{"id":1087,"date":"2020-04-20T21:07:04","date_gmt":"2020-04-20T19:07:04","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/microhistorias\/?p=1087"},"modified":"2020-04-20T21:07:04","modified_gmt":"2020-04-20T19:07:04","slug":"parecidos-con-epidemias-pasadas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/microhistorias\/2020\/04\/20\/parecidos-con-epidemias-pasadas\/","title":{"rendered":"Parecidos con epidemias pasadas"},"content":{"rendered":"<p>La historia se repite. Las epidemias que padecieron nuestros antecesores guardan llamativas similitudes con la crisis del coronavirus que ahora nos atenaza. El miedo a lo desconocido, el desconcierto inicial, las estrictas medidas de aislamiento, la solidaridad con los m\u00e1s vulnerables, los insistentes consejos para extremar la higiene y hasta los gestos de heroicidad de los sanitarios tambi\u00e9n marcaron plagas pasadas. El art\u00edculo &#8216;La fiebre amarilla de Mazarr\u00f3n (1804-1810), del cronista oficial Mariano Guill\u00e9n Riquelme, incluido en la publicaci\u00f3n &#8216;Del curandero al m\u00e9dico. Historia de la Medicina en la Regi\u00f3n de Murcia&#8217;, da cuenta de esos sorprendentes parecidos. Vaya por delante un mensaje de optimismo: los mazarroneros de entonces vencieron la enfermedad y rehicieron sus vidas.<\/p>\n<p>Gran parte de aquel \u00e9xito tiene un nombre propio. el doctor Miguel Cabanellas, inspector de Epidemias de los reinos de Valencia y Murcia; si se me permite la comparaci\u00f3n, &#8216;nuestro&#8217; Fernando Sim\u00f3n. Cuenta Guill\u00e9n que el &#8220;ilustrado&#8221; Cabanellas lleg\u00f3 a Mazarr\u00f3n a finales de 1810 para intentar poner coto a la fiebre amarilla que &#8220;causaba estragos entre una poblaci\u00f3n aterrada&#8221;. Salvando las distancias, y con menos avances m\u00e9dicos que hoy d\u00eda, el epidemi\u00f3logo puso en marcha un riguroso plan para frenar la plaga. Para empezar, aconsej\u00f3 aislar el pueblo; dividi\u00f3 el n\u00facleo urbano en ocho sectores y puso al mando de cada zona a un vecino para que vigilara el tr\u00e1nsito de viandantes. Tambi\u00e9n prohibi\u00f3 las concurrencias de personas y clausur\u00f3 iglesias y conventos. Adem\u00e1s, pidi\u00f3 una relaci\u00f3n de fallecidos, \u00faltimos contagiados\u00a0y sanados, y se comprometi\u00f3 a visitar a diario a los enfermos, en horario interrumpido.<\/p>\n<div id=\"attachment_1088\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/26\/2020\/04\/castillo-mazarron.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-1088\" loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-1088\" src=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/26\/2020\/04\/castillo-mazarron-300x200.jpg\" alt=\"Patio de armas del castillo de Mazarr\u00f3n, donde se habilit\u00f3 el cementerio. \" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/26\/2020\/04\/castillo-mazarron-300x200.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/26\/2020\/04\/castillo-mazarron-768x512.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/26\/2020\/04\/castillo-mazarron-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/26\/2020\/04\/castillo-mazarron.jpg 1374w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-1088\" class=\"wp-caption-text\">Patio de armas del castillo de Mazarr\u00f3n, donde se habilit\u00f3 el cementerio.<\/p><\/div>\n<p>Miguel Cabanellas difundi\u00f3 una serie de recomendaciones referidas a la higiene del hogar y a la desinfecci\u00f3n de las personas, principalmente con vinagre y salmuera. Y estableci\u00f3 unas estrictas instrucciones en todo lo relacionado con los enterramientos. De hecho, impuls\u00f3 los primeros cementerios de la villa, ya que hasta entonces las inhumaciones se practicaban en el subsuelo de iglesias y ermitas. La fiebre amarilla dispar\u00f3 la mortalidad; falleci\u00f3 un tercio de la poblaci\u00f3n, seg\u00fan explica el cronista de Mazarr\u00f3n, y los templos se quedaron sin espacio para m\u00e1s sepulturas. La situaci\u00f3n era tan desesperada que los sacerdotes de las dos parroquias avisaron de que &#8220;dentro de pocos d\u00edas ser\u00e1 preciso dejar los cad\u00e1veres a la inclemencia&#8221;. Fue entonces cuando se improvis\u00f3 un camposanto con fosas comunes junto a la ermita de San Sebasti\u00e1n, extramuros de la poblaci\u00f3n, y cuando este se qued\u00f3 peque\u00f1o se habilit\u00f3 como necr\u00f3polis el patio de armas del castillo. Como hoy, el pueblo en su mayor\u00eda sigui\u00f3 a rajatabla todas y cada una de las instrucciones. Cabanellas pronostic\u00f3 que con la colaboraci\u00f3n de los ciudadanos en trece d\u00edas la situaci\u00f3n quedar\u00eda controlada. As\u00ed fue, y su gesta todav\u00eda hoy es recordada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La historia se repite. Las epidemias que padecieron nuestros antecesores guardan llamativas similitudes con la crisis del coronavirus que ahora nos atenaza. 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