{"id":1205,"date":"2018-02-01T21:03:29","date_gmt":"2018-02-01T20:03:29","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/musicainesperada\/?p=1205"},"modified":"2018-02-01T21:03:29","modified_gmt":"2018-02-01T20:03:29","slug":"una-fiesta-para-los-oidos-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/musicainesperada\/2018\/02\/01\/una-fiesta-para-los-oidos-iii\/","title":{"rendered":"Una fiesta para los o\u00eddos (III)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/23\/2018\/02\/mahler-y-Maria-Anna.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-1206\" src=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/23\/2018\/02\/mahler-y-Maria-Anna.jpg\" alt=\"mahler-y-maria-anna\" width=\"500\" height=\"859\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/23\/2018\/02\/mahler-y-Maria-Anna.jpg 500w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/23\/2018\/02\/mahler-y-Maria-Anna-175x300.jpg 175w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/p>\n<p>El verano de 1905 fue uno de los m\u00e1s felices para los Mahler. Desde la llegada a Maiernigg en junio, justo el d\u00eda del primer cumplea\u00f1os de Anna Justine, la familia disfrut\u00f3 de los encantos de la villa construida a orillas del lago. Gustav era poco amigo de recibir visitas con el fin de preservar la intimidad durante las vacaciones estivales. Los paseos vespertinos con Alma y las dos ni\u00f1as llenaban de momentos dichosos al matrimonio, de manera que no echaban de menos a nadie.<\/p>\n<p>Una de las ma\u00f1anas en las que Gustav jugaba en la terraza con Maria Anna, cay\u00f3 en la cuenta de lo diferente que transcurr\u00eda el veraneo con respecto al a\u00f1o anterior. En aquel momento, Alma estaba convaleciente tras un parto laborioso y decidi\u00f3 quedarse en Viena para cuidar del beb\u00e9 y recuperarse con tranquilidad. Mahler se march\u00f3 solo a las orillas del W\u00f6rthersee durante esas siete semanas de junio y julio de 1904 para componer con tranquilidad los Kindertotenlieder sobre poemas de Fiedrich R\u00fcckert, la Sexta Sinfon\u00eda y dos movimientos nocturnos (<em>Nachtmusik<\/em>) de lo que ser\u00eda, m\u00e1s adelante, su S\u00e9ptima Sinfon\u00eda.<\/p>\n<p>Durante su retiro en Maiernigg, el maestro imagin\u00f3 su nueva obra con cinco movimientos de los cuales los tres centrales escribir\u00eda de una forma libre y tendr\u00edan un claro car\u00e1cter nocturno. La iron\u00eda ser\u00eda el ingrediente com\u00fan de los tres, especialmente del punzante, demon\u00edaco y provocador <em>scherzo<\/em>, que aunque todav\u00eda estaba sin componer, llenar\u00eda de sombras al canto a la noche.<\/p>\n<p>Para escribir la primera de las <em>Nachtmusik<\/em> de la S\u00e9ptima Sinfon\u00eda, Mahler se inspir\u00f3 en una pintura de Rembrandt que hab\u00eda visto en una visita al Rijksmuseum de Amsterdam. El cuadro era conocido popularmente como \u201cLa ronda de noche\u201d y representaba una escena de una compa\u00f1\u00eda de arcabuceros. A Gustav le impresion\u00f3 el aire grotesco de unos personajes marcadamente desdibujados y que parec\u00edan desfilar al ritmo de su canci\u00f3n \u201cRevelge\u201d, que \u00e9l recreaba interiormente como una danza r\u00fastica donde se entremezclar\u00edan cantos de p\u00e1jaros y cencerros de vacas.<\/p>\n<p>En Mahler, un compositor cuyo tiempo estaba por llegar, la iron\u00eda tan presente en esta S\u00e9ptima Sinfon\u00eda retornar\u00eda a las salas del Rijksmuseum cuando se restaur\u00f3 \u201cLa ronda de noche\u201d. La limpieza del oxidado barniz del cuadro, testigo del paso del tiempo, devolvi\u00f3 a la pintura su luz original que realmente evocaba una escena diurna.<br \/>\ncontinuar\u00e1\u2026.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El verano de 1905 fue uno de los m\u00e1s felices para los Mahler. 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