{"id":76,"date":"2013-12-22T21:20:15","date_gmt":"2013-12-22T20:20:15","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/microhistorias\/?p=76"},"modified":"2013-12-22T21:20:15","modified_gmt":"2013-12-22T20:20:15","slug":"un-imperio-con-ayuda-de-mujeres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/microhistorias\/2013\/12\/22\/un-imperio-con-ayuda-de-mujeres\/","title":{"rendered":"Un imperio, con ayuda de mujeres"},"content":{"rendered":"<p>Primero llegaron las madres, despu\u00e9s, sus hijas tambi\u00e9n. Generaci\u00f3n tras generaci\u00f3n ayudaron con su esfuerzo a levantar un imperio: el de la industria conservera, que tanta fama dio a Molina de Segura. Es una p\u00e1gina de la historia que a\u00fan tiene cap\u00edtulos por escribir. Cientos de mujeres se desplazaron hasta la localidad, principalmente de la Vega del Segura y de la comarca del R\u00edo Mula, durante las distintas campa\u00f1as de trabajo. De aquel &#8216;boom&#8217; quedan unos pocos vestigios de las f\u00e1bricas, adem\u00e1s de un legado inmaterial con los recuerdos de las trabajadoras.<\/p>\n<div id=\"attachment_78\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"\/microhistorias\/wp-content\/uploads\/sites\/26\/2013\/12\/molina-reducir1.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-78\" loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-78\" title=\"GPS MOLINA DE SEGUATFGP.\" src=\"\/microhistorias\/wp-content\/uploads\/sites\/26\/2013\/12\/molina-reducir1.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/26\/2013\/12\/molina-reducir1.jpg 1181w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/26\/2013\/12\/molina-reducir1-300x200.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/26\/2013\/12\/molina-reducir1-768x512.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/26\/2013\/12\/molina-reducir1-1024x683.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-78\" class=\"wp-caption-text\">Escultura de Pepe Yag\u00fces, junto a la chimenea de La Molinera.<\/p><\/div>\n<p>Los or\u00edgenes del sector de la conserva vegetal hay que buscarlos a finales del siglo XIX, con Maximino Moreno. El apogeo se vivi\u00f3 en las d\u00e9cadas de los a\u00f1os sesenta y setenta del pasado siglo. Ahora ya no quedan f\u00e1bricas en el casco urbano, pero el paisaje de la ciudad todav\u00eda se ve salpicado por las chimeneas de las factor\u00edas, a uno y otro lado de la antigua carretera de Madrid. Este patrimonio industrial forma parte de una nueva ruta tur\u00edstica que muestra la historia y la cultura de Molina. La pr\u00f3xima cita es el 11 de enero (inscripciones en el tel\u00e9fono 968 28 85 22).<br \/>\nLa industria conservera se abasteci\u00f3 de mano de obra femenina, barata, &#8220;d\u00f3cil&#8221;\u00a0 y con la pericia necesaria para estos menesteres. Lo normal era que las ni\u00f1as acompa\u00f1aran a sus madres, por lo que en las factor\u00edas se mezclaban juegos con trabajo. Algunas empezaron con solo 14 a\u00f1os. Lo cuenta la investigadora Mar\u00eda Dolores Palaz\u00f3n en <a href=\"http:\/\/issuu.com\/cdmdsn\/docs\/llampara4?e=1041692\/2824443\">un art\u00edculo publicado en la revista Ll\u00e1mpara<\/a>. Trabajaban en unas condiciones duras, sin contratos ni prestaciones, con jornadas sin l\u00edmites fijados y que depend\u00edan de la producci\u00f3n; su labor la realizaban de pie, a veces bajo las malas maneras de algunos encargados, y deb\u00edan traer sus propios utensilios y uniformes. Por supuesto, no exist\u00edan comedores, y almorzaban en la puerta de la f\u00e1brica. Todo esto comenz\u00f3 a cambiar, a mejor, hacia 1976, gracias a la gestaci\u00f3n de una conciencia obrera.<br \/>\nCon el paso del tiempo, muchas de estas mujeres acabaron por afincarse en la localidad. Los propios industriales levantaron entonces edificios para alojar a las nuevas familias. Fue una \u00e9poca de expansi\u00f3n de la ciudad hacia el norte, con la creaci\u00f3n de barrios enteros, como los de F\u00e1tima, San Jos\u00e9, San Antonio, San Miguel y El Carmen. En solo dos a\u00f1os, entre 1992 y 1994, este imperio se derrumb\u00f3.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Primero llegaron las madres, despu\u00e9s, sus hijas tambi\u00e9n. Generaci\u00f3n tras generaci\u00f3n ayudaron con su esfuerzo a levantar un imperio: el de la industria conservera, que tanta fama dio a Molina de Segura. Es una p\u00e1gina de la historia que a\u00fan tiene cap\u00edtulos por escribir. 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