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	<title>Microhistoria(s)patrimonio industrial &#8211; Microhistoria(s)</title>
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	<description>Nuestro patrimonio cultural en pequeñas dosis</description>
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		<title>Una herencia del naufragio del &#8216;Sirio&#8217;</title>
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		<pubDate>Fri, 29 Nov 2019 10:33:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Rubio</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Cartagena]]></category>
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		<description><![CDATA[El patrimonio industrial de la Región suma una nueva pieza de valor. La Consejería de Cultura ha catalogado como bien inventariado la estación de telegrafía sin hilos y radio costera de Cabo de Palos (Cartagena), un testimonio de la historia de la navegación. La resolución recoge que las instalaciones deberán protegerse de la demolición y [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>El patrimonio industrial de la Región suma una nueva pieza de valor. La Consejería de Cultura ha catalogado como bien inventariado la estación de telegrafía sin hilos y radio costera de Cabo de Palos (Cartagena), un testimonio de la historia de la navegación. La resolución recoge que las instalaciones deberán protegerse de la demolición y el expolio. La medida de salvaguarda llega tres años después de que la asociación Procabo para la defensa de Cabo de Palos impulsara los trámites ante la Dirección General de Bienes Culturales. La conservación afecta a la portada de acceso, la nave principal, la casa de máquinas y un aljibe que existe en la parcela, situada al borde del mar. El expediente de Cultura otorga una protección provisional a la espera de que se complete todo el proceso, pendiente ahora de las alegaciones. El documento publicado en el Boletín Oficial de la Región de Murcia (BORM) establece que los cuatro elementos «tendrán que ser respetados y no debe autorizarse su demolición». En este sentido, detalla que las dependencias «se mantendrán cerradas para evitar el expolio y se cuidarán las cubiertas y vanos para impedir la entrada de agua y su degradación». Los edificios, donde con el paso del tiempo se abrió una estafeta postal, son en la actualidad propiedad del organismo estatal de Correos. La telegrafía de Cabo de Palos (como se conocen popularmente estas instalaciones ya abandonadas) formaba parte de una red de comunicaciones puesta en marcha a raíz del hundimiento del ‘Sirio’, el 4 de agosto de 1906, precisamente a unas tres millas de Cabo de Palos, una tragedia que dejó 242 víctimas mortales. Estos equipamientos se desarrollaron a principios del siglo XX con el fin de proporcionar auxilio a la navegación y garantizar la seguridad marítima. La estación de Cabo de Palos es la única que se habilitó en la Región de Murcia. También servía para que las familias pudieran contactar desde tierra con sus parientes marinos cuando se encontraban en plena navegación. Contaba con una antena de 75 metros de altura y un alcance de 200 kilómetros. Entró en servicio en diciembre de 1913.</p></blockquote>
<div id="attachment_1014" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2019/11/cabo-de-palos.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-1014" class="size-medium wp-image-1014" src="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2019/11/cabo-de-palos-300x199.jpg" alt="Entrada a la estación de telegrafía de Cabo de Palos. ANTONIO GIL / AGM" width="300" height="199" /></a><p id="caption-attachment-1014" class="wp-caption-text">Entrada a la estación de telegrafía de Cabo de Palos. ANTONIO GIL / AGM</p></div>
<p>Para Cultura, el conjunto debe conservarse ya que representa un testimonio de la industrialización. «Supuso la presencia de personas no relacionadas con las pesquerías ni con el turismo en la zona, hizo cambiar el paisaje humano y fue testigo del desarrollo y evolución de las telecomunicaciones marítimas», indica el expediente. Y remarca que «su recuperación supondría recobrar la historia de la navegación de la costa murciama».<br />
La protección no solo tiene un componente de salvaguarda del patrimonio histórico, según advierte Enrique García-Faria, presidente de la asociación Procabo. También pone a salvo del ladrillo una de las últimas parcelas sin urbanizar en este rincón del litoral cartagenero. García-Faria plantea que en el futuro las dependencias podrían destinarse a un uso cultural. Así sugiere que se habiliten como un centro de interpretación donde organizar actividades juveniles y aulas de verano relacionadas con la náutica y el buceo.</p>
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		<title>Recuerdos para el Casino</title>
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		<pubDate>Wed, 31 Jul 2019 12:08:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Rubio</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arquitectura]]></category>
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		<description><![CDATA[La cara más amable del &#8216;boom&#8217; minero de Mazarrón (tan alejada de la miseria de cientos de familias de trabajadores, de las duras condiciones laborales y de la tragedia de los terribles accidentes en la oscuridad de las galerias) la ofrece el Casino, un edificio que sirvió para el entretenimiento de los linajes más influyentes que [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La cara más amable del &#8216;boom&#8217; minero de Mazarrón (tan alejada de la miseria de cientos de familias de trabajadores, de las duras condiciones laborales y de la tragedia de los terribles accidentes en la oscuridad de las galerias) la ofrece el Casino, un edificio que sirvió para el entretenimiento de los linajes más influyentes que hicieron fortuna con el negocio del plomo y la plata. Tras años de abandono, el inmueble afronta una nueva etapa con el anuncio de su rehabilitación. El primer paso ¬<a href="https://www.laverdad.es/murcia/mazarron/riesgo-desplome-obliga-20190729003630-ntvo.html">la consolidación de la estructura</a>, al borde del colapso y la ruina¬ ya se ha dado y el compromiso ahora es incluir la esperada restauración integral en los Presupuestos municipales de 2020. La singular construcción de dos plantas data del último tercio del siglo XIX. La fecha de inicio de las obras no se conoce, pero sí han quedado referencias acerca de que las primeras fiestas de la burguesía local se celebraron en el verano de 1889. El edificio fue primero residencia y oficina, para luego transformarse para uso recreativo. Su portada más noble (que da a la plaza del Ayuntamiento) destaca por una equilibrada composición, gracias a la distribución de los balcones, y una decoración a base de sillería, almohadillado de china de playa y piedra artificial. No menos elegante resulta la fachada trasera, con un mirador de madera, coronado por un alero de chapa de zinc, y una cancela tan sencilla como original. El autor del proyecto sigue en el anonimato, pero hay quien aprecia en el ornato exterior la mano del arquitecto Francisco de Paula Oliver Rolandi, que por entonces ya trabajaba en los últimos detalles de la vecina y monumental Casa Consistorial, su obra más destacada en Mazarrón, antes de su marcha a Cartagena donde dejó otras obras de relevancia. El Casino, también conocido como Ateneo Cultural, acogió los saraos y ágapes de las clases más favorecidas por esa riqueza arrancada de las entrañas de la tierra. Y la fiesta no se detuvo hasta que los pozos del distrito dejaron de producir.</p>
<div id="attachment_982" style="width: 235px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2019/07/foto-casino-ok.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-982" loading="lazy" class="size-medium wp-image-982" src="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2019/07/foto-casino-ok-225x300.jpg" alt="Fachada principal del Casino de Mazarrón. P. RUBIO" width="225" height="300" srcset="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2019/07/foto-casino-ok-225x300.jpg 225w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2019/07/foto-casino-ok-768x1024.jpg 768w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2019/07/foto-casino-ok.jpg 1224w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a><p id="caption-attachment-982" class="wp-caption-text">Fachada principal del Casino de Mazarrón. P. RUBIO</p></div>
<p>Ahora que la rehabilitación parece estar entre las prioridades del nuevo equipo de gobierno municipal, otra duda quedaría por despejar: qué destino dar a las dependencias del Casino tras su recuperación. De momento, la decisión no está tomada, pero hay quien se decanta por un uso cultural y turístico. Quizás sea el momento de recordar, en esas estancias de toque modernista y comunicadas por una escalera de caracol atribuida al famoso fundidor Antoine Durenne, a algunas de aquellas sagas que vivieron en primera persona la fiebre minera. A los Albacete (ellos cedieron el edificio del Casino) y los Ríos, accionistas de las primeras sociedades constituidas para hacerse con las concesiones del distrito. Al alcalde y empresario José Esparza Alcaraz, con mil operarios a su cargo y propietario de varias fundiciones.  Al también regidor Juan Alfonso Oliva y a su cuñado el polémico primer edil Ginés Granados, ambos impulsores de algunos de los equipamientos municipales de esta época de bonanza y que yacen en el mismo panteón. Al médico y cirujano Filomeno Hostench, hombre de buen corazón que llevó los negocios familiares de la mina Usurpada. A Norberto Morales, que de carretero medró a empresario minero y que enterró en una misteriosa tumba, vigilada por dragones y cubierta con palio de hierro, a su hijo pequeño, muerto a los 17 años de un disparo. A la tiple alicantina Rigoberta Samper Santacruz, que un día llegó para una actuación y, por amor, ya se quedó para siempre en este pueblo&#8230;  Tantos nombres y tantos recuerdos que dan para llenar un museo.</p>
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		<title>Una máquina del tiempo en Mazarrón</title>
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		<pubDate>Mon, 20 May 2019 22:18:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Rubio</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Mazarrón]]></category>
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		<description><![CDATA[El acceso al nuevo museo de Mazarrón desconcierta al visitante. Simula la entrada a una galería minera, oscura, fría e insegura, y el efecto está logrado con ingenio. El resultado es una prueba más del buen hacer de Antonio Paredes, impulsor de estas instalaciones culturales que abrirán sus puertas el próximo verano. Pone en situación [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El acceso al nuevo museo de Mazarrón desconcierta al visitante. Simula la entrada a una galería minera, oscura, fría e insegura, y el efecto está logrado con ingenio. El resultado es una prueba más del buen hacer de Antonio Paredes, impulsor de estas instalaciones culturales que abrirán sus puertas el próximo verano. Pone en situación al público, preparándolo para lo que le espera en el interior. Y dentro se hallan las raíces del pueblo, con nombres y apellidos. Porque el protagonismo se lo llevan aquellos bravos hombres que arriesgaron la vida para llevar un trozo de pan a sus familias. El Museo Antonio Paredes (en la avenida Constitución, 193) es una oferta muy personal, fruto de años de investigación de este protector de la cultura popular y las tradiciones mazarroneras. Ha recuperado herramientas, lámparas de carburo, objetos personales, fotografías y documentos que recuerdan una página de la historia del pueblo escrita con sangre, sudor y penas. &#8220;Había que ser muy pobre y muy valiente para bajar a la mina, porque las condiciones laborales eran penosas&#8221;, <a href="https://www.laverdad.es/murcia/cartagena/pobre-valiente-trabajar-20190511004042-ntvo.html">declaró Paredes en una entrevista en &#8216;La Verdad&#8217;</a>. El museo es una gran caja de sorpresas, una máquina del tiempo en la que retroceder un siglo para hacerse una idea de que en aquella época sobrevivir un día más, ver de nuevo el sol otra mañana, representaba casi un milagro. Antonio Paredes no quiere que esa página del pasado se borre para siempre. Y en su personal museo, donde todo lo ha montado él con sus propias manos, ha habilitado el &#8216;rincón de la tertulia&#8217;, un espacio reservado para organizar charlas en las que recordar a los personajes más entrañables y populares del pueblo, como el fotógrafo Juan Silencio. Porque no solo peligra por el abandono ese paisaje de canteras de mil colores, castilletes y chimeneas de los cotos, sino también un patrimonio inmaterial tan intangible como delicado, porque solo se conserva en la mente de unos pocos. Antonio Paredes guarda una &#8216;traca&#8217; para el estreno de su museo, una pieza esperada y oculta a la vista de casi todos durante años. Le insisto en que me desvele el secreto, pero él guarda silencio, humilde y reservado como siempre. Toca esperar, pero la cuenta atrás para la inauguración ya ha comenzado.</p>
<div id="attachment_920" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2019/05/Antonio-Paredes.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-920" loading="lazy" class="size-medium wp-image-920" src="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2019/05/Antonio-Paredes-300x200.jpg" alt="Antonio Paredes muestra unas lámparas de carburo en su museo. J. F. Belmar" width="300" height="200" srcset="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2019/05/Antonio-Paredes-300x200.jpg 300w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2019/05/Antonio-Paredes-768x512.jpg 768w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2019/05/Antonio-Paredes.jpg 900w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-920" class="wp-caption-text">Antonio Paredes muestra unas lámparas de carburo en su museo. J. F. Belmar</p></div>
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		<title>Los restos de &#8216;Santa Elisa&#8217;</title>
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		<pubDate>Sun, 30 Dec 2018 19:46:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Rubio</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Mazarrón]]></category>
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		<description><![CDATA[Sobre el terreno, resulta harto complicado hacerse una idea de cómo era la fundición Santa Elisa. Porque en la parcela que ocuparon las instalaciones, entre el cabezo del faro y la playa de La Isla, en Puerto de Mazarrón, hoy apenas quedan restos apreciables. Entre 1886 y 1927, estas dependencias industriales simbolizaron el progreso que alcanzó [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Sobre el terreno, resulta harto complicado hacerse una idea de cómo era la fundición Santa Elisa. Porque en la parcela que ocuparon las instalaciones, entre el cabezo del faro y la playa de La Isla, en Puerto de Mazarrón, hoy apenas quedan restos apreciables. Entre 1886 y 1927, estas dependencias industriales simbolizaron el progreso que alcanzó el municipio gracias a la riqueza de sus cotos mineros. La fundición, con una producción diaria de 62 toneladas gracias a la tecnología más moderna de la época, según recuerda el cronista Mariano Guillén en su libro &#8216;Mazarrón, 1900&#8217;, regresa a la actualidad gracias a un proyecto inmobiliario. La promotora cartagenera Urbincasa prevé la construcción de 400 viviendas en una parte de esos terrenos, reservando una parcela para <a href="https://www.laverdad.es/murcia/mazarron/urbincasa-anuncia-complejo-20181221010204-ntvo.html">la conservación de lo que queda de los cuatro altos hornos</a> que tuvo la fábrica y otra para acoger el futuro museo del pecio fenicio, según informa el Ayuntamiento.</p>
<p>La destrucción siguió al cierre de las instalaciones con el fin de aprovechar hasta el último resto de plomo adherido a los muros. Así que hoy día apenas sobresalen, entre la basura y la maleza, algunos paños de mampostería y tramos desvencijados de las estructuras de las chimeneas. También es visible la trinchera de la puerta principal, excavada en la piedra, por la que accedía el tren cargado de mineral. Y poco más. Según Guillén, las instalaciones albergaron un taller de mecánica, una fragua, una carpintería, una machacadora, una báscula, un laboratorio químico y un comedor para los obreros. Ya solo algunas fotografías de la época dan testimonio de ese destacado pasado industrial.</p>
<p>La conservación de los altos hornos de &#8216;Santa Elisa&#8217; que anuncia el Consistorio no debería quedarse como un proyecto aislado. La iniciativa, cuya financiación aún presenta dudas, debería aprovecharse para contextualizar la arquitectura fabril que se conserva en la zona con el fin de explicar a vecinos y visitantes la importancia industrial que atesoró este enclave durante casi medio siglo. El paraje ofrece un sinfín de posibilidades, como una nueva ruta senderista, debido a la proximidad del faro y del mirador del Sagrado Corazón. Desde el emplazamiento que ocuparon las dos chimeneas, en lo más alto del cerro, las vistas de la bahía y, en especial, de la isla de Adentro son únicas.</p>
<div id="attachment_828" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><a href="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2018/12/isla-1.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-828" loading="lazy" class="size-medium wp-image-828" src="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2018/12/isla-1-300x225.jpg" alt="Vista de la isla de Adentro, desde lo alto del cerro." width="300" height="225" srcset="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2018/12/isla-1-300x225.jpg 300w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2018/12/isla-1-768x575.jpg 768w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2018/12/isla-1-1024x766.jpg 1024w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2018/12/isla-1.jpg 1634w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-828" class="wp-caption-text">Vista de la isla de Adentro, desde lo alto del cerro.</p></div>
<div id="attachment_825" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><a href="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2018/12/isla2.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-825" loading="lazy" class="size-medium wp-image-825" src="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2018/12/isla2-300x224.jpg" alt="Terrenos de la fundición. En primer plano, una foto antigua de las instalaciones." width="300" height="224" srcset="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2018/12/isla2-300x224.jpg 300w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2018/12/isla2-768x574.jpg 768w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2018/12/isla2-1024x766.jpg 1024w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2018/12/isla2.jpg 1635w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-825" class="wp-caption-text">Terrenos de la fundición. En primer plano, una foto antigua de las instalaciones.</p></div>
<div id="attachment_826" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><a href="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2018/12/isla3.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-826" loading="lazy" class="size-medium wp-image-826" src="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2018/12/isla3-300x224.jpg" alt="Restos de las chimeneas. Al fondo, el faro." width="300" height="224" srcset="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2018/12/isla3-300x224.jpg 300w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2018/12/isla3-768x574.jpg 768w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2018/12/isla3-1024x766.jpg 1024w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2018/12/isla3.jpg 1635w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-826" class="wp-caption-text">Restos de las chimeneas. Al fondo, el faro.</p></div>
<div id="attachment_827" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><a href="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2018/12/isla4.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-827" loading="lazy" class="size-medium wp-image-827" src="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2018/12/isla4-300x224.jpg" alt="Trinchera de entrada al recinto." width="300" height="224" srcset="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2018/12/isla4-300x224.jpg 300w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2018/12/isla4-768x574.jpg 768w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2018/12/isla4-1024x766.jpg 1024w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2018/12/isla4.jpg 1635w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-827" class="wp-caption-text">Trinchera de entrada al recinto.</p></div>
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		<title>Adiós a la moderna (vieja) subestación</title>
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		<pubDate>Thu, 10 May 2018 18:01:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Rubio</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Ni la sugerencia recogida en 2015 en el Plan de Paisaje Urbano para su conservación, ni la reciente investigación de Jerónimo Granados González y Francisco José Fernández Guirao llamando la atención sobre su valor arquitectónico; ni siquiera la sensibilidad expresada por la Dirección General de Bienes Culturales, que se había mostrado partidaria de la catalogación. Finalmente, la pala ha acabado con un referente (quizás el único) de la arquitectura industrial del movimiento moderno en Lorca. Tras retirar los escombros, de la subestación eléctrica del barrio de San Antonio ya solo queda el recuerdo. La sentencia estaba dictada desde hacía tiempo, así que pocos confiaban en un indulto de última hora. Pese a ello, la ejecución de la licencia de demolición ha escocido en aquellos<br />
colectivos más sensibles con el patrimonio. &#8220;No había ni interés ni voluntad&#8221; por conservarla, se lamenta un proyectista. &#8220;Ha ido al suelo sin diálogo ni reflexión ni debate&#8221;, declara, con estupor, un técnico de la Administración regional. La subestación eléctrica se alzó a principios de la década de los años sesenta del siglo XX fruto del aumento de la demanda eléctrica durante el desarrollismo de finales del franquismo. A nivel constructivo, y de ahí su importancia e interés, la edificación mostraba claras influencias de la arquitectura norteamericana y europea de la mitad del siglo XX. «Siguiendo el ejemplo de arquitectos como Mies van der Rohe, Craig Ellwood y Pierre Koenig, o firmas como S.O.M., se apostó por el empleo de formas volumétricas rotundas, construidas mediante elementos prefabricados, estructura metálica y cerramientos de ladrillo, en una distinción clara de elementos portantes y paños de cerramiento, casi una arquitectura de piel y huesos», describen Granados González y Fernández Guirao en su trabajo investigación, que llevarán a las XXIV Jornadas de Patrimonio de la Región. Ahora, por lo menos, nos queda este documentado estudio acerca de esa joya desaparecida, que, sin duda, ayudaba a comprender e interpretar un trocito de la historia reciente. ¿Era incompatible la conservación de esta construcción industrial con el nuevo desarrollo urbano de la zona? ¿Podía haberse reutilizado como un equipamiento dentro de la futura urbanización? ¿Alguien tiene las respuestas?.</p>
<div id="attachment_701" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><a href="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2018/05/subestacion-media-resolucion.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-701" loading="lazy" class="size-medium wp-image-701" src="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2018/05/subestacion-media-resolucion-300x200.jpg" alt="Trabajos de demolición de la subestación de Lorca. / PACO ALONSO" width="300" height="200" srcset="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2018/05/subestacion-media-resolucion-300x200.jpg 300w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2018/05/subestacion-media-resolucion-768x512.jpg 768w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2018/05/subestacion-media-resolucion.jpg 800w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-701" class="wp-caption-text">Trabajos de demolición de la subestación de Lorca. / PACO ALONSO / AGM</p></div>
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		<title>Salud y patrimonio histórico</title>
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		<pubDate>Thu, 08 Mar 2018 17:56:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Rubio</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Mazarrón]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>No se trata de elegir entre salud o patrimonio histórico. No es tan sencillo. Si fuera así, todos estarían en el mismo bando, porque todos quieren el bienestar de sus hijos, padres, nietos y amigos. Ese no es el debate. Lo que la recién creada plataforma ciudadana en defensa del patrimonio de las minas de Mazarrón quiere (y suena justo y sensato) es que se armonicen ambas partes de la ecuación: que es posible, a su juicio, garantizar la seguridad de los vecinos a la vez que se salvaguarda la riqueza histórica y paisajística del coto minero de San Cristóbal-Los Perules. Estos ciudadanos tienen sus argumentos (parece que de peso),  que los políticos deben escuchar, al menos, por una cuestión de educación, higiene democrática y buen gobierno. Si existe un riesgo para las personas y el medio ambiente (algo que, por cierto, no es nuevo), habrá que actuar. Pero, a poder ser, no con una actuación atropellada, que suponga un daño irreparable para el interés cultural que guarda este entorno industrial abandonado, convertido ahora en un potente reclamo turístico.</p>
<p>De hecho, el cerro minero de doble cúspide que domina el casco urbano de Mazarrón goza desde 2008 de la máxima protección que otorga la ley regional. El coto de San Cristóbal-Los Perules está declarado bien de interés cultural (BIC) con la categoría de sitio histórico. Así que a Cultura no le ha quedado más remedio que pronunciarse, y ha bendecido las obras emprendidas por el departamento regional de Minas para garantizar la estabilidad del depósito de estériles conocido como &#8216;San Cristóbal II&#8217;, una actuación que lleva aparejada una inversión de 1,2 millones. Afirma Patrimonio Histórico que dicho dique de residuos se encuentra dentro de la zona protegida como sitio histórico, pero que no se incluyó, expresamente, como elemento protegido, &#8220;ante el convencimiento de que nunca debía producirse la interpretación como patrimonio cultural de unos espacios con un grave problema de contaminación medioambiental, primando los intereses de salud pública&#8221;. Cultura insiste en que el proyecto &#8220;no implica daños al patrimonio minero&#8221;; es más, supone, en su opinión, &#8220;una mejora de las condiciones y conservación del sitio histórico, ya que tiene como objeto garantizar el depósito existente dentro del BIC&#8221;.</p>
<p>Efectivamente, esa balsa no aparece por ningún lado en la relación de bienes. Pero el argumento parece chirriar cuando se repasa con detalle el expediente que llevó a la declaración del BIC. En la justificación de la incoacción del año 2005 se habla de &#8220;elementos de gran singularidad dentro del coto, como la Corta Romana y Charco de la Aguja&#8221;. Este embolsamiento de agua, de mil colores por los residuos químicos que contiene, es uno de los que, cuando llueve, salpican el paraje protegido y aportan ese encanto especial al entorno, que tanto atrae a los visitantes. Forman parte de su esencia. Otra laguna de las mismas características, aunque más grande y espectacular, es la que se forma en el depósito &#8216;San Cristóbal II&#8217;. Y la plataforma ciudadana teme que con las obras de estabilización del dique este elemento paisajístico desaparezca para siempre. A eso se refieren. Para que se hagan ustedes una idea de esa belleza un poco marciana les dejo una imagen; una foto que puede pasar a la historia de las minas de Mazarrón.<a href="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2018/03/SAM_0374ok.jpg"><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-656" src="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2018/03/SAM_0374ok-225x300.jpg" alt="sam_0374ok" width="225" height="300" srcset="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2018/03/SAM_0374ok-225x300.jpg 225w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2018/03/SAM_0374ok.jpg 480w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a></p>
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		<title>150 familias</title>
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		<pubDate>Sat, 20 Jan 2018 21:34:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Rubio</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Mazarrón]]></category>
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		<description><![CDATA[Esta no es la Historia de nombres ilustres; ni tampoco de grandes batallas que forjan imperios. Pero no por ello deja de ser importante. Una reciente investigación acaba de poner rostro a 150 genealogías de familias mazarroneras que a principios del siglo XX se vieron obligadas a escapar del hambre que trajo la crisis minera. [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Esta no es la Historia de nombres ilustres; ni tampoco de grandes batallas que forjan imperios. Pero no por ello deja de ser importante. Una reciente investigación acaba de poner rostro a 150 genealogías de familias mazarroneras que a principios del siglo XX se vieron obligadas a escapar del hambre que trajo la crisis minera. Buscaron un futuro en Cataluña, y su soltura en el laboreo dentro de las entrañas de la tierra les valió a muchos de estos emigrantes como la mejor carta de recomendación para trabajar en la construcción del Metro de Barcelona y de la red de alcantarillado.</p>
<p>El estudio del historiador local, de raíces mazarroneras, Joaquín Ruiz y la demógrafa Cristina López, titulado ‘Redes migratorias mazarroneras en Collblanc-La Torrasa 1924’, pone nombres y apellidos a esa oleada de emigrantes de las primeras dos décadas del siglo pasado que se establecieron en ese barrio de L’Hospitalet de Llobregat, en el área metropolitana de Barcelona. Ese asentamiento llegó a conocerse como la ‘Murcia chica’ debido a que casi uno de cada cuatro residentes tenía sus orígenes en esta región. Como recuerda Ruiz, Collblanc-La Torrasa, donde nació y reside, surgió casi de la nada gracias a ese fenómeno migratorio. Según el estudio, en 1900 allí vivían 301 personas, frente a los 21.185 que se contabilizaron treinta años después. En 1924, del total de población murciana en ese núcleo, el 8,27% procedía de Mazarrón. «La emigración forma parte de la historia reciente de los mazarroneros en el primer tercio del siglo XX, y, además, es uno de los factores clave para entender los itinerarios posteriores de muchos de ellos ante la represión franquista, el exilio y la deportación», reflexiona el autor.</p>
<p>Esos flujos interiores de población movidos por la crisis industrial han sido objeto de numerosas investigaciones. Pero el trabajo de Ruiz y López arroja luz sobre dos singularidades que caracterizan estas oleadas de mazarroneros con destino al cinturón urbano de Barcelona. La primera, que es «un proyecto migratorio familiar extenso». Esto quiere decir que se marchaba la saga al completo (como demuestra la presencia incluso de mujeres mayores, a menudo viudas), y no solo aquellos miembros productivos, capaces de trabajar y de generar ingresos, como ocurre en otros fenómenos migratorios. La otra singularidad se refiere a que era un itinerario por etapas. El éxodo de muchas de estas familias se inicia a finales del XIX en Cuevas de Vera coincidiendo con el hundimiento de las explotaciones mineras de esa comarca almeriense vecina de la Región de Murcia. Esos clanes se trasladan entonces a Mazarrón, donde el negocio del metal aún se mantiene fuerte y encuentran trabajo. Cuando en el primer lustro de 1900 este distrito también entra en crisis, entonces se trasladan a los cotos de La Unión, donde la minería sigue activa hasta 1916. Y desde allí dan el salto hasta L’Hospitalet, arrastrados por el desempleo que trajo el desmantelamiento del negocio de la minería en la Región. Este es el caso de los Collado-Pérez, una de las 150 familias estudiadas por Ruiz y Pérez.</p>
<div id="attachment_640" style="width: 310px" class="wp-caption alignnone"><a href="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2018/01/imagen-familia-2.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-640" loading="lazy" class="size-medium wp-image-640" src="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2018/01/imagen-familia-2-300x185.jpg" alt="Fotografía de la familia Collado-Pérez, realizada en el año 1920, cedida por Andrés y Francesc Collado y que aparece en la publicación de Joaquín Ruiz y Cristina López. " width="300" height="185" srcset="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2018/01/imagen-familia-2-300x185.jpg 300w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2018/01/imagen-familia-2.jpg 624w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-640" class="wp-caption-text">Fotografía de la familia Collado-Pérez, realizada en el año 1920, cedida por Andrés y Francesc Collado y que aparece en la publicación de Joaquín Ruiz y Cristina López.</p></div>
<p>La investigación ya ha sido presentada en Mazarrón y L’Hospitalet de Llobregat. Se trata del primer estudio publicado en papel por la asociación Alumbra Alumbre, historia y memoria. Enhorabuena, pues. Y felicidades por descubrir esas raíces que son la esencia de nosotros mismos.</p>
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		<title>El castillo no es la excepción</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Aug 2017 18:06:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Rubio</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Mazarrón]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>El proyecto fallido para rehabilitar el castillo de los Vélez es solo un botón de muestra de lo que que está ocurriendo con el patrimonio histórico en Mazarrón. Pasan los años (y las corporaciones) y la lista de tareas pendientes sigue siendo la misma. Mientras otros consistorios de la Región sí han hecho los deberes y han presentado sus propuestas para optar a las ayudas del 1,5% cultural, del Ministerio de Fomento, el Ayuntamiento mazarronero se ha descolgado a última hora. La intención era solicitar 1,5 millones (en dos anualidades) con destino a terminar la puesta en valor de la casa-fortín de los marqueses, tras el desaguisado de la última reforma, que costó casi 500.000 euros sin que se le haya sacado el partido esperado. Pero, llegado el momento de recopilar la documentación, resultó que faltaba un trámite urbanístico, a juicio del arquitecto municipal. Incompresible que después de seis meses trabajando para intentar conseguir la subvención ahora se caiga en la cuenta de que es necesario un plan especial, que ordene todo el desarrollo del entorno de la fortaleza. Así que, otra vez, toca esperar, a ver sí hay más &#8216;suerte&#8217; en la próxima convocatoria, el año que viene.</p>
<div id="attachment_602" style="width: 310px" class="wp-caption alignnone"><a href="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2017/08/castillo.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-602" loading="lazy" class="size-medium wp-image-602" src="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2017/08/castillo-300x200.jpg" alt="Las gradas que se hundieron tras la última actuación en el castillo. / P. CH." width="300" height="200" srcset="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2017/08/castillo-300x200.jpg 300w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2017/08/castillo-768x512.jpg 768w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2017/08/castillo.jpg 800w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-602" class="wp-caption-text">Las gradas que se hundieron tras la última actuación en el castillo. / P. CH.</p></div>
<p>Pero es que, por desgracia, el baluarte defensivo no es la excepción. A la espera de presupuestos y plazos de ejecución (y, también, cierto interés por parte de los políticos de turno) siguen otras joyas del patrimonio, que añoran su rehabilitación. De la comisión de seguimiento del barco fenicio de La Isla nunca más se supo. Ni un euro para la extracción, restauración y musealización del pecio más de un cuarto de siglo después de su descubrimiento. El Casino sigue cerrado a cal y canto, sin saberse muy bien hasta dónde alcanza el deterioro en su interior. La iglesia parroquial de San Antonio de Padua duerme el sueño de los justos, tras años pidiendo donativos a los feligreses. No hay planes para la mansión burguesa de La Cañadica (siglo XIX), mientras los destrozos avanzan a todo trapo. Y el paisaje minero continúa cayéndose a pedazos. O la fuente modernista del Teatro Circo, llena de basuras y pintadas. Tampoco ha corrido mejor suerte la torre del Molinete, restaurada y, a continuación, abandonada a su suerte. En fin, en mitad de tanta fiesta, duele ver tanta desidia.</p>
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		<title>Seis de cien</title>
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		<pubDate>Tue, 09 May 2017 16:43:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Rubio</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arquitectura militar]]></category>
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		<description><![CDATA[Seis entre los cien mejores. La huerta de Murcia, el Valle de Ricote, los arrozales de Calasparra, la rambla de Nogalte (Puerto Lumbreras), el sistema defensivo de la bahía de Cartagena y la sierra minera de Cartagena-La Unión. Son los paisajes culturales que representan a la Región en una cuidada selección que pretende acercar a [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Seis entre los cien mejores. La huerta de Murcia, el Valle de Ricote, los arrozales de Calasparra, la rambla de Nogalte (Puerto Lumbreras), el sistema defensivo de la bahía de Cartagena y la sierra minera de Cartagena-La Unión. Son los paisajes culturales que representan a la Región en una cuidada selección que pretende acercar a los ciudadanos estos territorios protegidos de la geografía española surgidos de la interacción entre el hombre y el medio natural. La iniciativa &#8216;Narrando paisajes&#8217; ha partido del Instituto de Patrimonio Cultural de España (IPCE), que ha creado una plataforma &#8216;online&#8217; (<a href="http://www.100paisajes.es/" target="_blank">www.100paisajes.es</a>) para mostrar una diversidad de espacios modelados a lo largo del tiempo por actividades tan distintas como la agricultura, los asentamientos urbanos, la defensa del territorio, la industria o el comercio. A través de vídeos grabados mediante drones, artículos, fotografías, escenas de películas y registros históricos, entre otros materiales, es posible cruzar el país para conocer, a golpe de clic, unos enclaves únicos. Estos cien paisajes culturales se reparten en cuatro categorías: agrícolas, ganadores y forestales; simbólicos, industriales y urbanos, históricos y defensivos. La Región ha colado seis parajes en tres de las clasificaciones. El portal destaca especialmente el paisaje minero de Cartagena-La Unión, sin olvidar el valor inmaterial de sus cantes de Levante. Y entre la información disponible en este apartado llaman la atención unas fotografías aéreas, desde 1928, que permiten apreciar cómo se produjo el colapso de la bahía de Portmán (ahora en pleno proceso de recuperación ambiental) debido a los vertidos de estériles. No muy lejos, la naturaleza y la mano del hombre se unieron para convertir la bahía de Cartagena en una plaza fuerte casi inexpugnable. Una visión más amable ofrecen los arrozales de Calasparra: Con una superficie de cultivo de 2.500 hectáreas, entre las cuencas de los ríos Segura y Mundo, las condiciones climáticas e hídricas dan como resultados un grano con denominación de origen y una estampa verde única. Del Valle de Ricote esta cuidada selección destaca su fisonomía: &#8220;un auténtico oasis entre montañas semidesérticas&#8221;. Puerto Lumbreras sobresale por su sabiduría para aprovechar los recursos de la rambla de Nogalte, en un territorio castigado por la sequía. Y en cuanto a la huerta de Murcia (que también incluye a Alcantarilla, Beniel y Santomera) su pasado musulmán se mantiene vivo, a duras penas, entre acequias, norias, molinos y tahúllas de cultivo. &#8216;Narrando paisajes&#8217; toca los sentidos. Acceda y disfrute.<a href="/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2017/05/pablo-minas.jpg"><img loading="lazy" class="alignright size-medium wp-image-559" title="pablo minas" src="/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2017/05/pablo-minas.jpg" alt="" width="216" height="300" srcset="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2017/05/pablo-minas.jpg 347w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2017/05/pablo-minas-217x300.jpg 217w" sizes="(max-width: 216px) 100vw, 216px" /></a></p>
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		<title>Cultura y los faros</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Feb 2017 17:23:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Rubio</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Águilas]]></category>
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		<description><![CDATA[La pelota está en el tejado de la Dirección General de Bienes Culturales. El &#8216;Catálogo de faros con valor patrimonial de España&#8216; destaca el &#8220;relevante interés&#8221; social, histórico y arquitectónico de 130 de las 190 torres de señalización marítima del país. La Región coloca tres de sus siete faros en uso en este selecto club: [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>La pelota está en el tejado de la Dirección General de Bienes Culturales. E<span style="text-decoration: underline;">l</span> <a href="http://www.laverdad.es/murcia/comarcas/201702/05/tres-siete-faros-tienen-20170204165244.html">&#8216;Catálogo de faros con valor patrimonial de España</a>&#8216; destaca el &#8220;relevante interés&#8221; social, histórico y arquitectónico de 130 de las 190 torres de señalización marítima del país. La Región coloca tres de sus siete faros en uso en este selecto club: Cabo de Palos, islote de Escombreras y Portmán. Deja fuera los de Águilas, Mazarrón, Cabo Tiñoso y El Estacio (aunque sin explicar los motivos), y se olvida por completo del faro de isla Hormiga, que sí citan otras guías. El inventario, asumido por el Instituto de Patrimonio Cultural de España, una institución que dirige el arquitecto murciano Alfonso Muñoz Cosme, hace una llamada de atención acerca de la importancia de salvaguardar estos elementos del patrimonio industrial. Aunque en buen estado de conservación, Cabo de Palos, Escombreras y Portmán no aparecen en la relación de inmuebles protegidos de la Consejería de Cultura, según advierte la propia investigación. Un mensaje a navegantes al que debería dar respuesta el departamento de Noelia Arroyo.</div>
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<div>Sobre los faros se sustentó el despegue económico de mediados del XIX. De hecho, los tres citados ya aparecían en el plan estatal del año 1847, cuya redacción coincidió con la llegada a España de la Revolución Industrial. &#8220;En muchas ocasiones se colocaban a petición de diversos colectivos locales bien porque se precisaba señalizar un puerto -lugar de intercambio de mercancías-, o bien para advertir de accidentes orográficos. Ayudaban a la navegación, favoreciendo la exportación de productos o materias primas, principalmente el mineral&#8221;, argumenta Santiago Sánchez, profesor de la Universidad del País Vasco y responsable del catálogo.</p>
<div id="attachment_536" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><a href="/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2017/02/7-pablo-sánchez.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-536" loading="lazy" class="size-medium wp-image-536" title="7 pablo sánchez" src="/microhistorias/wp-content/uploads/sites/26/2017/02/7-pablo-sánchez.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2017/02/7-pablo-sánchez.jpg 800w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2017/02/7-pablo-sánchez-300x225.jpg 300w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/26/2017/02/7-pablo-sánchez-768x576.jpg 768w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-536" class="wp-caption-text">Faro de Cabo Tiñoso, en pleno espacio protegido. / PABLO SÁNCHEZ</p></div>
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<div>La importancia de esta red de infraestructuras luminosas no es solo histórica.También tiene un potencial turístico. De hecho, el estudio remarca que &#8220;son visitables con facilidad&#8221; y recomienda que sean incluidos en una ruta temática. Una oportunidad que la Región no debería desperdiciar. ¿Quién da el primer paso?.</div>
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