{"id":1252,"date":"2018-04-14T00:52:57","date_gmt":"2018-04-13T22:52:57","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/musicainesperada\/?p=1252"},"modified":"2018-04-14T00:52:57","modified_gmt":"2018-04-13T22:52:57","slug":"la-nariz-celosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/musicainesperada\/2018\/04\/14\/la-nariz-celosa\/","title":{"rendered":"La nariz celosa"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/23\/2018\/04\/Nariz-celosa.png\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright size-full wp-image-1253\" src=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/23\/2018\/04\/Nariz-celosa.png\" alt=\"nariz-celosa\" width=\"854\" height=\"764\" \/><\/a><\/p>\n<p>En el hogar de unos reci\u00e9n casados solo debe respirarse felicidad. Eso es, al menos, lo que pensaba el conde Gil antes de detectar un olor extra\u00f1o a tabaco en casa.<\/p>\n<p>Su esposa, Susanna, una adorable e ingenua criatura, se siente dichosa por haber consolidado su relaci\u00f3n con Gil, el amor de su vida, hombre atractivo y con muy buena posici\u00f3n econ\u00f3mica y social.<\/p>\n<p>Con ellos vive Sante, el criado eficiente y discreto que est\u00e1 en permanente alerta por si su se\u00f1or requiere de sus servicios. Conoce todo lo que ocurre dentro de casa, pero no quiere ninguna complicaci\u00f3n con los condes. El larguilucho Sante nunca contesta verbalmente a su se\u00f1or. Con su escueta m\u00edmica facial asiente o niega cuando se le pregunta. En cambio, sus exagerados movimientos corporales son de f\u00e1cil detecci\u00f3n hasta para alguien situado de espaldas a \u00e9l.<\/p>\n<p>Cuando Gil escucha el canto de su dulce esposa y contempla como la luz de la ventana cae sobre su cabello al tiempo que arregla las flores de un jarr\u00f3n, no acierta a comprender sus dudas sobre la fidelidad de una criatura tan angelical.<\/p>\n<p>D\u00eda tras d\u00eda, Gil percibe el amenazante olor a tabaco de casa y no puede evitar que sus celos crezcan de forma exponencial, especialmente ante las ingenuas explicaciones de su mujer y la agitaci\u00f3n con la que su criado mueve los brazos para disipar el olor a humo que proviene de la habitaci\u00f3n de la condesa.<\/p>\n<p>El dilema del conde est\u00e1 en c\u00f3mo descubrir al fumador sin mostrar sus celos ante su criado, que sacude la cabeza en un gesto negativo cada vez que le pregunta si \u00e9l o la se\u00f1ora de la casa fuma. Tal es la desesperaci\u00f3n de Gil, que cada negaci\u00f3n de Sante turba a\u00fan m\u00e1s su conciencia y hasta el punto de dudar si el olor forma parte de una fantas\u00eda. No deja de recorrer todas las habitaciones de la casa abriendo bruscamente puertas y armarios, tratando de encontrar al amante fumador de su esposa.<\/p>\n<p>Sentado en su sill\u00f3n, la cabeza del conde no deja de dar vueltas al ritmo del dulce sonido del c\u00e9mbalo que Susanna toca delicadamente para agradarle. Las bellas notas que vienen de la habitaci\u00f3n de la int\u00e9rprete se entremezclan con el insoportable olor a tabaco que atenaza los sentimientos de Gil.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, planea sorprender al amante de Susanna saliendo de casa olvidando adrede su paraguas. Aunque Susanna se extra\u00f1a del descuido de su met\u00f3dico marido, se siente liberada de su asfixiante e interrogante presencia y siente que, por fin, puede dar rienda suelta a su placer. Saca del bolsillo un cigarrillo y una cerilla y se deja caer en el sill\u00f3n para fumar mientras fantasea con la venerada y atractiva imagen de su marido.<\/p>\n<p>De repente, Gil aparece por la ventana y pregunta gritando sobre d\u00f3nde est\u00e1 el infame. Susana intenta ocultar sin \u00e9xito el cigarrillo tras su espalda, pero su marido le coge la mano que esconde y se quema. Con asombro, descubre que la que fuma en casa es su mujer.<\/p>\n<p>Susana cae de rodillas implorando perd\u00f3n y Gil la imita implorando comprensi\u00f3n por sus celos. La pareja r\u00ede en el suelo hasta que Susanna le declara su amor y su decisi\u00f3n de no fumar jam\u00e1s. Pero Gil no est\u00e1 de acuerdo en eso. Le propone que a partir de ese d\u00eda fumen los dos. Cogidos de las manos y con un cigarrillo en la boca, bailan girando como ni\u00f1os. De repente, los cigarrillos se apagan ante tanta alegr\u00eda. Casi sin hacer ruido, Sante, el discreto criado, acerca un candelabro a la pareja ofreci\u00e9ndoles la llama del amor.<\/p>\n<p>Esta historia se situ\u00f3 en la Italia de principios del siglo XX y fue adornada con la m\u00fasica de <strong>Ermanno Wolf-Ferrari<\/strong> en su \u00f3pera <em><strong>Il Segreto di Susanna<\/strong><\/em>, que fue estrenada en el Hoftheater de M\u00fanich el 4 de diciembre de 1909.<\/p>\n<p>Les advierto que fumar perjudica seriamente la salud y que \u201ctodo es humo en este mundo que con el viento se dispersa, pero el amor, cuando es sincero y profundo\u2026.\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el hogar de unos reci\u00e9n casados solo debe respirarse felicidad. Eso es, al menos, lo que pensaba el conde Gil antes de detectar un olor extra\u00f1o a tabaco en casa. 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