMPUS DIGITAL CAMERA" src="/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2014/05/molino-alfatego-22.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://blogs.laverdad.es/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2014/05/molino-alfatego-22.jpg 945w, https://blogs.laverdad.es/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2014/05/molino-alfatego-22-300x225.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2014/05/molino-alfatego-22-768x576.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-199" class="wp-caption-text">Molino Alfatego, en la acequia del mismo nombre, en Murcia.</p></div>
<p>El Plan Nacional de Arquitectura Tradicional no solo abre la puerta a la rehabilitación de norias, almazaras, yeserías, mataderos, potros de herrar, tahonas, posadas, pozos de nieve, caseríos y alquerías (entre otros muchos elementos); además, despeja el camino para un nuevo nicho de negocio: el de los oficios y materiales que se han ido perdiendo con la industrialización y la globalización. Desde el Instituto del Patrimonio Cultural se anuncia la elaboración de un censo de artesanos y un catálogo de productos que ayuden en las labores de rehabilitación de esas construcciones tradicionales. Unas edificaciones que rompen con la monotonía de lo moderno, ésa de fachadas uniformes que no nos permite distinguir si estamos en uno u otro lugar.<br />
En unos días, el Ministerio de Cultura colgará en su web el tomo completo de este nuevo plan nacional, adelantado con motivo del Congreso de Molinología. A partir de entonces, una comisión de seguimiento se pondrá en marcha para llevar a la práctica el documento. Entre los principales cometidos destaca sensibilizar a la población para que aprecie, de una vez, la importancia de este patrimonio. En Murcia, por ejemplo, la asociación Huermur se ha topado con este problema a la hora de conservar los antiguos molinos. Ahora espera que el plan de arquitectura tradicional sea una tabla de salvación para esos ingenios hidráulicos.</p>
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		<title>Arquitectura bajo tierra</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Apr 2014 21:54:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Rubio</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arquitectura popular]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>La tarde que llego a Caprés, el viento sopla con fuerza. Eso sí, nada comparable al día que las rachas tumbaron la antigua ermita dedicada a San Jerónimo. Esta pedanía fortunera, a poco más de 7 kilómetros al norte de Los Baños, está formada por tres caseríos, desperdigados a la sombra de la sierra del Corque, entre un paisaje agreste y reseco, salpicado de oliveras centenarias. Se trata de uno de los pocos núcleos de la Región donde sus vecinos aún mantienen viva la tradición de morar en casas cuevas. Tierra de fronteras y de primitivos eremitas, aparezco en Caprés con el mejor guía que podía llevar, el chef Cayetano Gómez, ganador de la Copa de Jerez en 2011. Sabe de mi atracción por estas viviendas, tan antiguas como el hombre, excavadas en la tierra, y él se ofrece a mostrarme la suya, en la que ya vivieron sus abuelos maternos. Fuera, el sol aún pica, pero dentro se echa de menos la manga larga. De techos abovedados y paredes encaladas, destaca el hogar de la cocina, con su gran chimenea y un horno moruno.</p>
<p>Las casas cueva siempre mantienen una temperatura agradable, sea cual sea la estación del año. Pero lo que más me llama la atención es la paz que se respira en el interior. Un silencio que se cuela por los poros de la piel, y que resulta el mejor bálsamo para desconectar de la vida mundana. Sin embargo, aún hay más. Porque las vistas desde la puerta de la cueva de mi amigo te dejan boquiabierto. Estamos a 420 metros de altitud, y, al anochecer, se ve cómo aparece una alfombra de luces desde Abanilla a Murcia.</p>
<div id="attachment_184" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><a href="/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2014/04/casa-cueva-albarda-OK3.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-184" class="size-medium wp-image-184" title="casa-cueva-albarda-OK" src="/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2014/04/casa-cueva-albarda-OK3.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://blogs.laverdad.es/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2014/04/casa-cueva-albarda-OK3.jpg 425w, https://blogs.laverdad.es/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2014/04/casa-cueva-albarda-OK3-300x225.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-184" class="wp-caption-text">Chimenea de una casa cueva en el campo de Molina de Segura.</p></div>
<p>Caprés ha sido mi último descubrimiento. Pero existen otras aldeas y barrios con vida subterránea. También me sorprendió Comala, en el campo de Molina de Segura, cerca de Campotéjar y La Albarda. Sus viviendas cueva datan del siglo XIX y fueron horadadas en pequeños promontorios por los jornaleros que llegaron de la Vega Media en busca de trabajo. En esta guía tampoco podía faltar Lorquí. Hace dos décadas, 2.000 de sus 5.000 vecinos seguían utilizando las casas cueva, bien para vivir o bien para guardar aperos. Hoy, su futuro es incierto debido al deterioro que presentan. Un estudio publicado por el departamento de Geografía de la Universidad de Murcia en 1993, ya advertía del peligro que corría este &#8220;patrimonio etnocultural&#8221;, de gran valor para analizar la evolución social de la población. En otras localidades de fuera de la Región, se le ha sacado partido a esta arquitectura popular como alojamientos turísticos. Aquí también se han rehabilitado algunas con este fin. Eso sí, quien mejor ha sabido ver las posibilidades que ofrecen estas construcciones ha sido el Ayuntamiento de Puerto Lumbreras. Su poblado bajo el castillo de Nogalte, que incluso llegó a tener escuela, merece una visita para hacerse una idea de cómo es la vida bajo tierra.</p>
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