{"id":623,"date":"2017-10-29T13:39:18","date_gmt":"2017-10-29T12:39:18","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/microhistorias\/?p=623"},"modified":"2017-10-29T13:39:18","modified_gmt":"2017-10-29T12:39:18","slug":"cementerios-con-historia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/microhistorias\/2017\/10\/29\/cementerios-con-historia\/","title":{"rendered":"Cementerios con historia"},"content":{"rendered":"<p>Los cementerios, lugares de visita obligada estos d\u00edas, se prestan a la melancol\u00eda y al recuerdo. Son espacios con una profunda carga sentimental; tristes por los lazos que nos unen a quienes all\u00ed reposan. Sin embargo, tambi\u00e9n forman parte de la historia; ayudan a comprender mejor el devenir de los pueblos a los que sirven. Es m\u00e1s, contienen retazos del patrimonio cultural. El camposanto de Mazarr\u00f3n no es la excepci\u00f3n, y al Ayuntamiento se le ha presentado una oportunidad de oro (\u00bfla sabr\u00e1 aprovechar?) para reconocer todos los valores art\u00edsticos e inmateriales que atesora. A ra\u00edz de una solicitud ciudadana, la Consejer\u00eda de Cultura ha sugerido al Consistorio que proteja tres de las sepulturas del recinto. Por algo se empieza. Ahora solo cabe confiar en que la propuesta no caiga en el olvido.<\/p>\n<div id=\"attachment_625\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/26\/2017\/10\/mazarr\u00f3n-p\u00e1rvulos.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-625\" loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-625\" src=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/26\/2017\/10\/mazarr\u00f3n-p\u00e1rvulos-300x225.jpg\" alt=\"Una de las tumbas infantiles del cementerio de Mazarr\u00f3n. P. RUBIO\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/26\/2017\/10\/mazarr\u00f3n-p\u00e1rvulos-300x225.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/26\/2017\/10\/mazarr\u00f3n-p\u00e1rvulos.jpg 640w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-625\" class=\"wp-caption-text\">Una de las tumbas infantiles del cementerio de Mazarr\u00f3n.<br \/>P. RUBIO<\/p><\/div>\n<div>Los t\u00e9cnicos de Patrimonio Hist\u00f3rico se refieren a los panteones de los Mart\u00ednez-Oliva\u00a0 y de Francisco Povo (ambos atribuidos al arquitecto modernista V\u00edctor Beltr\u00ed) y a la tumba de Norberto Morales Gallego, una pieza de metal \u00fanica, datada en 1905, con una elaborada decoraci\u00f3n a base de dragones, filigranas y elementos vegetales. El camposanto municipal de Mazarr\u00f3n entr\u00f3 en servicio el 5 de junio de 1900, el mismo d\u00eda que se clausur\u00f3 oficialmente el cementerio eclesial. Responde a un dise\u00f1o de un grande de la \u00e9poca: el arquitecto Justo Mill\u00e1n Espinosa, autor, entre otras conocidas obras, de la plaza de toros de La Condomina. En la calle principal se localizan los panteones de las familias adineradas, s\u00edmbolos de su poder. Y a la izquierda, seg\u00fan se accede, varios de los enterramientos m\u00e1s antiguos. Entre las losas de m\u00e1rmol, nombres distinguidos, como el del m\u00e9dico Filomeno Hostench, principal impulsor del antiguo hospital, al que nunca le faltan flores pese al tiempo transcurrido. A unos pocos metros, el espacio reservado para dar sepultura a los p\u00e1rvulos, con epitafios desgarradores y rejas con formas de corazones y azucenas de fr\u00edo metal. Los nichos que rodean la tapia tambi\u00e9n acercan el pasado reciente. En uno de ellos descansan los restos de aquel alcalde muerto a manos de un minero al que le dijo que si no ten\u00eda trabajo con el que poder alimentar a su familia, que comieran &#8220;piedras de la rambla&#8221;.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los cementerios, lugares de visita obligada estos d\u00edas, se prestan a la melancol\u00eda y al recuerdo. Son espacios con una profunda carga sentimental; tristes por los lazos que nos unen a quienes all\u00ed reposan. Sin embargo, tambi\u00e9n forman parte de la historia; ayudan a comprender mejor el devenir de los pueblos a los que sirven. 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