{"id":1580,"date":"2019-08-18T22:25:02","date_gmt":"2019-08-18T20:25:02","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/musicainesperada\/?p=1580"},"modified":"2019-08-18T22:25:02","modified_gmt":"2019-08-18T20:25:02","slug":"la-mirada-cromatica-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/musicainesperada\/2019\/08\/18\/la-mirada-cromatica-iii\/","title":{"rendered":"La mirada crom\u00e1tica (III)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/23\/2019\/08\/Captura-de-pantalla-2019-08-12-a-las-12.42.51.png\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright size-full wp-image-1581\" src=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/23\/2019\/08\/Captura-de-pantalla-2019-08-12-a-las-12.42.51.png\" alt=\"captura-de-pantalla-2019-08-12-a-las-12-42-51\" width=\"866\" height=\"504\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/23\/2019\/08\/Captura-de-pantalla-2019-08-12-a-las-12.42.51.png 866w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/23\/2019\/08\/Captura-de-pantalla-2019-08-12-a-las-12.42.51-300x175.png 300w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/23\/2019\/08\/Captura-de-pantalla-2019-08-12-a-las-12.42.51-768x447.png 768w\" sizes=\"(max-width: 866px) 100vw, 866px\" \/><\/a><\/p>\n<p>No deber\u00eda emplearse el n\u00famero singular para hablar de la mirada. Al menos, para la misteriosa<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span>e inoportuna mirada que intercambian por primera vez Trist\u00e1n e Isolda. Tampoco tendr\u00edamos que<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span>emplear palabras al describir el intercambio de excitaci\u00f3n, expectativas y a\u00f1oranza entre los dos amantes. <strong>Richard Wagner<\/strong> lo hizo con la\u00a0m\u00fasica \u00a0del <strong><em>motivo de la mirada<\/em><\/strong>, uno de los fragmentos m\u00e1s importantes de la \u00f3pera y del preludio que hoy retomamos.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo <strong>Wagner<\/strong> puede expresar con m\u00fasica la esencia de las miradas de Trist\u00e1n e Isolda? Sin duda, la clave est\u00e1 en el cromatismo tal y como afirma <strong>Barenboim<\/strong> en sus <strong><em>Di\u00e1logos sobre m\u00fasica y teatro<\/em><\/strong> con <strong>Patrice Ch\u00e9reau<\/strong>. Para \u00e9l, cromatismo significa disonancia, inestabilidad, ambig\u00fcedad o b\u00fasqueda. Esto se explica en m\u00fasica con un ingenioso s\u00edmil: Cuando escuchamos una pieza orquestal\u00a0con una tonalidad establecida, aunque no seamos m\u00fasicos, podemos decir que nos sentimos tan confiados como el que est\u00e1\u00a0sentado en el sof\u00e1 de casa o saboreando\u00a0una comida agradable. Si la obra modula a otra tonalidad, esto nos saca de nuestra zona de confort y nos sentimos como en un paraje desconocido o probando una comida ex\u00f3tica extra\u00f1a a nuestro paladar. El cromatismo es el grado extremo de desorden arm\u00f3nico y permite al compositor dejarnos en ascuas en\u00a0momentos de tensi\u00f3n interna sin solucionar, lo que es caracter\u00edstico\u00a0en este preludio oper\u00edstico.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Puede que\u00a0no exista un\u00a0momento vital tan agitado para nuestro cerebro como cuando nos enamoramos. Y parad\u00f3jicamente, es un instante\u00a0donde no necesitamos la ayuda de ning\u00fan psiquiatra para resolver nuestro conflicto interior. <strong>Wagner<\/strong> sab\u00eda esto y adem\u00e1s conoc\u00eda perfectamente la mente del ser humano. \u00c9l mismo estaba viviendo una intensa aventura amorosa extramarital con Mathilde Wessendok, con todos problemas que conllevaba el asunto.<\/p>\n<p>Desde la primera vez que se miran Trist\u00e1n e Isolda surge el amor entre ellos. Ese encuentro es muy inoportuno porque Trist\u00e1n, guerrero enemigo de Isolda, se encuentra gravemente herido tras un combate en el que ha dado muerte al prometido de la princesa irlandesa. Conocedor de las dotes curativas de la bella joven, se traslada a su pa\u00eds ocultando su identidad. Ella lo sana con sus m\u00e1gicas artes, pero finalmente reconoce una muesca en su espada que coincide con el fragmento met\u00e1lico hallado en la herida de su prometido. Por ello se dispone a matar al todav\u00eda moribundo guerrero en el instante que percibe que: <em>\u201cDesde su lecho el herido no miraba el desnudo acero en mi mano, me miraba a los ojos\u201d.<\/em>\u00a0Sin que en ning\u00fan momento los dos personajes se dijeran nada, la princesa baja el arma y Trist\u00e1n retorna a su patria.<\/p>\n<p>Hoy les propongo un v\u00eddeo del <em><strong>Preludio de Trist\u00e1n e Isolda<\/strong><\/em> dirigido por <strong>Leonard Bernstein<\/strong>. Como conocen muy bien el principio, ya saben c\u00f3mo <strong>Wagner<\/strong>\u00a0nos inquieta con el <strong><em>acorde de Trist\u00e1n<\/em><\/strong> y otras ideas musicales sin resolver arm\u00f3nicamente. Entre 2:28 y 2:49 irrumpe el <strong><em>motivo de la mirada<\/em><\/strong>, el primer fragmento mel\u00f3dico y cargado del cromatismo que refleja\u00a0la agitaci\u00f3n de unos amantes que,\u00a0desde ese instante,\u00a0de forma expl\u00edcita o reprimida, se a\u00f1orar\u00e1n irremediablemente. El <strong><em>motivo de la mirada<\/em><\/strong> reaparece con ligeras modificaciones en las maderas y en la primera trompa (4:12), en las cuerdas (5:08), de nuevo en las maderas (5:15) y en los violines, chelos, maderas y trompa (6:33), entre otros.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Estoy seguro que encontrar\u00e1n m\u00e1s\u00a0compases del preludio en los que se ver\u00e1n conmovidos por esta eterna mirada.<\/p>\n<p>\u2026 continuar\u00e1 \u2026<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" width=\"500\" height=\"375\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/zZreeVzaOEo?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No deber\u00eda emplearse el n\u00famero singular para hablar de la mirada. Al menos, para la misteriosa\u00a0e inoportuna mirada que intercambian por primera vez Trist\u00e1n e Isolda. 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