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	<title>Música inesperadaPacientes con ritmo &#8211; Música inesperada</title>
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	<description>por Carlos Escobar</description>
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		<title>No me &#8220;baciles&#8221;, querida</title>
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		<pubDate>Sun, 19 May 2019 21:00:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Escobar</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Corcheas con historia]]></category>
		<category><![CDATA[Músicos "gran clase"]]></category>
		<category><![CDATA[Pacientes con ritmo]]></category>

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		<description><![CDATA[La Música y la Medicina están ligadas por fuertes lazos humanísticos. Por ello, los avances médicos se han reflejado en la historia de la música y en la vida de sus creadores. Uno de los ejemplos más llamativos en este sentido lo tenemos con la tuberculosis, enfermedad infecciosa producida por el bacilo que Koch descubrió en [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/23/2019/05/ee990021d95c7457cbc6160b0176a833.jpg"><img loading="lazy" class="alignright size-full wp-image-1537" src="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/23/2019/05/ee990021d95c7457cbc6160b0176a833.jpg" alt="ee990021d95c7457cbc6160b0176a833" width="909" height="735" srcset="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/23/2019/05/ee990021d95c7457cbc6160b0176a833.jpg 909w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/23/2019/05/ee990021d95c7457cbc6160b0176a833-300x243.jpg 300w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/23/2019/05/ee990021d95c7457cbc6160b0176a833-768x621.jpg 768w" sizes="(max-width: 909px) 100vw, 909px" /></a></p>
<p>La Música y la Medicina están ligadas por fuertes lazos humanísticos. Por ello, los avances médicos se han reflejado en la historia de la música y en la vida de sus creadores. Uno de los ejemplos más llamativos en este sentido lo tenemos con la tuberculosis, enfermedad infecciosa producida por el bacilo que <strong>Koch</strong> descubrió en 1892.</p>
<p>Antes de este importante descubrimiento científico que cambió la historia de la Medicina, la tuberculosis era considerada como un estado de la constitución de determinadas personas. En la época pre-antibiótica, la tuberculosis era una enfermedad romántica propia de artistas son especial sensibilidad y una vida llena de penurias. Incluso los musicólogos de la época asociaban este estado constitucional con la delicadeza y turbulencia de las composiciones escritas por <strong>Chopin</strong>.</p>
<p><strong>Verdi</strong> estrena <em><strong>La traviata</strong></em> en Venecia en 1853. Esta ópera, como saben ustedes, se basa en la bella e intensa historia de amor entre Alfredo y Violeta, que con la orquestación del compositor italiano, se ha convertido en una de las obras musicales más importantes para la Humanidad. Cuando Violeta contrae la tuberculosis, tanto Alfredo como su padre la visitan en su lecho de muerte mostrando sus sentimientos con una credibilidad absoluta. Alfredo está enamorado y es correspondido, lo que no tiene reparo en expresar con pasión y libertad ante una mujer con una enfermedad que hasta la fecha no era considerada como contagiosa.</p>
<p>Nos trasladamos al Turín de 1896. En ese año, <strong>Puccini</strong> estrena <em><strong>La boheme</strong></em>. El genio de Lucca (Italia) es un compositor de óperas singular por el tratamiento de los personajes femeninos. Decía <strong>Nestor Luján</strong> que <em>&#8220;pocos hombres han conocido tan astutamente los resortes de la teatralidad, el juego escénico y el comercio lírico de las emociones&#8221;</em> como él. Los protagonistas de esta maravillosa ópera son Rodolfo y Mimí, que en el primer acto se confiesan su amor con una dulzura y delicadeza casi insoportables para nuestros corazones. Sin embargo, cuando Rodolfo descubre que Mimí está enferma de tuberculosis, la deja marchar con otro hombre que la puede proteger del frío y cuidarla mejor. Aunque esta renuncia podría etiquetarse de gesto de nobleza y amor, hay que recordar que en el momento del estreno de <em><strong>La boheme</strong></em> hacía catorce años que la tisis tenía la consideración de enfermedad infecto-contagiosa y que Rodolfo sabía que los bacilos de Mimí podrían llegar perfectamente a sus enamorados pulmones.</p>
<p>Cuando los médicos revisamos los historiales clínicos de los compositores del pasado, tenemos la sensación de que hoy, con todos los avances científicos y tecnológicos, hubiésemos alargado sus vidas y, de este modo, incrementado sus catálogos artísticos. Lo que sí es seguro es que, en su momento, los músicos necesitaron de toda nuestra humanidad como médicos para enfrentarse a enfermedades que amenazaron su existencia, obra y relaciones personales. Pero estas historias las dejo para la charla que daré el jueves en el Colegio de Médicos y a la que están todos ustedes invitados.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em><strong>Jueves 23 de mayo, 19 horas. Ilustre Colegio de Médicos de la Región de Murcia. Conferencia: &#8220;Médicos célebres y enfermedad&#8221;. Carlos Escobar (Médico otorrinolaringólogo, profesor asociado de la UMU y divulgador musical).</strong></em></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Hombros de gigantes</title>
		<link>https://blogs.laverdad.es/musicainesperada/2016/06/30/hombros-de-gigantes/</link>
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		<pubDate>Thu, 30 Jun 2016 08:34:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Escobar</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Pacientes con ritmo]]></category>

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		<description><![CDATA[Algunos músicos padecen patologías directamente relacionadas con su profesión. Dejando aparte a los cantantes, que tienen como instrumento su propio órgano vocal, con una serie de problemas y condicionantes pertenecientes al campo de la voz artística, los demás músicos están sometidos a grandes exigencias físicas y psicológicas que los predisponen a otro tipo de enfermedades. [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Algunos músicos padecen patologías directamente relacionadas con su profesión. Dejando aparte a los cantantes, que tienen como instrumento su propio órgano vocal, con una serie de problemas y condicionantes pertenecientes al campo de la voz artística, los demás músicos están sometidos a grandes exigencias físicas y psicológicas que los predisponen a otro tipo de enfermedades.</p>
<p>Si bien, los instrumentistas de viento tienen problemas dentales y visuales por aumento de la presión intraocular, los violistas y violinistas, con las mismas horas de ensayo y perfeccionamiento, tienden a sufrir patologías relacionadas con la mandíbula, el cuello, los hombros y las manos. La posición derivada de tocar sentados y los repetidos movimientos de elevación y rotación del brazo son claros factores predisponentes a la enfermedad, más frecuente en los violistas por el mayor peso y tamaño del instrumento.</p>
<p>Lógicamente, cuando estos instrumentistas adoptan medidas preventivas, el riesgo de padecer problemas se reduce notablemente y por ello, el mejorar la técnica de interpretación, el calentar los músculos antes de un concierto, el establecer periodos de descanso, el adoptar una adecuada posición en la silla, la elección de un modelo ergonómico, el potenciar buenos hábitos de alimentación e hidratación corporal y el uso de almohadillas de hombro para apoyar el instrumento, entre otros aspectos, tienen a la larga su efecto beneficioso.</p>
<p>Sin embargo, los solistas de instrumentos de cuerda y especialmente los violinistas de élite, padecen una inevitable enfermedad profesional que acota su periodo de excelencia interpretativa. Este es uno de los temas de tertulia que surgen de vez en cuando entre los médicos aficionados a la música clásica y en una conversación reciente con el Doctor <strong>Eduardo Melendreras</strong>, traumatólogo especializado en hombro y reconocido melómano, aprendimos cosas esenciales sobre la temida rotura del manguito de los rotadores.</p>
<p>A modo de recuerdo, el manguito de los rotadores es el conjunto de tendones que rodean la cabeza del húmero y que con el paso del tiempo sufren cambios degenerativos hasta que se rompen con los movimientos del brazo. Ya hemos comentado las exigencias que tienen los violinistas en cuanto a los gestos repetitivos de elevación y rotación del brazo que realizan a lo largo de su vida profesional. El tendón del manguito de los rotadores que se afecta en primer lugar es el del músculo supraespinoso y cuando se rompe, se produce dolor y dificultad para mover el brazo. Además, este conjunto de tendones es muy importante en la propiocepción, es decir, en la información que recibe nuestro organismo de cómo están dispuestas en cada momento las distintas partes de nuestro cuerpo, lo que permite que podamos realizar movimientos coordinados o mantener el equilibrio. En el caso de los violinistas, la propiocepción del hombro es fundamentar para reaccionar con rápidez y efectividad durante un concierto y especialmente para afrontar los pasajes musicales de extremada dificultad.</p>
<p>Esto explica que los gigantes de la interpretación violinística sólo nos hayan deleitado con su arte hasta los 50 años, ya que a partir de entonces muchos de ellos comenzaron a sentir dolores y problemas de estabilidad en el hombro. A diferencia de lo que ocurre con los pianistas, que pueden tocar hasta los 80 años, es prácticamente imposible que un violinista con 60-70 años pueda defender o grabar las grandes obras del repertorio solista al nivel que tenía 20 años antes.</p>
<p>El caso más relevante fue el del maestro<strong> Jascha Heifetz</strong>, quizás el mejor violinista del siglo pasado, que en 1975 sufrió una rotura del manguito de los rotadores que, a pesar de haberse operado del hombro, supuso el fin de su carrera artística. Nunca más volvió a tocar su violín en público.</p>
<p>Afortunadamente, parte del legado musical de <strong>Heifetz</strong> quedó grabado, de forma que mientras nosotros lo sigamos escuchando y recordando, su momento de esplendor perdurará para siempre.</p>
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		<title>Neurología in blue</title>
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		<pubDate>Tue, 07 Jun 2016 23:15:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Escobar</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Pacientes con ritmo]]></category>

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		<description><![CDATA[La Música y la Medicina mantienen una estrecha relación y han evolucionado con una rapidez similar a lo largo de la historia. Cuando en casa escuchamos un disco o visualizamos un vídeo en un reproductor de alta definición, con frecuencia olvidamos que ese instante de privilegio que nos regala el avance tecnológico no era imaginable [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/musicainesperada/wp-content/uploads/sites/23/2016/06/george-gershwin-composing-2-f30.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-838" title="george-gershwin-composing-2-f30" src="/musicainesperada/wp-content/uploads/sites/23/2016/06/george-gershwin-composing-2-f30.jpg" alt="" width="350" height="403" srcset="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/23/2016/06/george-gershwin-composing-2-f30.jpg 350w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/23/2016/06/george-gershwin-composing-2-f30-261x300.jpg 261w" sizes="(max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a></p>
<p>La Música y la Medicina mantienen una estrecha relación y han evolucionado con una rapidez similar a lo largo de la historia. Cuando en casa escuchamos un disco o visualizamos un vídeo en un reproductor de alta definición, con frecuencia olvidamos que ese instante de privilegio que nos regala el avance tecnológico no era imaginable para el compositor que escribió la obra que podemos disfrutar en pijama todas las veces que nos apetezca.</p>
<p>Cuando los médicos revisamos las enfermedades que los músicos sufrieron en el pasado, no podemos evitar tener la sensación de que hoy día habríamos alargado la existencia y la creatividad de esos genios que tantas satisfacciones y felicidad nos proporcionan con su arte. Ni siquiera necesitamos retroceder un solo siglo para apreciar el desarrollo exponencial de la Medicina y las enormes dificultades a las que se enfrentaros nuestros colegas del principios del siglo XX.</p>
<p>Uno de los ejemplos más relevantes es el de la enfermedad de <strong>George Gershwin</strong> (1898-1937), uno de los grandes escritores de canciones de la historia cuyas melodías se convirtieron en súper éxitos instantáneos. Junto a su hermano <strong>Ira</strong>, compuso casi mil canciones, una docena de espectáculos y músicas para cuatro películas. Entre sus obras más destacadas figura <strong><em>Rhapsody in Blue</em></strong> (1924), <strong><em>Concierto para piano en fa mayor</em></strong> (1925), <strong><em>Un americano en París</em></strong> (1928) y <strong><em>Porgy and Bess</em></strong> (1935).</p>
<p><strong>George Gershwin</strong> comenzó a presentar en 1934 trastornos de conducta que en su entorno atribuyeron a cambios de personalidad propios de la excentricidad de un artista con fama y prestigio internacional. A pesar de que<strong> Gershwin</strong> visitó a distintos médicos, el escaso rendimiento diagnóstico de la radiología simple de cráneo fue de poca ayuda para diagnosticar el incipiente tumor cerebral que surgió en la parte derecha de su cerebro. Hoy día, con los modernos TAC y resonancias magnéticas, este diagnóstico seguramente no habría pasado desapercibido.</p>
<p>A partir de 1936,<strong> George</strong> comenzó a tener crisis epilépticas que se acompañaban de una extraña sensación olfativa que describía como olor a goma quemada. Era una época donde los cambios emocionales detectados por su hermano y amigos coincidieron con la insatisfacción del músico por la composición de música para películas. Así, dado que la exploración física y neurológica eran normales y ante la negativa de <strong>Gershwin</strong> a someterse a una siempre molesta punción lumbar, los médicos consideraban que el compositor sufría ataques de histeria.</p>
<p>Durante los primeros meses de 1937,<strong> George Gershwin</strong> tuvo problemas para interpretar música al piano por las frecuentes crisis epilépticas de las que se recuperaba con una normalidad impropia, continuando tocando la pieza musical como si no hubiese pasado nada. En el mes de junio comenzó a tener dolores de cabeza, fotofobia y a sufrir una marcada tendencia a la apatía, melancolía y depresión. Desgraciadamente, los exámenes físicos, neurológicos y radiológicos a los que fue sometido seguían sin relevar ninguna patología en concreto y se perpetuó el diagnóstico de histeria.</p>
<p>La evolución de la enfermedad fue inexorable con <strong>George</strong>, que días más tarde dejó caer un cuchillo durante una comida y un vaso mientras bebía. En otra ocasión se aplicó chocolate como si de una crema corporal se tratara. Hasta el día 8 de julio, los médicos no confirmaron que se trataba de un tumor cerebral. Tras consultar con expertos neurocirujanos del país y con el paciente en estado comatoso, se decidió operar sin éxito una lesión cerebral de gran tamaño, tras la que el música no superó el postoperatorio.</p>
<p>Nunca sabremos con certeza si con las técnicas modernas neuroquirúrgicas de hoy día, junto a los avances de la radioterapia, radiocirugía, quimioterapia, imagen radiológica y farmacología, podríamos haber prolongado la vida artística de <strong>George Gershwin</strong>. Lo que sí estoy seguro es que este fantástico compositor americano fue clave en la introducción de los ritmos de jazz y de la música popular en las salas de conciertos, motivo por el que desde estas páginas le rendimos un merecido tributo.</p>
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		<title>El apéndice blanco de Igor</title>
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		<pubDate>Mon, 12 Oct 2015 07:00:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Escobar</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Pacientes con ritmo]]></category>

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		<description><![CDATA[Uno de los casos más curiosos de pacientes con ritmo es el del maestro ruso Igor Stravinsky (1882-1969), un auténtico &#8220;músico camaleón&#8221; por sus marcados cambios de estilo compositivo en su carrera musical. Tanto en la esfera profesional como en la personal de Stravinsky, destacan tres periodos vitales denominados ruso (1882-1913), europeo (1914-1939) y americano (1940-1969) en [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/musicainesperada/wp-content/uploads/sites/23/2015/10/IgorStravinsky.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-707" title="IgorStravinsky" src="/musicainesperada/wp-content/uploads/sites/23/2015/10/IgorStravinsky.jpg" alt="" width="262" height="394" srcset="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/23/2015/10/IgorStravinsky.jpg 262w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/23/2015/10/IgorStravinsky-199x300.jpg 199w" sizes="(max-width: 262px) 100vw, 262px" /></a></p>
<p><span style="font-size: medium;">Uno de los casos más curiosos de <strong style="font-size: medium;"><em>pacientes con ritmo</em></strong> es el del maestro ruso <strong style="font-size: medium;">Igor Stravinsky</strong> (1882-1969), un auténtico &#8220;músico camaleón&#8221; por sus marcados cambios de estilo compositivo en su carrera musical. Tanto en la esfera profesional como en la personal de <strong>Stravinsky</strong>, destacan tres periodos vitales denominados ruso (1882-1913), europeo (1914-1939) y americano (1940-1969) en los que tuvo dos esposas y cambió tres veces de nacionalidad.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">En los últimos años de su vida, el compositor nacido cerca de San Petersburgo, conoció al director <strong>Robert Craft</strong>, que inmediatamente se convirtió en su más cercano amigo y colega. Las conversaciones entre los dos músicos cristalizaron en un libro editado por Acantilado titulado <strong><em>&#8220;Stravinsky y Craft. Memorias y comentarios&#8221;</em></strong> cuya lectura nos ilustra con detalles muy interesantes de la vida de <strong>Igor</strong>.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">En general, el octogenario <strong>Stravinsky</strong> gozó de buena salud, aunque en su biografía constan al menos dos episodios en los requirió de cuidados hospitalarios.  En 1954, poco antes de acudir a Londres para dirigir un concierto con la <strong><em>Royal Philaharmonic Orchestra</em></strong>, sufrió quemaduras en la faringe como consecuencia de hacer gargarismos con un enjuague bucal. Al parecer, el frasco de colutorio que compró en Suiza estaba mal etiquetado y realmente contenía formaldehído. Menos mal que no ingirió la sustancia y este accidente doméstico no tuvo graves consecuencias.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">Todavía más curioso es lo que le sucedió a <strong style="font-size: medium;">Stravinsky</strong> en 1934, días después de terminar el melodrama musical <em style="font-size: medium;"><strong>Perséfone</strong></em> y haber obtenido la ciudadanía francesa. Su hijo <strong style="font-size: medium;">Theodore</strong> tuvo que ser intervenido con carácter urgente para extirparle el apéndice tras haber sufrido una perforación del mismo. A pesar de que <strong style="font-size: medium;">Igor</strong>, en perfecto estado de salud, tenía un mínimo riesgo de padecer el mismo cuadro de peritonitis, no sólo decidió operarse de apendectomía de forma voluntaria, sino que  obligó a sus otros hijos a hacerlo también.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;"> No contento del todo con esto, el compositor recomendó enérgicamente a su mujer y a sus amigos más cercanos que se realizaran esta cirugía profiláctica, dando lugar a lo que el mismo denominó &#8220;la fiebre quirúrgica&#8221;. </span></p>
<p><span style="font-size: medium;">Por supuesto, esta operación de abdomen supuso para <strong>Stravinsky</strong> una pequeña interrupción en su producción musical, centrada esos días en la composición del <strong><em>Concierto para dos pianos</em></strong>. En ese mismo mes, el maestro ruso, aún convaleciente, viajó a Londres para grabar su ballet <em><strong>Las bodas</strong></em>.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-size: medium;">Nota: Este post está dedicado a los médicos de puerta, radiólogos, cirujanos, anestesistas y personal de quirófano, que diagnostican con exactitud y tratan con éxito los casos de apendicitis que surgen diariamente.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Retorno al pasado</title>
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		<pubDate>Sat, 11 Jul 2015 11:56:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Escobar</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Pacientes con ritmo]]></category>

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		<description><![CDATA[La pérdida de audición que padeció Ludwig van Beethoven (1770-1827) es uno de los grandes enigmas de la Historia de la Música y de la Medicina. En 1776, el joven Ludwig percibe los primeros síntomas auditivos como una debilidad del oído que los médicos que lo visitan achacan a problemas abdominales y a diarreas recurrentes. [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/musicainesperada/wp-content/uploads/sites/23/2015/07/piano-y-protesis-21.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-large wp-image-662" title="piano y protesis 2" src="/musicainesperada/wp-content/uploads/sites/23/2015/07/piano-y-protesis-21.jpg" alt="" width="552" height="1024" srcset="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/23/2015/07/piano-y-protesis-21.jpg 732w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/23/2015/07/piano-y-protesis-21-162x300.jpg 162w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/23/2015/07/piano-y-protesis-21-552x1024.jpg 552w" sizes="(max-width: 552px) 100vw, 552px" /></a></p>
<p>La pérdida de audición que padeció <strong>Ludwig van Beethoven</strong> (1770-1827) es uno de los grandes enigmas de la Historia de la Música y de la Medicina.</p>
<p>En 1776, el joven <strong>Ludwig</strong> percibe los primeros síntomas auditivos como una debilidad del oído que los médicos que lo visitan achacan a problemas abdominales y a diarreas recurrentes. En una carta fechada en 1802 decía: <span style="color: #333399;"><em>“En mis oídos hay zumbidos y silbidos de día y de noche. Puedo asegurar que paso mi vida de modo miserable”.</em></span></p>
<p>En esa época, <strong>Beethoven</strong> evitaba asistir a reuniones en las que alguien pudiera sospechar que no oía bien, sobre todo considerando que se trataba de un músico compositor. La sordera del maestro aumentaba de manera progresiva  y probablemente era debida a una <strong><em>otosclerosis</em></strong> bilateral que en esa época no tenía tratamiento, al no existir microscopios para cirugía de oído ni los audífonos de hoy día.</p>
<p>La <strong><em>otosclerosis</em></strong> es una enfermedad metabólica del hueso en la zona de la ventana oval, lugar donde el huesecillo llamado estribo contacta con los líquidos del oído interno. Para que el estribo transmita el sonido de forma eficaz, su platina debe tener cierta movilidad en dicha ventana. En los pacientes con<strong><em> otosclerosis</em></strong>, la movilidad del estribo disminuye porque se forma un foco de hueso que actúa como un punto de soldadura.</p>
<p>Actualmente, los cirujanos de oído realizamos operaciones en las que sustituimos el estribo por una prótesis que se ancla por un extremo en el huesecillo llamado yunque, quedando el otro flotando en la ventana oval. Personalmente, prefiero usar las prótesis de titanio, como la que he colocado sobre una tecla blanca del piano, para que aprecien en la foto el tamaño que realmente tiene.</p>
<p>El genio de Bonn se quedó completamente sordo a los 44 años, de forma que ya no podía mantener una conversación. Se decidió por usar a modo de amplificador una trompetilla de oído fabricada por Johan Malzel. Para poder dirigir con las dos manos, sujetaba dicha trompetilla a la cabeza con una banda. Ocho años más tarde, tuvo que dejar de dirigir definitivamente porque no escucha nada de lo que interpretaba la orquesta bajo sus indicaciones.</p>
<p>El tercer periodo en la carrera de <strong>Beethoven</strong> coincide con esta sordera profunda,así como con el agravamiento de su estado general de salud y los problemas de deterioro mental y aislamiento con pérdida de autoestima. Paradójicamente, es la época en la que compone sus  impresionantes <em><strong>Missa Solemnis</strong></em> y <em><strong>Novena Sinfonía.</strong></em></p>
<p>Piensen por un momento que estas dos magnas composiciones que tanto han influido en la Humanidad, emanaron de la mente de un genio que no pudo escuchar ni una nota de ellas, aunque interiormente recreaba perfectamente lo escrito en las partituras.</p>
<p>Tendría que ver la otoscopia y la audiometría de<strong> Beethoven</strong> para decir si estaría indicado llevarlo a un quirófano. Como soy un otorrinolaringólogo apasionado por el oído y por la música, quiero pensar que, retornando al pasado y siempre con mi equipo de colaboradores, hubiese conseguido al menos que <strong>Don Ludwig</strong> escuchase la justificada ovación que el público le brindó tras escuchar la <em><strong>Novena Sinfonía</strong></em> el día de su estreno.</p>
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		<title>Doctor, oigo en colores</title>
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		<pubDate>Sun, 13 Jul 2014 19:27:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Escobar</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Pacientes con ritmo]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; La sinestesia es la habilidad para percibir un estímulo concreto a través de diferentes sentidos. Maestros como Aleksander Scriabin y Rimsky-Korsakov, tenían esta capacidad, como pudo comprobar un sorprendido Sergei Rachmaninov, al que llamaba la atención que la asociación de notas y colores era casi idéntica entre ambos músicos rusos. Hoy día, algunas personas que, de una forma regular y mantenida, tienen sensaciones [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/musicainesperada/wp-content/uploads/sites/23/2014/07/Scriabin-foto2.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-422" title="Scriabin foto2" src="/musicainesperada/wp-content/uploads/sites/23/2014/07/Scriabin-foto2.jpg" alt="" width="318" height="409" srcset="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/23/2014/07/Scriabin-foto2.jpg 318w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/23/2014/07/Scriabin-foto2-233x300.jpg 233w" sizes="(max-width: 318px) 100vw, 318px" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-size: large;">La sinestesia es la habilidad para percibir un estímulo concreto a través de diferentes sentidos. </span></p>
<p><span style="font-size: large;">Maestros como <strong>Aleksander Scriabin</strong> y <strong>Rimsky-Korsakov,</strong> tenían esta capacidad, como pudo comprobar un sorprendido <strong>Sergei Rachmaninov</strong>, al que llamaba la atención que la asociación de notas y colores era casi idéntica entre ambos músicos rusos.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">Hoy día, algunas personas que, de una forma regular y mantenida, tienen sensaciones de este tipo junto a otras experiencias místicas, han sido diagnosticadas de un trastorno piscótico. La personalidad de <strong>Scriabin</strong> ha sido objeto de estudio en diferentes publicaciones científicas muy interesantes y parece ser que no sufría psicosis. </span></p>
<p><span style="font-size: large;"><strong>Aleksander</strong> nació en 1872, en el día de Navidad según el calendario ruso ortodoxo, lo que marcó su identidad y tendencia megalomaniaca. En uno de sus diarios filosóficos personales, se puede leer: <em>&#8220;Soy Dios&#8221;.</em> Este convencimiento de que era una especie de mesías, le llevó a planificar una grandiosa obra titulada <strong><em>&#8220;Mysterium&#8221;</em></strong> con una duración de siete días, para ser interpretada en India, a los pies del Himalaya e imaginada como una verdadera síntesis de todas las artes impregnada de estímulos aromáticos, visuales y musicales. Desgraciadamente, <strong>Scriabin</strong> no completó la composición de la obra, ya que mientras peinaba su bigote, se lesionó un carbunco del labio superior y falleció irremediablemente tras una septicemia a los 43 años.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">La concepción sinestésica que <strong>Scriabin</strong> tenía sobre el arte se basa en un novedoso lenguaje musical donde los efectos cromáticos y las transformaciones armónicas tratan de definir los aspectos más recónditos de la conciencia humana. En la imagen adjunta se refleja como el compositor asociaba los colores y las notas musicales</span>.</p>
<p><span style="font-size: large;"><a href="/musicainesperada/wp-content/uploads/sites/23/2014/07/colores-Scriabin1.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-424" title="colores Scriabin" src="/musicainesperada/wp-content/uploads/sites/23/2014/07/colores-Scriabin1.jpg" alt="" width="231" height="329" srcset="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/23/2014/07/colores-Scriabin1.jpg 231w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/23/2014/07/colores-Scriabin1-211x300.jpg 211w" sizes="(max-width: 231px) 100vw, 231px" /></a><strong>Rachmaninov</strong> quedó algo atónito por la particular sensibilidad de <strong>Scriabin</strong>, pero nunca llegó a creer verdaderamente en la sinestesia. Sin embargo, <strong>Sergei</strong>, quizás de forma no consciente, en la escena de su ópera <em><strong>&#8220;El miserable caballero&#8221;</strong></em> donde el barón abre el cofre del tesoro, escribe todo el pasaje musical en Re, precisamente la nota del color amarillo oro de <strong>Scriabin</strong>. </span></p>
<p><span style="font-size: large;"><strong>Aleksander Scriabin</strong> basó su obra de 1910 &#8220;<strong><em>Prometeo, Poema del fuego&#8221;</em></strong> en la interpretación teosófica del conocido mito griego. En las representaciones neoyorquinas de 1915, utilizó el <em>&#8220;clavier à lumières&#8221;,</em> órgano que al tocarlo proyectaba luces de colores sobre una gran pantalla.</span></p>
<p><span style="font-size: large;">En cualquier caso, si escuchan colores, no lo comenten mucho fuera del entorno familiar. </span></p>
<p><span style="font-size: large;">Por si acaso&#8230;</span></p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Nessun fumi.</title>
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		<pubDate>Sat, 28 Sep 2013 21:50:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Escobar</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Pacientes con ritmo]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; &#160; Giacomo Puccini (1958-1924) es un compositor de óperas muy singular. Según Néstor Luján: &#8220;Pocos hombres han conocido tan astutamente los resortes de la teatralidad, el juego escénico y el comercio lírico de las emociones&#8221;. El compositor de Lucca (Italia) cuida con especial esmero al personaje femenino de sus óperas. Como verán, es paradójico [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p><a href="/musicainesperada/wp-content/uploads/sites/23/2013/09/PUCCINI-FUMA.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-213" title="PUCCINI FUMA" src="/musicainesperada/wp-content/uploads/sites/23/2013/09/PUCCINI-FUMA.jpg" alt="" width="194" height="260" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Giacomo Puccini</strong> (1958-1924) es un compositor de óperas muy singular. Según <strong>Néstor Luján</strong>: <em>&#8220;Pocos hombres han conocido tan astutamente los resortes de la teatralidad, el juego escénico y el comercio lírico de las emociones&#8221;.</em></p>
<p><span style="font-size: 13px;">El compositor de Lucca (Italia) cuida con especial esmero al personaje femenino de sus óperas. Como verán, es paradójico que, de todo el amor que deposita <strong>Giacomo</strong> en el órgano vocal de las sopranos, no guarde un poco para su propia laringe. </span></p>
<p><span style="font-size: 13px;"><strong>Puccini</strong> es un hombre melancólico con tendencia a la depresión, esposo de una mujer extremadamente celosa y consumidor de cuarenta cigarrillos Abdulah. En el año 1921 inicia la composición de <em><strong>&#8220;Turandot&#8221;</strong></em> pero no consigue finalizarla por motivos de salud.</span></p>
<p>En el mes de Febrero de 1924, con el segundo acto de la ópera terminado, <strong>Puccini</strong> consulta a distintos médicos por molestias en la garganta sin mejoría con los tratamientos propuestos. En otoño, los síntomas empeoran y sufre de disfonía y masas en el cuello. El otorrinolaringólogo florentino <strong>Torrigiani</strong> le diagnostica un cáncer de laringe en estado avanzado que confirma con una biopsia.</p>
<p>Entre 1925 y 1940, la radioterapia es el tratamiento de elección en Europa y América para los tumores laríngeos. Una vez descartada la opción quirúrgica en el músico (es diabético desde hace tiempo), el <strong>Doctor Ledoux</strong> del Institut de la Couronné de Bruselas, inicia el tratamiento con radio. <strong>Puccini</strong> escribe a un amigo: <em>&#8220;¡<span style="font-size: 13px;">Estoy siendo crucificado como Cristo!&#8221;</span></em></p>
<p>Posteriomente, el 24 de Noviembre, el <strong>Dr. Ledoux</strong> coloca varias agujas radioactivasen la garganta de <strong>Giacomo</strong> en una intervención bajo anestesia local que dura 3 horas y 40 minutos. Al paciente se le realiza una traqueotomía y se le inserta una sonda de alimentación por la nariz. <strong>Puccini</strong> manifiesta:<em> &#8220;Siento como si tuvieses bayonetas en mi garganta&#8221;.</em></p>
<p>A pesar del optimismo del médico, a los cuatro días <strong>Puccini</strong> sufre un ataque cardíaco y una hemorragia de la herida. Al día siguiente, fallece al alba, al contrario de lo que afirma su personaje, el <strong>Príncipe Calaf</strong>, al final del aria de <em><strong>&#8220;Turandot &#8220;</strong></em> &#8220;Nessun dorma&#8221; (&#8220;Que nadie duerma&#8221;), cuando canta &#8220;All´alba vincerò&#8221;.</p>
<p>La composición y orquestación de los quince últimos minutos de esta famosa ópera son completados por su discípulo <strong>Franco Alfano</strong>. El día de San Marcos de 1926, <strong>Arturo Toscanini</strong> estrena <strong><em>&#8220;Turandot&#8221;</em></strong> en La Scala de Milán. Cuando la representación llega a la escena de la muerte de <strong>Liù</strong>, el director deja la batuta en el atril, se gira al público y dice: <em>&#8220;Aquí se acaba la ópera del maestro. Había escrito hasta aquí cuando murió&#8221;.</em> Inmediatamente baja el telón.</p>
<p>Les dejo con <strong>Pavarotti</strong> y el aria <strong>&#8220;Nessun fumi&#8221;</strong> (&#8220;Que nadie fume&#8221;). ¡Perdón! Quería decir &#8220;Nessun dorma&#8221;&#8230;</p>
<p><span style="font-size: 13px;"> </span></p>
<p><iframe loading="lazy" src="//www.youtube.com/embed/gQTIrebbJVY" frameborder="0" width="420" height="315"></iframe></p>
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		<title>La tos del joven Federico.</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Jul 2013 20:37:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Escobar</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Pacientes con ritmo]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; En un blog previo, comento lo distinta que era la vida en la época preantibiótica. La tuberculosis es una de las enfermedades más “románticas” por ser la infección vinculada a existencias llenas de penurias y la especial sensibilidad artítistica de algunos de los grandes poetas y músicos del siglo XIX. Uno de los músicos [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/musicainesperada/wp-content/uploads/sites/23/2013/07/Chopin-TBC.png"><img loading="lazy" class="aligncenter size-medium wp-image-173" title="Chopin TBC" src="/musicainesperada/wp-content/uploads/sites/23/2013/07/Chopin-TBC.png" alt="" width="230" height="300" srcset="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/23/2013/07/Chopin-TBC.png 587w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/23/2013/07/Chopin-TBC-230x300.png 230w" sizes="(max-width: 230px) 100vw, 230px" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En un blog previo, comento lo distinta que era la vida en la época preantibiótica. La tuberculosis es una de las enfermedades más “románticas” por ser la infección vinculada a existencias llenas de penurias y la especial sensibilidad artítistica de algunos de los grandes poetas y músicos del siglo XIX.</p>
<p>Uno de los músicos que se considera víctima de la tuberculosis es <strong>Frédéric Chopin</strong> (1810-1849) y no son pocos los musicólogos que ven reflejada su larga enfermedad en la delicadeza y turbulencia de sus composiciones.</p>
<p>Sin embargo, tras consultar los trabajos de los doctores <strong>Kubba y Young</strong> publicados en 1998 en la revista <strong><em>Chest</em></strong> y la revisión del doctor <strong>Sartin</strong> en la edición de 2010 de <strong><em>Clinical Medicine &#038; Research</em></strong>, no está tan claro de <strong>Chopin</strong> padeciese dicha enfermedad.</p>
<p>Si repasamos los antecedentes familiares de <strong>Chopin</strong>, sólo llama la atención la muerte a los 14 años de su hermana<strong> Emilia</strong>, tras una hemorragia gastrointestinal masiva. Sus padres y su hermana <strong>Isabella</strong>, fallecen con más de 70 años y su hermana <strong>Ludwika</strong> a los 47.</p>
<p>La tos de <strong>Federico</strong> comienza en la adolescencia y le acompaña durante el resto de su vida.<strong> Chopin</strong> desde siempre refiere dificultad para respirar, intolerancia al esfuerzo, esputos con sangre, palidez y molestias gastrointestinales. Además su patología pulmonar precoz y crónica repercute en su crecimiento, le inflama las articulaciones de las piernas y, probablemente, explica su esterilidad.</p>
<p>En 1837 se traslada con su cariñosa amiga y protectora <strong>George Sand</strong> a la isla de Mallorca. Los lugareños, seguros de que tiene una enfermedad contagiosa e incurable, obligan al alcalde a quemar sus muebles, a desinfectar su casa y a trasladarlos a la <strong><em>Cartuja de Valldemosa</em></strong>. Allí alquilan una celda con piano donde pasan el famoso invierno entre 18238 y 1839 sin mejoría en suestado de salud. Ella comenta en una carta las enormes dificultades de dar con una dieta que evite indigestiones y diarreas al músico.</p>
<p>Ya en París y separado de George Sand, consulta al célebre <strong>doctor Cruvelhier</strong> que le recomienda reposo y solicita la opinión del <strong>doctor Blacke</strong>, un eminente pediatra. Ante esto, <strong>Frédéric</strong> escribe: <em>“Él me ayudará más, ya que en mi hay algo infantil”.</em></p>
<p>El hecho de que <strong>Chopin</strong> no contagia la supuesta tuberculosis a sus íntimos como son George Sand y los hijos de ésta y que la autopsia del doctor Cruveilhier no es concluyente de que padezca esta patología, hace pensar en otras posibles enfermedades.</p>
<p>Según los doctores <strong>Kubba y Young</strong>, los síntomas que padece el compositor orientan a enfermedades como la <strong><em>Fibrosis Quística</em></strong> u otra patología pulmonar hereditaria (<em><strong>déficit de α-1 antitripsina</strong></em>), que encajan con una afección pulmonar junto con síntomas gastrointestinales de larga evolución y además nos explican la que le ocurrió a la joven hermana.</p>
<p><strong>Chopin</strong> fallece a los 39 años en París. Pocos días antes, escribe sobre su temor a ser enterrado vivo y pide que se interprete el <strong><em>Requiem</em></strong> de <strong>Mozart</strong> en su funeral. Entierran su cuerpo en el <strong><em>cementerio de Père Lachais</em></strong>e y su corazón se deposita en la <em><strong>iglesia de la Santa Cruz de Varsovia</strong></em>.</p>
<p>Con tuberculosis o sin ella, este músico aporta tal dosis de sentimiento al Romanticismo que nos cautiva toda la música contenida en sus estudios de piano, preludios, mazurcas, conciertos, sonatas, nocturnos y conciertos, entre otras composiciones.</p>
<p>Les dejo con una grabación del <strong><em>Nocturno nº 9, Op. 32 nº 1.</em></strong></p>
<p>¡Por supuesto, sin ningún golpe de tos!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><iframe loading="lazy" src="//www.youtube.com/embed/GF7UTLjubJA" frameborder="0" width="420" height="315"></iframe></p>
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		<title>Un corazón con muchos sobresaltos.</title>
		<link>https://blogs.laverdad.es/musicainesperada/2013/06/27/un-corazon-con-muchos-sobresaltos/</link>
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		<pubDate>Thu, 27 Jun 2013 22:56:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Escobar</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Pacientes con ritmo]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Cuando un médico escribe sobre música existe el riesgo de que termine hablando de medicina. En la categoría “pacientes con ritmo” les hablo de grandes músicos que padecieron enfermedades en circunstancias muy distintas a las de hoy día. Gustav Mahler (1860-1911), músico que destaca por su personalidad y sensibilidad, tiene una vida marcada por [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/musicainesperada/wp-content/uploads/sites/23/2013/06/mahler.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-159" title="mahler" src="/musicainesperada/wp-content/uploads/sites/23/2013/06/mahler.jpg" alt="" width="230" height="280" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Cuando un médico escribe sobre música existe el riesgo de que termine hablando de medicina. En la categoría <em><strong>“pacientes con ritmo”</strong></em> les hablo de grandes músicos que padecieron enfermedades en circunstancias muy distintas a las de hoy día.</p>
<p><strong>Gustav Mahler</strong> (1860-1911), músico que destaca por su personalidad y sensibilidad, tiene una vida marcada por el sufrimiento personal. Desde su dura infancia, es testigo del carácter agresivo de su padre y vive de cerca la muerte de varios hermanos de corta edad. Además, al final de su vida, pierde a su hija mayor tras una escarlatina y descubre que <strong>Alma</strong>, su esposa, mantiene relaciones extramaritales con un famoso arquitecto vienés. A nivel profesional, tampoco le van bien las cosas al tener que dejar en 1907 la dirección de la Ópera de Viena por las presiones sociales. No es de extrañar que el compositor figure como paciente del célebre <strong>Sigmund Freud.</strong></p>
<p>A pesar de que el corazón de <strong>Mahler</strong> sufre por estos avatares de perfil psicológico, la muerte le llega tras una grave patología del corazón denominada <em><strong>endocarditis bacteriana</strong></em>, poco conocida en su época.</p>
<p>En febrero de 1911, cuando <strong>Mahler</strong> dirige la Filarmónicade Nueva York, se siente indispuesto por una amigdalitis aguda. El músico tiene antecedentes de fiebre reumática desde la infancia y la infección de garganta le ocasiona una endocarditis bacteriana, caracterizada por una infección de las válvulas cardiacas. Rápidamente desarrolla todos los síntomas típicos de la enfermedad y consulta al famoso <strong>doctor Libman</strong> que le ausculta un soplo en el corazón, le toma una muestra de sangre y la estudia con una técnica de hemocultivo que ha perfeccionado para el diagnóstico de esta patología. Podemos decir que <strong>Mahler</strong> es el primer músico de la historia diagnosticado de forma certera con una prueba microbiológica.</p>
<p><strong>Gustav</strong> vive en una época donde no existen los antibióticos y recibe como tratamiento una vacuna antriestreptocócica de carácter experimental. A pesar de su débil estado de salud, decide volver a Europa y consultar con otros médicos. El 11 de mayo de 1911 fallece en Viena, la ciudad donde ha desarrollado su carrera y vivido la música con plenitud.</p>
<p><a href="/musicainesperada/wp-content/uploads/sites/23/2013/06/Diagn-mahler.jpg"><img loading="lazy" class="alignright size-medium wp-image-160" title="Diagn mahler" src="/musicainesperada/wp-content/uploads/sites/23/2013/06/Diagn-mahler.jpg" alt="" width="243" height="300" srcset="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/23/2013/06/Diagn-mahler.jpg 396w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/23/2013/06/Diagn-mahler-243x300.jpg 243w" sizes="(max-width: 243px) 100vw, 243px" /></a></p>
<p>Les muestro un documento encontrado en el Hospital Mount Sinai de Nueva York  tras la muerte del <strong>doctor Libman</strong>, donde se certifica el diagnóstico de la enfermedad del compositor.</p>
<p><strong>Mahler</strong>, aparentemente era un hombre fuerte y sano. Sobrevive a una epidemia de cólera y sólo padece de hemorroides, amigdalitis y molestias intestinales durante su vida. Cuando, años antes de sufrir la endocarditis, le diagnostica el <strong>doctor Blumenthal</strong> la cardiopatía reumática, le escribe a <strong>Bruno Walter</strong>: “Mi actividad mental debo complementarla con actividad física. Un simple paseo suave me sube el pulso y con tales palpitaciones no consigo caminar sin olvidar mi propio cuerpo”.</p>
<p>&nbsp;</p>
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