{"id":1743,"date":"2020-04-25T11:24:41","date_gmt":"2020-04-25T09:24:41","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/musicainesperada\/?p=1743"},"modified":"2020-04-25T13:25:44","modified_gmt":"2020-04-25T11:25:44","slug":"cuerdas-de-goma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/musicainesperada\/2020\/04\/25\/cuerdas-de-goma\/","title":{"rendered":"Cuerdas de goma"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/23\/2020\/04\/Retrato-de-Paganini.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright wp-image-1748\" src=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/23\/2020\/04\/Retrato-de-Paganini.jpg\" alt=\"\" width=\"779\" height=\"1215\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/23\/2020\/04\/Retrato-de-Paganini.jpg 577w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/23\/2020\/04\/Retrato-de-Paganini-192x300.jpg 192w\" sizes=\"(max-width: 779px) 100vw, 779px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El virtuosismo es contagioso. Al menos, eso debieron de pensar los contempor\u00e1neos de <strong>Franz Liszt<\/strong> que lo acompa\u00f1aron a los conciertos que ofreci\u00f3 <strong>Niccol\u00f2 Paganini<\/strong> en la \u00d3pera de Par\u00eds all\u00e1 por 1831. En ese momento, <strong>Liszt<\/strong> era un joven de 19 a\u00f1os que, escuchando al mejor violinista de todos los tiempos, se conjur\u00f3 para emular en el piano las incre\u00edbles dotes art\u00edsticas del italiano.<\/p>\n<p><strong>Paganini<\/strong> (G\u00e9nova, 1782-Niza, 1840) fue un ni\u00f1o prodigio que tuvo una exitosa carrera profesional, especialmente a partir de los 45 a\u00f1os, cuando alcanz\u00f3 fama internacional. Aunque hoy d\u00eda se sigue especulando con una posible influencia del diablo en su exitosa trayectoria, lo cierto es que <strong>Niccol\u00f2<\/strong> fue un m\u00fasico muy bien dirigido por su padre y educadores, as\u00ed como un trabajador incansable y con enormes cualidades como int\u00e9rprete y compositor.<\/p>\n<p>El \u00a0maestro italiano probablemente padec\u00eda un s\u00edndrome de Marf\u00e1n o una enfermedad de Ehlers-Danlos o ambas patolog\u00edas a la vez, lo que le confer\u00edan un aspecto un tanto desgarbado y diab\u00f3lico por su altura, delgadez, longitud de extremidades, nariz alargada y visible escoliosis. Quiz\u00e1s, los larguiluchos dedos y la elasticidad de las articulaciones caracter\u00edstica de estas enfermedades (parecen de goma), facilitaron el desarrollo de sus cualidades interpretativas con los instrumentos de cuerda, ya que adem\u00e1s del viol\u00edn tocaba la viola y la guitarra.<\/p>\n<p>La maestr\u00eda y el virtuosismo de <strong>Paganini<\/strong> fue descomunal en su tiempo. Sus recursos t\u00e9cnicos le permitieron tocar de memoria (habilidad que puso de moda), leer partituras a primera vista, improvisar obras tanto suyas como ajenas, extender la tesitura del viol\u00edn, interpretar pasajes vertiginosos con dobles y triples notas as\u00ed como dobles arm\u00f3nicos, explotar las posibilidades de tocar con una sola cuerda e incorporar t\u00e9cnicas como <em>stacatto<\/em> (notas cortas y separadas), <em>pizicatto<\/em> (pellizcar cuerdas) con la mano izquierda, <em>ricochet<\/em> (rebotar en las cuerdas con el arco) y la <em>scordatura<\/em> (modificaci\u00f3n deliberada de la afinaci\u00f3n para superar pasajes de dif\u00edcil ejecuci\u00f3n), entre otras. El hecho de que <strong>Paganini<\/strong> innovara al viol\u00edn con tanta destreza, combinado a las habladur\u00edas de que sus vecinos nunca lo o\u00edan ensayar y a su aspecto f\u00edsico que atribu\u00edan a ser hijo de bruja y de diablo, contribuyeron a la fama de haber pactado con Lucifer. De hecho, cuando falleci\u00f3 en Niza, localidad en esos tiempos perteneciente a Italia, la Iglesia no permiti\u00f3 que fuese enterrado en tierra santa por esta raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Al igual que <strong>Pietro Locatelli<\/strong> y <strong>Giuseppe Tartini<\/strong> tuvieron una influencia importante en la m\u00fasica de <strong>Niccol\u00f2 Paganini<\/strong>, el m\u00fasico de G\u00e9nova inspir\u00f3 el trabajo de otros compositores como <strong>Berlioz<\/strong> (solo de viola de <em>Haroldo en Italia<\/em>),<strong> Liszt<\/strong> (E<em>studios de ejecuci\u00f3n transcendental seg\u00fan Paganini<\/em>), <strong>Brahms<\/strong> (<em>Variaciones sobre un tema de Paganini<\/em>) o <strong>Rachmaninov<\/strong> (<em>Rapsodia sobre un tema de Paganini<\/em>), entre otros, lo que demuestra la significativa repercusi\u00f3n del genov\u00e9s.<\/p>\n<p>En estos d\u00edas de confinamiento estaba programado en el Auditorio de Murcia el <em><strong>Concierto para viol\u00edn y orquestan n\u00famero 1 en Mi bemol mayor<\/strong><\/em> de <strong>Paganini<\/strong> y por ello hoy les propongo su audici\u00f3n. Formado por tres movimientos, es una obra que contiene la teatralidad, el lirismo y el virtuosismo propios de la escena oper\u00edstica combinando fragmentos r\u00edtmicos con bellas melod\u00edas muy del gusto del oyente. El primer movimiento es <em>Allegro maestoso<\/em> y est\u00e1 salpicado de la magia interpretativa del compositor. El <em>Adagio espressivo<\/em> que lo sigue comienza con un emocionante preludio orquestal seguido de un precioso fragmento l\u00edrico y cantabile. El concierto finaliza con el <em>Rond\u00f3 (Allegro spiritoso)<\/em> donde les resultar\u00e1 muy familiar el \u00e1gil stacatto seguido de un segundo tema que evoca la gentil seducci\u00f3n del Don Giovanni de <strong>Mozart<\/strong>.<\/p>\n<p>Espero que pasen un agradable rato entre diabluras.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" width=\"500\" height=\"281\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/MenIhT7umeM?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; El virtuosismo es contagioso. Al menos, eso debieron de pensar los contempor\u00e1neos de Franz Liszt que lo acompa\u00f1aron a los conciertos que ofreci\u00f3 Niccol\u00f2 Paganini en la \u00d3pera de Par\u00eds all\u00e1 por 1831. 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