{"id":1775,"date":"2020-05-30T22:53:47","date_gmt":"2020-05-30T20:53:47","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/musicainesperada\/?p=1775"},"modified":"2020-05-30T22:53:47","modified_gmt":"2020-05-30T20:53:47","slug":"admiracion-debida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/musicainesperada\/2020\/05\/30\/admiracion-debida\/","title":{"rendered":"Admiraci\u00f3n debida"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/23\/2020\/05\/Gabriel-Lauret.png\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright size-full wp-image-1778\" src=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/23\/2020\/05\/Gabriel-Lauret.png\" alt=\"\" width=\"916\" height=\"576\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/23\/2020\/05\/Gabriel-Lauret.png 916w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/23\/2020\/05\/Gabriel-Lauret-300x189.png 300w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/23\/2020\/05\/Gabriel-Lauret-768x483.png 768w\" sizes=\"(max-width: 916px) 100vw, 916px\" \/><\/a><\/p>\n<p>La burgues\u00eda de la ciudad de Viena de finales del siglo XVIII cambia la concepci\u00f3n musical europea. Las reuniones donde se combinan m\u00fasicos profesionales y adicionados para interpretar m\u00fasica de c\u00e1mara en formato Hausmusik se hacen m\u00e1s frecuentes y el cuarteto de cuerdas cobra especial protagonismo en ellas. Este consumo de m\u00fasica a domicilio estimula a las editoriales para publicar obras impresas y esto supone una oportunidad de mejorar los ingresos de compositores que dejan de ser asalariados de la nobleza.<\/p>\n<p>El padre y principal impulsor del cuarteto de cuerda es <strong>Franz Joseph Haydn<\/strong>, pero es el genio de un agradecido y fascinado <strong>Mozart<\/strong> es el que lo lleva hasta las m\u00e1s altas cotas en dos periodos<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span>creativos muy bien definidos de su vida compositiva: uno que<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span>inicia en 1770, cuando s\u00f3lo tiene catorce a\u00f1os y otro, a partir de 1781, cuando se instala en Viena y escribe sus mejores p\u00e1ginas: los seis cuartetos dedicados a Haydn, el cuarteto Hoffmeister y los tres prusianos, donde concede un papel muy significativo al violonchelo.<\/p>\n<p>Hoy contamos en <em><strong>M\u00fasica Inesperada<\/strong><\/em> con <strong>Gabriel Lauret<\/strong>, catedr\u00e1tico de M\u00fasica de C\u00e1mara del Conservatorio Superior de M\u00fasica de Murcia y primer viol\u00edn del <em><strong>Cuarteto Saravasti<\/strong><\/em>, al que le he pedido un imposible, el encontrar cuatro movimientos de cuarteto de cuerda entre los escritos por el genio de \u00a0Salzburgo<strong>\u00a0<\/strong>que, a su criterio, formen un cuarteto perfecto: <em>\u201cEsto en s\u00ed es una contradicci\u00f3n. La mayor parte de los cuartetos de Mozart del segundo periodo son composiciones perfectas que est\u00e1n magn\u00edficamente estructuradas de manera que, el equilibrio entre cada uno de los movimientos, el juego de tonalidades entre ellos, su orden y proporciones, logran obras de arte perfectamente compensadas\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Como lo que realmente perseguimos con este post es que el lector se anime a escuchar \u00edntegramente estos diez grandes cuartetos del segundo periodo de <strong>Mozart<\/strong>, mi amigo <strong>Gabi<\/strong>\u00a0finalmente accede a seleccionar cuatro movimientos. Los tres primeros movimientos corresponden a la serie de seis <em><strong>Cuartetos dedicados a Haydn<\/strong><\/em> como respuesta a sus cuartetos opus 33. En su dedicatoria, <strong>Mozart<\/strong> admite que hab\u00edan sido compuestos como <em>\u201cfruto de un largo y laborioso trabajo\u201d<\/em>, algo que contradice la visi\u00f3n que nos ha legado el Romanticismo sobre un compositor que escribir\u00eda siempre con absoluta facilidad, casi al dictado de una mente superior: <em>\u201cEn mi opini\u00f3n, Mozart es la conjunci\u00f3n perfecta de unas condiciones musicales descomunales y de una formaci\u00f3n musical que inicia con su padre completada con las ense\u00f1anzas que recibe en cada uno de sus viajes, lo que finalmente eclosiona con su asimilaci\u00f3n del contrapunto del Barroco al instalarse en Viena\u201d,\u00a0<\/em>afirma el catedr\u00e1tico de M\u00fasica de C\u00e1mara.<\/p>\n<p>Para <strong>Lauret<\/strong>, el primer movimiento de este cuarteto perfecto imaginario solo pod\u00eda ser el<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span><em>Adagio-Allegro<\/em> con el que comienza el<em><strong> Cuarteto de cuerdas en do mayor, K. 465<\/strong><\/em>, conocido por <em><strong>Cuarteto de las Disonancias<\/strong><\/em>: <em>\u201cLos veintid\u00f3s compases de introducci\u00f3n al primer movimiento fueron interpretados como una provocaci\u00f3n y suscitaron reacciones adversas. Algunos editores como Fetis, se permitieron suavizar estas disonancias, entendiendo con ello que eran errores del compositor, pero no hay nada m\u00e1s lejos de la realidad, ya que son el preludio de uno de los movimientos m\u00e1s luminosos de Mozart, un Allegro en do mayor que utiliza motivos de esta introducci\u00f3n\u201d<\/em>. De acuerdo con el cat\u00e1logo de obras de <strong>Mozart<\/strong>, este movimiento fue completado el 14 de enero de 1785. (ver desde el comienzo el v\u00eddeo n\u00ba 1).<\/p>\n<p>El segundo movimiento elegido por el violinista es el <em>Adagio<\/em> del <strong>Cuarteto de cuerda en si bemol mayor, K. 458<\/strong>, que es el tercer movimiento del cuarteto conocido como <strong>La caza<\/strong>, concluido el 9 de noviembre de 1784. El sobrenombre viene del tema con el que abre el inicio del cuarteto, similar en melod\u00eda, ritmo y movimiento de las voces al que realizaban las trompas de caza: <em>\u201cEl Adagio, \u00fanico movimiento de la serie que lleva esta denominaci\u00f3n, es una p\u00e1gina maestra de una conmovedora quietud. El motivo inicial est\u00e1 salpicado de acentos e interrupciones, que casi suspenden la sensaci\u00f3n del tiempo, con alternancias de forte y piano. Le sigue una melod\u00eda exquisitamente ornamentada del viol\u00edn, siendo tambi\u00e9n admirables los pasajes en los que primer viol\u00edn y violonchelo dialogan entre ellos\u201d<\/em>. (En el v\u00eddeo n\u00ba 2 a partir de 11:17).<\/p>\n<p>De los 23 cuartetos de cuerda compuestos por <strong>Mozart<\/strong> a lo largo de su vida, solo dos est\u00e1n escritos en una tonalidad menor, los <em><strong>K. 173<\/strong><\/em> y <strong><em>K. 421<\/em><\/strong>, ambos en re menor, tonalidad<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>que como nos cuenta <strong>Lauret<\/strong> es<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>propia de obras del compositor tan importantes como el concierto para piano n\u00ba 20, el inicio de la \u00f3pera Don Giovanni o el c\u00e9lebre Requiem. El <em><strong>Cuarteto de cuerda en Re menor, K. 421<\/strong><\/em> es una de las obras de madurez dedicadas a <strong>Haydn<\/strong> y en \u00e9l percibimos su enorme gama expresiva. Fue escrito el 17 de junio de 1783 durante la noche en la que Constanza le daba su primer hijo. La recomendaci\u00f3n del catedr\u00e1tico es el tercer movimiento del <em><strong>K. 421<\/strong><\/em>, un <em>Menuetto Allegretto<\/em> que, <em>\u201cpor contraposici\u00f3n a lo esperado, no es una danza. Al contrario, nos sugiere casi un himno de una enorme intensidad que entonan los cuatro instrumentos. Por contraposici\u00f3n, el tr\u00edo en re mayor es una secci\u00f3n muy ligera, a modo de serenata, en la que el primer viol\u00edn canta como una soprano acompa\u00f1ado por el rasgueo en pizzicato de los otros instrumentos, uni\u00e9ndose espor\u00e1dicamente a este canto la viola\u201d.<\/em> (En el v\u00eddeo n\u00ba 3 a partir de 15:47).<\/p>\n<p>En 1789 <strong>Mozart<\/strong> termina la composici\u00f3n de los tres <strong><em>Cuartetos prusianos<\/em><\/strong>, probablemente destinados al rey de Prusia Federico Guillermo II, violonchelista aficionado. Nunca lleg\u00f3 a completar la serie de seis inicialmente prevista, probablemente por las dificultades econ\u00f3micas que sufr\u00eda el compositor: <em>\u201cEl hecho de otorgar un gran protagonismo al violonchelo tendr\u00e1 dos consecuencias importantes. Por una parte, este papel requiere un considerable virtuosismo fuera del alcance de un aficionado. Por otra, el violonchelo deja de ser el instrumento que casi permanentemente realiza el papel de bajo y la emancipaci\u00f3n de este rol supone la culminaci\u00f3n del cuarteto moderno, en el que los cuatro instrumentos dialogan en un plano de igualdad, compartiendo momentos de solistas y de acompa\u00f1amiento\u201d.<\/em><span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Para<strong> Gabriel Lauret<\/strong>, el <em>Allegretto Finale<\/em> del <strong><em>Cuarteto de cuerda en re mayor, K. 575<\/em> <\/strong>es el<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>m\u00e1s interesante desde el punto de vista compositivo y estructural: <em>\u201cEl movimiento presenta forma de Rondo, por lo que la secci\u00f3n de apertura vuelve repetidamente, cada vez adornada con un tipo diferente de acompa\u00f1amiento. Mozart vuelve a utilizar el tema de apertura del primer movimiento y lo convierte en una compleja conversaci\u00f3n. Cada uno de los instrumentos act\u00faa como solista entrelazados en un di\u00e1logo org\u00e1nico de gran simetr\u00eda y equilibrio, donde es evidente el dominio de Mozart sobre la \u00f3pera\u201d<\/em>. (En el v\u00eddeo n\u00ba 4 a partir de 17:20).<\/p>\n<p><strong>Haydn<\/strong>, tras escuchar los seis cuartetos que <strong>Wolfgang<\/strong> le dedic\u00f3, le dijo a Leopold Mozart:<em> \u201cAnte Dios, y como un hombre honesto, os digo que vuestro hijo es el compositor m\u00e1s grande que yo conozca, en persona o por reputaci\u00f3n. Tiene gusto y, sobre todo, el m\u00e1s profundo conocimiento de la composici\u00f3n\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Poco m\u00e1s se puede a\u00f1adir.<\/p>\n<p>V\u00eddeo n\u00ba 1:<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" width=\"500\" height=\"281\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/6zbNgyJkzdw?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p>V\u00eddeo n\u00ba 2:<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" width=\"500\" height=\"375\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/FcrJL12F2Sk?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p>V\u00eddeo n\u00ba 3:<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" width=\"500\" height=\"375\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/ydlRd_nzX5Y?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p>V\u00eddeo n\u00ba 4:<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" width=\"500\" height=\"281\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/fNnDBKiEt5M?start=6&#038;feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La burgues\u00eda de la ciudad de Viena de finales del siglo XVIII cambia la concepci\u00f3n musical europea. 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